Querencia 2 Serendipia

Summary

"Nunca sabes dónde encontrarás lo que necesitas pero, cuando el momento llegue, debes abrir los brazos y recibirla con ansias."

Genre
Romance
Author
SukieB00
Status
Complete
Chapters
8
Rating
n/a
Age Rating
16+

Chapter 1

El reloj sonó a las 5:30 de una mañana fría a principios de diciembre. Era demasiado temprano para cualquier persona, quizás no, pero el frío que se coló por la puerta fue suficiente para que Wonwoo se acomodara más bajo el edredón. Estaba siendo un irresponsable de primera mas cuando levantó la cabeza por encima de la sábana, el día comenzaba a aclarar. Decir que no era fan de este cambio horario era decir poco. Tomó su teléfono y zapeó un poco las redes sociales forzando a despertar a su cerebro somnoliento.

Suspiró y apartó las sábanas del tirón. Tomó sus gafas y se dirigió al baño mientras maldecía a su mejor amigo por hacerlo levantarse tan temprano solo por trabajo. Media hora y un café más tarde, se encaminó con su abrigo hacia la estación de buses hacia el centro de Seúl. Vivir a las afueras de la capital y no tener un auto era poco recomendable pero, a él le daba lo mismo. Llevaba años teniendo una vida tranquila y simple sin preocuparse por gasolina o posibles accidentes. Su banda sonora de esa mañana era una nueva playlist de Cigarretes After Sex que, en su vida había escuchado pero que le estaba encantando. Se había impuesto el reto de escuchar al menos un nuevo artista a inicios del mes y hasta ahora le iba bastante bien.

El bus llegó a la hora exacta y para las 6 y media, Wonwoo hizo entrada en Moon's Bakery. La pastelería/cafetería llevaba dos años en funcionamiento siendo una de las más populares entre los habitantes de Seúl. Ofrecían servicios de bollería, panadería, cafetería, matchatería y jugos completamente naturales elaborados a pedido de los clientes. Tenían mesas para los que deseasen sentarse y una pequeña barra para los pedidos con urgencia. Entró y el dulce olor a pan recién horneado cosquilleó en su nariz. Seungkwan comenzaba su rutina a las 4:30 de la mañana todos los días de lunes a miércoles mientras que el resto de los días, su hermano Jeonghan comenzaba. Dejó su chaqueta en el vestidor y rodó los ojos al escuchar la tercera voz en la cocina. Entró y saludó a Seungkwan, Jeonghan y a Hansol, el novio de Seungkwan.

- ¡Me alegro que hayas llegado! - Seungkwan sonrió y señaló el horno - ¡Llegas justo a tiempo para tu pan!

Wonwoo sonrió y asintiendo fue directo a la máquina de café. Su segundo café de la mañana solía ser un mocca con leche de soja pero, aquella fría mañana solo le pedí un chocolate caliente. Preparó para todos un vaso y probó su pan de ajo favorito. Desayunó con parsimonia mientras Jeonghan se encargaba de abrir la tienda y atender a los primeros clientes. Casi terminaba cuando escuchó la voz grave. Tragó el resto del pan rápidamente y chocolate en mano se asomó discretamente poniéndose su delantal. Tronó su cuello y bebió el resto del chocolate asomando su cabeza por la ventana polarizada lo mejor que podía.

Ahí estaba.

Vestido de traje y con un peinado impoluto estaba el hombre de sus sueños. Mucho más alto que él y de piel morena de ojos color chocolate y sonrisa hermosa, cada mañana tomaba un café doble con un croissant de chocolate para consumir y un pastel de limón para llevar.

- Deberías salir y saludarle – Seungkwan habló asustandole – No es como si el hombre no supiera hablar.

- Me da vergüenza – carraspeó Wonwoo chasqueando la lengua – A mí no me sonríe.

- Hyung, chocaste con él y su café terminó en su camisa – Seungkwan le recordó – Hasta yo que soy tu mejor amigo te golpearía.

Suspiró saliendo con el chocolate en mano y terminando de beberlo se movió hacia la barra de pedidos rápidos. Saludó a la fila con entusiasmo disculpándose por la demora. Anotó cada pedido y envolvió los dulces en su cajita correspondiente agradeciendo siempre a los consumidores por venir a la cafetería. Sintió una mirada potente en la espalda y extrañado se giró encontrándose cara a cara con el hombre. Era la segunda vez que estaban cerca, la primera fue el incidente, y Wonwoo parpadeó sorprendido. Hizo una reverencia a lo que el hombre la devolvió marchándose de la cafetería. Wonwoo miró a Jeonghan confundido por la repentina acción confusa y este se encogió de hombros.

Apartó el pensamiento de su mente lo más que pudo e intentó con todas sus fuerzas concentrarse en el trabajo. Las personas a su alrededor pensarían que servir en una cafetería era super fácil pero, no tomaban en cuenta que debía de atender miles de pedidos sin equivocarse, cobrar exactamente el precio de cada producto sin confundirse, tener una sonrisa en la cara todo el bendito día, entre otras cosas como el dolor de pies. Almorzaron antes del inicio de la hora pico del café y para cuando el reloj dió las seis de la tarde, Wonwoo estaba oficialmente agotado. Le dolían los brazos, las piernas, las rodillas y juraba que si calculaba un número más su cerebro se iría al mismo demonio.

Seungkwan preparó la mesa para los tres y, sabiendo que luego Wonwoo tendría un largo viaje por delante, le preparó algunos dulces para que llevara.

- Seungkwan, hoy a Wonu le pasó algo interesante – comentó Jeonghan mientras bebía su café – Su amigo lo saludó hoy.

Wonwoo se atragantó con el café y negó con las mejillas sonrojadas. Había intentado olvidar ese pequeño gesto pero, al parecer no lo iban a dejar pasar.

- No me "saludó" – aclaró – Simplemente me observó fijamente por unos dos segundos y se marchó como si le hubiera volteado más café.

- Quizás le gustas – comentó Seungkwan al aire dejando a los presentes boquiabiertos – O es tan introvertido como tú que no puede evitar solo mirarte.

- Los dos están completamente locos si creen que le gustó a un hombre con el que solo he tenido dos roces y uno de ellos, ni siquiera fue agradable – zanjó el tema con un suspiro y se lavó las manos – Me iré ya. Son casi las 8 y mi autobus debe estar al pasar.

Tomó sus cosas del vestidor y envolvió su bufanda en el cuello viendo la nieve caer desde la pequeña ventana. Agradeció a Seungkwan por la merienda e hizo su camino diario hasta la parada con la misma playlist matutina. Las noches frías siempre le habían gustado más que las exasperantes mañanas calurosas. La gente siempre iba en pareja en la noche y los que no, viajaban con su grupo de amigos de la secundaria. Comprobó su reloj y avanzó mucho más rápido. La nieve había acentuado para cuando llegó a la parada y los presentes se agruparon un poco sin llegar a molestarse. Wonwoo se movió con la multitud, sin embargo, su cuerpo chocó contra uno mucho mejor construido y uno de sus audifonos cayó al suelo estrepitosamente. Al girarse para disculparse, las palabras a punto de salir se quedaron justo en la punta de su lengua.

Ahí y tan sorprendido como él, el hombre de sus sueños le miraba fijamente. Llevaba una bufanda color crema encima de su chaqueta larga y guantes a juego. El hombre parpadeó quitandose un audífono e hizo una reverencia.

- Disculpe – pronunció con una voz tan profunda que Wonwoo casi ronronea del gusto – Se le cayó un audífono.

- Yo... - Wonwoo se agachó agradeciendo la indicación – Disculpe usted por chocar. No era mi intención empujarle.

- Está bien – acordó el hombre – Me alegro que esta vez no sea con una bebida caliente.

Wonwoo boqueó y el color subió a sus mejillas sin ser capaz de responder. Eso tampoco había sido su intención pero, le había costado que el maravilloso tipo no lo dejara ir. El bus llegó a la hora justa y, grande fue la sorpresa de Wonwoo, al verle subir y sentarse a su lado. No le molestaba en lo absoluto si era honesto pero no creía que el hombre fuera solo a sentarse ahí.

- ¿También vive a las afueras? - le preguntó osadamente recibiendo una ceja levantada – Perdón.

- Síp – respondió escuetamente – No es la primera vez que tomamos el mismo autobús en la noche.

- ¿Disculpe?

- Usted siempre viene a la misma hora todos los días y hemos tomado este autobus varias veces – se explicó – Por supuesto, sería demasiado saludarle si solo hemos compartido dos palabras y una media disculpa.

La sorpresa invadió el rostro de Wonwoo y asintió. Quizás el riempo se había detenido en algún momento o había sido chocado por un autobús porque no había manera en el mundo, que aquel extraño le hubiera notado en el gentío. No sabía si regocijarse o asustarse.

- Me llamo Kim Mingyu, por cierto – volvió a hablar el maravilloso hombre de sus sueños – Le veré por ahí. Está es mi parada.

Estaba en shock. Cada nervio y célula de su cuerpo estaba bailando de la felicidad mientras él solo miró al hombre ajustarse la chaqueta y sonar el botón para bajarse. Para cuando llegó a su casa y saludó a su mascota, no había podido digerir aún el impacto de tener el nombre del hombre tan memorizado como si fuera el horóscopo semanal.

Solo sabe que cuando su mente comenzó a soñar, sintió un delicioso olor a fresas y un abrazo sanador brindado por el hombre llamado Kim Mingyu.




¡Estoy tan emocionada de subir esta historia! Es una de mis favoritas y que pueda llegar a nuevas manos es un placer enorme para mí.