En la Oscuridad
En una habitación iluminada con los focos de la lampara, te encontrabas alistando tus cosas ya que hoy dormirás temprano. Tu esposo estaba fuera, se habian peliando por una tontería, empezaron a hablar bien y el dijo algo que no venia al caso, mencionado a alguien mejor dicho, a alguien de tu pasado que habias olvidado pero muy dentro añorabas.
Se encontraban de viaje, habias acompañado a tu marido por un viaje de trabajo, se quedarian un més y por mientras se hospedarian en un habitación de hotel, que la empresa les pagaría por todo el mes que se alojarian en éste. Era lindo, habia un balcón y unas cortinas cubriendolo, muy romántico y en vez de que ambos hablaran y aprovecharan este tiempo en una habitación con un ambiente romántico el lo hechaba a perder.
Estando sola recordándote a esa persona, no mentiría que te habia molestado que tu esposo lo mencionara, solo para insultarlo. Solo para decir que si fuera el idiota del rubio ese todo sería diferente, no estaba equivocado pero tu lo habías elegido a él, ¿no le bastaba con tu amor?
Sentada frente al tocador a punto de limpiar tu rostro viste por el reflejo del espejo una silueta detras de las cortinas blancas, habría sido tu imaginación. Nadie podría escalar hasta tu habitación ¿cierto? No le tomaste importancia tal vez tus ojos te habian engañado por la falta de sueño, pero en el instante en que te levantaste para ir al baño para lavarte el rostro y volver a donde estabas antes, lo viste, la silueta que habías visto no había sido tu imaginación era real.
Pero cuando tus ojos chocaron con los del desconocido, un gesto de sorpresa y añoranza se formó en tu rostro, lagrimas calleron de tu rostro y como si fuera un imán se acercaron, como si una fuerza los atrallera.
Ambos cuerpos se abrazaron, se sintieron y sus corazones se hicieron uno. El se separó y te tomo del rostro entre sus manos para mirarte, te extraño como un loco.
Se observaron y se sonrieron con la mirada, sus ojos fueron bajando hacia tu boca, queria probarte, queria besarte e iba hacerlo, le importaba menos que fueras prohibida para él. Tu siempre le perteneciente a él. Te besó, no fue un beso lindo, fue un beso de que te extraño por mucho tiempo, un beso hambriento de tí y de tu calor en todos los sentidos. Rompiste el beso, acalorada y sin aliento, lo empujaste y te hiciste a un lado esquivandolo.
- que estas haciendo aquí? Yo... Yo...
- te extrañe, te necesitaba, querida yo
- no puedes venir aquí y hacer esto!!! ¿Como supiste que yo me encontraba aquí?
- un pajarito me lo dijo
Y ahí estaba ésa personalidad coqueta y despreocupada, el rubio se acercó para tenerte entre sus brazos pero retrocediste y caminaste hacia el pequeño asiento frente al espejo de tú tocador.
- vete, no puedes estar aquí, el podria regresar pronto
- amada mía, hace tiempo que nosotros...
- lo se, pero ya no hay un nosotros, ¡Tu! Así lo decidiste
En los ayeres de su juventud despues de que aceptaste casarte con tu marido, y antes de que se haya realizado la boda. Una noches antes de que dieras el sí, una noche de luna llena él apareció frente a tú puerta. Después de que tú lo habias dejado, aun lo extrañabas así que verlo frente a tu entrada fue irónico pero muy dentro te sentias feliz.
Esa noche tu esposo no se encontraba en casa y mucho menos en la ciudad, residía fuera por asuntos del trabajó y una mujer sola con un hombre que amo con locura en una noche oscura, ¿que mas podria suceder? La puerta de tu hogar se cerró y no tardaste en correr a sus brazos, te sentias segura en ellos y el te sostuvo tan fuerte como si fueras a desaparecer.
El hombre rubio te acarició la espalda, descendió sus manos hasta tus caderas y las dejo por un momento posadas ahí, te miro y escaneo tu rostro, una sonrisa cruzo sus labios y sus manos fueron a dar a tu rostro para quitarte el aliento con un beso, se besaban llenos de necesidad y pasion.
-Debí de a ver sabido que estarías aquí, debí de a verlo sabido todo este tiempo.
Lo miraste entristecida por su osadia de subir un balcon y entrar a la recamara que compartias con tu ahora esposo, Law no estaría contento de saber que él había hecho tal acción.
- ¿como osas reclamarme ahora? ¿Como te atreves a invadir mi vida?
- en esa época en donde tú me dejaste y me diste por muerto... La noche antes de tu boda, donde fui y encontré donde residias. No niegues que lo hiciste aquella noche.
- aquella noche...
Ambos sumidos en los apasionados besos, el calor se hizo presente y las ropas empezaban a estorbar, el fué a tí para volverte a tener y tú no pudiste decir que no. En la oscuridad de la habitación sin una vela encendida, sin que nadie mas fuera testigo se entregaron a la pasión y el oji azul te hizó el amor esa noche donde tú te entregaste.
Acarició tus brazos, tus hombros para bajar lentamente tu bata de dormir, la bata que no dejaba nada a la imaginación, blanca y transparente, tus pezones erectos sobresalian de la tela, dejo las mangas a medio camino para así incarse y tocar tus pechos e olerlos, manosearlos y pasar su lengua por sobre la tela y volverla mas trasparente por la saliba de su boca. Un ligero gemido salio de tus labios, el bajo sus labios sin dejar de tocar tus senos, al llegar a tu ombligo aspiró y dejo de bajar para volverse a poner de pie y quitar del camino la estorbosa prenda blanca. Volvio a atacar tus labios momentáneamente y así bajar a tu clavícula y besar la zona. No dejaría marcas, nada que te inculpe de esta noche.
Te miro, desnuda, sonrojada y deseosa por él. En sus pantalones ya se notaba su miembro duro y necesitado de atención, se desabrocho la camisa y los pantalones; quito de su torso la prenda que te quitaba la vision de su esculpido cuerpo.
Este te llevó a la cama , te hizo subir a esta para que te acostaras y el así poder subir.
- hubo una vez una noche de luna llena, estaba demasiado oscuro para poder ver, demasiado oscuro para intentarlo siquiera.
- no podia ver tu rostro, pero, aun así podia sentirte. Y te toque
- y te sentí
La música de tu pulso, el cantar de tus venas. Y te cogi, y te abracé. Y te toque, y te sentí.
Y con cada respiración y cada suspiro.
Perdí el miedo.
Perdí la timidez.
Nuestros sentimientos quedaron por fin desnudos.
- y a ciegas en la noche, mientras muestras almas se miraban, mire tu corazón y ví que era puro.
- bajo la noche sin nada que reprimir, un hombre y una mujer, nada mas nada menos.
Teniendote bajo de él fue todo amor y suspiros, no dejaba de acariciar tu piel y llenarte de besos. Tu lo mirabas y el a tí, el puso tus manos sobre su piel, incitandote a tocarlo también y eso hiciste, pasabas tus manos y tus dedos por las zonas que mas querías tocar, su cuello, su espalda, sus hombros, su sedoso cabello, sus brazos, sus pectorales y su abdomen, en este pasabas tus uñas y el solo temblaba por la sensación. Tus ojos fueron a su pantalón, tu bajaste tus toques hacia el bulto de sus pantalones, introduciste tu mano para tocarlo y él a sentir tu toque reaccionó y dejo salir un gemido. Quito tu mano de él para así bajar sus pantalones y solo quedar en ropa interior, para tí era injusto ya que tu te hacias desnuda completamente ante él y él solo mantenia sus bóxers.
Y te bese.
Y te acaricie.
Y el mundo a nuestro alrededor desapareció.
- Dijimos cosas en la oscuridad que nunca nos hubiéramos atrevido a decir.
Y te cogí.
Y te agarré.
Y te besé.
Y te acaricie.
- Con una necesidad imperial que no hay que negar.
- y en ese momento no importó nada mas que, sólo tú y yo. Una y otra vez.
- vida mía, ¿estas segura? Si me detienes ahora, podré parar e irme. El oji azul le dijo mientras se encontraba sonrojado por el momento. Tú tomaste su mejilla en una de tus manos y lo miraste.
- sí, hazlo, que en esta noche oscura solo sea testigo la luna que se asoma por la ventana.
Quitó su ultima prenda de su cuerpo y se mostro por primera vez desnudo ante tí, tus ojos no tardaron en bajar para ver el tamaño de su miembro, ¿sera que entraría? Después de todo eras virgen, nunca habias intimado con Law, el siempre te respeto y esperaría hasta la noche de bodas, pero el hombre que se encontraba entre tus piernas haciendote estremecer de placer por sus dedos en tu interior no era tú prometido, sabías que tendrias que pensar en alguna excusa para cuando llegará el momento de hacer el amor con law e inventar alguna historia. Tus pensamientos se vieron interrumpidos por la boca del rubio, mientras sus dedos se movian con frenesí, su boca se encontraba lamiendo tu pequeña protuberancia que se encontraba ya hinchada y roja. Los espasmos no tardaron en llegar, te sentias venir y él se dió cuenta.
- damelo, entregame tu orgasmo, entregame tu esencia amor mío
Y así con esa oración te veniste en sus dedos, los saco y lamio tu orgasmo dé ellos, y así mismo llevó su lengua hacia tu zona y lamio.
Lista para él tomo su miembro entre su mano y froto su pene sobre tú vagina, deslizándose sobre tu raja y así hundiéndose en tí poco a poco. Tu grito no paso desapercibido, te dolía, tus ojos llenandose de lagrimas, el dolor palpable que sentias en cada avance que daba hacia adentro. Te estirabas con cada empuje, hasta que entró todo, la sangre no tardo en gotear y las sabanas ensuciarse del pecado cometido.
Éste dejó que te acostumbraras al grosor y al ver que dabas una afirmación para moverse, lo hizo. Este te miro, debajo de él toda perdida en el éxtasis que te daba, entregada y suya. No paró, te lo advirtió y tú aceptaste. Sumido en el placer de ambos, te besó introduciendo su lengua para qué tú también hicieras lo mismo pero con él siendo el dominante.
Ambos estaban por llegar y el al sentir que tus paredes se oprimian a su alrededor, mordio tú labio y al soltar este, embistió tú entrada, su brazo en el respaldo de la cama y el otro sobre las sabanas, empujó dentro tuyo para así ambos llegaran juntos. Tus piernas enrolladas en sus caderas, apretandolo fuertemente, ambos soltaron un gemido, tus uñas rasguñaron su espalda y él apreto la sabana y el respaldo, soltando un gemido ronco. Finalmente el habia acabado dentro tuyo y tú sobre su miembro.
Tus ultimas palabras antes de caer rendida fueron su nombre saliendo de tus sedosos e hinchados labios.
- "Sabo"
- y cuando estuvo hecho, antes de que amaneciera, avergonzado de mirarte a los ojos. Te mire mientras dormias y te susurre un adiós, y me introduje en la oscuridad.
- y te amaba, si, te amaba, te hubiera seguido a cualquier parte, me desperté dispuesta a confesar mi amor, y me encontre con que te habias ido.
- y te amaba, y te deje, tenia que hacerlo, y ambos sabíamos el porque. Ambos lo sabíamos.
Ambos pensaron lo mismo.
"Y aun así, ahora y hasta el dia de mi muerte, no me arrepentiré. De esa noche que no puedo olvidar."
- ¿y ahora?
- ¿como puedes hablar de un ahora? Para nosotros no existe un ahora.
Sabo al escucharte decir esas palabras fue como si su corazón se hiciera trizas, sabía que no tenia a verte dejado esa noche, no tenia a verte dejado que te casaras con Trafalgar, se arrepentía, pero ahora de que servia hacerlo, si hasta un hijo tenian, no podia quitarle al niño a su padre.
Ese pequeño niño de cabellos claros y piel blanca, era hermoso, parecido a tí.
Pero era extraño, por que el niño tenía ojos azules si ninguno de sus padres los tenia, bueno tal vez alguno de ustedes tenian en sus genes familiares con ojos de color.
- el niño...
- ¿que quieres decir?
- es hermoso, idéntico a tí
- gracias, ya tiene 6 años
- es irónico que Trafalgar y tú hayan quedado embarazados al poco tiempo, veo que no perdieron el tiempo. Sabo sentía escozor la en punta de la lengua al mencionar que te habias entregado a él una noche después de que ustedes hayan compartido lecho.
Te quedaste pensando tu respuesta, Sabo no podía enterarse que el niño era dé él. Habias quedado embarazada esa noche, de su amor apasional prohibido habia nacido un bello niño con los ojos de él y hermosa sonrisa, a Law no se le habia hecho extraño que el niño haya tenido esos rasgos ya que le habias inventado que en tu familia habias tenido un pariente con ojos de color. Después de que nació Trafalgar y tú no es no hayan seguido teniendo relaciones, eran pocas las veces que lo hacian por lo cansado que llegaba a veces del trabajo Law, después de un tiempo tú ya no tenias esa necesidad de tener otro hijo, sabía que Law sd daria cuenta de su mentiría cuando el niño creciera, después de todo era la copia de su progenitor.
- si, law y yo lo amamos mucho. Lo siento, pero tienes que irte, ya no sirve que hayas venido ahora cuando estoy contenta con mi vida, tengo un hijo bello y un esposo que me ama
- claro y dime, ¿donde esta el ahora?
- ¿quien?
- quien más, Trafalgar
- él... Está en una junta y no tarda en llegar
- sí... Eres una mentirosa
- que?
Sabo río al mirarte al rostro
- creés que no escuché su pelea, parece que a alguien le frustra mi recuerdo, tal vez no es lo suficiente hombre para atenderte, sabes a lo que me refiero. Se acercó y acarició lentamente tu mejilla, tu retrocediste. Si se acercaba una vez más, ya no tendrias la voluntad de rechazarlo.
Te quedaste en silencio, mientras él te miraba detenidamente.
- me voy, es obvio que no quieres saber mas de mí, querida me hospedo en este hotel también, aquí tienes mi número de habitación si te atreves a seguir esta conversación, hasta luego o tal vez hasta nunca.
Los días pasaron y el saber que Sabo se encontraba en el mismo lugar, te carcomia la mente. Prácticamente se quedaba en un piso después del suyo y el pensar que Law y Sabo se toparan te Inquietaba. En estos dias Law te habia pedido disculpas por lo sucedido, tú hacias videollamada con tu pequeño ya que lo extrañabas, no pudieron llevarlo con ustedes pero sabias que estaria en buenas manos con sus abuelos, aparte de que no podias dejar que faltara a la primaria.
Law habia estado intentando convencerte de pasar la noche juntos después de tanto tiempo pero no te sentias segura de querer que el moreno te tocará, era tu esposo pero no sabias el por que ya no te senrias atraida de esa manera por él.
- estoy harto, he intentando tocarte, hacercarnos como esposos pero tú, que es lo que te pasa?
- Law yo... Quisiera... Pero no puedo
- que dices? Eres mi mujer, que es esa mierda de que no puedes
- Law...
El peli negro harto de la misma situación se hacerco con la intención de besarte, pero al ver que lo rechazase.
- ya, entiendo
- que?
- Así que era cierto, tú y ése imbécil
- Torao, de que estas hablando
- no me digas así, y tampoco me quieras ver la cara de imbécil
- pero yo...
- creés que no se que el idiota ese está aquí? Estoy seguro que ya se vieron y luego que? Aprovechaste que yo no estuve y te fuiste a abrirle las piernas como una... No término la frase por que le habias peopinado una cachetada
- piensa todo lo que quieras Trafalgar Law pero yo no soy ninguna cualquiera, soy tu esposa y a mí me respetas, así que lárgate no te quiero aquí
- ni siquiera quiero verte ahora, me largo, haz lo quieras
Ambos estaban molestos, el bajo al bar y tu te quedaste en la habitación procesando todo lo ocurrido. Llego la madrugada y el no volvió, de seguro se estaba callendo de borracho pero te daba igual, no podias dormir. Voltiaste para acomodarte mejor pero no funciono, solo te quedaste viendo la cajonera de tu lado y el recuerdo de lo que se encontraba en él, te sentaste en la cama para abrir el cajon y pensativa tomaste el papel con cierto numero escrito en él. Te vestiste con un abrigo para cubir la piel que sobresalía de tu pijama.
En cierto lugar, Sabo había terminado de enviar unos correos y al ver la hora decidió tomar una ducha para desestresarse del trabajó, al salir de la ducha escucho como tocaban a su puerta, le sorprendió por la hora pero a lo mejor era una emergencia. Al abrir se topo con una visita inesperada, pero tampoco extraña, sabía que tú Irías a él.
- Sabo
- si?
- puedo pasar?
- Claro, adelante, aún que es raro que hayas venido a esta hora
- gracias, ehm no quiero hablar sobre eso
- esta bien, aún que me soy una idea del por que ahora estas aquí
- no se que hago aquí, lo siento, creo que yo cometí un error al venir
Antes de que decidieras tomar la manija de la puerta, te tomó de la muñeca.
-viniste aquí por que me necesitas, no es así?
- yo..
- amor mío me extrañas y tu cuerpo lo sabe, por eso no puedes aceptar que el te toque
- sabo tu tuviste algo que ver en que el se haya enterando que estabas aquí?
- querida no, lo más probable es que alguien se lo haya dicho
Sabo al ver que te quedaste pensativa aprovechó para acercase y te abrazo de espaldas. Dejándote besos por la clavícula, hombros y cuello. En el momento en que sus labios se posaron en tu oreja perdiste la fuerza de voluntad.
- se mía, esta noche te haré mía y ni siquiera recordarás quien es Trafalgar. Te susurro.
Nunca pensaste ver este lado de Sabo, pero muy en el fondo te gustaba. Sabías que lo que hacías estaba mal y que tal vez tu esposo tenía razón eras una puta.
Las horas pasaron y tu te encontrabas siendo empotrada por Sabo, ambos sudados por el momento, querías que ese momento no se acabara. Te besaba con tanta lujuria, tus labios ya hinchados de todo los besos y mordidas que te daba, esta era la tercera ronda de la noche, tal vez fue la abstinencia de no tener nada de sexo con Las pero en el momento en que Sabo apareció dentro tu habitación ese día sabías que querías ya no dejarlo ir.
Estabas por acabar, ya sentías por en tu bajo vientre la presión de querer soltarte, Sabo al darse cuenta bajo sus dedos hacia tu critoris y te tocó como sólo el sabía hacer para que te vinieras. El al sentir la presión en su miembro, salió de ti y se acomodo para que te empalaras en el.
- montame amor mío, libérate y hazme un desastre, te hice el amor tres veces, ahora sólo cogeme
Y eso hiciste, ya no estabas en tus diez sentidos, tu solo querías llegar al orgasmo. Te montaste en el, agarraste su miembro y poco a poco te fuiste empalando, hasta tocar fondo. Empezaste a moverte de arriba hacia abajo, a losblados y en círculos, el al sentir tu movimiento soltó un pequeño gemido, puso sus manos sobre tus glúteos y te movió.
- querida muévete, estoy a punto de, ah! Habías empezado a saltar ahora sí sobre el, pusiste tus manos sobre sus hombros y te impulsabas, en la última penetración quitaste una mano de su hombro y lo trajiste para besarse. Ambos habían terminado, exhaustos callaron en las sábanas.
Esa noche habías tomado la desición más imprudente, no podías volver a dejar a Sabo, aún que tuvieras que volverlo tu amante. Hasta que Law y tú se divorciaran.