El encuentro
Acampar... ¿Apoco no es algo lindo?
Disfrutar de la naturaleza, en especial de la flora que te rodea, que te hace sentir como sí vivieras por primera vez; es lo mejor respirar frente al libertinaje que te da el campo abierto y lleno de posibilidades para curiosear y vivir una realidad muy aparte de la virtual. Ni hablar de la enriquecedora fauna, nunca sabes lo que verás andando por ahí. Aunque claro, puede que no todo te deje maravillado, sino asqueado, eso depende de tú estómago.
Es una experiencia extraordinaria, digna de ser vivida junto a tus seres queridos.
Taehyung odia con su alma todo aquello. Le parecía horrible estar incomunicado con el mundo exterior. Repudiaba tener que convivir con su padre y su tía. Le irritaba ensuciar sus lindas ropas, le mareaban los mosquitos y el olor a humedad a todas horas. ¡Ni hablar de los malditos insectos y animales del bosque! En general, le daba arcadas todo el concepto de jugar a la familia feliz acampando felizmente.
Ugh.
Sí no estuviera encerrado en el vehículo de camino al bosque con sus padres y hermanos, seguramente estaría encerrado en la comodidad de casa. En cambio, estaría acompañado de su mejor amigo Hoseok, aprovechando la casa sola para follar por todos lados y en todas las posiciones como conejos.
Claro que esa era una opción que le dieron sus padres desde un inicio, exceptuando la parte de tener sexo por toda la casa, a sabiendas de la actitud desinteresada del chico.
Taehyung no era nada tonto; le podía calar como el infierno estar ahí junto a su familia, pero por nada del mundo se perdería una oportunidad de estar a solas con su ''tío'' favorito. Tal vez, le podría calmar todos sus berrinches con su habilidosa lengua, o quizá callarle la boca llenándola con su polla. Quién sabe.
Mierda. Estaba teniendo una erección en el momento menos oportuno de tan solo pensarlo.
Volteó con disimulo a su familia, en concreto a sus hermanos mayores a los costados, ya que sus padres se hallaban muy concentrados en el camino; Jimin estaba como una piedra roncando en el quinto sueño, mientras Namjoon jugaba en su teléfono a algo que ni siquiera logró distinguir. Suspiró aliviado. Estaban demasiado sumergidos en sus mundos, pasarían de largo la viva erección bajo su vestidito aflorado. Aun así, optó por acomodar mejor la tela, de manera que no se notara tanto el sospechoso bulto y terminó por cruzar las piernas.
La necesidad de mirar hacia atrás era demasiada y pudo con él, encontrándose con un candente azabache siguiéndole a unos pocos metros detrás. Desde lo lejos, podía apreciar como sus manos sujetas al volante ejercían fuerza en éste, denotando las jugosas venas de sus brazos.
Inconscientemente se sonrojó y un bochorno indescriptible le corrió por el cuerpo. Fue peor cuando Jungkook esbozó una media sonrisa, viéndolo directo a él. Jodida mierda.
De no ser por la cara amargada de su querida tía al lado de SU hombre, ─porque sí, era de él─, ya se hubiera lanzado por la ventana solo para ir al auto de Jungkook y brincar sobre su polla mientras conduce.
Decidió que sería mejor retirar su vista ante los pensamientos impuros, que sólo complicaban su existencia en el reducido espacio. Le aburría estar ahí, creyó que nunca lo diría, pero deseaba llegar al maldito bosque.
── Mami~ ¿Cuánto falta para llegar?
── Uhm... Aproximadamente dos horas, cielo.
Rodó los ojos dejándose caer en su asiento.
Sería un muy largo y sobretodo doloroso viaje. Solo esperaba que, al llegar, obtuviera su recompensa.
Aire fresco y tierrafirme, justo lo que necesitaba
── ¡Taehyung, ven a ayudar con las cosas! ──le gritó su madre.
Justo lo que no necesitaba.
Bufó dirigiéndose a la parte trasera del auto y escogiendo con sabiduría los bolsos que no estuvieran pesados para su débil cuerpo. Observó por el rabillo del ojo cómo Jungkook se acercaba por su izquierda, cargando sin dificultad unos ocho bolsos entre sus dos manos y supo que era la oportunidad perfecta para comenzar la diversión.
Escogió dos bolsos, éstos claro que no tenían ni un gramo de peso, pero él era excelente actor. Su mejor performance; hacerles creer a todos que era un simple niño inocente.
Esperó a que Jeon estuviera a la distancia correcta, para así entregarle la mejor vista del espectáculo. Entonces, simuló hacer mucha fuerza al levantar las maletas, y después las dejó caer sobre sus pies, soltando un chillido adorable de por medio.
De inmediato ganó la atención de Jungkook, quién se preocupó, y también la de su tía que venía a unos pasos detrás de él, a quién ni siquiera le importó.
El pelinegro iba directo a él, dispuesto a ayudarle, cuando detuvo súbitamente su paso detrás del chico, tragando en seco.
Taehyung se agachó sin doblar las piernas, levantando su trasero en el proceso, exponiendo sus adorables braguitas de color blanco con transparencia. Intentó tomar los bolsos del suelo, jalando de ellos con un pequeño pucherito en sus labios, pero fracasó en el intento, dejándolas caer de nuevo y dando unos pasos hacia atrás debido a la supuesta pérdida de equilibrio, topando casualmente su trasero con la entrepierna despierta del azabache.
El castañito fingió demencia al encarar a Jungkook, que le devolvía la mirada con la mandíbula apretada.
Ignoró aquello, por más que le pusiera caliente toda la situación, y pestañeando preguntó: ── ¿Me ayudas, Jungkookie? Porfi~.
── Claro. ──pronunció entre dientes.
Lo fulminó unos segundos más antes de tomar las bolsas del suelo, no le tomó mucho darse cuenta que estaban prácticamente vacías.
Le volvió a dedicar una mirada mordaz al castañito, recibiendo una angelical sonrisa. Controló sus instintos, no debía cometer una tontería, no era el momento; menos cuando las aguas eran turbulentas, ya que Suni comenzaba a tener sospechas con respecto a sus interacciones con Taehyung.
Se encaminó a dónde se encontraban los demás despejando el campo para armar las casas de campaña, esto claro que con Taehyung sujeto a su brazo como chicle.
── ¡Jungkook! ──llamaron a sus espaldas.
Desconcertado, el nombrado echó un vistazo, divisando en seguida a una Suni con cara de pocos amigos, cargando a duras penas con cuatro maletas.
── ¿Eh? ¿Qué pasa? ──cuestionó el azabache, sumamente distraído, pues Taehyung le había rodeado con sus cortitos brazos la cintura. No lo vio como un contacto extraño o fuera de lugar, ya que el menor solía ser muy cariñoso con ─casi─ todos, por lo que aprovechó la cercanía y se perdió masajeando sus suaves cabellos, haciendo enojar aún más a la pelirroja.
── ¡Ayúdame con las cosas, Jeon! ¡Ahora! ──refunfuñó, tornándose roja.
A regañadientes se separó y fue a ayudarle. Jungkook detestaba la manera en que le hablaba o se dirigía a él, como si fuera un objetivo. A éste punto en su relación, permanecían juntos por costumbre. Solían ser una pareja feliz y enamorada, pero no comprendía qué pasó... Bueno, sí que lo hacía; Taehyung fue lo que pasó.
Todavía recuerda esa tarde de verano en que asistió a la residencia Kim; en ése entonces llevaba saliendo un año con Suni y no había conocido a su familia, así que decidieron que el momento adecuado para presentarlo era en el cumpleaños de su sobrino.
Apenas llegó a la residencia todo marchaba de maravilla, la actitud de sus cuñados indicaba que estaba siendo bien recibido, pero todo se fue al carajo cuando le tocó conocer al cumpleañero.
Quedó sin aliento al verlo bajar por las escaleras. A pesar de sus recién cumplidos dieciocho años, su figura curvilínea era madura y se asemejaba, al igual que sus facciones, a la anatomía de una muñeca de porcelana. Casi se atraganta con su trozo de pastel al caer en cuenta de su vestimenta; portaba con elegancia un crop top con anudado al centro y una minifalda, cabe destacar que el conjunto se ceñía a la perfección a su cuerpo, era de un rojo intenso y llevaba patrones de pequeñas sandías en él, todo esto a juego con su cabello rojizo de aquél entonces, el cual, por esa ocasión, lo adornaba pequeñas perlitas color blanco.
Básicamente era una sandía andante, la más jugosa y apetecible para Jungkook.
Ésa tarde reunió sus fuerzas para ignorar al chico, pero le era inevitable su misticismo atrayente. Su frágil auto-control se fue por la borda cuando Taehyung comenzó con un sugerente juego, chupando una paleta de oportuna forma fálica, mientras lo veía directo a los ojos.
Así fue cómo terminó por caer en tentación y probar el fruto prohibido, cediendo a follarlo a escondidas contra la isla de la cocina.
Siempre pensó que Taehyung era de otro mundo y era un pensamiento acertado, ya que ése día, lo llevó a orbitar alrededor de él, también sobre él y dentro de él.
── Tae está por anochecer, ve por madera, que alguien te acompañe por favor. ──ordenó su madre, concentrada armando su tienda de campaña junto a sus hermanos y padre.
── Ése debería ser trabajo para un hombre de verdad. ──murmuró entre risas su padre, recibiendo un golpe certero de parte de su madre y miradas ponzoñosas de sus hermanos.
Ya ni quisiera le herían los comentarios pasivo-agresivos de su padre, había aprendido a vivir con ellos e ignorarlos.
── ¡Yo iré contigo, alien! ──se adelantó a decir Jimin, liberando tensiones.
── No, tú no engendro. ──se cruzó de brazos, su hermano no arruinaría sus planes── ¿Podrías acompañarme, Jungkookie? ──se dirigió a él, pestañeando dulcemente.
── Por supue─...
── Ya te dije que es tu tío, Taehyung, no tú amigo. Tenle respeto y llámalo como tal. ──intervino Suni.
── Eh... No, no. Está bien, qué me llame cómo quiera. ──se apresuró a decir, poniéndose entre ambos, calmando la terrible tensión. Juraba que sí no se interponía, empezarían a jalarse de los cabellos.
── Entonces... ¿Me acompañas, Jungkookie? Me da miedo ir solito. ──puchereó, gozando de la cara incrédula de su tía.
── Claro que sí, vamos.
Las ramas y malezase interponían en su caminar, sustancias viscosas de dudosa procedencia ensuciaban sus zapatos, y los fétidos insectos le hacían arrugar la nariz. ¿Había mencionado lo mucho que odiaba estar ahí? Porque sentía la necesidad de recalcarlo a cada segundo.
── Bien, creo que con esto será suficiente. ──habló Jungkook, cargando la madera.
Taehyung solo sostenía en su manita una ramita que había arrancado de un árbol para entretenerse con algo, mientras que el azabache buscaba la madera necesaria para la fogata.
El mayor retomó el camino de vuelta a la civilización, ganándose un chillido en desaprobación.
── ¡Jungkookie! Ven~... ──puchereó poniendo sus manitas empuñadas a sus costados y tallando su pie al suelo.
Fue cómo sí estuviera esperando por luz verde, porque en cuanto el castaño abrió la boca para hablar, ya iba en su dirección. Taehyung lo miró aterrado y por instinto huyó de él pasos atrás.
── ¡Espera! ¡Suelta eso! ──exclamó refiriéndose a la madera── Ensuciarás mi vestidito.
En total desespero lanzó la madera sin importar dónde cayera o el ruido que hiciera, hace tiempo que no se encontraba a solas con Taehyung y moría por tocarlo.
En su pequeña realidad, el tiempo era valioso y corría muy rápido, así que en menos de un parpadear ya tenía las piernas de Taehyung rodeando su cintura para tener mejor acceso a su cuerpo mientras lo acorralaba contra un gran tronco. Los besos y caricias necesitados no tardaron en aparecer, era un alivio para el pequeño volver a sentir las grandes manos de Jungkook reclamando su cuerpo. Su tacto era tan relajante para él, pero en estos momentos le desesperaba que fuera con gentil; quería sus manos duras marcando su trasero, necesitaba que lo manchara y llenara por todos lados, tanto como deseaba el tatuaje de su tacto por la piel para sentirse completo y satisfecho. Pero Jungkook era demasiado terco, y no le daría lo que quería estando en un espacio abierto y a metros de distancia de su familia, sin embargo, había alternativas de las que no tendría excusa.
Poco a poco sus piernas fueron perdiendo fuerza, hasta que sus pies estuvieron firmes en la tierra con ayuda de Jungkook. El último mencionado se separó desconcertado del beso y quiso cuestionar qué pasaba, pero las pequeñas manos de Taehyung empuñaron su camisa para invertir posiciones, golpeando su musculosa espalda al tronco.
El castañito se colocó de puntitas para alcanzar todo lo que quería de Jeon, repartiendo castos y sonoros besos por su mandíbula pasando por su cuello. Los labios del mayor dibujaban una hermosa sonrisa de conejito aparentemente inamovible, la cual Taehyung amo chupar y morder, contagiándosela al tener unas grandes manos amasando su culo. Fue descendiendo entre besos y traviesas risitas hasta estar arrodillado frente al candente azabache, siempre cuidando de no estropear u ensuciar su lindo vestidito.
── Amor, ¿qué pretendes? ──interrogó volteando a todas las direcciones, temiendo de ser vistos.
── Solo te muestro un poco de respeto, Jungkookie. ──murmuró, perdido en sus actos; debía ser rápido y práctico, por lo de descendió la cremallera, feliz de que Jungkook facilitara el trabajo vistiendo unos pantalones de cintura alta, e introdujo su mano por la abertura, atinando en sacar su duro miembro.
Jungkook le acaricio el cabello conectando miradas, la de abajo irradiando inocencia cuando sujetó el miembro entre ambas manos y comenzó a masturbarlo. Escupió en la cabeza antes de recibirla en su boca, dando lametazos y jugando con la uretra, como a Jeon le gustaba. Y lo sabía por cómo reaccionaba cada vez que lo hacía, en estos momentos, sonreía con su cabeza echada atrás intensificando su agarre, tomando sus cabellos en puño e incitando a ir más lejos. Y así lo hizo, relamiendo sus labios antes de tragar lo que podía, teniendo severas arcadas al sentir la punta tocar su campanilla, eso sin tener ni la mitad dentro.
Le volvía loco lo largo y grueso que era Jungkook.
── ¡Taehyung! ¡Jungkook! ──los llamaban, y parecía ser peligrosamente cerca.
En un santiamén, su rostro palideció y le tendió la temblorosa mano para levantarlo de la tierra, se guardó la polla y por lo que pudo apreciar, del susto hasta se le ablando.
Recogió lo que pudo de la madera regada por ahí y asomó la cabeza por el costado del tronco, recibiendo en su campo visual a Namjoon y Jimin.
── ¡Hey! ¿Dónde está Tae? Mamá está muy preocupada. ──reclamó Namjoon frunciendo el entrecejo.
── Aquí estoy, hermanito. ──salió por detrás del mayor. Jimin soltó una carcajada al verlo, eso lo confundió.
── ¿Por qué mierda tardan tanto? ¡Mamá te matará! ──volvió a hablar Namjoon.
── No encontrábamos madera. ──se encogió de hombros restándole importancia. Jungkook a su lado seguía pálido.
── ¿En serio? ¿En un bosque no encontraban madera? Qué curioso. ──agregó Jimin riendo.
El pelirosa a sabiendas de las aventuras de su hermanito con Jungkook aprovechó para jugar un poco, ya que el mayor no estaba enterado de ello, y sería su perdición sí llegaba a hacerlo. Bueno, más bien la de Jungkook; Nam solía ser demasiado sobreprotector con Tae, en especial tratándose de chicos. Incluso una vez andando por la calle, un asqueroso le lanzó piropos y besos Tae por vestir una falda demasiado corta, y Namjoon reaccionó en seguida, moliendo a golpes al sujeto. Así que, literalmente mataría al azabache por corromper a su tierno hermanito.
Já. Sí tan sólo supiera que fue al revés, se desmayaría.
── Vámonos de una vez, está oscureciendo. ──terminó por decir el mayor de los hermanos.
Nadie dijo nada, solo caminaron, excepto Jimin, quién esperaba a Taehyung. Le seguía viendo en forma de burla y las ganas del castaño por soltarle un golpe aumentaron.
── ¿Qué? ──dijo a la defensiva.
── Deja de ser tan descarado y limpia tus rodillas. ──le guiñó el ojo y prosiguió siguiendo el paso a los demás, dejando a un Taehyung muy sonrojado y sacudiendo sus rodillas.
💌tokki