Small Tits (Kookmin - boypussy)

Summary

Jimin tiene un complejo por sus tetitas pequeñas. Su novio Jungkook le ayudará a olvidarlas. Adaptación sin fines de lucro, créditos respectivos al autor no identificadx.

Genre
Erotica
Author
Val 🍒
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Único💋

Jimin suspiró por quinta vez, estaba frente al espejo de su habitación y nada de lo que se ponía lo dejaba completamente satisfecho.

Y la cuestión eran sus pechos, demasiado pequeños para escotes abiertos y diminutos para escotes cerrados. Cada día sentía que eran más una maldición que un beneficio.

Cada día los veía más pequeños, más insignificantes. No paraba de compararse con las mujeres y donceles de su universidad. Lo tenían todo, además de bonitos pechos grandes.

Lo hacían sentir tan minúsculo, se sentía poca cosa para su novio. El merecía más que pechos pequeños, casi inexistentes. El rubio se dio por vencido al no encontrar nada que le gustase realmente. Estaba frustrado y el día apenas empezaba.

Sin más tiempo que perder, tomó la primera camisa que encontró y se la puso, en realidad era de su novio. Lo hacía sentir más seguro.

El transcurso a su universidad fue tranquilo, No pasó demasiado cuando estuvo delante de su clase, gracias a Dios no le faltaba demasiado para graduarse.

Justo estaban en los preparativos y sus compañeros se la pasaban hablando y planeado la ropa que usarían, nada demasiado importante en este momento.

El rubio entró en el aula y las miradas llegaron hasta él, no era un secreto que Park Jimin era codiciado, su belleza llegó a ser comparada con la de un ángel incluso.

Por cada lugar por donde pasaba las miradas se posaban sobre él, incluso debía inventar miles de números cuando se lo pedían. Aunque su novio no era la excepción, tan guapo y varonil que siempre tenía mujeres y donceles detrás.

JungKook era realmente un hombre único, varonil, guapo, detallista, amoroso, se tomaba el tiempo de comprarle ropa y accesorios que piensa que se verían bien en el doncel.

O cuando tenían intimidad, el hombre era gentil al principio, hacían el amor y le susurraba palabras dulces al oído. Luego se apoderaba de su cuerpo y lo follaba sin piedad. Dejaba sus piernas temblorosas y su pecho tamborileando sin aliento.

No podía estar más enamorado. Estaba tan ocupado fantaseando que había olvidado dónde estaba realmente. Trajo su mente devuelta a su lugar y se obligó a seguir hasta su asiento. El rubio se dejó caer en la silla dejando de lado los pensamientos de su novio.

Las clases dieron inicio y a pesar de estar prestando toda su atención, no podía evitar dar vistazos a los pechos de sus compañeras, realmente estaban bien dotadas.

Con bonitas curvas y tamaños sorprendentes, o por lo menos más grandes que los suyos. El rubio volvió a sentirse estúpido, comparándose de nuevo. Se reprendió a sí mismo y volvió toda su atención al maestro.

Las clases por fin llegaron a su fin y estaba muriéndose de ganas por ir al departamento que compartía con su novio y dormir hasta el día siguiente.

Jimin tomó sus cosas decidido a salir del aula cuando una de sus compañeras más cercanas le llamó.

-Jimin, estaba esperándote, ven con nosotras, tenemos algo para ti.- El menor dudo en primer lugar. Solo quería ir a su casa y dormir el resto de la tarde pero al final las chicas terminaron convenciéndole.

- ¿Qué es? ¿Puede ser rápido? Estoy cansando. - Murmuró mientras ellas aceptaban, no tardaría nada, dijeron. Las chicas asintieron y dejaron pasar al rubio hacia los baños.

Jimin sentía el ambiente tenso, pero pensó que solo se trataba de él.

- He comprado este vestido pero realmente no me gusta como me queda en la parte de atrás, así que pruebatelo y dices si te lo quedas.

Una de las chicas extendió su mano con una bolsa rosa de papel. El rubio las miró y sintió un poco de desconfianza, después de todo no eran la clase de amigos que comparten la ropa.

- Vamos, no seas desconfiado y tómalo.- Insistió la chica aún con su brazo extendido. Jimin por fin se decidió y tomó la bolsa para después disponerse a entrar a uno de los cubículos del baño.- Vamos, tómalo.

Si bien no estaba interesado recientemente en los vestidos, tal vez eso pueda cambiar solo un poco. Jimin dejó sus cosas sobre el lavado y se dispuso a sacar el vestido de la bolsa.

Era un precioso vestido color negro azabache. Tenía cristales incrustados en el cuello de tortuga cortado y un elegante escote en V. Jimin quedó cautivado con la belleza del mismo.

Rápidamente se desvistió y se puso la prenda con sumo cuidado para no romperla. Una vez listo se vio al espejo, el vestido le moldeaba perfectamente el trasero y la cintura. Es como si estuviera hecho a su medida, perfectamente estructurado al tamaño de su cuerpo.

Su trasero se realzaba y su cintura era tocada con cuidado por la tela. Perfecto. Iba a salir hasta que su mirada se encontró con sus pechos. Toda esperanza y felicidad salieron de su cuerpo con rapidez.

Sus pechos se veían terriblemente pequeños y olvidados en el escote, ni siquiera podían sostener el vestido en la parte superior. Se mordió el labio y suspiró rendido, era algo con lo que no podía lidiar.

Iba a quitarse el vestido cuando unos golpes en la puerta lo alertaron.

-¿Minnie estás listo? Se nos hace tarde, sal ya.- El rubio no tuvo otra opción que salir del cubículo a regañadientes. Cuando estuvo completo fuera los jadeos de sorpresa no se hicieron esperar.- Wow.

- Te lo dije.

- Es precioso.

-De su talla.

Era lo que más mujeres murmuraban. Se sentía un poco incómodo por la parte delantera de su escote.

La líder del grupo al ver que las cosas no habían salido como planeaba decidió atacar directamente.

- Pero realmente no te favorece en tus pechos, son demasiado pequeños. Deberías no se, operarte antes de la graduación.- Una risa nasal escapó y luego volteó para ver a sus compañeras las cuales la miraron con el ceño fruncido.

-A lo que me refiero es que Jimin tiene un cuerpo realmente precioso y con pechos más grandes sería completamente perfecto.

Las demás asintieron en respuesta.

-Ahora que lo mencionas, tienes algo de razón, no llena completamente el sostén del vestido, tal vez con unos arreglos quedé perfecto.

La chica rápidamente le interrumpió.

- Este vestido no puede alterarse, es un vera wang, no se altera el vestido para que te quede, te alteras tú para que te quede el vestido.

La mirada de todas las chicas cayó sobre él.

- Sigo creyendo que..- La mujer la interrumpió de inmediato.

-¿No me escuchaste Mina? Si lo ajustas se dañara. - Las ganas de llorar invadieron al rubio, tenía tantas ganas de esconderse y llorar como un niño pequeño.

Dejó salir un suspiro y se dio la vuelta para volver a entrar al cubículo, rápidamente se quitó el vestido y volvió a colocar su ropa. Se sentía insignificante y minúsculo, sabía que tenía pechos pequeños pero eso nunca lo había hecho sentir tan mal como ahora.

Tomó el vestido y volvió a meterlo en la bolsa en la que había venido, salió del cubículo y se lo devolvió a la dueña sin decir una palabra.

No perdió tiempo y salió del lugar maldiciendo a todo aquel que se cruzará en su camino. Tomó un taxi para llegar a su departamento mientras se mordía el labio.

Su pie zapateaba el suelo del auto con insistencia. No pasó mucho tiempo para que el rubio estuviese en su departamento. Y una vez dentro se permitió respirar y dejar sus cosas en su lugar.

Camino hasta la habitación sin ganas. Tomó una ducha y luego se sentó sobre su cama. Trató de mantener su mente alejada de malos pensamientos pero al final terminaron alcanzando.

Las lágrimas traicioneras empezaron a bajar por sus mejillas, empapadas de agua tibia. Los sollozos no se hicieron esperar y pronto la habitación se sumió en una oscuridad completá.

El menor lloraba no solo por las palabras de sus compañeras, si no también por lo acomplejado que se sentía últimamente. Vivía con pensamientos pesados en su cabeza y cada día los atormentaban cada vez más.

Su llanto se vio interrumpido cuando escuchó la puerta de la entrada siendo abierta. Rápidamente seco sus ojos y mejillas, su novio no podía saber qué lloró por algo como eso, no quería contarle, tenía miedo de ser juzgado, a pesar de que sabía que su novio jamás lo haría.

Sorbió su nariz y acomodó su cabello para que se viera lo más natural posible.

- Calabacita estoy en casa, ¿has llegado ya?- El rubio respiró hondo y salió de la habitación para recibir a su novio. Después de todo era la única persona que verdaderamente le importaba.

-Si amor, he llegado hace un rato ya.- Susurró con la voz empalagosa por el llanto.

Al escucharlo rápidamente levantó la mirada de donde estaba quitando sus zapatos y como sospechaba, su calabaza tenía los ojitos rojos y un poco hinchados.

-¿Calabaza por qué has llorado? - El rubio respiró hondo para no soltarse a llorar en el pecho de su novio.- ¿Qué sucede, cariño?

-N-no es nada, no estaba llorando.- Murmuró como pudo tratando de mantener su voz en orden.

- No me mientas, se que lo hiciste, ¿alguien te lastimó? ¿Hmm?

El pelinegro caminó hasta quedar frente a su pequeño rubió quién apretaba sus manos para no empezar a llorar.

-¿Que ha pasado calabacita dulce?

El menor no pudo soportar más y empezó a llorar con desconsuelo. JungKook se asustó y rápidamente lo abrazó contra su pecho tomándose el tiempo de revisar el cuerpo de su novio.

Al estar completamente seguro de que no había ninguna herida o algo por el estilo el mayor suspiró y lo apretó más contra su pecho.

- Ya mi amor, ya pasó, ¿podrías decirme qué es lo que te tiene tan agobiado?

El rubio negó avergonzado, no podía decirle a su novio que estaba llorando porque se burlaron de sus pechos, era un doncel universitario que no debería dejarse afectar por algo como eso, más sin embargo estaba desconsolado.

-¿No le dirás a tu novio lo que sucede? ¿Cómo podré patear culos si no me lo dices?- Jimin dejó escapar una risita en respuesta, se sentía más seguro y confiado después de escuchar a su novio bromear.

- Ven, vayamos a la cama y me lo cuentas, ¿vale?

Jimin asintió enterrando su cabeza en el cuello contrario. Necesitaba su olor para reconfortarse. El pelinegro lo tomó de los muslos para poder cargarlo hasta la cama. Una vez sentado acomodo al rubio sobre su regazo.

-Ahora me dirás lo que sucede. Vamos calabacita, sabes que odio verte así.- JungKook levantó su mano para acariciar la mejilla contraria y Jimin se inclinó hacia el toque.

-E-Es una completa tontería.- El pelinegro frunció el ceño ante lo dicho por su pequeño novio.

-Debe ser serio para que llores así Jimin.

El menor sintió una corriente eléctrica recorrer su espina dorsal al escuchar su nombre de esa forma. Su novio no solía llamarlo por su nombre. Rara vez lo hacía.

- En la universidad unas chicas se burlaron de mí porque tengo pechos pequeños.- Susurró manteniendo su mirada baja.- Me he sentido mal respecto a eso desde antes pero creo que hoy he tenido suficiente.

Dijo mientras jugaba con los botones de la camisa del mayor.

- Se que mis pechos son pequeños pero no están tan mal, ¿cierto? ¿Verdad?- Jimin levantó la mirada para ver a su novio y la mirada que tenía solo lo hizo sentir avergonzado.

- Ahh, calabacita ¿qué haré contigo?- Jimin se mantuvo en silencio.- ¿Quién carajo se ha burlado de mi dulce chico? Minnie, no debes sentirte mal por eso.

Murmuró el mayor acercándose más a su pecho.

- A mi me encantan tus pechitos, son bonitos, redonditos y me los puedo meter por completo en la boca, eso es increíble.- El rubio se sonrojo fuertemente con las palabras de su novio. - Tú cuerpo es perfecto, no necesitas tener pechos grandes o un cuerpo de infarto o una nariz refinada, nada de eso. Yo te amo por quién eres, por qué tú pequeña calabaza mía, llenas mis días de luz.

Jimin empezó a sentir esas mariposas en su estómago.

-No necesitas unas jodidas tetas grandes, a mí me gustan como están ahora mismo o que prefieres, ¿unos pechos grandes o a tu sexy novio? -Jimin dejó escapar una risita y se acomodó mejor en el pecho contrario.

JungKook sabía cómo animarlo siempre, era su lugar seguro, a pesar de todo no lo jugaba y trataba de ayudarlo a buscar solución a sus problemas.

- Todas esas chicas son unas tontas completas, se las verán conmigo por meterse con mi calabacita.- El mayor tomó a Jimin de las mejillas y le plantó un casto de beso sobre sus labios.- Ahora, te castigaré por pensar tan mal de ti, ¿no te he dejado claro que este jodido cuerpo tuyo es mi perdición? - Gruñó el pelinegro moviendo las caderas del menor sobre las suyas.- ¿O para quién quieres tener pechos grandes?

Jimin gimió aferrándose a los hombros contrarios.

-P-para ti papi~ -Gimió entrecortado cuando el pelinegro aumentó el movimiento de sus caderas.

JungKook sonrió satisfecho y tomó al menor de las caderas para acomodarlo cómodamente sobre la cama. Empezó a quitarse la ropa bajo la atenta mirada del rubio quién apretaba sus piernas entre sí y se mordía el labio provocativamente.

Cuando terminó rápidamente tomó el suéter de su novio y lo arrojó lejos. Sus bonitos pechos quedaron a la vista, Rositas, respingados y con los pezones duros por la excitación.

El pelinegro sonrió y tomó uno entre sus labios mientras estimulaba al otro con su mano libre. Su mirada subió hasta la de su novio y sonríe cuando lo vió completamente perdido en el placer,

Empieza a repartir mordidas, lamidas y chupones por ambos pechos, todo bajo la atenta mirada del menor, quién no dejaba de gemir.

- Jodidamente dulce. - Gruñó JungKook mordiendo la punta del pezón contrario, logrando que su menor se retuerce y gime con fuerza.

La mano tatuada de Jeon bajo hasta la entrepierna de Jimin. Podía sentir la humedad por encima de la tela. Sus piernas estaban contaminadas con el lubricante natural que su pequeño novio soltaba.

-¿Estás así de mojado? Solo te chupe los pechos. - Jimin gimió en respuesta bajando sus manos para cubrir su ropa interior empapada pero el pelinegro se lo impidió.

- ¿Qué crees que haces calabacita? Yo quiero ver. - Hizo a un lado las bragas del menor y empezó con las caricias en su intimidad. Su dedo subía y bajaba por el pequeño capullo de nervios. Jimin se deshacía en gemidos, estaba al borde del abismo.

- P-por favor, hazlo. - suplicó entre sollozos el doncel. La mirada caliente que le daba Jeon solo hacía que sintiera más cerca su orgasmo.

Su cuerpo se sentía caliente y solo quería que su novio lo tomara de una vez.

-¿Por favor? ¿Qué es lo que quieres? - El rubio abrió más sus piernas dejando su coño completamente expuesto hacia el mayor.

-Por favor, metela.- JungKook sonrió satisfecho. Le encanta cuando su chico rogaba por ser follado y él no era nadie para negarse. Tomó su miembro entre sus manos y lo masturbo unos segundos antes de presionar la punta contra la entrada del menor.

Jimin jadeó e intentó quitar sus bragas, fallando en el intento. Su novio lo miró severamente y luego se hundió en él sin previo aviso. La espalda del rubio se arqueó perfectamente cuando sintió la expansión en su interior.

- No te quitarás las bragas, así es como voy a follarte. - Declaró firmemente. Los movimientos de cadera no se hicieron esperar. La cama crujía y se sacudía al ritmo del gran cuerpo de Jeon.

La cintura de Jimin fue agarrada y estrujada fuertemente por las manos de Jeon mientras esté lo embestía sin piedad alguna. El choque de los cuerpos enviaba corrientes eléctricas por toda la columna vertebral del rubio.

Toda la habitación estaba llena de gemidos por parte del menor y gruñidos por parte de Jeon. Jimin sentía que su cuerpo era azúcar y su novio lo consumía por completo. El sonido chicloso de sus cuerpos al chocar alentaba a JungKook a seguir follandolo con rudeza.

- M-me voy a venir - Aviso. JungKook no detuvo sus movimientos, al contrario, los aumentó. Jimin pasó de gemir a gritar en tan solo un segundo. Su cuerpo no lo soportó más y terminó soltando todo su squirt tibio sobre la piel nívea de su novio.

- Uno de diez. - Informó con burla mientras volvía a mover sus caderas. Solo se había detenido un segundo para que su chico no se convirtiera en una fuente.

Pronto se hicieron más presentes los ruidos húmedos. Jimin mantenía sus piernas abiertas de par en par mientras que Jeon venía en su interior. Su cuerpo empezó a sufrir espasmos cuando la semilla tibia de su novio lo llenó.

-Vamos, ponte de rodillas ahora.- Demandó, ayudándolo a acomodarse de tal manera que su trasero se quedará levantado.- Creo que quiero volver a reclamar ambos agujeros.- Sonrió bajando su manos hasta el coño del rubio y empapándola de lubricante.

Volvió a subir su mano húmeda hasta el trasero del menor donde hundió uno de sus dedos.

- H-ha pasado mucho~ - Jadeó. Sus piernas apenas podían sostenerse.- S-se cuidadoso- JungKook empezó a mover su dedo con lentitud, Jeon podía sentir como se contraria alrededor de su dedo.

Después de un rato estirando el apretado anillo de músculos sacó su dedo para reemplazarlo por su duro miembro.

Jimin soltó un largo y fuerte gemido al sentir como el miembro de su novio lo estiraba.

-Mierda, había olvidado que quieres cortarme el pene.- Jadeo. El menor dejó salir una risita moviendo sus caderas.- ¿Mueves así tus caderas calabacita? Me estas tentando a follarte duro.

Jeon embistió fuerte haciendo que el menor dejara caer su pecho contra la cama. Su cuerpo fue sacudido con fuerza por culpa del placer.

Los testículos de Jeon chocaban contra las mejillas traseras del menor. Jimin sentía sus piernas débiles, en cualquier momento podría colapsar.

Jeon se acomodó de manera que el trasero de Jimin quedó completamente levantado. Solo para él. Tenía el acceso completo a su culo.

Con su mano libre bajo hasta el capullo de nervios empezando a estimularlo al ritmo de sus embestidas. El rubio no soportó más y terminó corriendo en la mano del mayor.

Sus piernas fallaron y antes de que pudiera caer los brazos de su novio lo levantaron. Su cuerpo se sacudía con fuerza por los espasmos.

-Voy a quitarte este desastre, está todo mojado.- Mencionó antes de quitarle las bragas completamente mojadas por los orgasmos de ambos.

Jimin estaba perdido en el placer. No lograba enfocar su mirada correctamente.

-Abre bien calabaza, te voy a llenar de crema.

El doncel obedeció abriendo sus piernas nuevamente. El mayor no perdió el tiempo y volvió a entrar en él, el cuerpo del rubio no podía con tanta estimulación y terminó teniendo dos orgasmos más antes de caer rendido en los brazos de su novio.

- Irás a esa graduación con el maldito vestido que te venga en gana calabaza, nadie dirá nada, lo prometo.- Afirmó besando la frente del menor.

- Gracias amor, me siento mejor ahora.- Sonrió acercándose más a su pecho.- No necesito pechos grandes, tú ya los tienes por mi.

Fin