Único 💋
Jungkook era un investigador y fotógrafo muy famoso, había tomado evidencia de varios seres extraños que encontraba en los lugares más recónditos del planeta.
Actualmente se encontraba en un bosque muy lejos de la ciudad junto con su compañero de travesías, Seokjin.
Estaban explorando ése lugar porque varios lugareños de ésa zona dijeron que habías visto pequeñas personas, Jungkook no estaba seguro si hablaban de duendes o hadas.
Él ya había visto muchos duendes en los viajes que hacía, eran muy comunes, pero nunca un hada.
Las hadas eran criaturas muy difíciles de encontrar, éstas eran muy escurridizas y traviesas, para mala suerte de Jungkook, nunca se topó con una.
Jungkook y Seokjin se adentraron más a las profundidades bosque, solo se escuchaban los sonidos de insectos y el sonido del viento al chocar con las hojas de los árboles.
Armaron un campamento para pasar la noche, no era muy tarde pero querían estar listos.
— Seokjin, voy a investigar la zona para ver si no hay ningún depredador, tu quédate aquí, ya vuelvo— dijo Jungkook poniéndose un abrigo.
Ellos sabían que hacer si se encontraban a un animal peligroso sin causarle daño, amaban mucho a la naturaleza, ésto incluía a cualquier tipo de criatura que habitaba en ella.
— ¿no llevaras tu cámara?
—no, será una revisión rápida, vuelvo en seguida—
— Está bien, si estás en peligro, grita— respondió Seokjin mientras terminaba de armar las carpas.
Jungkook soltó una pequeña risa y salió a caminar, dejando a Jin atrás.
El sendero por donde caminaba estaba rodeado de flores exóticas muy extrañas, tenía colores muy llamativos y parecían brillar como luciérnagas.
Jungkook se arrepintió de dejar la cámara, aunque podría tomar fotos mañana, ésas flores no van a desaparecer.
Caminó, alejándose más y pudo ver pequeñas linternas colgadas de los árboles, era muy extraño, estaba seguro que nadie vivía por ahí.
Se detuvo para ver a su alrededor y verificar que no había ningún animal al acecho, pero solo escuchó el canto de los grillos.
Siguió caminando cuando escuchó un pequeño sonido detrás de un árbol, paró su caminar para escuchar mejor el sonido y estar alerta por algún peligro.
Sin hacer mucho ruido caminó lentamente al árbol y se asomó.
Sus ojos no lo podía creer, estaba viendo a un hada, era hermosa, los cabellos dorados con un pequeño vestido de flores y sus lindas orejas puntiagudas.
La hada del tamaño de una mano sentada en un girasol, estaba soltando pequeños gemidos mientras metía sus deditos en su diminuto coño, tenía las piernas abiertas y la cabeza hacia atrás con los ojos cerrados, disfrutando de sus propios toques.
El hada Jimin ya se había dado cuenta del humano detrás, pero su mente estaba demasiado nublada para hacer algo como volar lejos de él, de verdad estaba muy necesitado.
Estaba recolectando semillas de girasol con sus compañeras hadas pero se separó del grupo porque necesitaba meter sus dedos, si, era un hada muy lujuriosa.
Por otro lado, el miembro de Jungkook estaba muy duro, mientras seguía viendo a la pequeña hada con el vestido de lado, soltando gemidos.
Sacó su miembro de sus pantalones y comenzó a masturbarse sentándose al otro lado del árbol.
Trato de no hacer mucho ruido y no ahuyentar al diminuto ser, pero era imposible, los chapoteos y los sonidos que hacían su mano al contacto con su polla era demasiado que llamó la atención del hada.
Y para sorpresa de Jungkook éste no huyó de él, al contrario, miraba su miembro con deseo mientras se metía y sacaba sus dedos.
La pequeña hada arregló su vestidito de pétalos y con sus alitas voló hacía la entrepierna de Jungkook.
— hmm es tan grande— dijo Jimin dándole una pequeña lamida mientras miraba a los ojos a Jungkook — ¿te gustaría ayudar a ésta pobre hadita necesitaba?
— c-como quieres que te ayude
— utiliza esos largos dedos que t-tienes y esa jugosa lengua para satisfacerseme, p-por favor, estoy muy necesitado y mi coño necesita algo más grande que mis deditos.
Tomó a Jimin delicadamente entre sus manos para sacarle el diminuto vestidito y dejarlo a un lado, tenía unas curvas hermosas y sus alas eran brillantes cuando reflejaban la luz.
— ¿cómo te llamas? — preguntó Jungkook mientras abría las piernas del hada.
— Ji-Jimin— dijo tímido al sentirse expuesto por el humano.
— muy bien Jimin, soy Jungkook, abre esas lindas piernas que tienes, quiero meter mi lengua y probarte.
La pequeña hada hizo caso, abriéndose y sintió vibrar su coñito cuando la lengua de Jungkook hizo contacto, robándole un pequeño grito.
—oh gnm— Jimin ama como Jungkook lo tocaba con delicadeza, dándole besitos en sus muslos y dando lamidas.
Jungkook no podía despegar sus labios del coño del hada, era demasiado dulce el sabor del lubricante natural de frutos rojos.
— ¿te gusta ésto pequeño?— dijo Jungkook mientras frotaba su dedo índice en la mojada vulva de Jimin
— me encantan ah! Por favor no pares— Jimin agarró sus pechos y apretó sus pezones arqueando su espalda mientras gemía.
Jimin cambió de posición, acostándose boca abajo y alzando su trasero a la vista del humano.
Se frotó contra su resbaladiza lengua, nunca en su vida había experimentado ése tipo de placer.
Tener sus piernas llenas de saliva y tan húmedas lo hacía mojarse y soltar chillidos de placer.
Jungkook frotaba su polla con una de sus manos mientras le daba descargas de placer al diminuto ser en la palma de su mano.
Podía ver como sus alas se agitaban por la emoción del momento y soltaba un polvo dorado.
Jungkook chupó uno de sus dedos, empapados con saliva y metió poco a poco en la vagina del hada.
Se sentía muy apretado y quiso esperar un poco para que Jimin se acostumbrara pero el hada comenzó a moverse auto penetrándose.
— me siento muy lleno gmh— Jungkook no esperó más y empezó a abusar de la entrada del hada.
Jimin sintió un bulto en su estómago, sintiéndose tan caliente y frotandolo.
— hmm mírate pequeño, tan exitado por mis dedos— dió un par de embestidas profundas y Jimin se corrió a chorros, manchando la mano de Jungkook.
Jimin aún sentía su coño, caliente y voló hacía el miembro de Jungkook mientras frotaba su vulva en la extensión.
Sentir ése trozo de carne junto a sus labios vaginales mientras la mirada del humano estaba en él era muy caliente.
Jimin completamente desnudo abrazo el pene de Jungkook con sus piernas y brazos mientras pequeña lengua probaba el pre semen.
la vista era tan exitante que Jungkook se corrió, manchando los cabellos y cuerpo de Jimin con su corrida.
el hada lo recogió y lamió todo lo que pudo, deseando ése semen en su coñito.
— me gustó mucho lo que hiciste Jungkook, por éso te daré un regalo— dijo el hada con una mirada coqueta, metiéndose los dedos en la boca — cierra los ojos por favor.
Jungkook hizo caso, cerró los ojos y esperando el regalo cuando sintió algo apretado envolver su polla.
Observó al hada con el tamaño de una persona montandolo, pudo ver mejor su cuerpo, ésa piel perfectamente nívea y cara de príncipe que Jimin tenía, distorsionada por el placer, con los ojitos cerrados y disfrutando.
— ¿j-Jungkook, te gustó e-el regalo? Gmh— el humano no lo dejó continuar metiendo su lengua en la boca del hada, besando sus dulces labios de miel.
— me encanta, me encantas tanto— dejó chupetones y lamidas en el cuello de Jimin, bajó a sus pechos y empezó a succionar sus pezones, sorprendiéndose cuando el sabor a leche llegó a sus papilas gustativas.
Las hadas tenían éste don, cuando cumplían la mayoría de edad, no es necesariamente por tener un bebé.
Jimin se retorcía en el regazo de Jungkook y gemía por los estímulos mientras él seguía chupando la exquisita leche de las suaves y grandes tetas de Jimin.
— ghmmn kookie~ soy muy sensible ahí ah!
El humano llevó sus dedos al clítoris de del hada y frotó provocándole otro orgasmo, y chorreando fluidos en ambos.
Jungkook no se detuvo y penetró la vagina de Jimin hasta que sintió una presión en su abdomen y se corrió dentro del hada.
Ambos calmaron sus respiraciones y Jimin se levantó del regazo de Jungkook, mientras que los fluidos que estaban en su coño manchan piernas.
Le dio un último beso a Jungkook y se acostó en su pecho mientras cerraba sus ojitos para volver a su tamaño original.
— hmm ¿puedo quedarme aquí un ratito? Modificar mi forma es demasiado agotador y además me duele el cuerpito, por favor.
— está bien pequeño— respondió junto con una sonrisa en su rostro y acarició el rostro de Jimin delicadamente.
— Pensé que me ibas a raptar o algo por el estilo, muchas personas vienen aquí por éso — habló Jimin cerrando sus ojitos para descansar.
— no te preocupes por éso, las criaturas del bosque necesitan estar en su hábitat natural.
— me alegra escuchar éso
Los dos se quedaron a conversar sobre sus vidas, Jungkook le dijo sobre las cosas que existen en su mundo y sobre las criaturas que encontró en sus viajes y Jimin le contó anécdotas de su vida, como aquella vez en donde casi muere por culpa de una planta carnívora.
— debió ser aterrador — dijo Jungkook, atento a las palabras de su pequeño amigo.
— fue horrible, Jungkook, creí que mi fin había llegado, pero uno de mis amigos me encontró y salvó.
Las luciérnagas empezaron a salir y la temperatura empezó a bajar.
— Jimin, tengo que volver con mi amigo, debe estar muy preocupado, ya pasó mucho tiempo.
— ¿tan rápido? — Jimin se sentía triste, tenía miedo de no volver a ver a Jungkook otra vez — nos volveremos a encontrar ¿verdad?
— claro que sí dulzura, lo prometo
Jimin voló hacía el rostro de Jungkook para dejarle un beso en la mejilla, se despidió y partió vuelo hacia las profundidades del bosque.
Jungkook volvió al campamento en donde estaba un seokjin muy preocupado, le preguntó si había encontrado algún peligro o si vió algo extraño.
— solo me distraje con unas flores, unas muy bonitas flores, no encontré nada extraño, mañana podemos volver a casa — dijo Jungkook entrando a una de las carpas.
Los días pasaron y Jungkook cumplió su promesa, cada vez que visitaba a Jimin le llevaba regalos de todo tipo y tenían encuentros lujuriosos, amándose y la madre naturaleza siendo testigo del increíble amor que tenían éstas dos criaturas de distintos mundos.