Capítulo 1: Los Pilares
— Aah — Tanjiro suspiró por vigésima vez, ya se había vuelto a leer otra vez el último volumen que se había lanzado del manga de Kimetsu no Yaiba. La historia tenía de todo: buenos personajes, buenas peleas, buen romance y una que otra escena de sexo — Es una obra perfecta — Tanjiro dió la vuelta al manga para ver a sus autores.
Los autores de ese manga se escondían bajo seudónimos, unos seudónimos bastante curiosos porque cada uno era el pilar de una cosa distinta.
— Pilar del agua... — una sonrisa inconsciente se formó en el rostro de Tanjiro mientras pronunciaba el seudónimo que tenía capturado su corazón. El pilar del agua era el creador del manga, puede que él no dibujase pero toda la historia era creada por él.
Ya sabía que era un poco tonto sentir algo así por alguien del que ni siquiera conocías su verdadero nombre, solo sabías su seudónimo, pero Tanjiro no podía evitar haberse enamorado de la mente que diseño esta historia
— Qué emoción — dejó el manga en su estantería y deshizo la cama para meterse dentro — Mañana les conoceré a todos...

Tanjiro se paró delante de la verja que separaba una enorme casa con un increíble jardín de la calle. Un cartel encima del buzón llamaba mucho la atención, ponía: “Finca Mariposa”.
— Es aquí — confirmó la dirección que se le había mandado — Mi corazón late fuerte — se llevó la mano al pecho, efectivamente su corazón latía muy rápido y sus manos empezaban a sudar, era finales de julio así que esperaba que pensasen que sudaba por el calor y no por los nervios.
Después de tomar un suspiro profundo el chico tiró de la verja, ésta estaba abierta. Cuando llego delante de la puerta sus piernas empezaron a temblar, dentro de esta casa estaban los dibujantes de su manga favorito y lo más importante, estaba su amor platónico el pilar del agua.
— Tú puedes, Tanjiro — después de darse ánimos a si mismo el chico pulsó el timbre.
— ¿Sí?
El chico que abrió la puerta tenía el pelo negro, una máscara cubría su boca y sus ojos presentaban heterocromía, uno de sus ojos era amarillo y el otro turquesa. Tanjiro se quedó embobado, nunca había visto a una persona con los ojos de distinto color ¿sería él su amado pilar del agua?
— Oye — el heterocromático movió la mano delante del pelirrojo — ¿Quién eres?
— ¿Eh? — Tanjiro por fin volvió en si — Yo... ¡Kamado! ¡Kamado Tanjiro! — tendió su mano para estrechar la del otro pero solo recibió una mala mirada.
— Pues Kamado, ahí tienes la salida, aquí hay gente trabajando y no queremos que nos molesten.
El chico iba a cerrar la puerta pero Tanjiro se lo impidió.
— Lo último que haría sería molestarle, verá creo que no ha quedado claro, soy el ganador del concurso que se hizo para trabajar como asistente de los mangakas conocidos como los pilares, miré — Tanjiro enseñó el mensaje en el que se demostraba que él ganó el concurso y además mostró su identificación.
— Ah, ya, ese estúpido concurso — el chico rodó los ojos — Bueno, lo que sea, pasa.
El heterocromático se hizo a un lado y dejó pasar a Tanjiro, el interior de la casa era precioso. Nada más entrar había un mueble pegado a la pared donde se podía ver fotos donde salían tres chicas con adornos de mariposas en su pelo.
— ¿Puedes esperar aquí? — el chico le llevó a una habitación que quedaba a la derecha nada más entrar.
— Claro, ¡ah! — Tanjiro se quedó en blanco, en el salón había un total de 6 personas.
— ¡Esto no vale! — un chico de pelo blanco y una cicatriz en la cara arrugó un papel y lo lanzó por la habitación.
— No desperdicies papel, la madre naturaleza llorará — quien le respondió fue el más gigante de la sala, tenía el pelo negro y en su cuello llevaba un collar con esferas gigantescas.
— ¡Me la pela!
— Ara, ara, si no te enfadases con tanta rapidez a lo mejor tus dibujos tendrían menos fallos — una chica de pelo oscuro con las puntas moradas y los ojos del mismo color le miró divertida. Tanjiro había reconocido a la chica, era una de las que salía en las fotos de la entrada.
— A mí me gusta como me ha quedado el mío — una chica de pelo rosa y ojos verdes mostró sus dibujos orgullosa — Les he puesto mucho amor.
— Creo que el problema es que no le pone pasión, sin pasión no podrás plasmar nada bien — un chico rubio subió la temperatura de la habitación con el aura apasionada que desbordaba.
— Si no le convence lo mejor es que lo repita — la voz serena que sonó venía de una “chica” de pelo oscuro y puntas azul turquesa, a Tanjiro le resultó curioso que para ser una chica su voz sonaba algo grave.
— ¿Eh? Hola — la chica de los ojos morados fue la primera en percatarse de su presencia — ¿Quién eres?
— Es el ganador del concurso, que espere aquí un momento — el chico que le recibió se fue por las escaleras que llevaban al piso de arriba.
— Puedes sentarte si quieres — la misma chica le hizo la propuesta.
— Sí, gracias, con su permiso — Tanjiro se sentó al lado de la “chica” de los ojos turquesa, parecía muy joven para estar trabajando como mangaka.
El rostro de la “chica” estaba sereno y concentrado. Tanjiro miró disimuladamente lo que estaba haciendo, parece ser que estaba escribiendo los diálogos en el manga.
— ¿Eh? — a pesar de que Tanjiro estaba emocionado viendo como se escribían los diálogos en el manga cuando se dio cuenta del dialogo específico que estaba escribiendo se quedó en blanco. En la página se podía ver una escena de sexo entre los protagonistas, lo que la “chica” estaba escribiendo no eran otra cosa más que gemidos y comentarios pervertidos que se hacían Jiro y Ryuu. Cualquiera pensaría que alguien con un rostro tan sereno y que se veía tan joven estaba escribiendo los diálogos de una escena de sexo.
— ¿Tú eres el ganador del concurso? — el chico rubio le habló.
— S-sí, los admiro mucho a todos, sería un honor para mí trabajar con ustedes, de verdad que amo vuestro manga — Tanjiro hizo una ligera reverencia con la cabeza y miró disimuladamente a todos los presentes ¿sería alguno el pilar del agua?
— Oye — el heterocromático volvió al salón — Sube a la habitación de arriba, el pilar del agua va a hablar contigo.
Tanjiro se quedó de piedra, el pilar del agua, su amor platónico sin rostro, por fin iba a conocerle.
— ¡Sí! Gracias — Tanjiro subió corriendo las escaleras, no se fijó en qué habitación entrar, entró simplemente en la que se oían ruidos — Disculpe, soy Kamado Tanji...
— ¡Ah~! Más, más rápido, aaaah~
Tanjiro se quedó pálido, lo que tenía delante era a un rubio sentado a horcajadas sobre un chico musculoso de pelo blanco ¿era ese su amado pilar del agua? No podía ser otro, si Tanjiro se ponía a contar había un total de 9 pilares, en el salón había 6 + el chico que le abrió + los dos chicos que fornicaban delante de él = 9.
— Hoy estás insaciable, ¿quieres cambiar de postura?
— ¡Siii~! Ponme... aaah~ ponme contra la mesa.
Cuando el peliblanco iba a mover al rubio se dio cuenta de la nueva presencia en la habitación.
— Vaya, no sabía que había mirones.
— ¿Eh? — el rubio dejó de moverse encima del chico más grande y se giró para ver a Tanjiro — ¡Waaaa! — se levantó encima del peliblanco y busco su ropa en el suelo para ponérsela enseguida — Dios, que vergüenza, ¡súbete los pantalones!
— ¿Por qué? Oye, tú — el chico más grande miró a Tanjiro — ¿No sabes llamar a la puerta?
— Yo... — Tanjiro temblaba ¿por qué temblaba? No sabía nada del pilar del agua, era posible que tuviese pareja o que incluso estuviese casado, en estos momentos se sentía un iluso y un ingenuo — Vengo por... por... — esto era una tontería pero era una tontería que había hecho daño a Tanjiro, aunque el pilar del agua tuviese una relación no esperaba pillarle en pleno acto.
— Agh — el chico del pelo blanco al ver que el otro no arrancaba a hablar se subió los pantalones — Luego rematamos ¿no? Esta feo dejarme a medias, Zen.
— ¿Tienes que decir eso ahora? — el rubio se puso rojo de la vergüenza.
Tanjiro se mordió el labio, ¿era su pilar del agua ese peliblanco que quería seguir profanando al rubio?
— ¡Usted es un pervertido! — la frustración de Tanjiro por fin explotó — No me puedo creer que sea usted el pilar del agua, el creador de una obra tan fantástica como lo es Kimetsu no Yaiba.
— ¿Pilar del agua? — el peliblanco le miró confuso — Oye, chico.
— ¡Así no me imaginaba que fuese usted! ¡Usted tenía que ser un chico profundo y profesional! El manga que tanto amo... no solo eso... — detrás de Tanjiro apareció otra persona pero éste no se dio cuenta — ¡¡El pilar del agua del que me enamoré por su hermoso manga no puede ser alguien como usted!!
— Pues estás en lo cierto chico, el pilar del agua no soy yo, lo tienes detrás.
Tanjiro se dio la vuelta. Detrás de él había un chico más alto que él, su pelo era negro atado en una coleta y sus ojos eran azules y muy profundos, un color perfecto para el pilar del agua.
— ¿Tú eres Kamado Tanjiro? — el verdadero pilar del agua le preguntó.
— Sí...
— ¿Puedes venir conmigo? — el azabache empezó a caminar y Tanjiro fue detrás de él sin decir nada, entraron a la habitación de al lado — Siéntate — el pilar del agua se sentó detrás de un elegante escritorio y Tanjiro se sentó delante — ¿Estás bien?
— Claro... — Tanjiro no se atrevía a mirarle a los ojos, ¿cómo le miraba a los ojos si prácticamente se le había declarado antes? No había sido una declaración de amor como tal pero le había dicho que estaba enamorado de él — Lo de antes... ¡lo siento! — bajó su cabeza como disculpa.
— No hace falta que te disculpes, me alegra que te guste nuestro manga.
Tanjiro pudo respirar un poco más tranquilo, parece que no le había molestado cuando le ha dicho que está enamorado de él.
— Tú ganaste el concurso, así que ahora eres el asistente de nuestro grupo durante el próximo año, cuando llegue julio del año siguiente podrás abandonar nuestro grupo pero mientras tanto tienes la obligación de trabajar para nosotros. ¿Cuántos años tienes, Kamado?
— 22, señor... acabé mi carrera universitaria hace poco.
— ¿Qué estudiaste?
— Bellas artes, me gusta mucho dibujar.
— Vaya, ¿no prefieres buscar un trabajo acorde con tu carrera? Creo que si has acabado la carrera no es conveniente que gastes todo un año trabajando como un simple asistente.
— Por algún sitio hay que empezar y yo... — Tanjiro sonrió — Yo estoy muy feliz de empezar mi vida laboral aquí.
— Si esa es tu elección — Giyuu sacó unos papeles de un cajón — Fírmalo, es tu contrato, siento que la paga sea algo baja pero ten en cuenta que es un trabajo de asistente.
— No se preocupe — Tanjiro cogió el bolígrafo listo para firmar.
— Ten en cuenta también que somos un grupo grande y que nuestro trabajo es duro aunque no lo parezca, alguna que otra vez nos hemos tenido que quedar trabajando hasta tarde así que si eres nuestros asistente tendrás que prestarnos tu ayuda y ser nuestra mano derecha.
— Para eso precisamente he venido, señor — la mirada de Tanjiro era segura — Trabajar junto a ustedes es lo mejor del mundo — firmó el contrato y se lo devolvió al pilar del agua.
— Entonces, bienvenido, Kamado — el pilar del agua se levantó y le ofreció la mano, Tanjiro no dudó en estrecharla — Soy Tomioka Giyuu, pilar del agua.
Tanjiro quería gritar de la felicidad, su amor platónico ya tenía nombre, Tomioka Giyuu, era el nombre perfecto.
— Baja y te presentaré al resto del grupo.
— ¡Sí!
Tanjiro y Giyuu bajaron, estaban todos incluido el chico al que confundió con el pilar del agua pero su compañero rubio no estaba.
— La primera a la que debes conocer es a la dueña de esta casa, su casa es nuestra base, es el pilar del insecto, Kochou Shinobu — Giyuu presentó a la chica de los ojos morados — La otra chica del grupo es ella — ahora Giyuu se dirigía a la chica del pelo rosa — Es el pilar del amor, Kanroji Mitsuri.
— ¡Bienvenido al equipo! — Mitsuri le sonrió.
— Gracias — a Tanjiro le surgió una duda, Giyuu había dicho la otra chica, ¿solo eran dos chicas? ¿Y la “chica” de los ojos turquesas? Supuso que había pasado por alto que ella era también era una chica.
— El chico de los ojos heterocromáticos es el pilar de la serpiente, Iguro Obanai y el chico rubio es el pilar de la llamas, Rengoku Kyojuro.
— Ahora eres del grupo, mi chico.
Tanjiro se avergonzó un poco por como Rengoku le había llamado.
— Los dos del pelo blanco son el pilar de viento, Shinazugawa Sanemi y el pilar del sonido, Uzui Tengen. Uzui es el chico al que has confundido conmigo.
Tanjiro se avergonzó más al recordar la bochornosa escena.
— El más mayor del grupo es el pilar de la roca, Himejima Gyomei y el que queda por presentar es el más joven del grupo, el pilar de la niebla, Tokito Muichiro.
La duda volvía a Tanjiro, ¿había dicho “el” más joven? Era obvio que Muichiro era una chica.
— ¿Muichiro es el más joven? ¿Cuántos años tiene?
— Tiene 14 — Uzui le respondió.
— ¡¿Qué?! ¿Eso es legal? — todos miraron confundidos a Tanjiro — Me refiero a... Muichiro trabaja aquí y todavía va a secundaria ¿no es un problema?
— No hay problema, soy muy aplicado en clase así que no tengo problemas.
¿“Aplicado”? La “chica” seguía hablando como si fuese un chico. Tanjiro seguía estando sorprendido, la “chica” que estaba dibujando gemidos y palabras obscenas en una escena de sexo del manga tenía solamente 14 años.
— Ya nos conoces a todos, pero lo más importante, Kamado, nadie sabe la identidad de los pilares y debe seguir siendo un secreto ¿vale? No puedes decir nada que nos vincule con los pilares.
— Sí, Tomioka-san, entendido — Tanjiro asintió emocionado, su trabajo soñado acababa de comenzar.

Tanjiro volvía a estar delante de la puerta de la Finca Mariposa al día siguiente, la casa que ahora sabía que pertenecía a Kochou Shinobu, el pilar del insecto.
— Tomioka-san es tan guapo... como se podía esperar de mi pilar del agua — llamó al timbre y esperó a que le abrieran, ser asistente podría ser complicado pero no creía que fuese a ser su caso. Todos los pilares parecía muy profesionales, no creía que diera ningún problema el trabajar para ellos.
— Hola, Tanjiro — Muichiro le abrió la puerta, llevaba ropa holgada.
— Hola, Muichiro, ¿habéis empezado a trabajar ya?
— Bueno... más o menos — Muichio dejó la puerta abierta para que el otro entrase.
Tanjiro entró en la casa y se dirigió al salón que era donde trabajaban, esperaba ver un ambiente profesional y a todos trabajando pero la situación era muy distinta.
— ¡¿QUIÉN SE HA COMIDO MI OHAGI?!
— Ngh — Mitsuri se tapó los oídos por el susto.
— ¿Y yo que sé? — Iguro miró mal a Sanemi — A mí esa cosa no me gusta.
— ¡Pues abre la boca y demuestra que no hay rastros de ohagi ahí!
— Oye, oye, el ohagi estaba en MI cocina, en todo caso se habrían comido MI ohagi — Shinobu suspiró algo cabreada.
— ¿Y qué pasa por qué no haya ohagi? En verano debes comer comida caliente, hace que te metas más en esta época — Rengoku se levantó emocionado — ¡Comamos curry muy picante!
— ¡NI DE COÑA ME COMO UN CURRY CALIENTE CON 40 GRADOS EN LA CALLE!
— ¿Queréis callaros un poco? Intento llamar a Zenitsu por el móvil, tch, no lo coge.
— Ara, ara, parece que alguien no va a tener sexo en una temporada — Shinobu se tapó lo boca para ocultar su pícara sonrisa.
— ¡NOOOO! ¡NO PUEDE MORIR!
Tanjiro se sobresaltó con el grito que no pertenecía a Sanemi, era de Gyomei, el más mayor estaba delante de la tele viendo una telenovela.
— ¡ES UNA TRAGEDIA!
— Eh... — Tanjiro no sabía que decir, así no era como se imaginaba que actuarían los pilares, para empezar ninguno estaba trabajando — ¿Esto es normal?
— Sí — Muichiro respondió indiferente, parecía acostumbrado a este tipo de situaciones.
— ¿Dónde está Tomioka-san?
— Arriba.
— Vale, ahora vuelvo — Tanjiro dejó a Muichiro con los demás y se marchó al piso de arriba — Con permiso, Tomioka-san — abrió la puerta para quedarse embobado con la belleza de su pilar del agua ¿cómo era ese hombre tan sexy? — Tomioka-san, abajo hay un lío montado, Shinazugawa-san dice que alguien se ha comido su ohagi... ¿qué está masticando?
— Ohagi.
Tanjiro se quedó estático.
— ¿No será...? ¿Es el ohagi por el que Shinazugawa-san está armando ese escándalo?
— No sé, supongo — Giyuu se acabó el último ohagi — Estaba muy bueno.
— ¡Tomioka-san! Debe bajar y decírselo a Shinazugawa-san, pero además no es solo eso, ninguno está trabajando ¿cómo tendrán a tiempo el capítulo de esta semana?
— De alguna forma lo conseguirán, casi siempre lo han tenido a tiempo — Giyuu volvió a la mesa del despacho — Yo tengo que trabajar en el argumento del capítulo de la próxima semana, pero antes me gustaría darte tu primer encargo como asistente.
— S-sí, señor — Tanjiro estaba emocionado, su primer encargo. Sabía que era imposible pero le habría gustado que su primer encargo fuese masajear los hombros de su pilar del agua — Jeje, eso es imposible — se sonrojó y negó con la cabeza.
— Tu primer encargo es comprar ohagi.
— ¿Eh? ¿Perdón?
— Hay un problema abajo ¿no? Y es por el ohagi, pues entonces ve y compra más, es una solución muy sencilla.
— Cla-claro, usted tiene razón, me voy entonces — Tanjio salió de la habitación desilusionado ¿por qué habría pensado si quiera que Giyuu le pediría un masaje? — Sus hombros deben ser fuertes... ¡ay! No, no, concentración Kamado Tanjiro, has venido a trabajar.
Tanjiro bajó las escaleras y dio un último vistazo al salón antes de salir, esos eran sus admirados pilares.
— Ah... — suspiró y fue a comprar ohagi.
Cuando Tanjiro llegó al supermercado más cercano preguntó a una trabajador donde podría encontrar ohagi.
— ¿Ohagi? — la chica lo pensó un rato — No sé si quedará alguno, un chico de pelo negro con una cicatriz en la cara se llevó antes un montón, pero puede que quede alguno, están allí — la chica señaló unos estantes.
— Gracias — Tanjiro hizo una ligera reverencia y se acercó al estante que la chica señaló, solamente quedaba un paquete de ohagis así que Tanjiro extendió el brazo para cogerlo pero otra mano lo agarró al mismo tiempo, era el chico rubio de ayer — Tú eres...
— ¡Mgh! — el rubio soltó el paquete y se dio la vuelta para irse.
— ¡Espera! — Tanjiro le agarró de la muñeca — Siento lo de ayer, no era mi intención interrumpir mientras... bueno mientras hacías eso con Uzui-san.
— La... la culpa fue de Tengen — el rubio evitó su mirada — Pero yo me dejé convencer así que tengo parte de culpa, el que debería disculparse soy yo, perdón porque nos vieses así.
— Tranquilo, haré como que no vi nada — Tanjiro le sonrió y extendió su mano — Soy Kamado Tanjiro, encantado.
— Agatsuma Zenitsu — Zenitsu estrechó su mano — ¿Qué hacías en casa de Shinobu ayer?
— Soy el nuevo asistente de los pilares ¿tú qué hacías allí? A parte de... bueno, eso.
— Soy el novio de Tengen, el desgraciado es un pervertido.
— ¿Desgraciado? Menos mal que eres su novio.
— Oye, Tanjiro, si eres el asistente de los pilares ¿qué haces aquí?
— Mi primer encargo es comprar ohagi, Tomioka-san me lo ha encargado.
— ¿En serio? ¿Ese es tu encargo?
— Es una orden de Tomioka-san, así que debo cumplirla, seguro que luego me dice que hice un buen trabajo — un sonrojo coloreó las mejillas de Tanjiro al imaginarse a Giyuu felicitándole por su buen trabajo.
~💙~
— ¡Giyuu-sama! ¡Conseguí el ohagi! — Tanjiro entró en el despacho del pilar del agua.
— Has sido muy rápido, Tanjiro — Giyuu se levantó de la silla y se dirigió hacia Tanjiro.
— Tome, Giyuu-sama — Tanjiro le ofreció el ohagi — La próxima vez debería compartirlo con Shinazugawa-san.
— Tanjiro — Giyuu tiró el ohagi al suelo.
— ¡Giyuu-sama! ¿Por qué lo tira?
— No quiero comer más ohagi, quiero comerte a ti — Giyuu cogió a Tanjiro y lo sentó encima de la mesa.
— Gi-giyuu-sama... ¿qué está diciendo? — Tanjiro intentó cerrar sus piernas pero el contrario no le dejó.
— Tanjiro, quiero hacerte mío.
— ¡¿EH?! ¿En la mesa?
— Me da igual done sea — Giyuu acercó su lengua al cuello de Tanjiro y empezó a lamerlo — Quiero sentir tu cálido interior, Tanjiro.
— Giyuu-sama.... soy suyo — Tanjiro se recostó en la mesa y dejó que su amado pilar del agua jugase con su cuerpo.
~💙~
— ¿Tanjiro? — Zenitsu despertó a Tanjiro de su erótica ilusión — ¿Estás bien? Hace un momento estabas poniendo una cara muy rara.
— ¿Ah? — la cara de Tanjiro estaba roja por sus pervertidos pensamientos — Tranquilo, tranquilo, estoy bien.
— ¿Seguro? Tu cara está roja.
— Estoy bien — Tanjiro dirigió su vista al ohagi — Se lo tengo que llevar a Shinazugawa-san.
— ¿Puedo ir contigo?
— Sí, claro.
Tanjiro pagó el ohagi en la caja y se fue con Zenitsu a la Finca Mariposa.
— ¿No te han dado ninguna llave?
— La verdad es que no — Tanjiro pulsó el timbre y quien le abrió fue otra vez la “chica” más joven del grupo — He traído el ohagi.
— Mmm, creo que ya no hace falta — Muichir dejó pasar a los dos chicos y fueron juntos al salón.
La escena era distinta a la anterior, ya nadie discutía pero tampoco estaban trabajando, estaban sentados en el sillón viendo la telenovela con la que lloraba Gyomei.
— ¿Entonces? ¿Entonces está muerta? — las lágrimas salían del rostro de Mitsuri.
— Sí... rezaré por su alma — Gyomei juntó sus manos par rezar.
— Es ficción, lo sabes ¿no? — Shinobu miró divertida a Gyomei.
— Vaya mierda de actores, me parece una vergüenza que les paguen.
— No seas así, Sanemi, su actuación ha sido apasionada.
— Y mala también, pero dejando eso de lado ¿quién creéis que la ha matado? — Iguro se apoyó en el respaldo del sillón.
— La suegra, obviamente — Shinobu dio su opinión.
— Umm — Rengoku lo pensaba — ¿Y su amante? Podría haber sido él también.
— ¿Qué más da quien fuera? Cambia ya de canal — Sanemi agarró el mando y cambió el canal.
— NOOO, Sanemi, pon otra vez la telenovela — Gyomei se dio la vuelta e intentó arrebatar el mando al chico de la cicatriz.
— Shinobu, se te ha acabado la cerveza — Uzui dejó la cerveza vacía en la mesa.
— Si vais a asaltar cada día mi nevera me lo podríais pagar por lo menos.
— Sí, tú lo has dicho, podríamos, pero no lo vamos a hacer.
— ¡Tengen!
Los pilares que estaban en el salón miraron hacia la puerta, allí estaban la pareja de Uzui, Muichiro y Tanjiro.
— Zenitsu ¿por qué no me cogías el teléfono? — Uzui se acercó para besar al rubio pero este le apartó.
— Porque ahora tienes que trabajar, no llamarme por teléfono.
— ¿Qué hacéis? — Tanjiro estaba desconcertado, en la mesa las páginas del manga estaban en blanco y ninguno de los pilares parecía preocupado.
— Vemos la tele — Mitsuri respondió con cierto orgullo.
— ¿Y el manga?
— Ahí está — Iguro señaló con la cabeza la mesa y las páginas en blanco.
— Pero está en blanco, ¿cuándo hay que entregar el capítulo?
— En 2 días — Shinobu respondió tranquila.
— ¡¿QUÉ?! ¿Cuántas páginas lleváis?
— Si no recuerdo mal... creo que 2 — Rengoku respondió al chico.
— ¡¿QUÉ?! — Tanjiro se estaba empezando a agobiar, el manga que publicaban solía tener 22 páginas, les quedaban 20 — ¿Y por qué estáis tan tranquilos?
— Oye, oye, que yo no estoy tranquilo — Sanemi se cruzó de brazos — Sigo cabreado por lo del ohagi.
— ¡Tenéis que poneros a trabajar! — Tanjiro entró al salón y le arrebató el mando de la tele a Sanemi — No hay tele hasta que no acabéis el capítulo.
— ¿Quién te crees? ¿Mi madre? — Sanemi frunció el ceño.
— ¡Si hace falta lo seré! ¡Escuchad! — Tanjiro frunció el ceño — ¡De ahora en adelante se acabó hacer el vago y distraerse! Vuestros fans esperan un capítulo y eso es lo que les vais a dar, así que... ¡A trabajar!
Los pilares se quedaron con la boca abierta por como el chico se había atrevido a hablarles.
— Por mí bien — Muichiro volvió a su sitio en la mesa preparado para trabajar.
— Que mono es Tanjiro cuando se enfada — Mitsuri se sonrojó.
Los pilares acabaron sentándose en la mesa después de lo que pareció una regañina de sus madres.
— ¿Y el ohagi? — Sanemi le miró por el rabillo del ojo.
— El ohagi será para todos, por cada página que terminéis os daré 1/4 de ohagi a cada uno.
— ¡¿Tan poco?!
— ¡Sí! Ahora con vuestro permiso — Tanjiro se dio la vuelta y fue al piso de arriba dejando a Zenitsu sorprendido por como había puesto a todos en su sitio.
Tanjiro subió al piso de arriba y entró al despacho donde trabajaba Giyuu.
— Tomioka-san, con permiso — Tanjiro abrió la puerta y lo que vio hizo que su corazón saltara, Giyuu estaba dormido con la cabeza pegada a la mesa.
Tanjiro se acercó al chico y se le quedó mirando. La piel de su pilar del agua era increíblemente blanca, sus ojos estaban cerrados y eso le impedía ver su precioso color azul. Cuando se fijó en sus manos su rostro se coloreo de rojo, sus manos eran grandes pero estaban bien cuidadas, ojala le agarrase con esas fuertes manos.
— Giyuu-sama... — Tanjiro suspiró el nombre por el que le llamó en su pervertida visión de antes — Quiero besarle... — la vista de Tanjiro se centró en los labios del azabache.
~💙~
Tanjiro acerco su rostro y unió sus labios con su pilar del agua en un simple roce de labios. Cuando se separó pudo ver como los orbes azules le miraban.
— ¡Giyuu-sama! ¡Perdón! Yo no sabía...
— ¿Te gusta besar a la gente mientras duerme? Eres muy travieso, Tanjiro.
— ¡No, no! ¡Yo no suelo hacer estas cosas!
Giyuu separó la cabeza de la mesa y agarró a Tanjiro haciendo que se sentase a horcajadas sobre él.
— Yo también quiero besarte, Tanjiro — Giyuu unió sus labios en un beso de verdad no como el que le había dado Tanjiro.
— ¡Aaaah~! ¡Giyuu-sama! No me bese de repente.
— Es lo que has hecho tú — Giyuu volvió a juntar su bocas pero esta vez su mano entró en acción bajando a la retaguardia del pelirrojo.
— ¡Giyuu-sama! ¡No me toque ahí!
— ¿Por qué? — Giyuu ignoró la petición del otro y empezó a manosear sus nalgas con las dos manos.
— Mhg, Gi-Giyuu-sama aaah~, le deseo, Giyuu-sama.
— Tanjiro, desnúdate.
~💙~
— Jejeje... no, Giyuu-sama — Tanjiro sonreía sonrojado por su perversa imaginación.
— ¿Kamado? — Giyuu por fin abría los ojos — ¿Encontraste el ohagi?
— ¿Eh? ¡Sí! Pero no se lo daré a nadie hasta que se pongan a trabajar, la entrega es en dos días y todavía le queda mucho al capítulo.
— ¿Se han puesto ya a dibujar? — Giyuu se frotó sus ojos, ese acto volvió loco el corazón de Tanjiro.
— Sí, si no le molesta ¿me podría decir como va el argumento del próximo capítulo?
— ... — Giyuu le miró sin mostrar ninguna emoción.
Tanjiro se asomó al ordenador que tendría que tener escrito los sucesos del siguiente capítulo pero el documento estaba en blanco.
— ¡Tomioka-san, no ha escrito nada! El capítulo de la semana que viene no se podrá hacer si usted no decide lo que va a pasar.
— Necesitaba ohagi para pensar.
— ¡Pero usted ya se comió el ohagi antes!
— Con uno me basta — Giyuu intentó quitarle a Tanjiro el paquete de ohagis.
— De eso nada, las reglas para los demás serán las mismas para usted. Cuando decida todo lo que va a pasar en el siguiente capítulo podrá comer un ohagi entero — Tanjiro apartó el ohagi de la vista del azabache — Dese prisa y ni se le pase por la cabeza decepcionar a sus fans.
Tanjiro se dirigió a la puerta pero antes de irse se dio la vuelta.
— Esforcémonos, Tomioka-san.
La radiante sonrisa de Tanjiro iluminó la oscura habitación en la que Giyuu diseñaba su historia.
Notita por si cierto aspecto no se ha entendido bien: Cuando aparezca lo siguiente ~💙~ quiere decir que empieza una escena que se imagina Tanjiro, es decir, que en la realidad no está pasando, son solo fantasías suyas (con Giyuu prácticamente todas ellas).








