DOMINANTE ATRACCIÓN | AMOS OSCUROS #2|

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Summary

"Hay atracciones y pecados que no se buscan. Se encuentran, se comen y se desean con locura" Han pasado dos años desde que la relación entre el empresario Kenneth Evanshen y Amunett ha terminado. Ella decide regresar a París junto a sus padres y con el secreto que nunca le contó a Kenneth. Decepcionada del amor decide cerrar su corazón volviéndose mujer fría y sin sentimientos que busca solo su placer y cobrar una venganza del pasado hasta que conoce al empresario Dean Béringer. Un hombre dominante, controlador, sexy, inteligente, protector y amoroso capaz de encenderla con una mirada. Amunett deberá regresar junto a sus hijos a New York para la boda de una sus amigas en donde se encontrará con el hombre que tiene el poder de hacerla caer ante sus brazos por segunda ocasión... Kenneth Evanshen. Ambos se ven atrapados por la gran fuerza de atracción que sienten el uno por el otro comenzando una serie de encuentros intensos y pasionales donde tendrán que decidir qué es lo mejor para ellos y para sus hijos. ¿Hasta donde serán capaces para permanecer juntos o deberán renunciar de una vez por todas a su amor? Hay atracciones que por más fuertes e intensas que sean se terminan acabando por el poder de las mentiras y secretos... ═══════ ≪ •❈• ≫ ═══════ Leer bajo tu responsabilidad. Si no te gustó la primera historia eres libre de dejar de leerla

Status
Ongoing
Chapters
9
Rating
n/a
Age Rating
18+

CAPÍTULO 1. DE VUELTA

Dos años atrás...


El cielo nublado se puede ver a través de los grandes ventanales de cristal de mi oficina. Es un verdadero placer poder observar el maravilloso panorama que tengo desde aquí. Devuelvo mi vista del hermoso paisaje y me concentro en mi trabajo. Frunzo el ceño ante la pila de papeles amontonados que descansa sobre mi escritorio. Resoplo cansada del estrés que siento en estos instantes, ¿en qué pensaba cuando decidí hacerme cargo de la administración de los hoteles? Eso ya no tiene importancia, sigo leyendo con mucho detenimiento el documento que tengo en mis manos y definitivamente algo en él no me cuadraba.


-Amunett, necesitamos reunirnos a las cuatro en punto con los inversionistas italianos en La fleur bleue -me informa Helena Collins, mi mano derecha y amiga.


Es una mujer muy agradable. Tiene una tez es blanquecina que hace juego con sus cabellos castaños y que le llegaban justo a sus hombros. Es una completa belleza. Sus ojos verdes me observan esperando a que le de alguna respuesta.


-Te he escuchado, Helena -respondo bruscamente. Ella niega y cierra la puerta de mi oficina. Se sienta y sigue mirando. ¡Maldición, odio que haga eso!-. ¿Necesitas algo más?


-Que me digas que demonios te sucede. Todo el día de ayer te la pásate de mal humor, Amunett -dice enfadada.


-Te lo voy a decir. Ayer las cosas no salieron muy bien con los franceses y también es tomar en cuenta que estoy embarazada de gemelos. Las estúpidas hormonas tienen la culpa de que mi humor cambie drásticamente -me quejo.


Helena sonríe y le miro mal.


- ¿Cuándo le vas a decir a Kenneth que llevas a sus hijos en el vientre? -me interroga.


Nunca. Ese hombre me destrozó lo que quedaba de mi corazón y voy a hacer lo mismo a él ocultando mi secreto.


-Nunca. Él jamás lo va a saber, Helena. Además, Kenneth nunca me amó y solo fuí un pasatiempo. Me ha quedado claro que solo le he servido para entretenerse mientras buscaba a una mujer que le complaciera -escupo con amargura.


Toda esa escena se repite continuamente en mi cabeza y me quema por dentro.


-Puede ser, pero tú tampoco le dejaste explicar nada. ¿No te has puesto a pensar que él también dijo cosas que no quería decirte, porque le estaban chantajeando? -agrega.


Nunca me he puesto a pensar en eso. Tal vez Kenneth ha tenido una buena razón para dejarme, pero... ¿Por qué decirme esas palabras tan dolorosas?


Frunzo el ceño. Ya no voy a pensar en eso.


-No lo sé y no pienso darle una oportunidad de explicarse -repongo tajante. Helena niega y yo sigo leyendo los papeles que tengo en mi mano. Puedo sentir sus ojos en mí y dejo de leer y le presto atención. Esta plática no ha terminado para ella-. Suéltalo. Anda, dime lo que quieras.


Ya nada puede destrozarme. Desde que regrese a Paris me he encargado de volverme más fuerte, más fría y sin sentimiento alguno. Nunca más me voy a creer esas tonterías de que el amor es eterno y verdadero. Ahora lo único por lo que debo luchar son por esos dos bebés que están creciendo dentro de mi ser.


-Ya no importa, Amunett. Lo único que quiero es que tú y los gemelos puedan vivir felices... hablando de eso, ¿ya sabes el sexo de tus campeones? -Ella contempla el enorme estomago abultado. Ya han pasado tres meses desde que llegué y ahora cuento con seis meses de embarazo. Me encojo de hombros, restando importancia a su pregunta-. ¡¿Lo sabes?! ¡Lo sabes! ¡Eres una pésima amiga, Amunett!


Me rio de su comentario y ella hace un leve puchero. Hace cuatro días atrás, fui a mi cita con mi ginecóloga para saber el proceso de mi embarazo. Gracias a Dios que todo va de maravilla.


-Me acabo de enterar hace poco, Helena -le explico. Mi amiga me ve con detenimiento para saber si le digo la verdad y levanto las manos en señal de rendición-. La doctora me ha dicho que son... una niña y un niño. Lo que es bastante raro ya que hay muy pocas probabilidades de que eso ocurra.


- ¡Voy a ser tía de una preciosa parejita! -grita entusiasmada. Unas leves lágrimas ruedan por sus mejillas. Helena me recuerda a Annie. Ambas son tan parecidas. Extrañaba tanto a aquella mujer, pero ahora no me encuentro lo suficientemente estable para entablar una conversación con los amigos que deje en New York-. Voy a llevarlos a pasear todos los días, los voy a consentir, les voy a compras mucha ropa... ¿Qué te pasa?


-No es nada. Últimamente, las hormonas me hacen que esté sentimental.


Odio sentirme tan voluble.


-Es normal por lo que estás pasando. Deja de ser tan pesada y disfruta de tu embarazo -me regaña como una madre protectora. Adoraba a esta chica. Le importaba muy poco con quien este, ella siempre es muy sincera. De pronto sus ojos se iluminan con una luz de curiosidad-. Amunett...


-Adelante. Pregunta lo que desees -le interrumpo.


Helena se muerde el labio inferior. Aún se encuentra decidiendo si va a preguntarme o va quedarse callada. La determinación vuelve a su rostro. Vaya, esa chica sí que es muy cambiante, al igual que yo en estos momentos.


- ¿Los gemelos no han elevado al cien tu libido? -suelta tan deprisa que tardo unos segundos en procesar su pregunta.


Helena tiene un lado perverso al igual que todas las mujeres poseemos. Ella es una mujer independiente y fuerte ante este mundo de hombres al igual que muchas chicas que luchamos por destacar, pero dentro de su interior, ella necesita un hombre lo suficientemente dominante que la pueda someter ante su voluntad porque creo que ningún hombre ha podido lograr hacerla sentir el verdadero placer.


-Por supuesto que sí. Hay veces que pienso solamente en follar, pero no puedo hacerlo todo el día. Sin embargo... - guardo silencio un minuto. Tal vez aun no es el momento de decirle a Helena lo que soy o puede que ella necesite una experiencia como lo es la Dominación para que encuentre su camino-. Mi vida sexual es muy activa por las noches. El doctor dice que es normal y que estar embarazada no quiere decir que no pueda tener sexo.


Mi amiga me observa confundida. Le doy una sonrisa traviesa para animarla a seguir con aquel interrogatorio.


«Vamos, Helena. Haz la pregunta del millón» pienso para mí.


O toma la valentía que necesita o nunca más volveré a decirle nada sobre mi mundo. Solo ella tiene el poder para decidir.


-Explícame. ¿Qué quieres decir con eso, Amunett?


Eso es. Chica lista.


-Dime, Helena... ¿Alguna vez escuchaste de los clubs de Dominación? -pregunto de vuelta. No puedo explicarle con detalles, si ella no tiene un ligero conocimiento del tema. Hay personas que se asustan cuando escuchan la palabra BDSM-. ¿Sí o no?


-Sí.


Suena un poco avergonzada.


-No hay porque avergonzarse, Helena. Muchas personas necesitan explorar cosas nuevas en su sexualidad. Necesito que me prometas que no vas a ponerte histérica, Collins -le advierto con la mirada.


-Lo prometo. Ahora dime que está pasando o voy a hacer historias en mi cabeza que no existen.


Bueno, Helena. Vamos a ver qué tan valiente eres.


-Soy una Ama -revelo así sin más. En su rostro se ven reflejadas varias emociones, pero la que más sobresale es la curiosidad-. Me gusta someter a todo tipo de hombres bajo mi dominio. Les hago cualquier cosa que les haga sentir dolor o placer, siempre y cuando todo sea consensuado...


-Basta, Amunett. No quiero que digas nada más -dice interrumpiendo mi explicación.


Tal vez ella no pertenezca a la comunidad de Dominación/Sumisión. Creo que me equivoque al decir aquello.


-Tienes razón. No voy a volver a comentar nada de esto de nuevo. Lo lamento mucho.


-Espera un momento. Si te dije que no digas nada, es porque quiero verlo con mis propios ojos.


No esperaba que responda de esa manera, pero también voy a hacer todo lo posible que su experiencia sea inolvidable. Lo único que me falta por saber es si mi deducción es la correcta.


- ¿Te gusta dominar o ser dominada? Quiero que seas totalmente sincera -sugiero. Helena parece estar pensando. Mi atención se centra en los documentos que tengo en la mano. Las cosas del contrato están bien propuestas y redactadas. Las clausulas van acorde a lo que ambas partes deben hacer con esta sociedad. Regreso la mirada a mi amiga y esta sigue pensativa-. Collins, no tengo todo el día. Tenemos una agenda que cumplir. La forma que tu desees participar está bien. Nadie va a juzgarte por nada.


-Toda mi vida he tratado por sobrevivir en el mundo de los negocios y lo consigo cada día de mi vida, pero de vez en cuando necesito una persona que tome las decisiones por mí. No me mal entiendas, lo que quiero es un hombre que me enseñe el placer estando bajo su completo control -me comunica.


Ahora sé que su naturaleza es ser una sumisa.


-Excelente. Ahora lo que necesito es que te dirijas a tu casa y te vistas para impresionar...


-Pero... ¿Y la reunión que tenemos con los Italianos? Yo debo de estar contigo -declara de una manera autoritaria.


Arqueo la ceja ante su tono de voz. Cualquiera lo suficientemente inteligente sabe que no se debe desafiar a una mujer con una gran determinación y un fuerte carácter, pero yo no me asusto con nadie.


-No va a funcionar conmigo, querida. Soy tu jefa y vas a hacer lo que yo te ordeno -Helena parece consternada por mis palabras. Nunca le he hablado así, pero ahora quiero que por primera vez en su vida disfrute de la experiencia a la que va a ser llevada-. Deja la reunión en mis manos. Voy a dejarlos impactados. Y si me disculpas, debo seguir revisando estos documentos.


Mi amiga se ve realmente molesta y la verdad es que no me importa. Me lo va a agradecer esta noche. Camina en dirección a la salida, pero ella titubea y vuelve a mirarme.


- ¿Necesita algo más, jefa? -escupe con desprecio.


Nunca le he visto tan molesta, pero ahora no puedo retractarme.


-Sí. Debes llevar ropa de color negro, rojo o morado eso es lo que toda en la comunidad bedesemera utilizan -aconsejo.


-Sí, claro.


Y se va hecha una furia.


La fleur bleue


Llego dos minutos antes de la reunión. Creo que se me está convirtiendo un hábito el llegar justo a tiempo o tarde. Dejo el automóvil en la acera y me bajo junto con mi maletín para que uno delos chicos se lleve al estacionamiento del restaurante mi coche. Me dirijo con el hombre de la entrada.


-Salut bon après-midi. J'ai une réservation au nom d'Amunett Grove -digo tratando de sonar como toda una francesa.


-Bien sûr, Mlle Grove. Vos invités vous attendent à table près de la terrasse -responde con cortesía.


-Je vous remercie.


-Profitez de votre séjour et amusez-vous.


Le doy las gracias una vez más y entro en el restaurante.


El lugar es muy elegante, pero a su vez tiene toques modernos y simples. Es como si los dueños quieren fusionar dos estilos completamente diferentes para que cualquier persona se sienta cómoda. Hay varias pinturas colgadas en las paredes azules que están al fondo. Las sillas y mesas son hechas de roble blanco. Me parece que están son hechas a mano.


Tres tipos vestidos con trajes, esperan justo en la mesa que hice la reservación. Ellos deben de ser los inversionistas. Me siento un poco nerviosa o tal vez las hormonas de embarazada son las que me hacen sentir esto. Camino directamente hacia ellos.


-Tranquila, Faraón. Vas a hacerlo muy bien -me animo. Ahora es cuando necesito escuchar las palabras de mi mejor amigo Theo, pero todo pasó tan rápido que no pude despedirme de él. Las palabras, < ¿Who's the man?> que siempre me dice Theo antes de hacer cualquier cosa se me vinieron a la mente y por inercia salen de mi boca-. I'm the man, I'm the man.


Esas simples palabras me hacen recuperar mi seguridad.


Cada paso que doy la confianza en mí se hace más grande. Al llegar con los hombres, ellos se levantan de su lugar para recibirme.


-Buon pomeriggio, signori. Sono Amunett Grove e vengo a nome di mio padre Joseph Grove -hablo en un pésimo idioma italiano.


Voy recorriendo a los sujetos y mi vista se queda en clavada en el hombre que está a medias. Sus ojos azules parecen estar hechos de hielo. Levanto una ceja al ver su expresión tan seria.


Odio la arrogancia con la que me ve. Como desearía voltearle la cara con un buen golpe, pero recuerda que no puedes hacerlo, me digo a mi misma.


-Benvenuta signorina -dice el tipo del lado izquierdo. Maldita sea. ¿Por qué no puedo dejar de ver al tipo de los ojos azules? Tal vez porque el idiota no deja de verte, me respondo-. Mi chiamo Enrico Ricci, l'uomo in mezzo è il signor Dean Béringer e infine Pietro Bianchi.


Odio hablar en italiano, pero lo poco que entiendo es que el tipo que me mira aparte de llamarse Dean, creo que es el socio mayoritario y el más importante de los tres.


-Un piacere. Parlano spagnolo? -pregunto.


Espero a que a que alguno hable completamente español, porque me siento una incompetente al hablar italiano.


-Por supuesto que lo hacemos, Amunett -responde Dean. Al escucharle hablar, puedo jurar que mis bragas se mojaron al escuchar mi nombre en sus labios. Tiene la voz muy sexy y varonil. Parpadeo para dejar de pensar idioteces-. ¿Podemos comenzar ya? Porque tengo más cosas que hacer.


Menudo cabrón arrogante.


-Por supuesto. Ya que como solo su tiempo es más valioso de los que estamos aquí, debemos apresurarnos -replico molesta.


Sus socios simulan su sonrisa ante mi respuesta. Todos tomamos asiento para empezar la reunión. El proyecto que se tiene en mente es abrir un hotel en Italia justo a unas cuadras de la Torre de Pisa.


-Bien, como ya les ha mencionado mi padre. La idea es que se pueda construir un hotel de máxima calidad, pero que a su vez los turistas puedan tener un costo menos excesivo que cualquier otro hotel de la zona -expongo.


Los italianos parecen estar considerando todo lo que les estoy diciendo. Yo tengo plena confianza en que va a ser un gran éxito ese hotel.


-Parece una gran idea, Señorita Grove. Pero, ¿Qué probabilidad hay que esto pueda ser visitado por los turistas como usted lo dice? -pregunta el señor Enrico.


El parece ser un hombre muy sabio respecto al tema. Creo que me encanta su manera de ser.


-Las cifras parecen arrojar un cincuenta-cincuenta. Ya que hay una gran variedad de hoteles cerca de la Torre de Pisa. Lo que nosotros apostamos es en la calidad que se les va a dar y en los precios accesibles para cada cliente. También se plantea hacer un club dentro del mismo hotel, por si no quieren salir de noche. Donde se va a dividir en secciones para todo tipo de necesidades que tengan los huéspedes... -Mientras más hablaba de lo que Nik deseaba implementar en el hotel (porque esas ideas son de él y no de mi papá) los hombres me ven con cara entusiasmada. Creo que hasta yo lo estoy. Prosigo con la propuesta-, además de implementar un casino para que su diversión sea más placentera...


Al decir aquella palabra, los ojos de Dean toman un brillo especial. Él se quita el saco y se arremanga la camisa. Mi atención se desvía ante sus tatuados brazos y después analizo su aspecto. Su cabello es color castaño y con un toque despeinado. Tiene la mandíbula cuadrada y sus labios son muy besables para mí. En la parte de su cuello hay más tatuajes que le hacen parecer peligroso y no dudo que lo sea. Sus brazos parecen ser musculosos o al menos esa camisa los hace resaltar. Cuando estaba de pie hace instantes atrás se puede ver que sus piernas son largas y marcadas. Tal vez hace ejercicio. Lo único que me hace falta ver es su miembro y trasero.


¡Por favor, Amunett!


¡Deja al italiano en paz!


Que este bueno, no quiere decir que me puede tener en su cama. Si yo quiero, él va a estar bajo mi dominio y no al revés.


- ¿Y cuál es ese tipo de placer del que habla, Amunett? -su pregunta tiene un doble sentido. Me toco mi abultado estomago para que se dé cuenta que yo no estoy a su alcance, pero en su mirada aparecen unas llamas intensas. Puedo descubrir que le ha gustado saber que no soy tan fácil para conquistar. Me ha tomado como un reto y eso es lo que voy a convertirme-. ¿Y bien?


-Mire, Señor Béringer. No estamos aquí, para hablar de eso, ¿O sí? -contesto irónica.


-No, me parece que no.


Parece que esta cabreado, pero no me importa. Lo único que deseo es terminar esta reunión e ir al club para divertirme un poco. Sigo con la explicación sobre cuáles son las mejores ideas para la construcción del hotel. Mi padre ha pensado en que todo debe ser ecológico para no dañar más al medio ambiente, pero sobre todo dar una buena calidad.


Cada vez es más fácil expresarme. Puedo sentir la intensa mirada azulada del señor Béringer, pero eso no me va impedir seguir y mucho menos va a lograr ponerme nerviosa por más sexy que sea. Le dije a mi padre que voy a lograr cerrar ese trato con ellos y nadie me lo va a sabotear.


Después de terminar de responder a todas las preguntas a dos de los tres hombres. Damos por terminada la reunión y es momento de saber cuál es la decisión que van a tomar.


- ¿Y bien, caballeros? ¿Van a firmar los contratos para nuestra asociación o desean leerlos primero antes de tomar cualquier decisión al respecto? -Trato de sonar lo más segura posible. Creo que en estos momentos Helena sería una buena compañía.


Siento unas ligeras pataditas. Los gemelos me están dando la fortaleza y la confianza que necesito en estos momentos.


-No hay nada que pensar, Señorita Grove. Vamos a firmar esos contratos ahora mismo, porque no podemos dejar pasar una buena oportunidad como lo es esta -anuncia Dean.


Los otros dos inversionistas secundan sus palabras. Les entrego a cada uno los contratos para leerlos, cada uno de ellos parece estar de acuerdo con las clausulas y lo firman. Nos damos la mano para celebrar el cierre de nuestro trato.


Los italianos se van en dirección a la salida, pero veo regresarse a Dean para venir en mi encuentro.


- ¿Sucede algo, Señor Béringer? -pregunto confundida por su regreso.


Tal vez algo no le ha quedado claro y quiere disipar su duda.


Y se aleja sin dejarme decir nada.


Reviso mi rolex y son las cinco con treinta minutos, lo que quiere decir que debo prepararme para ir al club esta noche. Pido comida para llevar ya que no he comido nada por estar tan enfrascada en el cierre del negocio.


Mientras manejaba, las palabras de Dean bombardeaban mi cabeza. Esta noche él va a ser el hombre que este bajo mi control y planeo hacer que esta noche pruebe el poder de mi látigo.


Es bueno estar de vuelta en París porque voy comenzar una nueva vida a mi manera, sin restricciones y lo mejor de todo, haciendo lo que me gusta más... Dominar a todo hombre que se cruce en mi camino.