CAPITULO 1: Inicio de la Vida
Mi nombre es Rubby Denisse Dossteenes García, soy hija del señor Andrés Dossteenes y de la señora Lucía García; mis padres y yo antes éramos de bajos recursos, les contaré sobre mi historia de cómo llegué hasta donde estoy actualmente, si no hubiera sido por la ayuda de mi gente.
Mis padres se ganaban la vida trabajando fuera de la ciudad, mi madre trabajaba como una sirvienta, ella le servía a una familia rica, mientras mi padre trabajaba como albañil, cuando mi madre se enteró de su embarazo, no le agradó al principio; sin embargo cuando se lo había dicho a mi padre su perspectiva cambió.
Mi padre le dijo a mi madre
-Andrés Dossteenes-
Mí amada Lucía, no te preocupes tanto, esta criatura es una gran bendición para nosotros. Mientras que estemos juntos no le faltará nada a él o ella ni a ti.
-Lo dice mientras le acaricia la mejilla-
-Lucía García-
Sí, tienes razón amado mío, esta criatura es una gran bendición para nosotros.
-suspira un poco por alivio-
-Andrés Dossteenes-
Amada mía, estoy tan contento por tener a un nuevo miembro para nuestra familia, quisieras ir conmigo a buscar todo para nuestra bendición para que el o ella no le falte nada.
-Lucía García-
También yo estoy tan contenta en recibir a un nuevo miembro, me encanta la idea amado mío, en ir a buscar toda las cosas para el o la bebé, pero para cuando sería?
-le pregunta mientras lo observa-
- Andrés Dossteenes-
Que te parece mañana cariño mío?
-queda en silencio por un momento para luego decir-
Cariño mío, no te gustaría que habláramos esto con más tranquilidad adentro?
-Lucía García-
Me encanta la idea amado mío, y sí, está bien. Vayamos adentro para hablar mejor.
-caminan hacia la casa, entran para luego platicar sobre en comprar todo para el embarazo y del bebe-
-mientras que hablan se ponen de acuerdo en todo-
-se fueron a buscar algo para cenar-
-Andres Dossteenes le hace la cena a la señora Lucía-
-Andres Dossteenes-
Amada mía, aquí está tu cena, espero que te guste.
-Lucia come lo que su esposo le cocinó-
-Andres Dossteenes-
Amada mía , cuando terminemos de comer debemos de ir a como descansar, porque mañana será un día pesado.
-Lucía solo asiente con la cabeza porque estaba comiendo-
-ambos terminan de cenar, se levantan para dirigirse a su dormitorio para descansar-
-se cambian ambos para dormir-
-Lucía se arrecuesta de primero para luego que Andrés se arrecuesta en la cama, para así en poner su mano en el vientre de su esposa-
-Lucia se duerme de primero porque su esposo le estaba tocando el vientre por el bebé-
-Eran las 1 de la madrugada, Andrés se levanta de golpe porque escuchó un ruido adentro de la casa-
-se levanta de la cama con cuidado para ir a revisar, llevaba una linterna para alumbrar en todo el camino, llega hasta la cocina y ve a una gran criatura-
-Andres se quedó paralizado en ver a la criatura y dice en murmureo-
-Andres Black-
E-e-este....... Es..... Un...... T-t-tigre blanco.....???
-se pone muy pálido al verlo no se podría mover, Andrés escucha que su esposa se había levantado y escucha que ella dice-
-Lucia García-
Cariño-
-lo dice mientras se calla por el miedo al ver al tigre blanco-
-Esta majestuosa criatura al ver a Lucía se le acerca un poco para luego inclinarse y ver al mismo tiempo su vientre-
-Lucía miró con asombro al majestuoso tigre que se había acercado, inclinándose frente a ella y su vientre. Andrés Black, su compañero, no pudo ocultar su sorpresa. Ambos esperaban algún tipo de ataque o reacción feroz de la criatura, pero en lugar de eso, el tigre se arrodilló ante Lucía, mostrando respeto y protección.
-Andres Dossteenes-
Pero..... Que está pasando?
-dijo Andrés, con voz grave pero suave, mientras observaba a la criatura.-
-Lucía acarició su vientre, sintiendo una conexión poderosa entre la criatura y su bebe,aún no nacida o nacido, si es niño se llamará Alexander Antonio Dossteenes y si es niña se llamará Rubby Denisse Dossteenes García.-
-Algo dentro de ella le decía que su hija o hijo estaría destinada o destinado a grandes cosas, tal vez más grandes de lo que cualquiera de ellos podría imaginar en ese momento. Rubby o Alexander aún no había llegado al mundo, pero ya estaba marcando un camino que la vida misma se encargaría de desvelar.-
-Los días pasaban y la sensación de que algo grande se acercaba crecía en el corazón de Lucía. A medida que su vientre se abultaba y sentía las primeras patadas de Andreluz o de Rubby, no podía evitar recordar ese momento con el tigre. Andrés, siempre analítico, había investigado más sobre esa extraña conducta de la criatura, descubriendo que esa especie rara vez mostraba sumisión, salvo ante líderes natos. Pero más allá de cualquier explicación racional, Lucía sabía que la conexión era más profunda.-
-El instinto protector de Lucía se intensificó. Sabía que su hija o hijo tendría un papel especial, uno que cambiaría sus vidas para siempre, aunque no podía prever de qué manera. En su corazón, solo deseaba que Rubby o Andreluz tuviera una vida plena, lejos de los peligros del mundo. Sin embargo, la presencia de aquel tigre y su familia parecía un presagio de que la vida de su hija o hijo estaría marcada por algo grande, algo que Lucía no alcanzaba a entender del todo. Todo lo que deseaba en ese momento era que Rubby/ Alexander creciera fuerte y protegida o protegido, bajo el amparo de esa misteriosa conexión con las majestuosas criaturas.-
-A medida que pasaban los días, el hogar de Lucía y Andrés se llenaba de una mezcla de alegría y anticipación. El vientre de Lucía comenzó a crecer, una hermosa curva que simbolizaba la vida que llevaban dentro. Cada mañana, al mirarse en el espejo, Lucía podía ver cómo su figura cambiaba, como si el universo estuviera preparando un espacio para su bebé.-
-El crecimiento del vientre trajo consigo una serie de emociones. Lucía se sentía llena de amor y esperanza, pero también de inquietud. Cada patadita de Rubby/Alexander, aunque diminuta al principio, era un recordatorio de que estaban a punto de embarcarse en una nueva etapa de sus vidas.-
¿Sientes eso, Andrés?
- preguntó Lucía una tarde, mientras estaban sentados en el sofá.-
Es como si Rubby/Alexander estuviera tratando de decirnos que está lista/listo para conocer el mundo.
-Andrés sonrió, colocando su mano sobre el vientre de Lucía. Al instante, una pequeña patada resonó bajo su palma. Era un momento mágico, una conexión palpable que llenó la habitación de una energía especial.-
-Los meses pasaron, y el vientre de Lucía se hizo más prominente. Cada visita al médico era una celebración, y ambos padres esperaban ansiosos escuchar el latido del corazón de Rubby/Alexander. Lucía también comenzó a preparar la habitación, pintando las paredes de un suave color amarillo y decorándola con juguetes y peluches que evocaban sueños de infancia.-
-Sin embargo, el crecimiento del vientre también trajo desafíos. Lucía experimentaba cansancio y momentos de incomodidad, pero cada pequeño sacrificio valía la pena. La idea de tener a Rubby/Alexander en sus brazos pronto se convirtió en su motivación.-
-Una noche, mientras Lucía se acomodaba en la cama, sintió una oleada de amor y gratitud. Miró a Andrés, quien estaba leyendo un libro a su lado.-
¿Sabes? A veces me pregunto cómo será Rubby/Alexander. ¿Qué personalidad tendrá? ¿A quién se parecerá?
-dijo Lucía, su voz llena de emoción.-
-Andrés cerró el libro y la miró con ternura.-
Lo único que sé es que será única/único. Y nosotros haremos todo lo posible para que crezca en un ambiente lleno de amor y apoyo".
-Lucía sonrió, sintiendo que cada día que pasaba la acercaba más a ese momento tan esperado. En su corazón, sabía que el viaje apenas comenzaba, y que cada patada, cada susurro, cada rayo de luz que entraba por la ventana, era un paso más hacia el encuentro con su pequeña/pequeño Rubby/Alexander.-
-Con el paso de los meses, el hogar de Lucía y Andrés se transformó en un refugio de amor y preparación. La habitación de Rubby/Alexander, ahora decorada con colores suaves y juguetes de peluche, se convirtió en un símbolo de sus sueños. Cada rincón estaba lleno de pequeños detalles: una cuna blanca, una lámpara en forma de estrella y una manta tejida a mano que Lucía había estado trabajando con esmero.-
-El vientre de Lucía crecía día a día, y con él, su conexión con Rubby/ Alexander se hacía más profunda. A menudo, se sentaba en el sillón de la sala, con las manos sobre su barriga, hablando con su hija/hijo sobre todo lo que le esperaba en el mundo.-
Hoy vimos un arcoíris, Rubby/Alexander. Te prometo que siempre tendrás días llenos de color, le decía, mientras Andrés sonreía desde la cocina, escuchando cada palabra.-
-Las noches se llenaban de sueños y anhelos. Lucía y Andrés compartían historias sobre sus propias infancias, imaginando cómo sería la vida de Rubby/Alexander. Se reían al pensar en las travesuras que haría, los amigos que conocería y las aventuras que viviría.-
-Un día, mientras estaban en el parque, Lucía sintió una serie de movimientos más intensos. Era como si Rubby/Alexander estuviera respondiendo a la música del viento y la risa de los niños que jugaban a su alrededor.-
¡Mira, Andrés! Creo que está bailando
- exclamó Lucía, riendo. Andrés se acercó rápidamente, colocando su mano sobre el vientre de Lucía, y en ese instante, sintió una patada fuerte.-
¡Wow! Es como si supiera que su papá está aquí.
-Dijo Andrés, con los ojos brillantes de emoción.-
-Los días se convirtieron en semanas, y Lucía comenzó a experimentar las últimas etapas del embarazo. Había momentos de incomodidad, pero cada dolor y cada contracción eran recordatorios de que el momento de conocer a Rubby/Alexander se acercaba.-
-Una noche, mientras Lucía se preparaba para dormir, sintió una oleada de ansiedad. Se sentó en la cama, respirando hondo, y miró a Andrés.-
¿Y si no soy una buena madre? ¿Y si no sé cómo cuidar de ella?
-Preguntó, sus ojos reflejando sus miedos.-
-Andrés se acercó y la abrazó con fuerza.-
Serás una madre increíble, Lucía. El amor que tienes en tu corazón es todo lo que necesita Rubby/Alexander. Aprenderemos juntos, y siempre estaremos ahí el uno para el otro.
-Sus palabras la tranquilizaron, y poco a poco, la ansiedad se disipó. La certeza de que no estaban solos en este viaje les dio fuerza.-