7_ SooChan

Summary

El Dr. Chan Runner no confía en las personas, es el único médico de La Desafiante, la nave capitana de la fuerza espacial Warsarian, hasta que Joshua Grander entra en su ala médica y ahora tiene que compartir el espacio con un hombre que no sólo es su superior sino que resulta ser su compañero. Joshua está listo para establecerse y tomar lo que le pertenece. Negándose a someterse a los avances de Joshua, Chan mantiene su distancia, aprendió hace mucho tiempo que los hombres no son fiables, mienten, difunden rumores y destruyeron su reputación. Pero Joshua no se preocupa por el pasado de Chan, quiere ser parte de su futuro y antes de que pueda hacer que se abra y lo acepte, tiene que ganarse la confianza del médico pero este fue herido muchas veces. Él es un extraño que empuja a todo el mundo a distancia. ¿Chan puede aprender a abrir su corazón y confiar en el hombre que quiere amarlo?.

Genre
Action/Erotica
Author
Ywin.
Status
Complete
Chapters
9
Rating
n/a
Age Rating
18+

𝕀

Llegó a bordo de La Desafiante e hizo un gesto a los dos soldados del compartimento de carga pero ninguno de ellos respondió, no era sorprendente, era invisible u odiado, ser el hermano del Comandante de la flota evitaba que la tripulación le atacase pero no que le ignorasen, el tratamiento de silencio roía la pared que evitaba que la rabia y el dolor se escapasen, era uno de ellos, un Warsarian, pero lo trataban como a un extraño.


Fríos ojos lo miraban mientras se movía entre los dos guerreros, resistió las ganas de estremecerse, estaban esperando y observando si había signos de sufrimiento, como buitres dando vueltas sobre un cadáver. Si él reaccionase, atacarían, quería empujar y golpear y dar a los guerreros una verdadera razón para odiarlo, estaba cansado de aceptar esa mierda.


― ¿Cuál es el problema, señores? ― preguntó, un hombre sensato, a quien le gustase respirar se habría largado, maldito fuera él y su boca inteligente.


―No hay ningún problema. ― Dijo Max con voz fría que prometía dolor si lo encontrase solo. ― Sólo es que estamos obligados a mirar a una prostituta chupa pollas.


Estaba acostumbrado a esas palabras y no se inmutó con los insultos pero él no iba a quedarse allí y aguantarlos. ― ¿Cómo está su infección, Max? ― preguntó en un tono dulce y enfermizo. ― Sus bolas deben quemar, eso hace que los hombres se pongan de mal humor, si todavía duele pase al pabellón médico tenemos cremas perfumadas para que usted las pruebe. ― la mirada del guerrero le dijo que estaba empujándolo un poco demasiado lejos pero siguió atacándo. ― Nos ocuparemos de ella, no es necesario estar incómodo. Tener una infección en el pene puede ocasionar que no funcione pero después de unos días de tratamiento se elevará en alguna ocasión. ― se detuvo y pensó en ello. ― Lo siento. Pensé que no tendría problemas en esta área, pero por la forma en que se golpea el pecho con los puños... bueno, los hombres que no pueden conseguir que se levante, lo usan para compensar.


De acuerdo, estaba inventado todo, por lo que él sabía, las partes íntimas de Max funcionaban muy bien pero la mirada de puro odio valió la pena. Sólo necesitaba asegurarse de que no iban a estar solos durante el próximo mes o dos.


― Suba la escalera amante de pollas. ― Max hervía. – Vuelva más tarde y se la meteré en su agujero flojo. ― el otro guardia lo miró antes de dar al Guerrero una mirada que ordenaba al Warsarian callarse la boca. Después, con un gruñido gutural bajo, Max apartó la mirada, obedeciendo la orden silenciosa del oficial de más alto rango.


Resopló antes de pasar al fondo de la nave, sus piernas se movían más rápido que lo que habría sido considerado un ritmo casual, una señal de que los guerreros le habían molestado. Era bueno fingiendo pero no era bueno en impedir que las palabras le hicieran daño, haría falta un minuto para olvidarlo pero lo haría porque era necesario para sobrevivir en la nave capitana de la flota Warsarian.


Sus botas tintinearon contra el suelo metálico y enviaron un eco por el pasillo vacío, la agitación normal se había ido con la tripulación. Cerró los ojos, saboreando el silencio y la máscara de indiferencia se deslizó de su rostro, todo estaba tan mal, no, él estaba mal. La culpa empujó a través de las grietas y él aceptó la verdad, prefería la nave antes que a la tripulación, no era una buena cosa, él era el médico de La Desafiante, era su trabajo mantener a la tripulación sana.


La pared fría provocó un escalofrío a través de él mientras pasaba sus dedos por el metal suave, la nave era muy parecida a él, mantenía a los guerreros a bordo vivos pero no sentía nada, entendía a La Desafiante y la trataba como a una amiga, algunas noches, hablaba con la nave y fingía que el zumbido de los motores le cantaba, mientras que el movimiento constante del vuelo lo acunaba para dormir. Era una estupidez pero eso no le impidió extender la mano por consuelo, incluso si era para algo que no podía ofrecerle nada, pasó a través de un pasillo vacío tras otro y los pensamientos deslizándose y sin gente para distraerlo su mente oyó voces.


―Tu trabajo es mantener a los guerreros vivos, no hablar con la nave. ―su voz interior se burló.


Cosía a los guerreros, proporcionaba de todo, hasta suplementos nutricionales y cuidaba de la tripulación, si Max entrase en la sala médica con un palo pegado en el culo, lo trataría, él no esperaba a los problemas, tomaba medidas preventivas para asegurarse de que los guerreros no fueran empujados al borde del colapso pero en algún lugar a lo largo de la línea dejó de preocuparse.


Los pasillos silenciosos parecían una colonia fantasma, la mayoría de los hombres odiaban el silencio del espacio pero él soñaba con vivir en un satélite lejos de la mierda de todos los días. Así, nadie estaría apuntándole con un cuchillo a la espalda y podría dejar de fingir estar bien. Se volvió por otro pasillo vacío, al menos esta vez no tenía que obligar a los guerreros a descansar, ellos habían saltado ansiosamente de la nave y salido al puerto espacial para comenzar su tiempo de licencia.


La última vez que quiso que la tripulación descansase, tuvo que implantar clases de alivio de estrés, hizo una mueca. ¿En qué estaría pensando? Cuando los guerreros comenzaron a luchar, había actuado, ese era su trabajo y no podía ignorar a los hombres intentando rasgar la garganta de otros guerreros, si alguien hablaba demasiado alto se emitía un desafío para pelear, y si el tipo de sangre humana AB negativo, el favorito de los Warsarian, se había terminado, el guerrero que bebió la última apenas conseguía salir del comedor. Cualquier cosa podría detonar a un guerrero, eran como animales enjaulados en busca de una razón para atacar y hablar con ellos sólo lo había empeorado, después de tres días de curar lesiones causadas por gente estúpida, se le ocurrió una manera de detener la violencia "una clase de alivio de tensión." En teoría, era una gran idea y todas las mañanas se sentaban en una habitación y escuchaban las olas, cascadas, y el viento que soplaba a través de los árboles,  ingenuamente hasta pensó que los estiramientos funcionarían pero nunca llegaron a esa etapa de relajación.


No fue un completo fracaso, los guerreros habían dejado de golpearse unos a otros y ahora tenían un enemigo común para odiar, el hombre que les obligaba a escuchar las cascadas con el canto de los pájaros de fondo, y en lugar de querer la sangre del hombre al lado de ellos fueron tras la suya, un enemigo común los había unido. Un hombre inteligente habría admitido la derrota y detenido las lecciones pero no lo hizo, su trabajo era mantener los niveles de estrés al mínimo pero no era lo suficientemente estúpido como para ponerse en una habitación llena de guerreros furiosos, así que las clases de alivio de estrés fueron, más adelante, llevadas a cabo con él sentado en el ala médica durante su transmisión a los miembros del grupo. Seokmin se rió pero su hermano era en parte culpable de la situación, había ordenado a los hombres que participaran lo que probablemente alimentó la ira reprimida, a veces, su hermano era ignorante y cuando trataba de ayudarlo por lo general sólo empeoraba la situación.


En este momento, los guerreros habían oído hablar de la próxima misión, lo que había añadido más tensión, sus manos temblaban pensando en Elvarian, el consejo se había apoderado del planeta y su misión era liberar a la gente Elvarian sin desencadenar una guerra. Los Warsarians eran enviados para pelear, ellos no evitaban confrontaciones y la tripulación estaba, probablemente, enloqueciendo con la posibilidad de sentarse y comenzar una conversación con el consejo.


El consejo había intentado durante siglos establecer una base de poder en esta sección del espacio y los Warsarians les impidieron completar su objetivo. Si era honesto, él quería llevar pistolas elaboradas también, todos tenían que dar un paso atrás antes de que los ánimos se exaltasen, se intercambiaran palabras duras y se disparan blasters de fuego, esperaba que la tripulación estuviera follando el estrés, gran parte de la ira reprimida era frustración sexual, pero no iba a ofrecer su culo para eso, no importaba lo que los rumores dijeran acerca de él. La mayoría de los guerreros disfrutaban de hombres necesitados y sumisos, dos cosas que se negaba a ser.


― Chan. ― dijo Changbin cuando giró en el pasillo, levantó la cabeza cuando el segundo al mando de La Desafiante alargó la mano para detenerlo antes de que lo golpease.


― Lo siento, Changbin. Yo no te vi. ― tomó una respiración profunda. ― Me alegro de que fuera tú. ― bueno eso no parecía correcto. ― Quiero decir, no todo el mundo habría sido tan bueno acerca de mi despiste. ― dio un paso atrás.


"Correcto", eso significaba que no fue arrojado al suelo y no tenía nada en contra Changbin, que lo toleraba porque él era el hermano de Seokmin.


Changbin negó con la cabeza. ― No estabas prestando atención y la mayor parte de la tripulación se habría divertido con eso. Los Warsarians siempre prestan atención a su entorno.


― ¿Divertido? ¿Servimos en la misma nave? ― no pudo evitar soltar el sarcasmo, la tripulación lo odiaba, todo el mundo lo sabía.


― Somos guerreros de la insignia Warsarian y nadie hiere a uno de nosotros.


No estaba dispuesto a discutir, así que asintió, sabía que la tripulación de La Desafiante no sería indulgente si hubiera chocado con ellos, ellos no lo iban a matar pero el dolor no siempre conducía a la muerte y los huesos quebrados enviaban un mensaje poderoso.


―¿Por qué está aquí? ― preguntó el Guerrero. Si alguien más hubiera hecho esta pregunta, lo habría tomado como un insulto pero Changbin no lo trataba como cieno de charca.


― ¿Qué quiere decir? Yo trabajo aquí. ― tal vez si él se hiciera el tonto, el Guerrero lo dejaría ir.


― Todo el personal médico fue dispensado veinticuatro horas debido a su recomendación, doctor. Dado que usted es parte del equipo médico, eso también lo incluye en el tiempo de licencia. Todo el mundo necesita un descanso Chan.


― Tú todavía estás a bordo. ― dijo, tratando de defender sus acciones.


― Yo estoy al cargo, Seokmin y yo no podemos estar fuera de la nave al mismo tiempo. ¿Cuál es su excusa?


― Tengo trabajo que hacer. ― nunca dejaba de trabajar y Changbin lo sabía, por otra parte, no tenía a donde ir, y subir y bajar las calles él solo, no era su idea de diversión.


― ¿Seokmin está de acuerdo con eso? ― preguntó Changbin. ― ¿Él no se lo llevó con él para salir esta noche? ¿Dónde está?.


Por supuesto que su hermano no estaba bien con eso pero no lo admitiría.


― Le dije a Seokmin tenía que volver a la nave. ― Negó con la cabeza.


Pensó que su hermano no estaba lo suficientemente preocupado por él, después de encontrar a su compañero, como para notarlo, si su hermano estuviera en un estado de ánimo para recordar el tiempo de licencia, él no estaría aquí, Seokmin le habría ordenado que permaneciera fuera de La Desafiante y si no obedeciese, su hermano habría pedido a algunos de los guerreros para arrastrarlo lejos, lo que no habría sido bonito. Seokmin no parecía darse cuenta de que la mayor parte de la tripulación lo odiaba, ellos lo habrían llevado a un callejón oscuro y atado, mientras que los hombres se divertían, diversión nunca lo incluía, uno de ellos volvería para verlo de vez en cuando, no podría llamar agradable a este tipo paseo.


― Tal vez debería llamarlo.


― Claro, adelante. Estaba con el Rey Vernon cuando me fui, creo que el Almirante Soohyuk Stern y el Capitán Seungcheol Holden estaban con el rey también. Les encantaría saber de usted.


Changbin dio un paso atrás, no había manera de que él iba a llamar a alguien de esa habitación.


― Está bien, pero no trabaje toda la noche.


― Tengo que arreglar los estantes y abastecernos de suministros. Eso no me debería tomar toda la noche. ― dijo sólo una parte de las tareas que tenía la intención de hacer, necesitaba comprobar el inventario, reponer los estantes y escribir un informe de estado. Todo esto tenía que hacerse antes de que fueran a Elvarian.


― Voy a verificarlo, deberías estar descansando como todo el personal del departamento médico.


Le dio una media sonrisa. ―El trabajo me relaja.


Changbin se rió. ― Claro que sí, y a mí me gustan los guerreros rebeldes que me hacen repetir una orden.


Maldita sea, eso iba dirigido a él, suspiró, parecía que su plan de pasar la noche trabajando no iba a suceder, alguien iría a comprobar cada hora hasta que Changbin dijera que había llegado el momento de que se fuera a dormir y sin decir nada más, se fue a la sala médica. Si se quedaba en silencio, tal vez Changbin fuera a olvidarlo.


Entró en la sala médica y se congeló, su estómago se revolvió con la visión de cajas de suministros abiertas y vacías, maldijo por lo bajo, un ladrón. Con la seguridad descuidada, alguien debía haber entrado en la nave para robar drogas, o quizás uno de los otros miembros de la tripulación quería aprovechar la oportunidad para hacer un poco de dinero, llevándoselas para revender. La nave de mando de la flota tenía acceso ilimitado a las fuentes, así que, apostaba por las drogas, usaba las mejores, no importaba si la tripulación lo odiaba, los consideraba casi como de la familia y la familia a menudo se odiaba, al menos en su familia había sido cierto.


Cogió una caja desechada, no debería haber salido, no con el equipo reducido a bordo, observó en busca de pistas, podría localizar a los ladrones y llevarlos ante la justicia, tal vez aún estaban en la nave, y cuando cogió su ordenador de muñeca, vio un escáner en la mesa, entre las cajas abiertas, lo tomó, era el suyo y en la pantalla había una lista de todos los medicamentos que había encargado. ¿Por qué los ladrones escaneaban las drogas antes de robarlas? No tenía mucho sentido. ¿Alguien abrió los paquetes para iniciar el inventario? No, su equipo sabía mejor, sólo él comprobaba las drogas y mantenía un registro de ellas.


El sonido tenue de un zumbido le llamó la atención, extraño, su equipo no trabajaba en sus días libres y su personal no era tan dedicado como él, se quejaban si tenían que trabajar diez días sin un día de descanso, este solo era un trabajo para ellos, no sus vidas, para él, la nave y Seokmin eran todo lo que tenía. Tal vez el personal médico estaban tratando de molestarlo, lo toleraban hasta un punto pero no les gustaba.


No se quejaba de la necesidad de descansar cuando los pacientes sangraban en las camas de la sala médica, le irritaba cuando su equipo lo hacía y él se lo decía, que era probablemente una de las razones por las que no les gustaba. Se arrastró a lo largo de la pared exterior y el zumbido se volvió más alto, un hombre, unos pocos centímetros más alto que él con unos músculos pecaminosamente sexys que podrían romperlo en dos, se inclinó sobre los estantes de drogas, empujando el culo hacia afuera justo lo suficiente para que pudiera ver la deliciosa curva, parpadeó. ¿En qué demonios estaba pensando? Este hombre era un ladrón y él le estaba mirando el culo.


Trató de conseguir una buena vista del guerrero pero el pelo castaño oscuro caía sobre su cara, impidiéndole verlo, se acercó pues este hombre y su bonito culo necesitaban ser detenidos, el extraño apilaba diferentes frascos de medicamentos y estaba tan absorto guardándolos que no se dio cuenta de que se arrastraba más cerca de él, algo estaba mal, los ladrones no se apartaban de las cosas que estaban robando. ¿Dónde estaba la bolsa para llenarla con las drogas?.


Se acercó y el ladrón se puso rígido pero continuó tarareando y silbando como si no se diera cuenta de la presencia amenazante deslizándose hacia él, había sido entrenado también y sabía cuándo alguien estaba fingiendo, los músculos rígidos se volvieron tensos y poco a poco el ladrón se trasladó a una posición de ataque mejor, si se acercaba, estaría en desventaja, este hombre era más grande y más fuerte.


― Deje de hacer lo que está haciendo. Baje los frascos y aléjese. ― estaba en la puerta, en una posición de batalla, listo para luchar. Si este hombre cogiese alguna droga y atacase para escapar, estaría listo.


No paró de poner medicamentos en los estantes de metal, ni se volvió para mirarlo.


― No he terminado todavía. ― dijo el ladrón, en una voz que imponía respeto y obediencia pero que no funcionaba con él.


― Sí, usted acabó. Si no hace lo que le digo llamaré a seguridad para arrastrarlo fuera por los cabellos. Si tiene suerte, lo tirarán a la calle. Si no tiene suerte, le agarrarán por las bolas y harán que desee haber nacido sin ellas.


El ladrón se echó a reír, un sonido diabólico y masculino que hizo que un escalofrío vibrase a través de él.


― Esa es una imagen muy vívida pero no va a suceder. Me gustan mis bolas y nunca desearé que no existan. ― cuando se volvió, vio fuertes facciones que harían que a cualquier hombre se le hiciera la boca agua pero no era nada en comparación con la oscura mirada penetrante que le obligó a dar un paso atrás.


― Los guerreros lo van a hacer pedazos si se lo pido. ― lo dudaba pero los hombres de buena apariencia como este estaban obsesionados con sus pollas y follar con cualquiera que les llamase la atención. Cualquier cosa que interfiriera con sus conquistas sexuales les asustaba pero por alguna razón este hombre no pareció afectado por su amenaza.


― No, no lo harán. ― Dijo con una autoridad que no dejó duda de quién estaba a cargo.


Sus ojos se estrecharon, se necesitaría más que la confianza de este hombre para enviarlo corriendo hacia la puerta y este ladrón estaba desafiándolo y se negó a dar marcha atrás.


― No conoce a los guerreros de esta nave, no les gustan los intrusos. ― su mano agarró su ordenador de muñeca.


― Desde esta mañana, yo soy un miembro de la tripulación. En cuanto a no conocer a los hombres de esta nave, conozco a algunos de ellos. Almorcé con Changbin, somos viejos amigos de la academia. Adelante, llámalo. ― hizo un gesto con la mano como si lo despidiese. ― Si es necesario para que te calmes, saques tu cabeza fuera de tu culo y pienses

en la situación.


La ira hizo que temblaran sus manos y todo el control se rompió y no podía dejar de temblar. ― Sal de mi sala médica o no voy a esperar ayuda. Voy a arrastrarte fuera por las pelotas yo mismo.


El ladrón sonrió, lo que sólo añadió aceite a las llamas ardiendo dentro de él.


― Estás muy fascinado con mis bolas. Si eres bueno, te dejaré chuparlas.


No era el tipo de hombre que se retirarse de este tipo de provocación, lo hizo esta vez porque este hombre podía hacerle hacer precisamente eso, si este desconocido lo tocase, cedería y dejaría que él reclamase su cuerpo, empujó de vuelta sus paredes y trató de calmar la ira y el deseo que daban vueltas en su interior.


― Quizá lo haga. ¿Qué tal si te las cortas y me las das como regalo? Voy a usarlas alrededor de mi cuello.


― Oh, te las voy a dar, pero aún estarán conectadas a mi cuerpo cuando las presione contra tu culo.


Los hombres hablaban sucio con él todo el tiempo, era el médico de la Insignia Warsarian a causa de su trabajo duro, pero muchos guerreros pensaba que pasaba el tiempo encorvado sobre una mesa con los pantalones en los tobillos y no leyendo y estudiando.


― Trata de hacer esto y no serán tus pelotas las que peligrarán. Voy a arrancar tu corazón.


― Ahora quieres mi amor, no doy mi corazón a cualquier persona, será mejor que te conformes con mi polla. ― la oscura mirada barrió su cuerpo, demorándose sobre el pecho y la ingle antes de regresar a su rostro. ― Avísame cuando desees un bonito y largo paseo.


Su ojo se contrajo, un hábito que odiaba, afortunadamente, eso sólo sucedía cuando estaba enfadado, y ahora, estaba viendo rojo, antes de que embistiese contra este extraño, el hombre levantó la mano. ― Antes de que te ponga sobre tu espalda y me acusen de acoso sexual, soy Joshua Grander.


Abrió la boca pero no salió ninguna palabra, este era el nuevo médico de La Desafiante.


―  Fuera de aquí, esta es mi ala médica. ― hasta ese momento, tenía la esperanza de que Joshua no apareciera, la orden de transferencia había entrado el mes pasado pero se negó a aceptarla. ― Fuera. ― repitió, como si eso ayudase a deshacerse del hombre que le confundió e irritó.


Joshua suspiró. ― Esta es nuestra ala médica, Dr. Chan Runner, los dos estamos asignados a esta nave.


― Sabías quién era yo y no dijiste nada.


― Me gustaba coquetear contigo.


No sabía mucho sobre ligar pero él no lo llamaría el intercambio que tuvieron de otra forma que no fuera acoso. ― Sal de esta nave. ― ordenó.


― Tú no me puedes dar órdenes. Yo estoy por encima de ti.


Oh, él no dijo eso.


― Bueno, yo te excedo en grado.


Joshua se echó a reír. ― Estás de mal humor, los rumores son verdaderos.


¿Los rumores? se congeló. ¿Qué rumores había oído? ¿Los que afirmaban que Seokmin y el almirante al mando de la flota Warsarian eran sus favoritos? ¿O que él pasó el examen y salió de la academia con una nota perfecta porque él se inclinó ante el decano de la escuela para obtener una copia anticipada de la prueba? ¿Es por eso que este hombre lo trataba como a un pedazo de culo que iba a saltar en la cama con él? Todos los hombres eran igual.


― ¿Qué rumores has estado escuchando? ― preguntó finalmente.


― Oh, ¿hay tantos que es necesario preguntar?.


Este hombre era molesto.