Prógolo
—Felipe, estoy embarazada —le dijo, la chica.
—Ese es tu problema, Emma —respondió él de mala gana.
—¿Como puedes decir eso? —gritó llorando.
—Mira Emm, tengo otros planes, y este bebé, no está en ninguno de ellos, suerte —besó la cabeza de la chica y se fue.
Después de semanas llorando, Emma se dio cuenta que no necesitaba a nadie, que ella sola haría lo que fuera necesario por su bebé.
—Solo somos tú y yo pequeño, tú y yo.
Pero lo que Emma no sabía, son las distintas circunstancias que estarían en su vida. Que tendría que llorar muchas noches, y reír, o al menos fingir sonrisas en los días, y todo por ella.
Mientras tanto en otro lugar
—No papá te lo suplico, no lo hagas —dijo Ulises sollozando.
—Es lo mejor para todos, y si de verdad la quieres lo harás, la dejarás ir —dijo aquel hombre seriamente.
El chico mira a la joven.
—Te amo Amelia.
Y la chica se fue, dejando la vida de Ulises vacía.