PREFACIO
Hogar, una palabra pobre para mucho y rica para pocos.
Mi vida no ha sido fácil nunca, yo crecí en un orfanato, mi madre me dejo ahí cuando apenas tenía 6 meses de vida, y no fue hasta los 8 años que salí del orfanato para ser adoptada por primera vez. Al principio todo iba bien, hasta, Elisenda y Anthony eran los padres que toda niña del mundo desearia. Eran dulces, pacientes y me daban todo el cariño que un padre le daria a su hijo. Pero eso no fue suficiente, yo no me adapte bien a la vida fuera del orfanato. Me costaba socializar con los niños de mi escuela y tambien me costaba concentrarme y seguir las lecciones de clase. En casa el ambiente se volvio muy tenso, yo empece a tener problemas de alimentación y al final Elisenda y Anthony decidieron devolverme al orfanato. No los culpo, yo tambien lo habria hecho, no se que vieron en mi para querer adoptarme, la verdad es que no tenia nada muy especial. Era una niña morena con los ojos verdes y algunas pecas en la nariz, nada mas. En el orfanato en que me encontraba habia miles y miles de niñas y niños mejores que yo, que deseaban con toda el alma ser adoptados.
Hasta que llego ese dia, el dia en que por fin me adoptaron, y mi padre adoptivo no fue uno normal, sino que fue él, Alexander Lombardi, un hombre joven, rico y con una de las empresas mas grandes del pais. Por fin estaba en un hogar, el me dio todo lo que necesitaba para adaptarme, me dio su cariño y sus enseñanzas, pero no todo es de color de rosa. Porque hasta el dia mas soleado puede volverse gris.