UNICO
Seúl, Corea del Sur.
-Ya te lo dije papá, son solo exageraciones tuyas.
Respondió un joven Hoseok a su padre quien por décima vez del día le hacía la misma pregunta del diario.
“Hijo, ¿nos ocultas algo?”
Jung Hoseok, hijo único de Jung Dongwook y Jung Jongsuk, había sigo hasta hace poco un hijo “modelo”.
Era bueno en la escuela, amable con los demás y servicial, siempre respetuoso y nunca se metía en problemas innecesarios con nadie ni era rebelde con ellos… al menos hasta hace poco.
De unos meses atrás hasta la fecha se había vuelto más cerrado pero sobretodo muy celoso de su teléfono celular y su habitación.
Antes podía dejar su móvil en cualquier lugar y ahí dejarlo por horas y su habitación abierta, pero últimamente su móvil es como su mas preciada posesión. Tenía código de bloqueo, lo cual veían como normal pues era su privacidad, pero lo que si monera normal era ver como parecía ponerse ansiosa al su padre tomarlo para moverlo aunque fuese un poco.
Y su habitación ahora siempre estaba bajo llave, aún y que estuviera en la casa.
“Yo lo haré papa, deja mi ropa en la lavandería y más tarde la llevaré a mi habitación”
No dejaba a sus padres entrar, al menos si el no los acompañaba.
Esto comenzó a extrañar y procurar a sus padres, siendo Dongwook el que tomaría el asunto en sus manos antes de decirle a si esposo.
No quería preocupar a Jongsuk quien tenía una condición médica que los sujetos no provocarle alguna emoción fuerte o podría traerle consecuencias serias.
“El corazón de su esposo es frágil señor Jung, sugiero que cualquier noticia dénsela con el mayor de los tactos posible… y si es necesario ocultar cierta información o podría haber consecuencias”
Su esposo e hijo eran su mayor tesoro, por ello tendría cuidado de no ser descubierto para al saber que pasaba con Hoseok buscar como hablarlo con Jongsuk o, en caso ser algo muy serio, ocultarlo y buscarle una solución.
Era un día en que Jongsuk salió de casa para hacer la despensa, ese día Dongwook fingió ir a trabajar cuando había pedido permiso para ausentarse. Esperó en la esquina cerca de su casa hasta ver a su esposo marcharse en el taxi para poder regresar a su hogar, fue hasta el armario donde guardaba una pequeña cámara de seguridad que instalaría en la habitación de su hijo sin vergüenza alguna.
Aquello podría ser una invasión a su intimidad pero el comportamiento de su hijo le hacía justificarlo, quería saber que pasaba y que su Hoseok no estuviera en malos pasos.
Al verse solo dió un rápido vistazo y no localizó nada fuera de lo normal, no como para que siempre estuviera la puerta con seguro.
Lo siguiente que haría sería entrar a la computadora del menor, gracias a que era un ingeniero en sistemas no fue difícil averiguar la contraseña de la misma. Solo instaló un par de programas para apagarla y dejar todo justo como estaba antes de salir de la pieza y cerrar con llave.
Ahora solo restaba esperar un par de días para ver los resultados de lo que encontraría en la pc del menor y lo que grabaría aquella cámara.
Días despué
-Amor saldré a comprar tu medicina, ¿gustas te traiga algo más?
Preguntó atento su esposo pues estaba “enfermo”
-Gracias Suk, pero estoy bien… con tus atenciones seguro mejoraré pronto
No le gustaba mentirle a su esposo, pero solo así lograba hacerlo salir de casa para ver los resultados de lo que ocurría con su hijo.
Estuvo todo el tiempo atento a escuchar la puerta ser cerrada, y cuando los minutos pasaron y no se volvió a abrir fue que se levantó para ir por su computador y volver a recostarse.
Lo primero que hizo fue ver lo que la cámara había grabado.
Podía verse a Hoseok, tarde por la madrugada, mientras se aseguraba que su puerta estaba bien cerrada para ir hasta su armario y buscar una muda de ropa e ir al baño.
Saliendo a los minutos vestido muy provocativo: tenía unas pequeñas bragas femeninas en color negras, eran tan ceñidas que su pene se marca y salía un poco además que su culito se podía ver perfectamente. A juego con esas bragas había un pequeñísimo corpiño que solo cubría sus pezones y unos ligeros que le apretaban un poco sus muslos gorditos y suaves.
Podía verse como Hoseok también traía una caja y luego iba hacia la laptop donde tecleaba aquí y allá mientras sonreía y mandaba besitos para posteriormente levantarse y comenzar a bailar de forma sensual.
El menor solo se detenía para leer en su laptop, aveces sonreía, otras mandaba besos y otras parecía responderle a alguien por como lo veía teclear rápidamente.
Acto seguido el menor fue hasta la caja de donde comenzó a sacar diversos juguetes sexuales: dildos en su mayoría, de diferentes tamaños y formas.
Hoseok tomaba uno para lamerlo provocativamente mientras miraba a la cámara de su laptop, para luego de contestar a quien sea escriba tomaba un botecito para untar lubricante con la yema de sus dedos en su ano y llevar el dildo hacia su interior.
Hoseok movía más rápido el dildo según lo que sea leía que le comentaban, aveces también tomaba la laptop para ponerla en el suelo y así poder montar al dildo como si fuese lo único que importara.
Se tocaba con una de sus manos sus pezones o pene sin dejar de enterrarse aquellos juguetes hasta alcanzar el orgasmo.
Cada que terminaba mandaba más besos y parecía agradecer a la cámara.
Y eso ocurría cada noche, Dongwook vió como su hijo daba show sexuales a saber quien.
Luego de ver las grabaciones se levantó para ir al cuarto de su hijo por su laptop, era hora de ver que escondía en ella y con quien chateaba cada noche.
La búsqueda no fue difícil dado su profesión, y por el enorme descuido de Hoseok de amontonar todo en una carpeta junto al buscador de la cebolla: Tor… pero ese era el inicio de todo, era como sentir una caja de Pandora.
Ahora había videos… pero no suyos bailando sino de gente siendo asesinada.
Dongwook rastreó la página de donde venía… con el alma en un hilo ingresó a los fotos que su hijo frecuentaba para ver el historial de chats.
“El rey Hope”
Hoseok era asiduo al mismo sitio cada noche, inclusive tenía varia salas con varios usuarios que pagaban grandes sumas de bitcoins y poder hablar en privado con el.
El rey Hope no era un simple sitio en la red profunda… era su sala, una donde el era el rey.
Dongwook pudo ver uno de los chats, los primeros que tuvo al crear ese room.
“Si no nos das un buen show lindura ellos pagaran las consecuencias”
Adjunto venía un video de una pareja secuestrada, estos estaban golpeados y en muy malas condiciones: al parecer querían que su hijo hiciera cosas sucias a cambio de no matarlos.
Aquello le pareció un acto noble a Dongwook de parte de su hijo… pero la realidad era otra.
“Y si… ¿me demuestran que pueden hacer con ellos?”
Dongwook descubriría que lo que el creyó era un chantaje hacia su hijo para evitar muertes era realmente todo lo contrario… Jung Hoseok daba todo tipo de show a cambio de que los mataran.
El mismo Hoseok incluso les daba sugerencia de que hacerles.
“Recuerden amores, mientras más grande el pago más grande el dildo… y si me pagan muy MUY bien y los hacen sufrir de dolor puro dejaré que controlen mi lush hasta volverme loco de placer”
Hoseok obtenía placer y dinero a base del sufrimiento de personas que eran secuestradas con el único fin de ser ofrecidas en sacrificio a aquel chico que era visto como el rey.
Los depravados que estaban al otro lado, y pagaban por unirse a su room, disfrutaban ver como montaba un dildo, como se tocaba y bailaba pero sobretodo como se estremecía de placer al ser ellos los que controlasen su vibrador desde cualquier parte del mundo mientras Hope se deleitaba con los videos de las masacres y las víctimas que sacrificaban en su “honor”
Dongwook no pudo seguir viendo más, nunca esperó eso de su hijo, de su esperanza, de su sol. Seguía procesando todo lo visto en la laptop de su hijo cuando solo sintió a sus espaldas un fuerte golpe que lo hizo caer inconsciente al suelo.
Fue hasta unos minutos después que despertó, trató de moverse pero estaba atado a una silla; sus piernas estaban atadas a cada una de las patas de la silla, sus manos estaban atadas a su espalda y tenía una cinta en su boca que impedía emitiera sonido alguno.
El mayor pudo ver a su hijo, vestía de nuevo una prenda provocativa mientras en su mano traía un cuchillo pero no eran los únicos que estaban ahí… a su lado, y atado en otra silla, estaba su esposo quien lucía un poco mal dado a su condición médica.
Hoseok, sin importarle aquello, tomó su laptop para logearse e iniciar con un en vivo que no tardó en llenarse de sus fieles seguidores.
-Hola mis amores, esta vez les tengo un pequeño cambio en la programación
Hoseok toma la laptop para mostrarles a sus padres mientras comienza a hablar.
-Ellos son mis papitos, pero hoy ustedes pueden llamarlos tributos… ¿qué dicen si hoy pagan por ver como son asesinados por mí?
La caja de comentarios no tardó en comenzar a arder en que querían ver a su rey siendo un verdugo y que mejor con sus propios padres.
-Pondré un precio por cada uno y cuando lleguen a el seré su verdugo personal… ellos me dieron la vida pero yo se las voy a quitar ¿qué dicen mis amores?¿Suena divertido no?
Todos estaban de acuerdo, Hope puso un alto precio en bitcoins por cada uno de sus padres.
Ese día la pareja fue asesinada por su propio hijo mientras una sala de la red profunda se deleitaban de ver a su rey como un verdugo, viendo como masacraba a sus padres sin piedad.
Viendo como a su padre doncel le hacía varias cuchilladas en todo su cuerpo mientras se removía para tratar de liberarse y cada vez se sentía más mal de su corazón.
Hoseok sabía que el corazón de Jongsuk era débil por lo que fue la muerte más rápida: con su cuchillo hizo una enorme abertura en su abdomen y metiendo su mano le arrancó el útero para después hacerle una abertura en el pecho y con una fuerza descomunal debido de la adrenalina le generaba la idea de matar a sus padres logró extirparle el corazón para cambiarlo de lugar y ponerlo en donde debería estar su útero y el útero lo puso donde debía estar el corazón.
Cuando su padre doncel murió se giró hacia Dongwook, ahora era su turno una vez que la cifra por su vida fue alcanzada.
Por el pidió más bitcoins, pues al ser 100% sano no había que preocuparse muriera rápido salvo fuese desangrado por un mal corte. Cosa que no iba a ocurrir.
Lo primero que hizo, además de muchos cortes a su piel, fue dejarlo desnudo. Se arrodilló delante de su padre para tomar sus bolas y comenzar a quitarles la piel al igual que su pene.
Los trozos de piel colgaban dejando expuestos su glande, el cual comenzó a cortar como si de tratasen de finas rebanadas de salami mientras Dongwook se quejaba del dolor a pesar que sus gritos morían en aquella cinta cubría su boca.
Sin pene, y unos testículos sin piel, Hoseok tomó su cuchillo para hacerle una incisión en el abdomen para con ambas manos sacarle los intestinos como si se tratasen de una cuerda.
Aún en su terrible agonía, Dongwook podía sentir como su hijo sacaba sus entrañas solo para comenzar a metérselas por el culo como si estuviera rellenando un pavo de navidad.
Fueron horas en que torturó a su padre, se sentía un doctor practicando cirugías donde abría por aquí y por allá moviendo los órganos a voluntad como si fuese algo de todos los días hasta que finalmente el mismo dolor causó la muerte de su padre.
Ese día hoseok le había demostrado a su room, y a Seúl, que no todos los donceles eran una cosita adorable y tierna solo por su apariencia y el hecho de nacer donceles… también podían ser el verdugo más depravado que puede existir.
Pues el Rey Hope iba a seguir dando sus shows, y con nuevos tributos cada cierto tiempo que conseguía a cada ciudad en la que llegaría… ya sea en Corea o en cualquier país del mundo.
Ser el Rey tenía sus ventajas, como tener a sus pies a los criminales más peligrosos que estaban dispuestos a pagarle o darle lo que quisiera con tal de dejarles tener algo que un suscriptor promedio a su room no podrían acceder ni trabajando un año entero sin descanso: su cuerpo, más específicamente, su culito.
Sus servicios VIP era ser la zorrita personal de quien pueda pagar la altísima tarifa que había puesto… y que para su fortuna si había quienes pagaban eso y más con tal de tener su culito a su disposición.
Todo para que el rey siga su reinado de lujuria y terror.
Fin


