Amor en el umbral

Summary

Historia basada en los MV de spice! ,Butterlfy on your right shoulder y Romeo y Cinderella (tal vez más), con el amor que Len y Rin sienten uno por el otro.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Spice!

Eran las 4 am cuando retumbó mi celular sobre el pequeño buró que estaba a la derecha de la cama.

En la pequeña habitación, el sonido de la vibración sonó huecamente, como un estallido que me hizo voltear rápidamente para mirar la pantalla y ver quién estaba llamando. Tomé el celular antes de que mi acompañante se despertara e hiciera una escena de celos o drama como normalmente suelen hacer las chicas con las que últimamente me rodeo.

- ¿Con quién estás y en dónde? - preguntó secamente la mujer del otro lado de la línea, sin un atisbo de duda en su voz, directo al grano. Tuve que bajar un poco el volumen del parlante pues supuse que se escuchaba al menos en todo el cuarto.

Por suerte ya había pensado lo que le iba a decir esta vez.

-Hola, buenos días, estoy bien gracias por preguntar- Contesté amablemente con un tono sarcástico y algo somnoliento para hacerla creer que me despertó su llamada.

-No te hagas el gracioso- musitó con desdén Meiko al otro lado de la línea

Se suponía que iría a estudiar a su casa después de clases, pero no me pude resistir al caer en los brazos de Miku y su casa sola. Ese día su cabello tenía un olor tan agradable como a caramelo que me hizo recordar a alguien y quería tener ese recuerdo en mi mente por largo rato; y no solo recordarlo sino volverlo palpable y más memorable.

-En serio que fui a casa por mis cosas para estudiar, pero mi madre quería que la ayudara con un encargo y al llegar a casa me quedé dormido – contesté dando la mejor explicación posible. Con todas las chicas tenía que poner una excusa lo más creíble posible. – Recuerda que tuve práctica con el club y acabo más cansado de lo normal.

Agarré unos de los mechones largos de Miku y empecé a enrollar su cabello en uno de mis dedos a modo de juego mientras esperaba la respuesta de Meiko del otro lado de la línea. Me sorprendió que pese al ruido del celular y mi voz no se haya despertado. Debió de haber quedado muy cansada después de nuestra pequeña diversión.

- ¿Y hoy podrás venir? – dijo finalmente después de un pequeño silencio como de duda, si creer o no lo que le estaba diciendo. Yo sabía que iba a aceptar porque son más sus ganas de verme que su orgullo.

-Claro que sí – no pude evitar sonreír burlonamente – te busco después de las 6 de la tarde en tu casa

-Espero que esta vez sí vengas – comentó Meiko en un tono de voz suplicante.

La llamada acabo y yo volví a los pensamientos que tenía antes, pensamientos que rondan mi cabeza la mayor parte del tiempo, incluso en mis sueños. Me despierto de un sobresalto y me pongo a pensar hasta la hora de alistarse para ir a la escuela.

Y esos pensamientos se resumen en Rin y su reciente relación con el profesor Gakupo, o al menos eso me hacen pensar cuando los veo por los pasillos de la escuela hablando muy cercanamente de forma familiar como si fueran pareja, ¿qué le verá a ese? Pienso siempre que los observo de reojo.

Todo comenzó cuando Rin empezó a salir a hablar con el profesor al terminar sus lecciones, así que tenían como cinco minutos para hablar aprovechando el cambio de clases. Al inicio sentí curiosidad, pensando que eran solamente dudas de la tarea, pues química es una materia difícil. Después de que fuera a diario e incluso se detuvieran a charlar en otros lugares donde no fuera frente al salón de clases, me hizo sentir celoso y empecé a sospechar. Hasta entonces eran puras suposiciones mías y no tenía pruebas hasta que se inició el rumor de que Rin y el profesor Gakupo estaban saliendo.

Finalmente lo confirmé un día que me quedé a una de las reuniones del club; siempre que se me viene a la mente ese momento, siento un escalofrió recorrer mi cuerpo. Era un viernes por la noche y decidí regresar al salón de clases por un libro que dejé en mi pupitre, ya que lo iba a necesitar para estudiar con Meiko el fin de semana (y en esos días sí era estudio de estudiar lo visto en clase, porque ahora nuestro “estudio” no es más que una palabra clave). Me pareció extraño que saliera un halo de luz por la puerta medio cerrada porque todos los demás salones estaban con la luz apagada y hasta cerrados. Me acerqué con un poco de cautela y decidí primero ver lo que me permitiera la puerta, ya que no me parecería extraño ver a alguna pareja haciendo de cosas adentro. Cuando mi vista pudo encontrar a los intrusos, sentí que la respiración se me iba y se me paraba el corazón. Era mi querida hermana sentada en uno de los pequeños estantes de libros pegada a la ventana, cariñosamente abrazada del profesor Gakupo en una posición sugerente con las piernas abiertas para darle cabida a abrazar lo que más pudiera de él. Quedé estupefacto y decidí irme sin mirar atrás, olvidando a lo que iba.

Recientemente me empecé a comparar con él. No sé cuándo comenzó, pero entré a un terreno peligroso y sin vuelta a atrás; porque Rin es mi hermana y se supone que los hermanos no deben de tener una relación más que de hermanos. Creo que más que pensar en esos dos, pienso más en lo que siento por ella y en lo prohibido que es. Más de una vez he pensado que no es amor y solo es admiración fraternal para no sentirme culpable. Ella es tan dulce y animada; inteligente y amable. Con su cabello suave y dorado con ese olor a caramelo característico; y esos ojos azulísimos como el cielo. ¿Será que solo la quiero proteger del sufrimiento que el profesor Gakupo le podría provocar? ¿O será que realmente estoy enamorado de ella desde aquella vez…?

He pensando que olvidaría estos sentimientos saliendo con varias chicas, empezando con las que sé que no me dirían que no y tal vez, con el tiempo, olvidar esto que siento por Rin; con la madura, seria y amable de Miku, que siempre me dirige una mirada distante pidiendo que me acerque. Con Meiko y su feminidad despampanante y al mismo tiempo arrogante. También está la adorable de Neru y la tímida de Haku que siempre tienen algo que ofrecer. Ocasionalmente me turno varias veces en el día para estar con ellas, pero solo con Miku y Meko me divierto de vez en cuando para descargar la frustración de no poder estar con Rin.

Bastante abrumado me sentí después de pensar en todo aquello que decidí vestirme e irme a casa, para al menos estar solo en la intimidad de mi cuarto. Traté de hacer el mínimo ruido posible para no despertar a Miku, que desde hace rato me estaba dando la espalda y me pareció más fácil terminar de alistarme para irme. Tras de mí, dejé el espacio de la cama frío y vacío, pero no tan frío y vacío como lo que estoy haciendo con estas chicas, pensé. Por último, antes de cerrar la puerta, le di un último vistazo a Miku, que parecía que no había dormido tan profundamente en mucho tiempo.

Eran ya las 6 de la mañana. Aún el sol estaba oculto atrás de las montañas, pero ya se veía un ápice de luz en el cielo haciendo que estuviera clara la calle por la que andaba. Como era sábado era raro ver todavía gente por la vía pública, más que unos cuantos madrugadores que hacían ejercicio o ancianas limpiando las afueras de su casa.

Al llegar a mi hogar y abrir la puerta, todavía estaba en penumbras. Me saqué los zapatos en la entrada e intenté hacer el mínimo ruido posible en el pasillo. Al llegar al corredor de las habitaciones, vi que el cuarto de Rin tenía la puerta medio abierta y decidí echar un vistazo; todo se encontraba ordenado y la atmósfera olía a caramelo, ese olor que siempre está sobre todas las cosas de ella. En el buró al lado de su cama, aún conservaba algunas fotos de nosotros pequeños. Sentí un poco de nostalgia, que se esfumó al momento de ver a Rin vulnerable en el estado en el que dormía: con un brazo saliendo de la sábana, casi a la altura de cabeza y una mano sobre el pecho. La boca la tenía semiabierta de tal manera que apenas se veían sus dientes, y sus labios se veían esponjosos, casi como si estuviera suplicando un beso. Mi corazón comenzó a latir rápidamente y me incliné hacía su boca lentamente, sin hacer ninguna especie de ruido. Mi mano quiso responder con la suya tomando de la muñeca que tenía fuera de la sábana. Apenas sentí un poco de su piel y tuve la sensación de que se iba a despertar. Salí sobresaltado hacía mi cuarto. ¿Por qué hice eso? ¿Estaré loco, pero de amor por ella? No paraba de hacerme esta clase de preguntas mientras sentía como las lágrimas corrían por mi rostro.