I Love You, Dad by Susurros at Inkitt
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i love you, dad

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Summary

OS, Bestialidad, Diferencia de edad, BoyPussy, BoyTits Jimin está enamorado de su padre, pero no sabe que el sentimiento es recíproco. Jimin Bottom, Jungkook Top, Bam. Escenas explícitas.

Status
Complete
Chapters
1
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n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Estaba frente al espejo, mirándose. Sus pechos eran grandes, pero no le gustaban. Parecían caídos al tener el pezón apuntando hacia abajo y le daban una apariencia extraña. Pensó incluso operarse, así de grave le parecía su problema. Su cintura era estrecha, y sus caderas un poco anchas. Su cuerpo era muy femenino para ser un chico, aunque no terminaba de entender muy bien cómo funcionaba todo. Cuerpo femenino, una vulva gorda y una vagina casi completamente cerrada que se lubricaba con mucha facilidad y en grandes cantidades. A pesar de ser virgen, sabía que al momento de tener un orgasmo, que vaya a saber qué es, eyacularía semen como un hombre. Era demasiada información y no estaba seguro de sentirse cómodo en sus circunstancias.

Además, Jimin sabía que no a todos los hombres les gustaban los chicos con vulva y eso lo hacía sentirse inseguro y nervioso, por eso se alejaba de quienes habían intentado invitarlo a salir.

Pese a todo le gustaba acariciar su coño, como le gustaba decirle en soledad. Se sentía rico pasar sus dedos por sus pliegues, abrir sus labios para encontrar su gordito clítoris, y sentir cómo se hinchaba un poquito con sus toques y le mandaba una deliciosa electricidad a todo su cuerpo.

Estaba empezando a sentirse distinto, más acalorado, con ganas de frotarse en algún mueble o donde pudiera. Seguramente eran sus hormonas, como le había dicho su papá, Jungkook, en una de sus conversaciones íntimas que tenían de vez en cuando. Jimin amaba con todo su corazón a su papá, quien realmente era su padrastro, pero para Jimin era su padre por completo. Él fue quien se quedó cuando su mamá se largó con su jefe y era quien se preocupaba de él y de enseñarle. Tenía la mente abierta y le hablaba sin tapujos de sexo así como de emociones y de relaciones, aunque cada vez era menos frecuente porque Jimin estaba cada vez más pudoroso de tratar esos temas con su padre, las últimas dos veces había humedecido sus bragas y no entendía por qué.

O eso se quería hacer creer. Algunos de sus compañeros eran muy atractivos, pero ninguno se comparaba a Jungkook. Su padre tenía fuertes brazos, una espalda ancha, un rostro hermoso, unas piernas de infarto... Era la definición de macho alfa y Jimin estaba encantado con él, quizás demasiado, tal vez tenía un pequeño enamoramiento, muy pequeño... Y más pequeño aun, eran sus deseos escondidos en algún lugar de su cerebro donde deseaba que su primera vez fuera con su padre. Lo había imaginado tomándolo con dureza y ternura a la vez, le provocaba una mezcla de cosas y de solo volver a pensarlo, se mojaba una vez más.

Se metió a bañar, usando su jabón favorito con olor a coco. Lavó su corto pelo teñido de rosa y finalmente salió. Buscó una ropa cómoda, tenía mucha tarea y tendría que estar toda la tarde en casa, por lo que se decidió por un pequeño short suelto, y una polera de gran tamaño. No usó ropa interior.

Se entretuvo en sus tareas, le gustaba estudiar, hasta que sintió a su papá llegar del trabajo. Pero escuchó un ruido extraño que lo puso un poco nervioso, y rezó porque no fuera lo que estaba pensando.

Caminó por el pasillo, descalzo, hasta que llegó al living de la casa y lo vio.

Era Bam, el perro de su tío Nam.

Jimin le tenía miedo, porque era un doberman muy grande, y muy fuerte que de solo mirarlo te intimidaba, y aunque le aseguraran que era dócil y tranquilo, jamás ha podido creerlo.

—Hola pequeño, —saludó Jungkook a su hijo, quitándose la corbata y acercándose a dejar un beso en el rosado pelo.

—Hola papá... ¿Cómo te fue hoy? ¿Por qué está Bam aquí?

—Fue un día pesado... —contestó evitando mirar las tetas de su hijo, cuya redondez se marcaba a pesar de la ropa tan holgada. —Ya sabes, tu tío tuvo un viaje improvisado y no pude negarme. Será solo hasta mañana en la noche.

—¿Mañana?

—Es sábado, estaré yo en casa, no te preocupes. Sé que te pone nervioso... —Sonrió amablemente y el short de Jimin se humedeció entre sus piernas.

—Es que míralo, es muy... grande... Y en fin, ¿quieres cenar? Quedó pizza de ayer.

—Eso es bueno, quiero pizza. ¿Vas calentando mientras me voy a cambiar?

—No te demores... No quiero quedarme a solas con Bam mucho rato.

—Está bien bebé... Ya vengo.

Mientras Jimin metía las pizzas al horno, sintió cómo era observado por Bam, a pesar de que el can estaba amarrado a un par de metros, lograba atemorizarlo. Quizás sería buena idea acercarse y tratar de que el perro lo conociera mejor.

Respiró profundo, y comenzó a caminar despacio hacia Bam, sonriendo falsamente.

—Hola perrito, ¿te acuerdas de mí? Soy Jimin, y quiero que seamos amigos.

Bam se levantó moviendo la cola e intentando soltarse de su amarra para jugar.

—Hey, eres todo un cachorro juguetón, —dijo sorprendido, rascando detrás de sus orejas, con mucha más confianza.

Todo cambió cuando Bam, hizo un gesto extraño.

Llevó su hocico en medio de las piernas de Jimin, oliendo, buscando un aroma que al parecer le gustaba mucho, metiendo su hocico con brusquedad. Pasaron unos cuantos segundos para que el peli rosa se diera cuenta de lo que pasaba, antes de dar dos pasos hacia atrás completamente ruborizado. Eso no estaba bien.

Corrió a sacar las pizzas del horno y sirvió jugo en los vasos. Llevó todo al gran sofá y encendió la televisión, un poco tembloroso por lo que había pasado, porque no quería reconocer que no fue del todo desagradable, pero su conciencia no lo dejaba en paz.

Un par de minutos después aparecía Jungkook con una polera simple y un pantalón suelto, también descalzo.

—¿Quieres que veamos algo? —preguntó sentándose y acomodándose.

—No realmente... Papá, ¿podemos conversar?

—Claro bebé, ¿pasa algo?

—No, es decir... ¿cómo sabré que estoy... listo... para...?

—¿Para el sexo?

Jimin asintió con vergüenza.

—Simplemente tu cuerpo lo sabrá, —respondió dando una gran mordida a su pizza. —Tu cuerpo te dará señales.

—¿Señales? ¿Cómo cuáles?

—Puede que te sientas un poco acalorado, con ganas de tocarte... ¿Te has masturbado?

—Papá... —dijo bajando la mirada, —claro que no... Solo me he tocado un poco...

—¿Y te gusta cómo se siente?

—Mucho... Son como vibraciones en mi espalda, me gusta mucho.

—¿Y qué te ha detenido de seguir? Es muy bueno que te explores, que sepas qué te gusta y cómo te gusta, que conozcas tu cuerpo, ¿por qué te detienes?

—No sabía si estaba bien...

—Lo está...

De un momento a otro el ambiente se había vuelto demasiado íntimo, ligeramente incómodo.

La gruesa polla de Jungkook palpitaba con furia, imaginando a su hijo tocándose.

—Papá... ¿qué haces? —susurró Jimin al ver a su padre acercarse peligrosamente.

—Puedo ayudarte si quieres... —murmuró llevando su mano a una de las grandes tetas cuyo pezón endureció en medio de sus dedos.

—¡Eso es enfermo! —gritó levantándose, pasando a llevar todo a su paso y provocando que Bam se levantara y diera unos cuantos ladridos.

Jungkook se quedó sin aliento. Su pecho estaba agitado, su mano picaba por volver a tocar una teta como esa, tan grande y llena y en medio de todo, se lamentó. ¿Y si la relación con Jimin se echaba a perder por un impulso que no pudo controlar?

Se puso de pie y fue a buscar con qué limpiar el desastre que quedó en medio de la sala, y luego caminó hasta la habitación de su hijo. Golpeó la puerta, y antes de tener respuesta, entró.

—Bebé, ¿podemos hablar?

—Sí papá, por favor.

—Discúlpame, me equivoqué. No quiero perder lo que tenemos por una idiotez mía, ¿puedes perdonarme? —preguntó sentándose en la cama, a una distancia prudente.

Y por toda respuesta, Jimin se colocó una almohada en su cara y comenzó a llorar.

—Quiero intentarlo... Me gustaría que me enseñes algunas cosas... Pero sé que está mal... —Gemía con mucha tristeza.

—No bebé, no así, —dijo acercándose hasta acariciar su pelo. —Cálmate, respira profundo. —Intentaba mostrarse tranquilo, pero tenía un fuego abrasador en su interior, pensando en tener sus manos en cualquier parte del cuerpo de su hermoso hijo.

Jimin, sin mirarlo, se acomodó en la cama, quedando completamente acostado. Quitó la almohada de su rostro y buscó la mano de su padre. Con algo de duda, la llevó en medio de sus piernas.

Un minuto pasó en que ninguno reaccionó.

Pronto Jungkook comenzó a apretar suavemente el coñito de su hijo, quien tenía una lucha horrible en su cabeza. Por un lado sabía que estaba mal, era algo sucio... Y al mismo tiempo empezaba a sentirse tan bien...

—Sí papá... Sí... —habló despacio, casi sin querer ser escuchado.

—Disfruta bebé, papá te va a cuidar y te va a hacer sentir muy bien.

Lentamente las manos de Jungkook fueron hacia la pretina del short de Jimin y de un solo tirón lo bajó por completo, dejando al descubierto las blancas piernas, y sobre todo, el lindo coñito de su hijo, casi rosado, limpio, suave... Perfecto.

Sin pensarlo se metió en medio de las piernas de Jimin, y llevó su lengua por todo alrededor de la vulva, sintiendo lo gordita que era y respirando el olor tan delicado que aparecía tímido. Usó una de sus manos para abrir los pliegues y poder ver con claridad el redondo y cada vez más hinchado clítoris, que le pedía a gritos un poco de tacto. No lo dudó y con su lengua empezó a frotar, ya sin compasión.

—¡Más... más...! —gritó Jimin, perdido en un millón de sensaciones. —¡Papá! ¡Para!

—Déjalo salir bebé, déjalo y disfruta.

Fueron solo unos segundos hasta que logró alcanzar el primer orgasmo de su vida, que lo hizo llegar a urano de tanto placer, y que se transformó en un montón de jugos deliciosos en su vagina. Pero, cuando rápidamente volvió a la tierra, otra vez, la cordura volvió a su mente e intentó escapar del agarre de su padre. —¡No, no, no! ¡Suéltame!

Pero Jungkook estaba decidido, nadie lo detendría. Se levantó y colocó sus piernas, una a cada lado de la cintura de su hijo y le dio una cachetada. Parecía poseído por el deseo, estaba como un loco. Luego agarró la polera con fuerza y la rasgó, rompiéndola por completo, dejando libres el par de tetas que rebotaron con el movimiento brusco. Los pezones rosados estaban realmente duros.

Se llevó uno a la boca, chupando con fuerza, sin importarle el llanto de Jimin, que seguía intentando escapar. Mordisqueaba con furia uno, mientras sus dedos tironeaban el otro por largos minutos, cambiando cada tanto. Cuando creyó que había sido suficiente, tomó a su hijo por el cuello y lo besó, metiendo su lengua sin cuidado en la boca de Jimin, saboreando todo a su paso y mordiendo su labio inferior.

—Bebé, no te resistas, te dolerá... —pidió, comenzando a arrepentirse de sus actitudes.

—Ándate... ¡Fuera!

Jungkook suspiró. —Vamos pequeño, sabes que te gusta.

—¡Pero no está bien!

—Deja de gritar, te escucho perfectamente. Cálmate, —dijo más suavemente, desnudándose.

—Pero papá... —rogó, —dijiste que me harías sentir bien y me pegaste...

—Lo sé, lo siento mucho, prometo no hacerlo más, ¿me crees bebé? ¿Dejarás que papá te enseñe?

—Sí...

—Eso es, vamos a empezar de nuevo ¿sí?

Jimin sonrió, tranquilo y ahora sí, seguro.

Jungkook volvió a devorar las tetas de su hijo, no solo sus pezones, también las amasaba con ganas y fuerza.

—Me encantan tus tetas, son tan grandes y pesadas...

—No... me... gustan...

—¿Por qué? —preguntó sin dejar de chupar.

—Parece... que... ahhh...

—Mmmm, ¿ves? ¿te das cuenta de cómo te hacen sentir?

—Sí... rico... muy rico papá...

—Sí bebé, tócalas... tócate...

Jimin lo hizo, en medio de sus gemidos que solo aumentaban de intensidad. Sus dientes mordían su grueso labio inferior, y su saliva se hacía escasa en su boca.

Jungkook fue bajando, hasta apretar la estrecha cintura y luego morder las caderas redondas, hasta volver a llegar a la vulva gorda y húmeda, muy húmeda.

—Mírate, toda mojada, como una verdadera zorrita... ¿Eres la zorrita de papá?

—S... sí... Tu puta... soy tu puta...

Jungkook sonrió, intentando mantenerse controlado. Estaba a un paso de olvidar todo y enterrarse profundamente en el coño virgen de su hijo.

Aprovechando esa gran cantidad de lubricante, deslizó por el borde de la vagina de Jimin, uno de sus dedos, el más pequeño, y muy suavemente intentó meterlo. Pero era desesperante, sobre todo mientras iba escuchando los gemidos de su pequeño.

—¿Te gusta bebé?

—Mmmm, sí... más papá, me gusta que me enseñes...

—No dejes de tocar tus tetas, lo tienes prohibido.

Mientras hablaban, había logrado meter dos dedos más en el pequeño cañal, pero como Jimin estaba muy relajado, su preparación iba muy rápido.

—Lo haces tan bien bebé, tan bien... Pero ahora, —dijo después del tercer dedo, —necesito tu ayuda. —Ven acá y ayuda a papá con su polla.

—Sí papá, dime qué hago, —habló con los ojos llorosos de tantos estímulos.

—Métela en tu boquita y chupa...

Jimin tomó el pedazo de carne entre sus manos, y era tan grande y pesado, un verdadero manjar. Intentó meterlo por completo a su boca, pero ni siquiera pudo con la mitad, haciéndolo sentir muy mal. En cambio, chupó la cabeza ya húmeda y roja, y pasó su lengua por donde pudo, gimiendo debido a lo mucho que le gustaba y a que Jungkook no había dejado de manosear sus tetas cada vez más sensibles.

—Lo haces muy bien bebé... ¿Te gusta la polla de papá?

—Mmmm... —fue lo único que salió de la boca de Jimin, no quería separarse del falo de Jungkook, que sonreía con maldad.

—Una mierda... Me voy a correr... —dijo, sin poder evitar llenar la boca de su hijo con caliente y abundante semen. —Trágatelo todo bebé, tómate la leche de papá.

—Es muy rica, —habló Jimin, chupándose los dedos, después de haber secado por completo el miembro de su padre. —Me gusta mucho lo que me has enseñado.

—Aún falta bebé... Viene la mejor parte...

Jimin solo lo miraba embelesado, con sus mejillas completamente coloradas y su pelo pegado a la frente de sudor.

—¿Qué falta papá? —Preguntó inocentemente.

—Mi polla necesita meterse entre tus piernas, en tu coñito...

—Pero... tu polla es muy grande, ¿me va a doler?

—Solo un poco al principio... Si te relajas y haces lo que te voy diciendo, será muy rico...

—Quiero, quiero tu polla papá.

—Ese es mi bebé, tan necesitado... Acuéstate y abre tus piernas para mí otra vez...

Volvió a llevar su cabeza a los muslos de Jimin, y lamió sin piedad la entrada a su vagina, y luego con más intensidad el clítoris rojo y ardiente que latía furioso, al ritmo de los gemidos del peli rosa. Cuando Jungkook empezó a sentir que aparecían los espasmos en el cuerpo de su hijo, se detuvo y rápidamente subió hasta las tetas adoloridas ya de tanto estímulo y volvió a mordisquear y chupar, hasta escuchar lo que parecían gritos de placer de Jimin.

Cuando se sintió satisfecho, comenzó a besarlo bruscamente y mientras metía su lengua en la boca de su hijo, empezó a llevar dentro de la vagina del peli rosa, uno, dos, tres y cuatro dedos. No se había equivocado cuando supo que Jimin solo necesitaba relajarse, y quería que fuera una maravillosa experiencia para que quisiera repetirla muchas veces.

Después del cuarto dedo, y de moverlos un poco, los sacó y los chupó. Estaban completamente mojados en deliciosos fluidos.

Se colocó encima de Jimin, sin aplastarlo, y sin dejar de mirarlo, comenzó a entrar, muy despacio, conteniéndose, esforzándose por no dejarse llevar.

—Me duele... —gimió.

—Mírame, mírame bebé... Respira, está todo bien, te duele mientras te acostumbras...

—Papá... No quiero...

Jungkook no quería volver a perder la paciencia, así es que en vez de enojarse, se dobló para volver a chupar una teta mientras tiraba fuerte la otra, haciendo que Jimin se olvidara de lo que pasaba entre sus piernas, hasta que estuvo por completo adentro.

—¿Sientes la polla de papá?

—S... sí... tan grande... me gusta mucho...

—Ahora me voy a mover, ¿sí?

—Sí papá...

Despacio empezó a impulsarse, dando estocadas profundas hasta encontrar el punto dulce de Jimin, que estaba en cualquier planeta del sistema solar.

—Toca tus gordas tetas para mí bebé, —exigió Jungkook.

—No... no puedo...

—Hazlo, —dijo deteniéndose y mirándolo enojado.

Todo en el cuerpo de Jimin tembló y comenzó a tocarse.

—Están muy sensibles, papá...

—Sí bebé, pero te hará disfrutar mucho más de mi polla.

Volvió a moverse, ahora sí con más intensidad, gimiendo como un demente, y esforzándose por no acabar demasiado rápido. Pero el coño de su hijo era apretado y caliente como el infierno, tan mojado y suave, que su pobre polla agonizaba mientras entraba y salía.

—Eres un chico tan bueno bebé, tan bueno... Pero quiero que entiendas algo... —dijo ralentizando los movimientos. —Sólo yo puedo comerte y follarte, ¿está claro?

—Sí... sí papá... solo tú...

Pronto sintió Jungkook la electricidad en su espalda y los espasmos en su bajo vientre, demasiado deliciosos.

—Voy a acabar... murmuró con dificultad, mientras llenaba de semen espeso y caliente el interior de la vagina de su hijo, hasta dejarlo hinchado.

No obtuvo respuesta. Jimin estaba con los ojos blancos de tanto placer. Había acabado dos veces.

Jungkook se desplomó sobre el cuerpo de su hijo, aplastándolo.

—Jodido coño del infierno... Jodidas tetas... Jodido Jimin...

Varios minutos se quedaron en esa posición, hasta que sintieron algunos ladridos de Bam.

—Voy a darle de comer...

—Papá... ¿Puedo dormir contigo? —Preguntó Jimin, recuperando su timidez de siempre. —¿Por favor?

—Lo que quieras bebé, ya vengo.

En soledad se quedó el peli rosa, ligeramente angustiado. Sabía que estaba muy mal, pero sabía que estaba muy bien. Es decir, ¿quién mejor que tu padre para enseñarte a conocer tu cuerpo? Pero, ¿por qué si él intentaba hablar del tema, por ejemplo en la escuela, sabía que lo mirarían como a un pervertido?

Tenía un gran conflicto, que olvidaba al recordar todas esas sensaciones nuevas que había conocido y que jamás imaginó sentir. Definitivamente los orgasmos eran de las mejores cosas de la vida, y su padre también. Aunque a veces lo intimidaba un poco, ¿le gustaría a Jungkook, que fuera más atrevido?

Decidió darse un baño, estaba pegajoso. Apenas se puso de pie, sintió correr el semen de su padre entre sus muslos, también un delgado hilo de sangre y eso hizo que se volviera a excitar. Corrió a meterse bajo el agua. Eligió para pijama unas bonitas bragas negras con transparencias y lunares, y una polera larga, pero ceñida al cuerpo, marcando sus curvas. Se sentía diferente, más bonito, más atractivo, y le gustaba mucho.

Solo quería acurrucarse en el pecho de su papá y dormir dos días, estaba más que agotado.

Esa noche durmieron juntos, abrazados, causando gran felicidad en Jimin, quien se sentía vulnerable en todo sentido. Habían sido demasiadas emociones y sensaciones en poco tiempo, donde además, la realidad había superado sus mejores expectativas. Cada uno de sus deseos había sido calmado por su papá. ¿Sería así para siempre? No lo sabía y no se iba a preocupar de eso ahora, no cuando estaba siendo abrazado posesivamente por los fuertes brazos de Jungkook.

—Buenos días bebé, ¿dormiste bien?

—Buenos días papá, —contestó un poco avergonzado. —Muy bien, ¿y tú?

—De lo mejor... —Dejó un casto beso en los labios de su hijo. —Voy a preparar el desayuno. Después quiero que probemos algo y no tenemos mucho tiempo.

Apenas vio a su papá salir, Jimin se acurrucó en la cama. ¿No tenían tiempo? ¿A qué se refería? Su pobre corazón latía desbocado, igual que entre sus piernas, donde ya estaba húmedo y caliente.

Desayunaron casi en silencio. Jimin estaba muy nervioso, apenas se atrevía a mirar a su papá, que se relamía mirando el cuerpo de su hijo, y también su hermoso rostro. Cómo le gustaba, y cómo lo amaba.

—Papá... ¿Puedo preguntarte algo? —habló por fin, Jimin.

—Lo que quieras bebé, —contestó sonriendo.

—Yo, a ti, tú... —Tomó aire. —¿Crees que lo hice bien?

—Más que bien, lo hiciste increíble. ¿Por qué lo preguntas?

—Cuando me pegaste... y te enojaste... yo... lo siento...

Jungkook quitó la bandeja de la cama, para dejarla en el piso y se acercó hasta quedar encima de Jimin.

—Yo lo siento más bebé, me descontrolé porque no podía soportar más estar lejos de ti... Me vuelve loco tu timidez, mirarte así, todo avergonzado, sentir tus mejillas calientes...

—¿Te gusta? ¿De verdad?

—¿Por qué lo dudas? Me haces perder la cabeza, todo tú.

Jimin, dejando de lado su vergüenza, besó a su padre, mientras sus brazos rodeaban su cuello.

Sin embargo, Jungkook tenía otros planes, que involucraban a un invitado.

—Detente bebé... Te dije que quería probar algo, y espero que tengas la mente muy abierta, más abierta aún... ¿lo harás?

—No lo sé... tengo miedo, —dijo mirando alternadamente los ojos negros de Jungkook.

—Solo recuerda, que quiero hacerte sentir bien... y que estoy cuidándote, ¿lo vas a intentar?

Jimin movió la cabeza, afirmando. —Lo haré, —dijo aún no muy convencido.

—Traeré a nuestro invitado, no te muevas...

Jimin quedó perplejo.

Y fue peor cuando sintió los pasos de su padre volviendo por el pasillo, mientras escuchaba lo que parecían pequeños ladridos. ¿Qué estaba pasando? ¿Era una maldita broma?

No se equivocó. De pie, en el umbral de la puerta, estaba Jungkook con Bam. Sin saber por qué, algo se apretó en su estómago, estaba asustado y ahora sí, completamente seguro de que lo que fuera a pasar, no estaba nada bien.

Jungkook caminó lentamente, acariciando la cabeza del can, que miraba fijamente a Jimin.

—Quítate la ropa, —ordenó muy serio, haciendo temblar las piernas de su hijo.

Jimin lo hizo de una sola vez, deslizando su ajustada polera hacia arriba, dejando libres sus grandes tetas. Luego bajó sus delicadas y húmedas bragas.

—Abre tus piernas para nosotros bebé... —pidió, —eso es... Mira Bam, huele ese aroma increíble...

El perro acercó su cabeza directamente hasta el coño de Jimin, quien no podía creer lo que estaba pasando.

—Papá... ¿Esto está bien?

—Muy bien, solo siéntelo... Siente como la lengua de Bam devora tu coño gordo y mojado...

Mientras Bam estaba enterrado entre las piernas de Jimin, lamiendo casi poseído por el olor tan único y delicioso, intentando meter su hocico hasta el fondo de los pliegues, Jungkook mordía los duros pezones de su hijo que era un mar de quejidos.

—Ohhh, sí... sí... sí... papá...

—¿Qué te gusta más pequeña zorra? ¿Que te chupe las tetas o que el sucio perro te intente follar el coño?

—Que... Ahhhh...

—¿No puedes hablar? Ahora menos...

Se puso de pie y se desnudó. Tomó su gruesa y húmeda polla y la metió de golpe en la boca de su hijo, que no pudo evitar una gran arcada que llenó de lágrimas sus ojos. El estímulo de su clítoris era demasiado, se corrió con la polla de su padre en su garganta, dejando salir muchos fluidos para alegría de Bam que había empezado a frotarse en la cama, buscando algo que montar.

—Gírate bebé... Deja que Bam vea tu hermoso culo gordo... —Pidió Jungkook, después de un par de minutos en que volvió a llenar la boca de su hijo con su caliente y espesa esperma.

—Pero...

—Nada bebé, hazlo, déjame mirarte mientras te folla el perro...

Temblando, Jimin lo hizo, dejando su trasero en alto y sus tetas pegadas en las suaves sábanas.

—Ven Bam, aquí...

Ayudado por Jungkook, el can logró ponerse en posición y comenzó a hacer movimientos erráticos sin lograr encontrar el agujero que necesitaba. Pero apenas un minuto después, logró encontrar el camino correcto.

De golpe, Bam penetró a Jimin, haciéndolo gritar de dolor, y sobre todo de placer. Se sintió a punto de partirse en dos, y era una sensación extrañamente maravillosa. Además, Bam no sabía de tiempos, simplemente se lo estaba follando con rapidez y dureza, al mismo tiempo que Jungkook se masturbaba sin poder creer lo que estaba viendo: el cuerpo de su hijo siendo profanado por un sucio perro, porque no le bastaba con estar enamorado de su hijo y de haberse aprovechado de su inocencia e ingenuidad, necesitaba verlo casi humillado, lo enloquecían las mejillas sonrojadas, la actitud nerviosa y la timidez extrema que veía en los ojos de su hermoso Jimin. Ver el pene del perro entrar en ese cuerpo a esa velocidad, le parecía de las cosas más sucias que había visto, y cómo lo estaba disfrutando.

Se volvió a correr, no podía creerlo. Él que siempre se jactó de durar mucho tiempo, ahora acababa con apenas una imagen; la perversión era demasiada y lo tenía caliente como nunca antes.

Su pobre hijo penetrado cruelmente por el perro de su hermano. Veía todo su hermoso cuerpo ser sacudido violentamente y escuchaba pequeños sollozos, pero simplemente no podía consolarlo, necesitaba que Bam terminara para poder seguir jodiéndose a su pequeño.

El can, después de unos minutos llenó de crema el interior del cuerpo de Jimin, saliendo sin cuidado y caminando hacia la cocina en busca de agua.

Jimin quedó tirado en la cama, sin fuerzas, completamente humillado, pero feliz.

—Papá...

—Dime bebé... ¿cómo te sientes?

—Bien... ¿me ayudas a llegar al baño? Quiero darme una ducha...

—Vas a esperar un poco, ¿sí? Hasta que salga todo el semen de Bam de tu interior. Por mientras te sentaras encima de mis muslos.

Jimin sonrió. —Sí papá...

Con esfuerzo logró tomar la posición, le tiritaba todo el cuerpo y le dolía entre sus piernas.

Para calmarlo, Jungkook lo besaba sin prisas y acariciaba su pequeña cintura y sus hermosas caderas, haciéndolo sentir muy bien.

—Papá está muy orgulloso bebé... Eres maravilloso.

—Te amo papá... —dijo Jimin con timidez, sabiendo que era posible no obtener la respuesta que quería escuchar, pero le daba igual en ese momento, solo quería ser abrazado y besado por el hombre de su vida.

—Te amo también Jimin, —contestó sin dudar. —Te amo más de lo que he amado a alguien antes.

No tuvo respuesta, su hijo se había dormido. Lo llevó en brazos a la tina y lo bañó delicadamente. Luego lo llevó hasta su habitación y a su cama, donde tenía sábanas limpias y lo dejó durmiendo mientras iba a ver a Bam.

Lo encontró echado en el piso de la cocina, con los ojos somnolientos.

—Buen muchacho, —le dijo acariciando sus orejas.

En ese momento llegó Nam a buscarlo. Iba con prisa, por lo que no tuvieron tiempo de conversar, quedando de acuerdo para verse al día siguiente.

Preparó algo rápido, una ensalada y la dejó reposando. También fue a darse una ducha y se acostó al lado de su hijo a dormir un poco, abrazándolo, sin poder evitar amasar esas tetas que lo enloquecían y frotándose en el dulce trasero de Jimin. Otra vez estaba excitado, por un maldito infierno.

Acarició sin piedad las nalgas redondas y firmes, abriéndolas y cerrándolas, metiendo su pene ya erecto entre ellas y masturbándose así, desesperado ya, despertando a su hijo que no se sentía capaz de más.

—Papá... —habló somnoliento, mientras sonreía.

—Lo siento bebé, necesito de ti... Quiero comerte el culo...

Bajó, dejando un camino de besos por la blanca espalda de su hijo, hasta lograr morder su redondez, y rápidamente lamer sin cuidado su apretado anillo y empezando a prepararlo con su lengua, metiéndola lo más al fondo que podía, casi poseído, angustiado, como si de droga se tratase.

—Papá... ¿qué haces? Papá... No, por ahí no...

—Te va a gustar tanto bebé, pero tanto que no podrás vivir sin mi polla en tu culo...

Llevó el más largo de sus dedos al interior de Jimin, luego de escupirlo. Su saliva corría por la piel de su hijo, y logró enterrar ese dedo hasta el fondo, mientras que con su lengua alcanzaba la vagina ya empapada y cuyos fluidos necesitaba dirigir hacia atrás, donde requería de todo el lubricante posible y lo más rápido que se pudiera. Le quemaba y dolía el pene, le urgía ser absorbido por el ano de Jimin.

Debido a lo excitado que estaban los dos, fue que Jungkook pronto tuvo cuatro dedos abriendo a su hijo, moviéndolos duramente para que no hubiera dolor, solo necesidad de sentirse más lleno.

—Estás listo, bebé... Pero ahora, vas a montarme... Ven acá.

Jungkook se sentó, con su espalda muy firme en el respaldo, y Jimin tomó el miembro duro como una roca de su padre y lo dirigió hacia su entrada. Lentamente se dejó caer, sintiendo cómo era abierto sin piedad.

—Ohhh... Papá... duele mucho, —dijo con sus ojos cargados de lágrimas.

—No te detengas bebé, —contestó, tirando de sus pezones con una mano, y con la otra frotando su clítoris. —Así, ¿ves? ¿sientes lo rico que es tener mi polla dentro de tu culo?

Jimin gimió como respuesta, empezando a moverse desesperado. La mezcla de dolor y placer lo tenía enfermo, quería más y más.

—Tu polla es increíble, me llena tan bien... —pudo decir mientras cristalinas lágrimas caían por sus mejillas, provocando que Jungkook estuviera a punto de correrse. —Me corro papá...

—Hazlo bebé, lléname de tus jugos el cuerpo... así como te llenaré de semen una y mil veces más. —Estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano por no terminar, pero la imagen de Jimin por completo derrotado era una obra de arte. No pudo contenerse más y se corrió de manera violenta, sin embargo su polla no bajó, seguía erecta y dura, por lo que siguió entrando en el cuerpo de Jimin.

Soportaron apenas cinco minutos más antes de caer rendidos frente a un nuevo orgasmo, mucho más fuerte que los anteriores y que los dejó casi agonizando.

—Por Dios bebé, ¿cómo puedes provocarme tanto?

—Lo siento papá...

—Bebé, —dijo riendo. —Me gustas tanto, eres tan lindo, que me tienes realmente loco. No sabes cómo soñaba con hacerte mío, cada puta noche me masturbé pensando en ti...

Las mejillas de Jimin estaba de un rosa suave, como si entre ellos no hubiese pasado de todo y eso era lo que más le llamaba la atención a Jungkook.

—Amo que te sigas sonrojando, que seas así de tímido, que siempre te ves nervioso... Te amo bebé.

—Te amo... Te amo, papá.

FIN

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Xonereth: I really enjoyed this story. It was pretty straightforward plot wise, uncomplicated. Loved the characters and the world. It unfolded at a good pace. Keep writing and I will definitely check out your other works!

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The Luna Trials

Valérie: Impossible de m'arrêter de lire

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The Alpha and His Rogue

Sandra: I absolutely loved this story. It was so lighthearted and serious at the same time.

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His Unexpected Luna

ockelmann1960: Loved the story and the ending. Looking forward to more stories from you. Keep ✍️. Love the colors and description of the woolf more of that across the board of all major characters would be great to aid envisioning them.

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Half-Claimed

Bargara4670: Half-Claimed was easy to read with a well-thought-out plot that kept me interested throughout. Many of these revenge stories seem to have the abused heroine turning into a vicious harpy who I end up disliking as much as her abusers. I like to feel empathy with the main characters, and I found that I...

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Alpha’s Claim

Juanita: What an amazing story📚, just loved it ❤️

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The Argent Wolf (Coming to Galatea)

Addyy333: L'histoire est passionnante , les personnages sont attachants , c'est parfait 😀 hâte de découvrir la suite de leurs aventures !

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