Capitulo 1
¿Has tenido esta sensación de cuando tu pecho se aplasta, se contrae de una manera en la que no puedes respirar, mientras tu garganta duele y tus lágrimas corren por tus mejillas?. Justo esa era la sensación que tenía Jimin en ese momento, todo en lo que podía pensar era en una frase que siempre lo reconfortaba en días así.
“No es un mala vida, solo es un mal dia”
Pero vaya mal día que era justo este día, porque para comenzar con el día su madre lo reprendió como siempre porque no había dinero y él había comido lo último de arroz que quedaba en la arrocera, el cual estaba destinado al desagradable novio de su madre, pero eso era solo el comienzo porque llegando a la escuela su maestro lo arrastró a la sala de profesores para recordarle que no había llenado aún su hoja de vida, y que tampoco tenía una lista de las posibles universidades en las que estaba interesado pero eso era algo de lo que no estaba seguro, tal vez solo terminaría la escuela para poder comenzar a trabajar y así llevar dinero a casa.
Ya por último para terminar el día al llegar a casa su madre no estaba, solo el novio de su madre el cual cada que podía intentaba poner sus manos en su trasero, pero justo ese día el tipo decidió que no solo lo tocaría sino que iría hasta el final. ¿Cómo podría librarse de él si era más alto y de una contextura robusta?, técnicamente tenía la apariencia como ese prototipo de ganster que suelen poner en las películas o dramas, sin embargo Jimin peleo, vaya que lo hizo, el desastre en lo que era la sala–comedor del pequeño departamento donde vivían lo demostraba, sin embargo cuando su madre entró en el departamento y encontró a jimin con su uniforme desgarrado no le importo, le importó más la condición de su novio, el cual yacía en el suelo inconsciente y con una herida en la cabeza.
-Mamá- fueron las palabras que lograron salir de sus labios.
-¡¿Pero qué fue lo que hiciste bastardo!?, ¡¿por qué le hiciste algo así!?.- fueron gritos los que salieron en contestación
-Mamá el intento vio..
-No digas mentiras Jimin, eres un mentiroso, ¡vete! ¡Vete desgraciado! Si algo le pasa a mi cariño, me moriré.
-Pero Mamá…
-Que te largues maldito desgraciado- gritaba la madre de Jimin mientras tomaba su teléfono para llamar a emergencias. - y agradece que no llamó a la policía por intento de homicidio.
Jimin se levantó del piso mientras llevaba su antebrazo a su cara para tratar de controlar su llanto. Su mamá, su propia madre no le había creído, no le importaba en lo más mínimo. Acostumbrado a sus palabras despectivas, ya no le dolían, eran como su segundo nombre, pero había una pequeña parte en su corazón que le hacía creer que su madre lo quería, que su madre le iba a creer pero no, no era así, y si esa era la situación entonces ¿quien en este mundo le creería? Si ni siquiera su propia madre lo hizo.
Tomó su mochila a toda prisa y salió del departamento, bajo los escalones para caminar sin rumbo. Detrás de él se escuchaban las sirenas de la ambulancia pero no volteo atrás, se limpió las lágrimas y siguió caminando. Tan solo era un chico de 18 años apunto de terminar la preparatoria, tenía una madre, un techo que aunque no fuera muy digno, una cama donde dormir por las noches no le faltaba pero ahora su futuro estaba borroso, todo era borroso, no sabía lo que pasaría con el, solo quería llorar hasta cansarse y un abrazo, si un abrazo estaría bien.
La vida da giros inesperados muchas veces, unos para bien o otros no para tan bien, aveces te pone en un punto de inflexión en el cual cuando tomas una decisión ya no hay vuelta atrás, y cuando te das cuenta toda tu vida a cambiado.
Min Yoongi, Yoongi, el chico con tez pálida que parece vampiro, el genio de la facultad de derecho si ese era el a sus 21 años, esos eran algunos calificativos por los cuales lo conocían en la universidad. Para él todo en su vida había ido como él quería, sin embargo ese día al llegar a su casa decidió revisar el correo y ver si algún paquete era para él, pero desafortunadamente ningún paquete era suyo, pero si una carta la cual estaba leyendo justo en ese momento.
Era la carta de notificación del servicio militar la cual había llegado justo ese día. En ella se le informaba que tenía que ingresar a una base militar dentro del siguiente mes y que su aplazamiento no podía ser aceptado. Eso significaba poner en pausa su brillante carrera durante casi dos años pero era una cosa inevitable, tal vez si donaba un órgano lo podrían eximir pero ¿quién necesitaría un órgano?, sonaba descabellado. Sonriendo por sus ocurrencias decidió entrar a casa.
-¿Mamá? ¿Estás en casa? Ya llegué,- gritó desde la entrada yoongi mientras se quitaba los zapatos.
-Si, hijo estoy aquí en la cocina, la comida está casi lista.
-Mamá ¿no necesitas un riñón?
-¿Qué? ¿De qué estás hablando hijo?
-Si Mamá o ¿crees que papá? , puedo vivir con uno, el otro no lo necesito.
-Jajaja ¿de qué hablas Min Yoongi? Volteo la señora Min a ver a su hijo.
-Si o ¿hyung lo necesitará?. El es un alcohólico a estas alturas debe tener el suyo destrozado.
-A ver hijo, deja de decir tonterías y no hables así de tu hermanito- dijo la señora min mientras lo tomaba del rostro con las dos manos- cariño dime, ¿que pasa?.
-La carta del requerimiento militar llegó y dice que tengo que ingresar papeles ya.- le contó casi llorando mientras ponía el pedazo de papel en la mesa- no quiero poner pausa a mi carrera .
-Mi bebe, sabes que si le decimos a tu padre el pu..- antes de que terminará la oración yoongi la interrumpió
-No, eso jamás , quiero llegar a ser un fiscal honorable, y ¿cómo sería esa clase de fiscal si tomo vías fáciles?, así que no, prefiero donar un órgano… ¿Segura que no necesitas un riñón? ¿Un pedazo de hígado?.
-Jajaja basta hijo deja de bromear con eso.
Ese podría considerarse un mal dia para Yoongi, pero para todos que vivimos diferentes tipos de vidas y situaciones los malos días son diferentes así como para Yoongi, el hijo de un juez y próximo postulante a senador de uno de los partidos políticos más importantes en Corea, el destino quizá quería que naciera en una familia integrada por una madre amorosa, un padre exitoso pero que de igual manera lo quería y un hermano mayor exitoso en su carrera como chef. Podría verse qué yoongi tenía una vida tranquila así como casi perfecta pero la vida siempre va y viene con giros inesperados.
Como todas las noches Yoongi tenía una ruta de correr ya trazada, así que ajustó sus tenis para comenzar a correr. El ejercicio siempre lo ayudaba a pensar y sentirse despejado, no es que fuera el mejor corredor o atleta pero le gustaba, sin embargo nadie podría haber previsto lo que le ocurrió esa noche.
Ya que mientras él corría a un costado de la calle, un auto con un conductor ebrio se acercaba a toda velocidad, el conductor tenía el teléfono en una mano mientras peleaba con su novia en la línea y sin darse cuenta dejó caer el teléfono así que opto por agacharse para alcanzarlo, cuando lo alcanzó volvió su vista a la calle pero justo en ese momento un ruido sordo se escuchó y el patinar de unas llantas debido al abrupto frenado del impertinente conductor.
El cuerpo de yoongi yacía tendido en el frío pavimento, eso el conductor lo vio por el retrovisor pero su decisión fue encender el auto y huir. Yoongi todavía consciente pedía ayuda, sus lamentos se podrían comparar con los de un pequeño gatito lastimado a la espera de que alguien lo ayudará. Por su mente pasaban las sonrisas de su mamá, las palabras de apoyo de su padre y las tardes de videojuegos con su hermano, hasta las noches de estudio en la biblioteca de la facultad. ¿Iba a morir?, Podía sentir su sangre salir de su cabeza, su visión volverse borrosa y su respiración cada vez menos constante, entonces fue ahí donde un ángel apareció en su campo de visión, solo eso podría ser un ángel pidiendo ayuda por él, él nunca creyó en dios pero justo ahora lo haría porque ese ángel le estaba salvando la vida. Lo último que recuerda es estar siendo metido a la ambulancia por dos paramédicos, uno le pregunta su nombre pero él por más que intentaba no podía responder.
-Oye revisa si tiene un teléfono o cartera- le dijo el paramédico a su compañero.
- Si, aquí está y su cartera con identificación- el paramédico tomó sus pertenencias revisando su nombre y comprobando su edad- Min Yoongi, ¿ese es tu nombre?.
-mm….ma- fue lo último que pudo articular Yoongi antes de caer en la inconsciente
- Sí muchacho, llamaremos a tu madre.
Todos tenemos malos días pero al final todos pasan, y sin darnos cuenta si seguimos avanzando sin importar que al voltear atrás nos daremos cuenta que ese día que pensamos era el peor día de nuestra vida, tal vez simplemente no lo era, solo era un fragmento que al día de hoy nos conforma y que tal vez tenía que suceder de esa manera.
Jimin estaba en la parada de autobús esperando por nada, solo miraba los autos pasar, la gente pasar de un lado a otro y a algunos subir al autobús, realmente nada estaba pasando por su cabeza, no sabía donde terminaría su día. En frente de él, al otro lado de la acera, se encontraba el puesto ambulante de tteokbokki de la señora Park Ji Woon, la cual siempre era muy amable con él cuando le compraba, sin embargo en esta ocasión no podía comprar nada, solo se limitaba a observar. No supo cuánto tiempo estuvo en esa parada observando todo y nada. Cuando un chico muy guapo se acercó al puesto y pidió 5 raciones de tteokbokki.
-Señora Park 5 raciones de tteokbokki y dos pasteles de arroz. - pidió Seokjin mientras se sentaba.
-¿Vas a comer todo eso tú solo?.- preguntó la señora Park Ji Woon, sorprendida, ya que el muchacho era de buen comer pero nunca le había pedido tanto.
-Si, estoy muy enojado. No puedo ni ver de la ira.
-¿Por qué? .
-Ese charlatán de cazatalentos no ha dejado de seguirme todo el día, ya me tiene harto, ¿sabe lo que hizo hoy?.- preguntó Jin a la señora, la cual negó con la cabeza mientras le daba el tteokbokki- entró a mi clase y cuando terminé de exponer ¡aplaudio!, todo el mundo está hablando de mi.
-¿Quieres que llame a la policía?.
-Uhm no , creo es muy molesto pero no lo considero una amenaza.- masticó con entusiasmo
-tal vez solo está haciendo su trabajo.
-Lo se, y ya le dije que no me interesa ser actor. - tomó la segunda porción.
-tranquilo come despacio, te dará indigestión.
-sí señora.
La señora Park volvió a ver a enfrente, y aun ese pequeño chico seguía ahí, lo reconoció porque le había comprado algunas veces tteokbokki y siempre había sido muy amable.
-¿Qué mira señora Park?- preguntó Jin mientras veía en la dirección que ella. Del otro lado solo estaba un chico de preparatoria en la parada, el cual lucía tan desamparado.- ¿lo conoce?.
-Me ha comprado algunas veces pero nunca lo había visto tan tarde por aquí.
SeokJin solo se limitó a seguir comiendo y ver que la señora Park tal vez estaba preocupada por ese chico. Cuando terminó el pago y se fue, ya mañana le preguntaría a la señora Park.
La señora Park comprobó la hora y eran las 11:00 p.m en punto, una hora en la que un chico de su edad no tendría que estar ahí. Se decidió y cruzó la calle, tan distraído estaba Jimin jugando con la tela de su pantalón que no se percató de la señora Park sentándose al lado de él en la parada.
-Hey niño- llamó la señora para que la volteara a ver mientras tocaba su hombro.
Jimin se sorprendió un poco al sentir que alguien le había tocado el hombro, pero cuando vio que era la señora del tteokbokki se relajo un poco, sin embargo le sorprendió ver que estaba a su lado y no en el puesto, pero no dijo nada.
-Soy la señora de allí enfrente, la del tteokbokki. -Señaló la mujer- tal vez los años o la edad me hacen más entrometida de lo que debería, pero ¿qué haces aquí? ¿No tienes que llegar a casa?.
-No tengo casa.
-todos tenemos una.
-pero yo no.
Solo se quedó viendo en esos jóvenes ojos la tristeza y soledad que reflejaban, no había qué más palabras decir ella lo supo.
-soy vieja, soy una anciana que necesita de tu ayuda. -le dijo después de unos momentos en silencio.- si me ayudas a recoger mi puesto te pagaré con tteokbokki y aun me quedan brochetas de pescado, ¿quieres?.
Jimin no entendía porque esa señora lo quería alimentar, porque demostraba preocupación pero tal vez era el hambre que sentía, pero aceptó. Cruzaron la calle los dos y cuando llegaron al puesto la señora le señaló el banco, para que se sentará y puso delante de él la comida. No sabía si era por el hambre pero sintió que era la comida más cálida que había comido en años.
Del otro lado de la ciudad se debatía entre la vida y la muerte Yoongi. En la sala de espera su madre lloraba junto a su otro hijo, mientras el señor Min caminaba de un lado al otro esperando por alguna actualización del estado de su hijo menor, el cual estaba en cirugía.
Justo en ese momento se abrió la puerta del quirófano mientras un doctor salía.
-Buenas noches familia Mín- dijo el doctor.
-¿Cómo está mi hijo?. - sin más preguntó el señor Min. Mientras su esposa se ponía a un lado de él y su hijo mayor se quedaba detrás de ellos.- ¿Está bien?.
-Señores Min, él está bien, logramos estabilizar y parar la hemorragia interna sin embargo uno de sus riñones debido al impacto quedó inutilizable, por lo que se tuvo que extirpar el órgano…
-¿Qué de qué está hablando? - dijo la madre de Yoongi.
-Él podrá vivir una vida normal, pero con ciertos cuidados, tratamos de salvar su órgano pero el impacto fue demasiado fuerte, de milagro está vivo.
El doctor pasó a retirarse después de compartir más detalles de la operación.
-Tienes que encontrar al desgraciado qué le hizo esto a mi bebe.
-¿Crees que los dejaré pasar?.
La señora Min no dijo más, solo quería que su hijo menor estuviera bien. Si tan solo lo hubiera detenido, si tan solo le hubiera dicho que era demasiado tarde para correr, pero el hubiera no existe. Toda esta situación era absurda, hacía tan solo unas horas su hijo bromeaba con donar un órgano y ahora ya no tenía uno.
Los días pasaron pero Yoongi no despertaba, había caído en coma y los doctores no sabían por qué, le realizaron muchos estudios y ninguno se mostraba alentador. La vida de su hijo se había detenido por culpa de un ebrio imprudente y nadie podía darle respuestas o decirle que todo iba a estar bien estaba comenzando a desesperarse.
No fue hasta casi un mes después que estando junto a la cama de Yoongi mientras le contaba de su día fue que Yoongi despertó. Despertó y su vida había cambiado por completo dando un giro total al cual tardaría varios años en acostumbrarse.
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Escribo esta historia porque no he podido sacar de mi cabeza la idea, no espero mucho la verdad solo quiero compartir esto y si llega a alguien que lo lea y le guste, gracias por leer.