El mensaje animo
—Maldición— murmuré, mientras me levantaba de la cama y miraba el reloj. Ya era tarde para llegar a la escuela. Me había quedado dormida pensando en la extraña llamada que recibí anoche. La voz misteriosa que me pidió ayuda aún resonaba en mi mente.
Me apresuré a vestirme y salir de mi habitación. Mi madre ya había salido a trabajar y mi padre estaba en la cocina, preparando el desayuno.
—¡Kaetzy, date prisa! No quieres llegar tarde otra vez— me recordó.
Asentí con la cabeza y tomé un bollo de pan para desayunar en el camino. Mientras caminaba hacia la escuela, no podía sacar de mi mente la llamada de anoche. ¿Quién podría ser? ¿Qué querían de mí?
Al llegar a la escuela, vi a mis amigos reunidos en el patio. Me sentí aliviada de verlos, ya que siempre me hacían reír y me distraían de mis preocupaciones.
—Hola, Kaetzy— dijo Emma, sonriendo. —¿Qué pasa? Pareces preocupada.
Me encogí de hombros. —Nada, solo una llamada extraña anoche.
Emma se interesó. —¿Qué pasó?
Pero antes de que pudiera responder, el timbre sonó, indicando que era hora de entrar a clase.
—¿Me lo cuentas durante el recreo?— preguntó Emma, mientras se dirigían hacia su salón de clase.
Asentí con la cabeza. —Sí, claro.
Mientras caminábamos por el recreo, me di cuenta que algo estaba horriblemente mal. Todos murmuraban y se miraban nerviosos. Emma se acercó a mí y bajó la voz.
—¿Sabes qué pasa?— preguntó.
Negué con la cabeza. —No, ¿qué?
—Hay un hacker en la escuela— dijo Emma, con una mirada seria. —Alguien ha estado accediendo a las cuentas de los estudiantes y profesores.
Me sentí un escalofrío. —¿Qué tipo de información han robado?
Emma se encogió de hombros. —No lo sé, pero rumorean que es algo grande.
De repente, el director salió al patio y pidió silencio.
—Estudiantes y profesores—comenzó—tenemos un problema grave. Nuestro sistema informático ha sido comprometido. Por favor, no utilicen las computadoras de la escuela hasta que resolvamos este asunto.
La noticia causó un revuelo entre los estudiantes. Algunos parecían asustados, mientras que otros se mostraban indiferentes.
Mientras investigábamos, nos dimos cuenta que habían fotos de varios estudiantes y secretos revelados en un foro anónimo en la deep web. Emma y yo estábamos horrorizadas al ver las imágenes y la información personal de nuestros compañeros de clase.
—¿Cómo es posible que alguien haya obtenido toda esta información?— pregunté, sintiendo una mezcla de rabia y miedo.
Emma sacudió la cabeza. —No lo sé, pero esto es grave. Tenemos que hablar con alguien.
Decidimos ir a hablar con el director, pero antes de llegar a su oficina, nos encontramos con un mensaje en la pantalla de la computadora de la biblioteca:
—Kaetzy y Emma, deberían dejar de investigar. No es seguro.
Me sentí un escalofrío. —¿Quién puede estar detrás de esto?
Emma se miró alrededor nerviosa. —No lo sé, pero creo que estamos cerca de descubrir algo importante.
De repente, la computadora se apagó y la pantalla se volvió negra.
Mi teléfono vibró, abrí el mensaje.....
Mensaje anónimo
—Kaetzy, detente antes de que sea demasiado tarde. No puedes confiar en nadie, especialmente en Emma. Ella sabe más de lo que te está diciendo.
Me sentí confundida y preocupada. ¿Quién podría estar enviando este mensaje? ¿Y qué querían decir con que Emma sabe más de lo que me está diciendo?
Al leer ese mensaje me quedé congelada, mi mente se detuvo y mi corazón comenzó a latir con fuerza. La duda y la incertidumbre se apoderaron de mí. ¿Qué significaba ese mensaje? ¿Quién podría estar detrás de él?
Miré a Emma, que estaba sentada a mi lado, trabajando en su tarea. Parecía inocente, pero el mensaje me hizo dudar. ¿Sabría algo que no me había contado?
Mi mirada se desplazó hacia la pantalla del teléfono, donde el mensaje seguía visible. Las palabras —no puedes confiar en nadie, especialmente en Emma— se grabaron en mi mente como un recordatorio constante.
De repente, Emma se dio cuenta de mi expresión y se acercó a mí. —¿Qué pasa, Kaetzy? ¿Estás bien?....
Me encogí de hombros, sin saber qué decir. ¿Debía compartir el mensaje con ella? ¿O debía guardar silencio y seguir investigando por mi cuenta?
—No pasa nada— dije finalmente, tratando de sonreír y disimular mi preocupación.
Emma me miró con escepticismo. —Estás segura? Pareces preocupada desde que leíste ese mensaje.
Me encogí de hombros. —Es solo el estrés de la escuela, nada más.
Emma asintió, pero parecía dudar. —Si necesitas hablar de algo, estoy aquí para ti.
Me sentí agradecida por su apoyo, pero sabía que no podía confiar en nadie, al menos no hasta que supiera qué estaba pasando realmente.
Continuamos trabajando en silencio, pero mi mente estaba en otro lugar, tratando de descifrar el significado detrás del mensaje.
De repente, el timbre sonó, indicando el final de la clase. Me levanté y empecé a recoger mis cosas.
—¿Quieres ir a la cafetería conmigo?—preguntó Emma.
—No puedo, tengo mucha tarea— le dije a Emma, mientras me ponía la mochila en la espalda. —Nos vemos mañana en el Instituto.
Emma asintió y sonrió. —Okay, no te olvides de estudiar para el examen de mañana.
Me despedí de ella y salí del salón de clase. Mientras caminaba hacia la salida, no podía sacar de mi mente el mensaje anónimo. ¿Quién podría haberlo enviado? ¿Y qué querían decir con que Emma sabe más de lo que me está diciendo?
Al salir del Instituto, me dirigí hacia casa, sumida en mis pensamientos. La duda y la incertidumbre me acompañaban.
Al llegar a casa, me senté en mi habitación y comencé a hacer mi tarea, pero mi mente seguía en el mensaje. No podía concentrarme.
De repente, mi teléfono sonó. Era un mensaje de texto de un número desconocido.
¿Qué pasa si te digo que sé quién está detrás del hacking?