Chapter 1
En la Academia Khou, uno de los institutos más prestigiosos del país, el bullicio del día escolar era constante. Estudiantes corriendo de un lado a otro, discutiendo tareas, y grupos de amigos charlando animadamente entre los pasillos mientras las campanas anunciaban el cambio de clases.
El edificio principal era amplio y moderno, con grandes ventanales que dejaban entrar la luz del sol. Los jardines perfectamente cuidados alrededor de la escuela proporcionaban un lugar de descanso entre clase y clase, donde los estudiantes podían relajarse o estudiar al aire libre.
Dentro de uno de los salones del último año, los estudiantes ya se encontraban dispersos por el aula. Algunos charlaban en pequeños grupos, otros revisaban sus teléfonos, y unos cuantos revisaban rápidamente los apuntes para asegurarse de que no les faltara nada antes de que llegara el profesor. El ambiente en el salón era relajado, el maestro aún no había llegado, y eso les daba a todos un momento para socializar o relajarse.
En la esquina más alejada, junto a la ventana, estaba sentado Issei. Su aspecto llamaba la atención de inmediato. Con su cabello castaño ligeramente despeinado y su porte relajado, era, sin lugar a dudas, el chico más atractivo y popular de su clase. Pero su popularidad no solo se debía a su apariencia.
Issei era también el estudiante con el mejor promedio de la clase, conocido por su inteligencia y capacidad para sobresalir en cualquier materia. Además, su destreza física era admirada por todos, siendo el capitán del equipo de baloncesto y el motor principal detrás de sus victorias en los torneos escolares.
En ese momento, Issei llevaba puestos unos audífonos grandes, de esos que cubren completamente las orejas, lo que le ayudaba a aislarse del ruido de fondo del aula. Sus ojos dorados, siempre atentos, estaban perdidos mirando por la ventana, contemplando el cielo azul y las nubes que pasaban lentamente.
El ritmo suave de la música lo acompañaba, proporcionando una sensación de calma que tanto apreciaba en momentos como ese. Sin embargo, esa tranquilidad era interrumpida constantemente.
- Issei-kun...
La suave voz de una compañera de clase lo sacó de sus pensamientos. Era Kana, una chica de cabello largo y oscuro que había sido su compañera desde el primer año. Se acercó con una ligera sonrisa y una carta en sus manos.
- Este.. quería darte esto.
Extendió tímidamente la carta. Issei la miró, sorprendido pero educado como siempre. Se quitó uno de los audífonos y sonrió con amabilidad.
- Gracias, Kana. La leeré más tarde, ¿Te parece bien?
Dijo mientras tomaba la carta con cuidado, tratando de no hacerla sentir incómoda.
Kana asintió rápidamente, ruborizándose antes de regresar a su asiento. Mientras Issei volvía a ponerse los audífonos, una pequeña sonrisa permanecía en su rostro. No era raro que recibiera cartas de amor, invitaciones a almorzar o simplemente preguntas sobre los temas de clase. Era algo a lo que ya estaba acostumbrado, aunque en ese preciso momento, lo único que quería era un poco de paz.
Apenas unos minutos después, otra voz lo sacó de su música. Esta vez, fue Saki, una chica enérgica que siempre llevaba una coleta alta y jugaba en el equipo de voleibol.
- Issei, ¿Podrías explicarme el problema tres del examen de ayer? No lo entendí muy bien.
Preguntó mientras se acercaba con su cuaderno. Él se quitó nuevamente los audífonos, apartando la mirada de la ventana para mirarla.
- Claro, dame un segundo.
Respondió con cortesía. Tomó su cuaderno, repasando rápidamente el problema antes de señalar una de las soluciones.
- Aquí está la clave. Se trata de reorganizar los términos para que puedas simplificar más rápido.
- ¡Oh, ya lo veo! ¡Gracias, Issei! No sé qué haríamos sin ti.
Respondió Saki con una sonrisa antes de regresar a su asiento. Issei suspiró suavemente, volviendo a colocarse los audífonos. Aunque era sociable y disfrutaba ayudar a sus compañeros, momentos como ese le hacían añorar un poco de soledad.
Miró nuevamente por la ventana, tratando de retomar el ritmo de la canción que escuchaba. Sin embargo, apenas habían pasado unos minutos antes de que otra compañera, Yumi, se acercara con una invitación para almorzar.
- Oye, Issei, un grupo de nosotros va a almorzar juntos. ¿Te gustaría venir?
El se quitó los audífonos por tercera vez, su sonrisa aún intacta, aunque su paciencia comenzaba a desgastarse un poco.
- Gracias por invitarme, Yumi. Pero creo que hoy prefiero estar solo. Quizá la próxima.
Respondió con su habitual tono amable. Yumi asintió, no demasiado decepcionada, y se retiró, dejando a Issei finalmente con un momento de tranquilidad. Volvió a colocarse los audífonos y se recostó en su asiento, mirando hacia el cielo otra vez, disfrutando del sonido de la música. Sabía que no pasaría mucho tiempo antes de que alguien más se acercara, pero por ahora, estaba en paz.
No era que no le gustara la compañía, ni que evitara interactuar con los demás. De hecho, era una persona bastante amigable y fácil de tratar, pero en ese momento, solo quería escuchar su música y relajarse antes de que el día escolar volviera a exigir su atención total.
- Haaaaaa...
Issei estaba finalmente disfrutando de su tan preciado momento de paz, sus audífonos grandes cubriendo sus oídos mientras la suave melodía lo transportaba a otro mundo, lejos del bullicio del aula.
Sus ojos dorados seguían fijos en el cielo que veía a través de la ventana, y su mente divagaba entre pensamientos aleatorios cuando, de repente, sintió cómo uno de sus audífonos era arrancado de su cabeza.
- Oye...
Murmuró, entre sorprendido y molesto, mientras giraba la cabeza con la intención de reprender a quien se atreviera a interrumpir su breve descanso.
Sin embargo, la ligera molestia en su rostro se desvaneció en un suspiro resignado cuando vio quién estaba parado frente a él. Se trataba de su mejor amigo, Valí, quien lo miraba con una media sonrisa, sosteniendo uno de los audífonos como si nada.
Valí, al igual que Issei, era una figura imponente en la escuela. Su cabello plateado siempre parecía despeinado de manera casual, pero con estilo, y sus ojos dorados brillaban con una confianza tranquila.
Vestía una chaqueta de cuero negra que contrastaba perfectamente con su camiseta verde oscuro. Era conocido no solo por ser el subcapitán del equipo de baloncesto, sino también por ser el segundo mejor estudiante de la clase, justo detrás de Issei.
Juntos formaban un dúo letal en la cancha y en el aula, y aunque la rivalidad amistosa entre ellos era evidente, también lo era la camaradería que los unía.
- ¿Disfrutando de tu pequeña burbuja, eh?
- Podrías haber pedido permiso, ya sabes. Pero supongo que la consideración no es tu fuerte.
Valí se encogió de hombros antes de sentarse en el asiento al lado de Issei.
- Vamos, sabes que si no te saco de tu trance, te quedarías mirando por la ventana todo el día. Además, no teníamos nada importante en clase hoy. ¿Qué pasa contigo? ¿En las nubes otra vez?
Issei soltó un ligero bufido, girando sus ojos en dirección a Valí mientras sacudía la cabeza.
- Sólo estaba tratando de disfrutar unos minutos de tranquilidad antes de que alguien.. me interrumpiera.
Valí rió entre dientes, apoyando los pies en la silla frente a él mientras se recostaba.
- Claro, claro. ¿Cómo vas a sobrevivir sin esos pocos minutos de meditación profunda, oh gran maestro de las nubes?
Issei negó con la cabeza, esbozando una sonrisa a pesar de sí mismo. Valí siempre tenía esa habilidad para sacarlo de su estado contemplativo con su humor sarcástico.
- Y dime, ¿Cómo va el equipo? ¿Alguna novedad interesante mientras estaba meditando?
- Nada fuera de lo común. El entrenador está obsesionado con ese torneo que se viene. Ya sabes cómo se pone, como si fuéramos a competir en las Olimpiadas o algo así.
Issei asintió, sabiendo exactamente de lo que hablaba. El torneo de baloncesto era una de las competiciones más importantes del año, y aunque el equipo había dominado la liga en los últimos años, el entrenador siempre encontraba la forma de hacer que cada práctica pareciera una batalla épica.
- Bueno, supongo que eso significa más entrenamiento. No es que no lo necesitemos. No quiero que tengamos que cargar al equipo en las finales como la última vez.
- Ah, ya veo a dónde vas. Estás insinuando que yo cargué con todo el peso, ¿Verdad?
Issei levantó una ceja, cruzando los brazos mientras miraba a su amigo con falsa indignación.
- ¿Tú? ¿Cargar con el equipo? Por favor, si no fuera por mí, te habrías perdido en la cancha. ¡Deberías estar agradecido!
Ambos se miraron fijamente por un momento antes de estallar en carcajadas. Esa era la dinámica entre ellos: una mezcla de competencia amistosa y camaradería que hacía que su amistad fuera sólida como una roca.
Sin embargo, mientras reían, una conversación paralela empezó a cobrar vida en el fondo del aula. Un grupo de chicas, conocidas por ser las fujoshi de la clase, estaban observando atentamente a Issei y Valí. Las dos chicas susurraban y reían entre ellas, intercambiando miradas cómplices y anotando algo en sus cuadernos.
- Mira, mira cómo se miran.
- ¡Es tan obvio que hay algo entre ellos! Esa tensión entre mejores amigos.. es puro fanservice.
Issei, que tenía el oído fino para detectar cuando las chicas comenzaban a hablar de ellos, rápidamente se tensó en su asiento. Giró la cabeza lentamente hacia Valí, su expresión de puro pánico controlado.
- Oh no. Lo están haciendo otra vez.
Valí levantó una ceja, sin entender de inmediato, hasta que notó cómo las chicas los miraban y susurraban entre risitas.
- Ah, mierda. Las fujoshi.
- Te lo dije, Valí. Esto es culpa tuya. Si no fueras tan.. como eres, no tendríamos estos problemas.
- ¿Qué se supone que significa eso? ¿Cómo es esto mi culpa?
- Vamos, Valí. Mírate. Con ese cabello plateado, esa chaqueta de cuero.. ¡Estás básicamente provocando a las fujoshi!
Issei susurraba con un tono dramático mientras hacía gestos exagerados hacia el atuendo de su amigo. Valí cruzó los brazos, claramente divertido, pero fingiendo estar ofendido.
- Ah, claro. Porque tu impecable cabello castaño y tus ojos dorados no tienen absolutamente nada que ver con esto, ¿Verdad? ¡Claro que no!
Ambos amigos se miraron por un momento antes de estallar en otra ronda de carcajadas, sabiendo que, al final, no importaba cuánto intentaran escapar de la atención de las chicas, siempre serían el centro de sus imaginaciones.
Después de un rato de bromas y carcajadas entre ambos, la conversación comenzó a relajarse. Issei, recostado en su asiento, miró de reojo a su amigo, una chispa de curiosidad brillando en sus ojos dorados.
Sabía que Valí no lo había mencionado todavía, pero había algo en su comportamiento, esa pequeña tensión en su lenguaje corporal, que le indicaba que había algo más en su mente. Y por supuesto, Issei sabía exactamente qué era.
- Oye, Valí.
Comenzó Issei, con una sonrisa maliciosa formando en sus labios.
- ¿Mmm?
Respondió Valí, aparentemente despreocupado, pero Issei notó cómo su amigo se tensaba ligeramente. Sabía lo que venía.
- No te hagas el tonto. Ya sabes de lo que estoy hablando. ¿Qué tal te fue el otro día en tu cita con Le Fay?
Ese era el nombre de la chica de la cual su amigo Valí estaba enamorado, fue algo así como amor a primera vista en el momento que la vio. Le Fay Pendragon, una estudiante que cursaba en otro salón en su mismo año. Inteligente y hermosa, era parte del equipo de porristas de la Academia.
El rostro de Valí, que normalmente era el epítome de la calma y la confianza, se tiñó de un leve sonrojo al escuchar esas palabras. Era casi imperceptible, pero suficiente para que su amigo lo notara. El trató de mantenerse firme, evitando la mirada de su amigo mientras se rascaba la nuca, claramente incómodo con el tema.
- Ah... bueno, ya sabes.. fue.. estuvo bien.
Issei se rió para sus adentros. Era raro ver a Valí así, tan nervioso y fuera de su elemento.
- ¿Solo bien? Vamos, hermano, no puedes dejarme con eso. Detalles. Necesito detalles.
Insistió Issei, inclinándose hacia adelante con una sonrisa de pura diversión. Valí suspiró, sabiendo que no iba a salir de esa conversación tan fácilmente. Se pasó una mano por el cabello plateado, despeinándolo aún más, y finalmente se rindió.
- Bueno.. fue un desastre al principio, si quieres saber la verdad.
- ¿Un desastre? Eso suena interesante. ¿Qué pasó?
- Mira, todo empezó bien, ¿De acuerdo? La recogí como había planeado, y nos fuimos a ese café que ella quería visitar. Pero justo cuando estábamos caminando hacia el lugar, mi teléfono empezó a sonar. Era el entrenador, pidiendo algo sobre el equipo.. ya sabes cómo se pone. Y me distraje, intentando colgar rápido, pero cuando lo hice, me tropecé con una baldosa suelta.
- ¡No puede ser! ¿Te tropezaste?
Valí le lanzó una mirada fulminante, pero había una pizca de humor en sus ojos también.
- Sí, y para colmo de males, justo cuando me enderezo, me doy cuenta de que había caído justo en un charco que no había visto. Así que ahí estoy, con el pie empapado, tratando de hacer como si nada hubiera pasado.
- Eso suena... maravilloso.. ¿Y qué dijo Le Fay? ¿Estaba muriéndose de la risa?
Valí suspiró otra vez, rascándose la cabeza como si aún no pudiera creer lo que había sucedido.
- No, en realidad no. Ella fue.. increíblemente dulce al respecto. Se rió un poco, claro, pero luego me dijo que no me preocupara. Y entonces pensé que las cosas estaban mejorando. Pero no. Porque luego, cuando estábamos en el café, la mesera derramó accidentalmente café caliente en mi chaqueta. ¡En mi chaqueta favorita!
Issei tuvo que taparse la boca para no reírse más fuerte, pero las lágrimas de risa empezaban a acumularse en sus ojos.
- Por favor dime que esto mejora.
- Bueno, después de eso pensé que no podía empeorar más, ¿Verdad? Así que seguimos conversando, todo iba.. relativamente bien. Le Fay fue muy comprensiva, pero yo estaba en todas partes, nervioso como nunca antes. Y justo cuando estábamos caminando de regreso, cerca de su casa, me empezó a entrar pánico.
- ¿Pánico? ¿Tú, el gran Valí, en pánico?
- ¡Cállate!
Valí lo fulminó con la mirada, claramente molesto por cómo estaba yendo la conversación, pero siguió contando la historia.
- Sí, en pánico. Quería que la cita saliera perfecta, pero después de todo lo que había pasado.. no sé, simplemente no sabía qué hacer. Estaba tan concentrado en no arruinar más las cosas, que...
- ¿Que, qué?
Issei lo miró, esperando el clímax. Valí apretó los dientes por un momento antes de soltar un largo suspiro.
- Que al final, Le Fay fue la que tomó la iniciativa.
- ¿La iniciativa? ¿Qué quieres decir?
Valí hizo una pausa, evitando la mirada de su amigo antes de murmurar, casi en un susurro.
- Ella.. me robó un beso.
Hubo un momento de silencio absoluto. Issei lo miró fijamente, sus ojos dorados completamente abiertos por la sorpresa, y luego...
- ¡¿Qué?! ¡Le Fay te robó el primer beso! ¡No puedo creerlo!
Valí estaba completamente rojo en ese momento, cruzando los brazos y mirando al frente con una mezcla de irritación y vergüenza.
- Sí, bueno.. ¡Ella fue más rápida de lo que esperaba! Además, no es como si me hubiera quejado o algo.
Issei seguía riendo sin parar, golpeando la mesa con la mano mientras trataba de contenerse.
- Hermano.. ¡Tuvo más valor que tú! ¡Vaya hombre que eres! Todo el tiempo enviándose esas miradas y fue ella quien tuvo que dar el primer paso.
- Te estás pasando, Issei.
- ¿Pasando? No, no. Estoy disfrutando esto. El gran Valí, nervioso por un beso.. ¡Esto es oro puro! Y encima, ella fue quien te robó el primer beso. Te lo dije, hermano. ¡No puedes subestimar a Le Fay!
Valí resopló, claramente irritado, pero también divertido de alguna manera.
- Sí, claro, ríete todo lo que quieras. Pero al final, ella me besó, así que supongo que no salió tan mal después de todo.
- Eso es cierto, te las arreglaste. Aunque, en serio, Valí.. no puedo creer que hayas estado tan nervioso. La próxima vez, al menos intenta no tropezar en un charco o quemarte con café. Solo un consejo de amigo.
- Oh, cállate. La próxima vez seré yo quien te esté dando consejos.
- ¿Ah, sí? Estoy deseando ver eso, amigo.
Issei todavía estaba sonriendo, satisfecho con haber hecho pasar un mal rato a Valí por todo el desastre de su cita con Le Fay. Pero, el peliplata como buen amigo, no podía dejar pasar la oportunidad de vengarse. Así que después de que el tema se calmó, se inclinó hacia atrás en su silla, entrecerrando los ojos con una sonrisa maliciosa mientras miraba a su amigo.
- Sabes, Issei. Al menos yo ya tengo una novia. Hermosa, por cierto. Le Fay es toda una joya, y ya di mi primer beso.
Issei lo miró, alzando una ceja. Sabía que Valí estaba tramando algo, pero no podía resistirse a picar el anzuelo.
- ¿Y qué con eso? No es como si fuera una competencia.
- Claro, claro, no es una competencia. Pero.. ahora que lo pienso, ¿Tú ya le diste tu primer beso a la chica que te gusta en secreto?
Issei se quedó congelado. Literalmente congelado. Lo último que esperaba era que Valí fuera directo a su punto débil. Los ojos de él se abrieron como platos, y el color de su rostro pasó de su habitual tono relajado a un rosado notable. Tartamudeó, tratando de encontrar una respuesta, pero las palabras no salían como él quería.
- ¡¿Q-qué?! ¿De qué estás hablando?
Valí lo miró fijamente, con una sonrisa triunfante, sabiendo que había dado en el blanco. Se inclinó hacia adelante, disfrutando del nerviosismo evidente de su amigo.
- Vaya, vaya. Así que es un no. ¿Ni siquiera te has confesado, verdad?
Issei abrió la boca para protestar, pero lo único que pudo soltar fue un sonido ininteligible, lo que hizo que Valí se echara a reír.
- ¡No puedo creerlo! El gran Issei, el que siempre parece tenerlo todo bajo control, está acobardado. ¿Y dices que yo fui patético? Vaya, amigo, pensé que tenías más agallas.
- ¡No es tan fácil! La chica que me gusta no es cualquier chica. Es mi mejor amiga. La conozco desde que éramos niños. No puedo simplemente.. confesarme así como así. Si me rechaza, ¡Podría arruinar todo!
- Hmm.. así que estás atrapado en esa típica historia de amor de amigos de la infancia, ¿Eh? ¿Sabes lo que eso significa, verdad? Vas a estar atrapado en la zona de amigos por el resto de tu vida si no haces algo pronto.
Issei bufó, claramente molesto, pero no podía negar que había algo de verdad en las palabras de Valí.
- No es tan simple. Ella significa mucho para mí. No quiero que todo se arruine si me dice que no. Y no sé, puede que ni siquiera sienta lo mismo por mí. Podría ser incómodo, y luego, ¿Qué? ¿No crees que eso sería peor?
- ¿Peor que no hacer nada y verla con otro tipo algún día? Vamos, Issei. Si tienes miedo ahora, imagínate lo que sentirás cuando la veas enamorarse de otro mientras tú sigues sentado ahí, sin hacer nada. Y honestamente, si no lo haces pronto, puede que terminen robándote su primer beso también. O incluso algo más.
Issei lo miró, visiblemente alterado, sabiendo que su amigo tenía razón, pero no dispuesto a admitirlo.
- ¡Cállate! No es tan fácil como parece. Además, ella.. ella es diferente.
- Diferente, claro. Diferente como en "nunca tendrás el valor de decírselo". Vamos, Issei. Si yo pude sobrevivir a una cita desastrosa y aun así terminar con un beso, tú deberías poder confesar tus sentimientos a una chica que conoces desde hace años. O tal vez simplemente eres demasiado gallina para hacerlo.
- ¡No soy un gallina! Es solo que no sé cómo hacerlo, ¿De acuerdo? No quiero arruinarlo todo. Y tú, en lugar de animarme, me estás desanimando más con tus "palabras de aliento". ¡Eres un pésimo amigo!
Valí se encogió de hombros, disfrutando claramente del caos que había desatado.
- Solo te digo la verdad, hermano. Si tienes miedo ahora, será peor después. Pero si quieres seguir siendo el cobarde, no es mi problema. Mientras tanto, yo estaré disfrutando de mi relación con Le Fay.
Valí terminó con una sonrisa burlona que hizo que la sangre de Issei hirviera. El castaño respiró hondo, tratando de calmarse. Pero entonces, una idea le cruzó por la mente, y una sonrisa lenta se extendió por su rostro. Si su amigo quería jugar sucio, dos podían jugar ese juego.
- Está bien, Valí. Sigue hablando. Pero si sigues fastidiándome con esto, le voy a contar a Le Fay sobre cierto grupo de fans tuyas que siempre te sacan fotos cuando te cambias en el vestidor.
- ¿Qué? ¿De qué estás hablando?
Issei se inclinó hacia adelante, sonriendo como el gato que acaba de atrapar al ratón.
- Oh, ya sabes.. esas chicas que siempre están en los torneos. Te siguen cada vez que tienes un partido, y he visto cómo se esconden cerca del vestidor para sacarte fotos inadvertidamente. ¿Te imaginas lo que diría Le Fay si se enterara?
Valí parpadeó varias veces, procesando la información, antes de que una expresión de pánico cruzara su rostro.
- No.. no harías eso.
- ¿Estás seguro de eso?
Valí se quedó callado por un momento, y luego bajó la cabeza en derrota.
- Eres un maldito bastardo, Issei.
- Gracias, gracias. Lo sé.
- De acuerdo, no diré nada más sobre tu cobardía con tu amiga de la infancia. Por ahora.
- Eso pensé.
Ambos se quedaron en silencio por un momento antes de que Issei rompiera el hielo con una sonrisa.
- Pero, en serio, Valí.. gracias por el consejo, aunque fue pésimo. Puede que intente confesarme algún día.
- Espero que lo hagas. Pero hasta entonces, disfrutaré recordarte que fuiste demasiado lento para dar el primer paso.
Issei solo pudo rodar los ojos, sabiendo que Valí no lo dejaría en paz tan fácilmente. Pero al menos, por ahora, la balanza estaba equilibrada entre ellos.
Mientras el peliplata se reclinaba despreocupado en su asiento, la luz del sol entraba por la ventana del aula, iluminando el salón. El ambiente de la academia era vibrante y animado, especialmente en este punto del día, cuando las conversaciones y las risas llenaban los pasillos.
Issei estaba sentado, tratando de mantenerse relajado, pero por dentro sentía cómo las mariposas revoloteaban en su estómago. Apenas se había sentado junto a su amigo, cuando una figura familiar y carismática se acercó a ellos.
Serafall Sitri, era sin duda una de las chicas más populares de la academia. Su cabello largo y oscuro caía en dos coletas con cintas negras y rojas entrelazadas, destacando su carácter enérgico y coqueto. Sus ojos brillantes parecían siempre tener una chispa juguetona, y hoy no era la excepción.
Llevaba su característico uniforme escolar, ligeramente ajustado, destacando su impecable figura que, combinado con su carisma natural, la hacía casi imposible de ignorar. Además, no solo era conocida por su belleza, sino también por ser una de las mejores estudiantes de la clase y la capitana del equipo de porristas.
- Vaya, mira quién ha llegado.
Comentó en un tono que solo Issei podía captar, lleno de ironía. Mientras que por fuera el castaño le devolvía una dulce sonrisa a su amiga de la infancia, por dentro estaba a punto de perder la compostura. Era ella, su mejor amiga. Pero, claro, una mejor amiga que lograba ponerlo nervioso cada vez que se acercaba demasiado.
- ¡Chicos!
Exclamó Serafall con su típica energía mientras se acercaba. Valí y ella compartían una especie de saludo elaborado, una mezcla de choques de manos y gestos que demostraban la camaradería que habían construido a lo largo del tiempo. Eran buenos amigos, y eso era evidente en cómo se entendían sin palabras.
Después de saludar a Valí, Serafall giró sobre sus talones y se acercó a Issei, con una sonrisa traviesa en los labios. Sin previo aviso, y como si fuera lo más natural del mundo, se sentó directamente en su pierna, haciéndolo estremecer de nervios.
Issei intentó mantener la calma, pero el corazón le latía con fuerza, y un leve rubor se extendió por sus mejillas. Estaba acostumbrado a su cercanía, pero no tanto como para tenerla tan cerca físicamente.
- ¡Mira esto, Ise!
Dijo emocionada, acercándole su teléfono. Era un video adorable de gatitos jugando. Su tono era juguetón, pero sus ojos lo miraban con una dulzura que Issei no sabía cómo interpretar.
- Por cierto, ¿Por qué no nos esperaste esta mañana para venir juntos a la academia, huh? ¡Te lo dije ayer!
Le reprochó mientras seguía mostrándole el video, inclinándose un poco más hacia él. Issei, a pesar de la tormenta de nervios que sentía por dentro, mantuvo una fachada tranquila.
- Lo siento, Serafall. Se me hizo un poco tarde y no quería hacerte esperar...
Respondió con una sonrisa tímida, pero su mente no podía dejar de enfocarse en la sensación del contacto cercano de ella y su perfume suave. Valí, que había estado observando toda la escena desde el otro lado, tuvo que desviar la mirada y cubrir su boca para no soltar una carcajada. Era demasiado obvio.
- "Ahhh, Issei.. qué despistado eres..."
Pensó Valí para sí mismo. Estaba claro para él, e incluso para todos los que los conocían, que Serafall sentía algo más por Issei. Ninguna chica, especialmente ella, sería tan cercana e íntima con alguien si no tuviera algún tipo de interés romántico. Pero su amigo, como siempre, era demasiado paranoico y despistado para notarlo. O tal vez, solo estaba demasiado nervioso para aceptarlo.
Mientras Valí miraba al techo, esperando que su amigo finalmente captara la indirecta, Serafall seguía conversando con Issei, balanceando ligeramente sus piernas, lo que hacía que el pobre chico sintiera aún más presión.
- Entonces, Ise, ¿Qué harás después de clases? Pensaba que podríamos pasar tiempo juntos.. tal vez revisar algo de la tarea de química, o quizás.. ¿Te gustaría salir a comer algo conmigo?
Preguntó Serafall, fingiendo que era algo casual, pero la tensión en su voz era sutilmente evidente.
- S-sí, claro, suena genial.
Respondió, intentando sonar relajado, pero el sonrojo en su rostro lo delataba.
- ¡Perfecto! Entonces es una cita.
Declaró ella con una sonrisa, mientras le daba un pequeño golpe en el hombro, antes de ponerse de pie con agilidad y despedirse de ambos. Cuando ella se alejó, Valí rompió el silencio con una carcajada contenida.
- Eres un caso perdido, Issei.
- ¿Eh? ¿Qué quieres decir con eso?
- Vamos, amigo, cualquiera con dos ojos puede ver que le gustas a Serafall. Es tan obvio. Solo tú eres lo suficientemente despistado como para no darte cuenta de lo que está pasando justo frente a ti.
- ¿Qué? ¿Estás loco? ¡Serafall y yo somos solo amigos! Ella siempre ha actuado así conmigo.
- Sí, claro. Sigue diciéndote eso.
Issei suspiró, mirando de reojo el camino por donde Serafall se había ido, mientras sentía su corazón latir un poco más rápido de lo normal, quedó sentado en su lugar, inmóvil, mientras su mente trataba de darle sentido a todo lo que acababa de suceder.
¿Serafall..? ¿Le gustaba..? No, eso no tenía sentido. Ella siempre había sido su amiga de la infancia, su confidente. Las veces que habían compartido risas, confidencias, y más de una tarde haciendo tonterías, siempre las recordaba como momentos entre amigos. ¿Cómo podría Serafall sentir algo más por él? Era imposible, ¿Verdad?
Pero mientras Valí seguía riéndose en silencio a su lado, Issei no podía sacudirse la incómoda sensación de que, quizá, su amigo tenía razón. Quizá había señales que no estaba captando.
Tal vez, en lugar de verla solo como la amiga energética y carismática que lo hacía sentir cómodo, debería empezar a prestar más atención a los pequeños gestos, las miradas, los momentos compartidos que, de repente, parecían tener una nueva carga emocional que antes no percibía.
Involuntariamente, Issei miró hacia donde Serafall se había ido. Todavía podía verla charlando animadamente con un grupo de chicas al otro lado del aula. Su risa resonaba entre los pasillos, siempre tan alegre, y su sonrisa iluminaba el lugar. Era la misma Serafall de siempre.
Pero había algo más.. ¿No? Recordó el calor de su cuerpo cuando se había sentado en su regazo sin pensarlo dos veces, como si fuera lo más natural del mundo. Ese leve contacto había provocado una serie de reacciones internas en Issei que no podía ignorar.
Y el hecho de que ella siempre buscara estar cerca de él, de que se sintiera tan cómoda, era lo que le estaba dando vueltas en la cabeza. ¿Era eso realmente lo que hacían los amigos, o había algo más detrás de esa cercanía?
- A veces me sorprende lo ciego que eres, Issei. Serafall prácticamente te está dando todas las señales, y tú solo.. bueno, sigues siendo tú. Y eso es lo gracioso.
- ¿De qué hablas? Somos solo amigos, Valí. Siempre hemos sido amigos, desde que éramos niños. No hay nada raro en nuestra relación.
- Ah, Issei.. te envidio, en cierto modo. Eres tan.. puro en este sentido. Es refrescante. Pero al mismo tiempo, me da pena ver cómo te niegas a ver lo que está justo frente a ti. Mira, no estoy diciendo que debas actuar ahora mismo, pero al menos, deja de engañarte. Serafall no es solo una amiga para ti, o al menos, no quiere serlo.
Issei no supo qué decir. Las palabras de Valí se sentían como una bofetada suave, pero necesaria. Por un momento, consideró lo que su amigo decía. ¿Y si Valí tenía razón? ¿Y si Serafall de verdad estaba intentando decirle algo más con su comportamiento?
Recordó la manera en que lo había invitado a salir después de clases, como si fuera lo más natural del mundo, pero con una chispa de algo diferente en sus ojos. Ese algo que siempre había ignorado o no había querido ver. ¿Podría ser que ella, después de todos estos años, quisiera algo más que amistad?
El peso de esa posibilidad lo golpeó con fuerza. Si realmente Serafall sentía algo más por él, entonces estaba ante una de las decisiones más importantes de su vida. ¿Podría arriesgar su amistad por intentar algo más?
¿Sería capaz de dejar atrás la comodidad de la zona de mejores amigos para explorar ese territorio desconocido de los sentimientos románticos? Porque si algo salía mal, si ese salto no funcionaba, no había vuelta atrás. La amistad que tanto valoraba podría cambiar para siempre.
Mientras Valí se relajaba en su asiento, disfrutando del espectáculo de los pensamientos revueltos de su amigo, Issei seguía sumido en su propio mundo de incertidumbres. Los pensamientos volaban en su mente, entre recuerdos y lo que podría ser el futuro.
Serafall siempre había estado ahí para él. Habían crecido juntos, compartiendo momentos de infancia, adolescencia y ahora en la academia. Ella siempre había sido su pilar, su amiga leal, pero también esa chispa de luz que traía caos a su vida de manera divertida. Y ahora, tal vez, quería ser más que eso.
El timbre resonó en los pasillos, indicando el final de la clase. La gente comenzó a levantarse, y Valí, como era su costumbre, fue el primero en desaparecer, probablemente buscando algún nuevo entretenimiento o broma para molestar a alguien.
Issei se quedó sentado un momento más, observando cómo Serafall seguía hablando animadamente con sus amigas, completamente despreocupada, como si todo fuera normal. Y para ella, tal vez lo era. Pero para él, el panorama había cambiado.
Cuando finalmente se puso de pie y se dirigió hacia la puerta, no pudo evitar reflexionar sobre lo que le esperaba después de clases. Una cita. Bueno, no era exactamente una cita, al menos no en el sentido tradicional, ¿Verdad?
Solo iban a revisar la tarea, tal como lo habían hecho muchas veces antes. Pero ahora que Valí había plantado la semilla de la duda en su mente, Issei no podía evitar sentir que había algo diferente en el aire. Algo que lo ponía nervioso de una manera que antes no había experimentado.
Con cada paso que daba por el pasillo, se preguntaba si hoy sería el día en que su amiga finalmente se daría cuenta de lo que realmente sentía por ella. ¿Era simplemente su amiga de la infancia, o había algo más en juego?
¿Podría él, Issei, reunir el valor para salir de la zona de amigos, o se quedaría atrapado en ese limbo, incapaz de actuar por miedo a perder lo que ya tenían?
Al salir del edificio de la academia, el sol brillaba intensamente en el cielo, bañando todo con una luz cálida y reconfortante. Issei entrecerró los ojos, sintiendo el calor en su piel mientras sus pensamientos seguían revoloteando.
Su vida estaba a punto de cambiar de una forma u otra. Ya sea que decidiera enfrentar sus sentimientos, o seguir fingiendo que todo seguía igual, el destino parecía estar empujándolo hacia una decisión.
Serafall había dejado claras sus intenciones, al menos para alguien que no fuera tan ciego como él. La pregunta ahora era: ¿Issei sería capaz de romper la barrera que lo mantenía en la zona de amigos y explorar un nuevo camino con Serafall?
O, como siempre, se quedaría atrapado en su propia incertidumbre, incapaz de moverse.
La comedia romántica de Issei apenas comenzaba, y el camino hacia la respuesta no sería fácil. Si daría el salto hacia algo más con Serafall, o si seguiría siendo simplemente su mejor amigo, estaba por verse. Pero una cosa era segura: su vida nunca volvería a ser la misma.
Y así, mientras caminaba hacia el próximo capítulo de su día, se preguntaba: ¿Podría escapar alguna vez de la temida zona de amigos, o estaba destinado a permanecer en ella para siempre? La respuesta aún estaba en el aire, pero una cosa estaba clara: el romance, la confusión y las risas estaban lejos de terminar.