PRÓLOGO
Pov Jimin
La sala está abarrotada: todas las personas importantes de la ciudad están aquí.
Todos los líderes de opinión.
Los más influyentes: periodistas, blogueros…
Le aprieto más el brazo mientras me acompaña al salón de baile del hotel de cinco estrellas que hemos alquilado para el lanzamiento.
Diría que estoy más nervioso que él.
Miro a la izquierda y noto un calambre en el estómago cuando veo ese perfil tan masculino.
Hasta ahora, su rostro solo existía en mis sueños.
Una mandíbula robusta y cincelada a la perfección.
Unos labios firmes, suaves y apetecibles.
Unos ojos de un azul cristalino y penetrante que se me clavan como rayos láser.
Me pilla observándolo; la sonrisa traviesa que asoma en sus labios bien vale un millón de dólares.
Que es justo lo que me cuesta.
Lo que me cuesta este tío.
Habría pagado mucho más.
Es como si fuera el único hombre de la sala.
Como si este fuera su hábitat natural.
Rezuma confianza por todos los poros del cuerpo.
Desprende un aura varonil que le sienta tan bien como ese traje negro hecho a medida.
Se mueve como si fuera el dueño del hotel.
El corazón me va cada vez más rápido por su culpa.
No puedo creer que lo convenciera.
Las mujeres compiten por su atención.
Sus movimientos fluyen.
Son sofisticados.
Elegantes.
—¿Me firmas un autógrafo? —le pregunta una chica con timidez.
Coge la libreta y el bolígrafo que le tiende y garabatea su nombre.
—Ten —le dice en voz baja y ronca.
Bajo ese aspecto refinado, se halla una energía salvaje y varonil.
La determinación que lo ha traído aquí.
—James… —Lo detengo antes de que vayamos más lejos—. Pase lo que pase…
Me mira.
Veo mil palabras en sus ojos.
—Lo sé.
¿Seguro?
Me he enamorado de mi propia creación.
He pulido un diamante hasta dejarlo perfecto.
Pero no me lo puedo quedar.
No puedo quedarme a Jungkook.
Él no nació en este mundo elitista al que está a punto de entrar.
Si estas fans lo conocen es gracias a mí.
¿Su lugar en la cima?
No fue ahí donde lo encontré.