"El Vuelo de un Reflejo"

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Summary

"El Vuelo de un Reflejo"es un poema emotivo que cuenta la breve pero trascendente vida de una pompa de jabón, creada con el aliento inocente de un niño. Flotando en el aire, la pompa descubre la maravilla y el propósito en cada reflejo, entre el sol, el viento y otras pompas que le enseñan sobre el sentido de su existencia. Aunque su vida es corta y frágil, encuentra paz y gozo al entender que fue creada con amor y para un propósito. Con un sutil mensaje cristiano camuflado, el poema sugiere que cada vida, por efímera que sea, refleja el amor de un Creador y tiene un destino eterno al que regresa.

Genre
Poetry/Fantasy
Author
jesus
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

"El Vuelo de un Reflejo"

De manos pequeñas, sin malicia o temor, 

un niño sopló con ternura y amor. 

Y en el aire nació, de brillo y de paz, 

una pompa de jabón que flotaba fugaz. 


Oh, cielo inmenso, océano azul,

pensó la pompa al sentir el albur, 

soy un instante, un suspiro en el viento,

pero, ¿cuál es mi fin? ¿Cuál es mi aliento? 


Volaba en silencio, ligera y serena, 

llevaba en su frágil figura una pena. 

¿Soy solo un reflejo, un eco fugaz, 

una sombra que nace y se pierde en el haz?


Pero en lo alto, al alzar la mirada, 

vio algo divino en cada morada: 

el cielo, la tierra, el valle, el río, 

en cada reflejo sentía un respiro.


Danzó con el sol, se bañó en su calor, 

brillando en sus rayos de vida y ardor. 

Sintió en su burbuja un cálido abrazo, 

como un Padre cercano que guía su paso. 


“No temas tu fin, susurró una brisa, 

pues tu vida es un viaje, una noble premisa. 

Cada brillo que das, cada curva en tu vuelo, 

es parte de un plan, como estrellas en cielo.”


Encontró otras pompas, flotando a su lado, 

con risas y juegos de un brillo dorado. 

“Somos tan frágiles,” decía una voz, 

“pero juntas formamos un himno a Dios.”


Mientras subía, dejaba en la brisa 

un leve perfume, un canto, una risa. 

Pues su vida tan corta, ligera y serena, 

era una oración, una danza, una escena.


Una pompa anciana, cansada de andar, 

le dijo con calma, mirando al altar: 

“Somos reflejos, somos su amor, 

somos huellas de fe en cada color.


No temas la sombra ni el viento que azota, 

pues el aliento que tienes, de vida te dota. 

Nos creó una Mano, más fuerte que el mar, 

y a ella volvemos, tras nuestro volar.”** 


Así, en su viaje, su miedo cesó, 

y un gozo tranquilo en su centro nació. 

No era solo un soplo, no era solo vapor, 

era un fragmento eterno del puro amor. 


Cerca de las nubes, en su albor final, 

sintió paz profunda, un dulce caudal. 

Sabía que aunque breve, su vida brilló, 

en la mente de aquel niño que la creó. 


Con un leve estallido se disolvió en el aire, 

dejando su esencia, su vida, su don. 

No había temor, ni sombra ni mal, 

pues cada pompa regresa a su manantial. 


En la fe de un niño halló su verdad: 

ser parte de un todo, en amor y piedad. 

Fue más que una pompa, fue un reflejo sagrado, 

un alma que vuelve al Hogar anhelado.


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En esta versión, la pompa de jabón representa la brevedad de la vida y cómo cada ser, por frágil que sea, es un reflejo de algo más grande y eterno. Su existencia tiene sentido en el amor y en el plan de su Creador, aunque solo dure un instante. La fe del niño y el abrazo final al volver al “manantial” son una metáfora camuflada de la vida cristiana y el regreso al hogar divino.