COQUETTE DEER【 𝗛𝘂𝘀𝗸𝗲𝗿𝗥𝗮𝗱𝗶𝗼 】

Summary

𝙊𝙉𝙀 𝙎𝙃𝙊𝙏 🎙️ HuskerRadio AU. 🎙️ Drama, Romance. ㅤ🔁 ❝ Dónde un pícaro demonio ciervo busca colmarle la paciencia al viejo y amargado felino. ❞ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ©𝓦𝓱𝓲𝓽𝓮𝓜𝓸𝓽𝓱𝓧𝓓💫

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

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La noche había caído en el infierno, tiñendo el cielo rojizo a una penetrante oscuridad, y en el hotel, cierto demonio gato no paraba de maldecir en voz baja.


—Menudo día de mierda —murmuró Husk, limpiando la barra con un trapo con su típica expresión amargada.


En efecto, fue un día terrible para el felino que tuvo que soportar los acosos constantes de la araña o los gritoneos de la ex exterminadora. Harto, así se podía definir su estado ahora. Estaba malditamente harto. Y juraba que si el imbécil de Angel se aparecía por ahí una vez más, le partiría una botella en la cara sin importarle los regaños de la princesa.


Todos a esta hora estaban en sus habitaciones descansando. O eso creía él. Ya que mientras terminaba de limpiar para así poder irse, escuchó pasos de alguien que bajaba las escaleras, poniéndolo a la defensiva al momento de escuchar que los pasos se acercaban al área del bar.


Y por más que quisiera, no podía ver bien de que se trataba pues la oscuridad de la noche y las luces apagadas no ayudaban en lo absoluto.


Y sin siquiera levantar la mirada de la barra dijo un:


—Te juro que si viniste a decir otra de tus pendejadas indecentes, te voy a meter un sacacorchos por el culo, Angel.


Pero en cambio, escuchó una risa con ligera estática bastante conocida, poniéndolo aún más tenso.


—Oh, pues lamento informarte, querido, que nuestro afeminado amigo no se encuentra aquí por el momento —la figura de Alastor salió de la oscuridad del pasillo, con esa sonrisa socarrona en el rostro y sus brazos tras la espalda.


Husk se dio una bofetada mentalmente, pasando una de sus patas por su rostro con frustración. Genial, lo que faltaba. Ya no era Angel Dust, sino la radio andante, ¡Hoy tenía que ser su maldito día de suerte!


—Lo que sea que quieras, pídelo rápido. No tengo todo el jodido día —gruñó serio y sin apartarle la mirada al larguirucho—. Y nada de trucos raros o charlas innecesarias, no estoy de humor para tus mierdas —agregó, dejando el trapo sobre su hombro y de brazos cruzados, esperando a que el demonio rojizo ordene.


Alastor rió con entretenido con el malhumor habitual de Husk, mirandolo juguetón y con una sonrisa que delataba una doble intención, tomando asiento en un taburete frente a la barra, más en específico el taburete frente a su felino camarada.


—Husker-Husker-Husker... Siempre tan amable —mencionó, irónico—. Y en respuesta a tu petición, me encantaría invitarte un trago esta noche. Claro, si no estás ocupado —añadió mientras miraba sus propias garras con cierto desinterés, pues su atención estaba en su totalidad sobre Husk aunque no lo pareciera.


Husk levanta una ceja, sorprendido por la propuesta de Alastor.


—¿Un trago? Eso es... Nuevo. —el minino de grandes alas frunció el ceño, sabiendo que si se negaba de igual manera terminaría bebiendo algo con el fastidioso demonio. Suspiró—. Pero bueno, no tengo nada mejor que hacer esta noche. Pide lo que quieras, aunque te advierto que si empiezas con tus cosas caníbales, me largo. —Responde con un leve gesto de indiferencia mientras se prepara para servir la bebida.


El demonio radio se encoge de hombros ante el asombro inicial de su subordinado, ensanchando su sonrisa.


—¿Qué tal unas copas de vino? No hay prisa, después de todo —Sugirió a modo de orden, recargando su mentón en la palma de su mano.


Husk asiente y toma dos copas de vino, sirviendo una para Alastor y otra para él. Luego se sienta frente al ciervo en un taburete vacío de su lado de la barra.


—Salud, supongo. —dicho eso le dió un sorbo a la copa de vino.


—Salud, querido. —correspondió antes de refrescarse la garganta con un trago de la bebida alcohólica.


Un silencio se formó entre ambos, ya que la ser los únicos despiertos a esa hora y sobretodo, estar absortos en sus pensamientos breves a veces mezclados con sorbos a las copas de vino.


Pero, sorprendentemente o no, quien rompió el hielo fue Alastor con un comentario que hizo dudar a Husk.


—Hacía años que no bebíamos en compañía del otro, es... Relajante. —susurró más para sí mismo que para Husk pero sin evitar mirarlo al momento de decirlo. Su sonrisa lentamente dejó de ser burlona para ahora rayar en una extraña nostalgia.


El felino bartender no pudo evitar sentir una extraña calidez en el pecho ante las palabras del carismático ciervo pero, rápidamente lo disimuló con un bufido.


—No te emociones demasiado, bastardo de la radio. Solo estamos aquí para beber y ya está. —respondió, tratando de ocultar cualquier atisbo de afecto que pueda surgir.


Porque vamos, él dejó de sentir emociones desde hace años ¿No?


¿Entonces qué significaba ese raro éxtasis al escuchar algo mínimamente agradable por parte de ese vil ser frente suyo?


Ahora Alastor es quien bufa, pero con gracia casi amarga ante el comentario de Husk, pues se desilusionó un poco ante aquella negativa. Algo realmente extraño, puesto que él suele estar siempre encasillado en su eterna sonrisa y actitud arrogante pero ahora, casi pareciera que de verdad le había molestado aunque sea un poco ese rechazo.


—Como quieras, querido. Pero no negarás que también te resulta agradable mi presencia de vez en cuando. —replicó antes de darle otro sorbo a la copa de vino.


El de sombrero rueda los ojos y suspira.


—No te creas la octava maravilla del mundo. Tu presencia es soportable a ratos, eso es todo. —recalcó, sarcástico mientras termina su copa de vino en un solo trago.


Alastor frunce el ceño con ligera molestia, su sonrisa decayendo lentamente antes de volver a estar firme, incluso más amplia que antes.


—¿Ah, sí? —replicó burlón—. Entonces si ese es el caso... —dejó la copa de vino sobre la barra, inclinándose y acercando peligrosamente su rostro al de Husk—. Creo que no te molestará que esté tan cerca... ¿O si? —susurró, un brillo de particular lujuria destellaba en sus ojos.


Sus respiraciones chocaron, el aroma a vino fue captado casi de inmediato al mismo tiempo que un paralizado felino no hacía ni decía absolutamente nada.


Husk se tensó ante la cercanía de Alastor, sintiendo una mezcla de incomodidad y un no sé qué que simplemente lo ponía nervioso. Su voz suena vacilante al momento de fruncir sus pobladas cejas con intenciones de mostrarse molesto por esto pero ¿De verdad lo estaba?


—No vengas a dártelas de payaso conmigo, Radio Andante —entrecerró sus ojos, sus garras rasguñando levemente la copa de cristal vacía en su mano—. No juegues con fuego si no quieres salir quemado.


Tensión.


La tensión era lo que los estaba matando.


Impertinente, el ciervo terminó por acortar la distancia entre su rostro con el del minino, llegando al punto de que sus bocas estaban a centímetros de la otra.


—Pues entonces correré el riesgo... —murmuró con lenta suavidad, casi como un dulce ronroneo contra los labios de Husk, rozándolos con descaro pero sin sellarlos en un beso.


Solo era provocación, un bobo pero atrevido coqueteo hacia su persona.


Y lo que más le jodía, era que su cuerpo no reaccionara ni tratara de apartar al pelirrojo al momento.


Podría decirse que estaba embelesado, extrañamente cautivado por el atrevimiento del demonio ciervo, tanto que se quedó sin palabras por un momento antes de empujar suavemente al demonio lejos de él, no notando como sus mejillas, pese al pelaje de gato, se notaban sonrojadas.


Ese hijo de puta...


—Esto no... No significa nada, ¿Me oíste? —trató de volver a recurrir a su habitual molestia pero su voz parecía flaquear—. Termínate tu puto vino y vete de aquí —insistió, dándole la espalda al otro.


Sus alas se alborotaron, alzándose levemente con la intención de ocultarlo, ocultar su rostro, que con tan solo un simple roce, se había enrojecido.


Estaba avergonzado, luego de años se sentía así, y era terrible, mucho más de como lo recordaba.


Por otro lado, Alastor ríe triunfal por lograr su cometido al lograr apreciar en primera fila la reacción de Husk por tan solo un momento, viéndolo tener un momento de debilidad, divirtiéndose al observar como su máscara de apatía se quebraba lentamente.


Y tomando de nuevo su copa de vino en manos, rió extasiado.


—Es cierto. No creo que tengas el suficiente coraje para hacerlo. —suave pero con un atisbo de arrogancia destiló sus palabras, meneando lentamente el vino dentro de la copa antes de darle un último sorbo, terminando así la copa de vino.


No recibió más respuesta luego de eso, por lo que simplemente se levantó del taburete y se giró en dirección a la salida, no sin antes despedirse.


—De cualquier manera, agradezco encarecidamente el haberme acompañado —lo miro por sobre su hombro breves instantes antes de seguir su camino. Un "¡Terrible noche, querido Husk!" Resonó por el pasillo.


Y se perdió en la oscuridad del pasillo.


Pero Husk seguía con el corazón acelerado.


Carajo.


Se llevó las manos al pecho y temió estar a punto de sufrir un infarto en serio lo sintió.


El corazón que creía haber perdido la capacidad de sentir ahora latía cual loco por ese estúpido ciervo coqueto.