El Misterio del Pasado
—¿Ya vas a llegar?— preguntaba Jae-Won con un poco de curiosidad y una voz alegre, a través del teléfono.
—No te preocupes hermanito— contestó ella.
—¡Te dije que iría por tí!— dijo con una voz quejosa y alegre.
—¡Ya no te quejes!, además, traje un regalo por tu graduación—
—Muchas gracias hermanita, te veo luego— terminó él con mucha felicidad y Ji-Hye cortó la llamada
Ella fue conduciendo, hasta que... un ruido seco se escuchó derrepente.
—¿Atropellé algo?— pensó ella.
Salió del carro apresuradamente, con un frío se acercó sigilosamente detrás del carro.
Unas piedras afiladas cubrían la carretera, lo cual le dio una tranquilidad; pero..., otro ruido por los árboles se oía, como si alguien se hubiera asomado y escondido.
Un aire friolento le cubrió la espalda, sintió escalofríos, su corazón empezó a latir rápidamente, ella temblaba y tenia una sensación de peligro. Asustada se acercó lentamente a la puerta del carro, pero se dio cuenta de que las llantas se desinflaban.
—¡Esas malditas piedras!— susurró con miedo y desesperación.
De repente, otro crujido de las ramas se escuchó, rápidamente abrió la puerta del carro e intentó entrar, pero una mano misteriosa y fría la jaló del cabello por detrás, así sacándola del carro. Sus gritos, desesperados no los escuchó nadie, y pronto se encontraría con un gran sufrimiento.
Ya al día siguiente, la ciudad se encontraba llena de rumores. Un silencio abundaba la ciudad llena de tristeza y preocupación.
—¿Un accidente de tráfico?— decía la gente
—Quizá se suicidó— otros decían
Nadie sabía con certeza a lo que se referían.
Pues, se encontró un carro azul dañado, como si hubiera sufrido un gran impacto, tirado en la acantilado, la cual terminaba en un río de muy fuertes olas.
Pero..., ¿Dónde estaba el cuerpo?, no había ningún cadáver.
Tarjetas e Identificaciones se encontraron en la cajuela del carro, por lo que decidieron llamar a los familiares. Sin embargo les comunicaron que ella no tenía padres, solo un hermano menor de casi su misma edad.
Pronto un chico llegaría a la escena, Jae-Won gritando y llorando desesperadamente se acerca a uno de los policías.
—¡Min-Seok!, dime que no es verdad— decía
—Lo siento mucho Jae-Won— dijo Min-Seok con una voz triste y temblorosa.
Al oír estas palabras, Jae-Won se quebró y terminó llorando.
—¿Por qué no la protegiste, eras su novio, debiste cuidarla?— le reclamaba entre llanto
Pronto, Min-Seok lo abrazó fuertemente e intentó no llorar para no desesperarlo más.
—Haré todo lo que pueda— susurró Min-Seok en su oído.
Pasaron unos días, al no encontrar ninguna prueba todos deducían que fue un accidente automovilístico y que el cuerpo se lo había llevado la fuerte marea, terminando en una muerte segura y decidieron no continuar con la investigación. Jae-Won fue a la estación de policía a reclamar que reabrieran el caso e investigaran más a fondo.
Con gritos y un poco de llanto, intentaba que los policías lo escucharan e hicieran caso, pero lo único que hacían era ignorarlo, hasta que llegó Min-Seok, que al verlo inmediatamente se acercó a él y lo detuvo de armar un escándalo.
Después de que calmara a Jae-Won, se acercó con un poco de tristeza y le dió una bolsa de regalo azul con un moño plateado.
—Esto fue lo que encontramos dentro del auto, creí que quizá querrías conservarlo— dijo Min-Seok.
Pronto, lágrimas recorrerían por el rostro de Jae-Won, luego de respirar profundo abrió rápidamente el regalo de su hermana.
Un reloj brillante y costoso se encontraba dentro, junto a una nota que decía:
"Estoy muy orgullosa de tí, la otra vez te ví mirando este reloj en esa tienda, así que decidí que sería un buen regalo".
Estas palabras lo hirieron aún más.
Pronto miró a Min-Seok a los ojos con compasión.
—Tú también debes estar pasándola muy mal, la querías mucho— le dijo
Min-Seok asintió con la cabeza, y de repente unas señoras hablaban en voz baja.
—Pobre niño, perdió a su hermana mayor—
—Encima escuché que sus papás los abandonaron de niños— chismoseaban las señoras.
Al escuchar esto él pensó un rato y le preguntó algo.
—Debes de encontrarte solo ahora, que opinas de mudarte conmigo— le comentó a Jae-Won.
Unos segundos de silencio abundaron la sala, pero luego Jae-Won solo asintió la cabeza con pena.
Al día siguiente Min-Seok fue a su casa a llevar sus cosas para que se mude. Al entrar, encontró a Jae-Won triste y solo, junto al regalo que su hermana le había comprado ese día. Él trató de alegrarlo pero no funcionó.
—No te preocupes, todo estará bien— mencionó Min-Seok
—Gracias por todo— respondió con una triste sonrisa
En ese momento, se escuchó la puerta abrirse lentamente. Pronto, pasos estarían acercándose.
—Da-Mi— así llamaron a aquella persona.
Una chica de cabello ondulado se acercaría y abrazaría rápidamente a Jae-Won mientras lloraba.
Luego de tranquilizarse ambos, se sentaron todos en la mesa con un gran silencio que abundaba la habitación.
—Lo siento... no pude aparecer antes— dijo Da-Mi
—Tranquila, debiste estar ocupada, lo importante es que viniste— respondió Min-Seok
—Voy a mudarme a EEUU de nuevo. Ji-Hye era la única amiga que tenía aquí, ya no me queda nada por qué quedarme, además viví mucho tiempo ahí— interrumpió ella con un poco de seriedad.
No hubo una sola expresión en el rostro de cada uno al escuchar esta noticia.
Finalmente todos la despidieron con mucho cariño y le desearon lo mejor.
Da-Mi salió de la casa y entró a su carro, donde estarían todas sus cosas ya listas para mudarse, junto a ellas una caja llena de cintas de colores, en la cual abría una cinta azul manchada con gotas de sangre.