JOBLESS MONDAY【 𝗛𝘂𝘀𝗸𝗲𝗿𝗥𝗮𝗱𝗶𝗼 】

Summary

𝙊𝙉𝙀 𝙎𝙃𝙊𝙏 🎙️ HuskerRadio AU; Human. 🎙️ Drama, Angst/Hurt. ㅤ🔁 ❝ Él solo me ama cuando hay algo que tiene que terminar. ❞ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ©𝓦𝓱𝓲𝓽𝓮𝓜𝓸𝓽𝓱𝓧𝓓💫

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

he only loves me when there's mean he means to end

Era una tarde con viento. El suficiente viento como para que los mechones algo alborotados de su cabello oscuro se mesan suavemente junto a ella. Pero eso, solo eran detalles.


Insignificantes detalles.


Sentado en el porche de una cabaña enmedio del bosque, estaba él. Sus manos temblorosas manchadas de sangre ajena mientras sostenía una botella nueva de whisky. Whisky que no había querido probar. Para este punto, le daba asco. Y eso, si que era sorprendente.


Husk era conocido por su fascinación por los licores, de todos los sabores y efectos. Por lo que era casi impresionante verlo estático en su sitio, con la botella entre sus manos sucias y con la mirada perdida en la nada. Al menos, así era para Alastor. Que lo observaba desde el marco de la puerta y de brazos cruzados a la espera de que hiciera algo más que estar allí, hundido en lo que parecía su propia mente.


No había pasado nada del otro mundo. Solo lo había llamado para terminar con un trabajito en el taller de taxidermia en su cabaña que se había salido de control, terminando en una especie de cacería en el bosque en la cual ambos participaron y, afortunadamente, salieron victoriosos. Y como una compensacióna sus esfuerzos de más, le había dado la botella que no había bebido.


Era realmente extraño.


El moreno caminó sigiloso hasta tomar asiento a un lado de su compañero.


—¡Oh! Parece que alguien olvidó vestirse el día de hoy. ¡Creí haberte dicho que nunca estás completamente vestido sin una sonrisa! —se rió por su propio comentario. Sin embargo, no consiguió efecto alguno en Husk. Seguía tan paralizado como hace unos minutos. Qué incómodo. Jugó con el cuello de su camisa y desvió la mirada en busca de algo que le pudiese servir para sacarlo de su trance—. ...Sabes, en verdad agradezco mucho tus servicios. Esta presa fue mucho más difícil que las otras. —le dijo. Pero obtuvo la misma respuesta: silencio absoluto.


Un silencio que ya comenzaba a desesperarlo.


Algo irritado pasó una mano frente a su rostro. Nada. Aunque el temblor antes casi imperceptible en sus manos aumentó. Alastor se sintió bastante inquieto. Era consciente de que el hombre a su lado era alguien que había pasado y visto por muchas cosas, dejándolo con una fragilidad mental impresionante. Lo que no lograba comprender aún, era el porqué estaba tan ensimismado. ¿Será algo que dijo? ¿Algo que hizo? No lo sabía. No tener el control de esta situación lo tenía más y más tenso con el pasar de los segundos en silencio.


Finalmente, como si su alma regresara a su cuerpo, Husk parpadeó varias veces y sacudió la cabeza; regresando a la realidad.


"Al fin"


—¡Querido! Que bueno que despertaras. Ya casi te confundía con algún trabajo de mi autoría —bromeó. El azabache lo miró. El brillo usual en sus ojos era escaso. El pelirrojo tensó los extremos su sonrisa—. Hey... ¿Qué te ocurre? ¿El gato te comió la lengua?


Husk negó con la cabeza y regresó la vista al frente. Tenía la mente demasiado dispersa en pensamientos que Alastor no podía identificar.


—¿Cuántos?


—¿Eh? —alzó ambas cejas sin entender.


—¿Cuántos trabajos faltan?


—... Unos dos más.


El hombre suspiró exasperado. Miró sus manos bañadas en sangre seca antes de entregarle la botella de whisky a quien se la entregó en primer lugar. Eso si que sorprendió al locutor. No agarró la botella extendida. Estaba demasiado extrañado con la repentina actitud de su subordinado.


—¿Qué estás...?


—No la necesito. —zanjó monótonamente. El locutor frunció el ceño.


—Pero es un regalo por todo tu esfuerzo..


No obtuvo respuesta. No verbal.


Husk dejó la botella sobre el suelo de madera. Se levantó de su sitio sacudiendo el polvo de su ropa y, sin medir palabra alguna, se fue. O eso intentó. Alastor se paró a tambaleos tras él y lo tomó del brazo para detenerlo—¡Husker, espera! ¿A crees que dónde vas? ¡Es muy tarde para que regreses al pueblo! —preguntó tratando de sonar molesto pero lograba todo lo contrario. Y es que la realidad era que estaba totalmente perdido en todo este asunto, sin saber qué era lo que realmente ocurría con el azabache.


—Alastor, suéltame.


—¿Soltarte? —repitió incrédulo—. He tratado de ser muy paciente con tu pequeña actuación durante todo este tiempo pero ya me harté. —Husk siguió dándole la espalda. Eso lo hizo enfurecer realmente. Lo tomó del mentón y lo obligó a mirarlo—. Con un demonio Husker, ¡Mírame!


—Maldición, ¡Si, te veo! ¡Siempre lo hago! —cuando menos se dieron cuenta, la discusión había escalado a los gritos—. ¡Siempre voy a hacerlo, jodido narcisista!


—¿¡Entonces dime qué es lo que te ocurre!?


—¡¡Lo que me ocurre es que estoy cansado, ¿De acuerdo?! ¡Estoy agotado de toda esta mierda que me haces vivir a diario! —Alastor pensaba contradecirlo, pero enmudeció al ver lo cristalino en los ojos del másl alto.


Un silencio denso se instaló entre ellos. Respiraban agitadamente, con las mejillas rojas de tanto gritar y la voz perdida.


—Todo... Todo el tiempo las cosas son así. Me tratas como a una especie de mascota que puede olvidar todo con alcohol. —la voz le temblaba por el gran cúmudoo de emociones que tenía abordando su pecho. Impotencia, molestia, angustia, tristeza. Aunque trataba de que no flaqueara, se sentía diminuto bajo la mirada verdosa del locutor—. ...Estoy cansado de que tú solo... Solo me hagas creer que realmente me necesitas cuando no es así.


Alastor estuvo en shock durante varios segundos. Trató de procesar cada palabra que el otro dijo y formular una respuesta adecuada a lo que parecía ser una renuncia—¿Por qué dices eso, Husker? Yo, ¡Claro que te necesito!


—Solo para tus trabajos y cacerías.


Quiso argumentar al respecto, replicar, gritar, ¡Cualquier cosa para impedir lo inevitable! Pero Husk se soltó de su agarré y lo apartó aprovechándose de su estado paralizado.


—Y solo para eso debiste llamarme si no querías confundir las cosas. —dijo en voz baja mientras lo miraba fijamente. Breves fueron los instantes dónde Alastor se sintió hasta cierto punto encandilado; abrumado por tanto en tan poco tiempo.


Y cuando su mente regresó a la realidad, ya no había rastro alguno del cantinero.


Se encontraba él solo, ahí, parado a unos metros de la cabaña y con un sabor amargo en la garganta de lo que sea que acababa de pasar.


Lo había dejado con la palabra en la boca, y un peculiar temblor en los párpados del cual no sabría identificar su razón.


O tal vez si.


Tal vez... Husk tenía razón.


Aunque ya era tarde, muy tarde para saberlo.