Perdidos por mala suerte
Era una mañana fría y nublada, y el desayuno contrastaba con la calma del exterior de nuestra casa. El reloj marcaba las ocho, y mi hermano estaba visiblemente incómodo por el tema de conversación en la mesa. Cada vez que miraba el reloj, parecía que estaba contando los segundos para escapar de esas cuatro paredes.
—¿En serio nos mudamos? —pregunté, tratando de comprender como era eso posible mientras revolvía mis cereales con mi cuchara.
—Tú misma lo escuchaste en la radio ayer. Esto no va a mejorar, así que vamos a ir al sur del país. Mi hermana dice que allí tendremos una vida mucho mejor que aquí. — Se justificó. — Y tampoco soporto mucho vuestros resfriados.
Eso me ofendió, estaba criticando el sitio donde más feliz soy. Y el único en el que e estado pero eso no importa.
—Yo creo que el sur del país sería un sitio... guay. —Intentó meterse en la conversación mi hermano, no quería escucharnos más y se notaba a kilómetros, pensó seguramente en que sí hacia concluir la conversación podría irse antes de allí, sin embargo a mi me encanta molestar, y sí se trata de él mucho mejor.
—Nadie pidió tu opinión, y de donde sacas esa palabra, "guay" ¿ahora esta de moda o qué?
—Cállate rata.
—¡Mamá!, ¡me llamado rata!
—Vuestro padre ya tiene los billetes comprados, y son caros así que os aguantáis. — Me Ignoró totalmente y comió un poco de su comida que se basaba en dos huevos fritos, arroz y una manzana. Forcé mi cara haciendo un puchero pero lastimosamente no generó nada en ella que logre cambiarle de opinión.
Me hundí en mi silla resignada a obedecer y tener que recoger mi cuarto. No quería eso. Me sentía triste pero solo lo podía expresar con chillidos y enfados.
—No puedo creer que estemos dejando todo esto. —Me quejé, tratando de contener la frustración. —Nunca me preguntaste si quería irme.
—Hija, no podemos quedarnos estancados solo porque te guste el lugar. —Mamá respondió con calma, aunque su voz mostraba una mezcla de firmeza y cansancio. —Es una decisión que hemos tomado en conjunto.
—¿En conjunto? —Mi hermano interrumpió desde la esquina de la mesa, con su habitual tono despectivo. —Parece que la única opinión que cuenta es la de mamá. A mí no me avisaron de nada.
—No es momento para quejarse, y lo decidí con vuestro padre, tontito. —Calló mamá a mi hermano y se molestó un poco. —Necesitamos hacer las maletas y prepararnos para el tren.
—¡Pero es que esto es una locura! —Exclamé levantándose de la mesa. —Nos están arrastrando sin darnos opción.—Chillé y mi hermano se tapó los oídos con las manos.
—Cállate ya, das dolor de cabeza, eres muy, muy, muy molesta, excesivamente molesta con tus chillidos de rata muerta. —Expresó mi hermano.
Me dirigí hacía a él y le di una colleja. Después me castigaron en mi cuarto, pero no me arrepiento.
Unas horas más tarde
—Mamá dice que vamos a ir en tren, ¿Qué bien, no?— mi hermano se sentó a mi lado, mientras se tomaba un refresco en una lata. Estábamos en el sofá y yo seguía un poco enfadada por todo el asunto de la mañana.
—¿Por que no me defendiste? ¿Realmente te quieres ir de esta casa? Aquí están todos tus amigos, el cara de moco, el gordo y el enano — Me quejé, mirandole a los ojos, intentando encontrar algún tipo de tristeza o angustia dentro de él, pero o lo camuflada muy bien o simplemente esa tristeza que yo intentaba buscar no existía en él.
—No te enfades tanto, conocerás a más personas, tendremos una casa nueva, será guay. —Tomó un poco más de la lata. Otra vez esa palabrita.
—Yo no quiero eso.
—No es para tanto, nos irá bien.
—Nos irá mal. — Le contradije.
—Vengo a hacerte apoyo emocional, si vienes con esas no va a funcionar mi cometido —Tomó más de la lata y siguió.
—Aunque llores y hagas berrinches tendremos que irnos igual. Papá se quedará aquí, pero mamá vendrá con nosotros. Quizás venimos de vacaciones algún día, yo qué sé.—Siguió.
Mi hermano suspiró y se acostó en el sofá.
—¿Cómo?, ¿Cómo te lo tomas tan a la ligera? Nos vamos muy lejos, a un sitio al que sólo hemos visto en nuestra vida una vez—Indagué con él.
—La verdad es que no me importa lo suficiente como para quejarme. Creo que si sigo aquí algún día le quemaré la casa a alguien. — rio con desdén.
— Solo me das ganas de quemarte a ti, hermanito. —reí con sarcasmo. —Creo que debería empaquetar ya mis cosas.—
Y ahí terminó la conversación, era raro; él solía ser más llorón que yo. Pensé que me ocultaba algo que no me quería decir. Y sí era cierto, pero no me lo enseño por que no se lo había preguntado de otra manera.
Tres días después.
—Ya recogí todo. — canturreó mi hermano con su maleta a punto de explotar. El tren salía a las 10:00, llegaríamos a las 18:00 si no habían problemas con el tren, ocho eternas horas con mi hermano a mi lado, no sé si iba a sobrevivir.
Ojalá ese fuese el motivo por el que lloro.
—Son las ocho y media y todavía no tenías nada listo, ¡eres un vago! —Le regañé, yo ya estaba preparada desde la noche anterior y tenía muy pocas cosas por que no quería que pesase mucho mi maleta, tendría que andar con ella por toda la estación asique lo terminé previniendo metiendo algunas cosillas en la maleta de madre. La maleta de los dos eran del mismo tamaño ahora que recuerdo, las únicas diferencias eran que la mía tenía muchas pegatinas y la suya una muy grande de unas gafas de sol negras.
—Eso es una mentira muy gorda, ¡estúpida! — Dijo enfadado. Ya ambos estábamos enfadados gritándonos por cualquier cosa inventada o no, hasta que apareció nuestra madre.
—¡Callaos de una vez!, no os soporto con vuestras peleas tontas, maldita sea, vámonos de una vez. —Dijo enojada y sacó sus llaves del bolsillo con cierto descuido.
Salimos a la calle, con nuestra puerta de casa obviamente ya cerrada y fuimos a dónde nuestro auto. La calle estaba llena de baches y muy pocas personas caminaban por esa zona...
El clima era frío por donde estaba orientado geográficamente la ciudad. Mi nariz ya estaba un poco roja.
Llegamos al auto y mamá arrancó, mi hermano se dispuso a dormir mientras que yo trataba de hacer lo mismo, pero aún así no paraba de ver a través de la ventana. En el coche se podía ver lo nublado que estaba, a punto de llover si me apuras.
"Deberiamos haber traído unos paraguas... Qué sueño tengo"
Al cabo de media hora llegamos a la estación de trenes. Estaba repleta de gente, algo incómodo pero no importa.
Nosotros seguíamos a mamá, ella con una maleta grande andaba rápidamente y nosotros teníamos que perseguirlo para no perdernos.
La estación de trenes era un torbellino de ruido y movimiento. La multitud nos empujaba de un lado a otro, y yo trataba de mantenerme cerca de mamá, arrastrando mi maleta con dificultad. Mi hermano iba a mi lado, en silencio, mientras mamá se abría paso entre la gente, moviéndose tan rápido que no lograba entender.
Admito que me gusta observar a la gente, y más estoy aburrida. Pero eso si, si me llegan a mirar a los ojos aparto la mirada rápidamente, da vergüenza. Pero en el fondo no me importa mucho, son desconocidos y no me importa lo que piensen de mi, por que no saben quién soy, ni mi nombre.
Bueno, primera víctima, para observar, claro :
Era un tipo alto, con poca barba, más sin embargo un bigote marcado, tenía un sombrero marrón oscuro una cinta negra y un abrigo marrón oscuro, pero no tanto como para alcanzar un chocolate negro puro; sus zapatos estaban hechos de piel, marrones también, creo que le gusta mucho ese color. Qué elegancia. Ojalá ser así de elegante algún día, pero no con traje y eso, con un vestido casual pero a su misma vez tan elegante como ello...
"no me entiendo ni a mi misma jaja..." Undí mi risa cerrando mis ojos, rodé los ojos para buscar a mi madre. Se había parado a hablar con alguien aparentemente, y mi hermano se había ido a comprar algo en una maquina de comida. Ni al caso.
Apoye mis brazos en la maleta, buscando a alguien lindo o linda.
Segunda victima:
Una rubia trabajadora con el pelo recogido muy guapa, el maquillaje que tenía era sutil.
"Mm... Bonita." Pensé.
Tenía en los labios un pintalabios rojo, marcado le quedaba bien. Tenía unas sombras en los ojos de color morado oscuro, le quedaba bien con la vestimenta. Tenía una hermosa sonrisa que brillaba cada que hablaba con la persona de al lado. El oscuro rimel de sus ojos contrastaba con el color marrón claro que brindaba su rostro.
Su ropa consistía en una blusa azul con el logo de una de las compañias de trenes que había por ahí. En la parte de abajo llevaba una falda que le llegaba a las rodillas, azul con detalles morados y un cinturon negro escarlata y hierro dorado. Sus piernas las decoraban unas finas medias blancas, y una línea morada que constrastaba la parte superior. En sus brazos tenía dos pulseras que se agitaban con pudor, haciendo llamativo cada movimiento que creaban sus brazos.
—Ah, es lindisima. — Susurré y me puse una mano en el moflete.
''El tren a c4!¡6^m €e5trvm sale en unos mom2ntos, ir a la vía...'' escuché muy borrosamente.
—Hola —Saludó mi hermano tomando un refresco.
—¿Me das?
—Déjame que lo piense... no — Y procedió a beber más de la lata.
—Dame un poco inútil
—No — Negó denuevo, intenté arrebatarle el refresco de la mano, pero él lo quitó lo suficientemente rápido. Empezamos a pelear, le tiré de su sudadera favorita y eso no le gustó, me dio un golpe en el hombro y yo uno en el brazo a él, resbalandose la lata, por reflejos puede agarrar el refresco, y también por suerte.
—Dah inútil casi se te cae — Regañé mientras tomaba todo lo que quedaba, él enfadado fue a golpear la bebida mientras yo tomaba, cayendo refresco al suelo y a mi ropa.
—Ni para tí ni para mí , rata.
—Uff, que molesto eres perro feo — Grité con rabia.
—Oye, ¿y mamá? estaba hablando antes con un hombre, ¿no? — preguntó con duda. Mamá no estaba allí.
—¿¿Por qué se fue?? Por que es así mamá uhh—Me dije estresada.
—Seguro que nos dejó y se metió al tren por tu culpa— Se burló vagamente observando sus manos para comprobar que no había caído nada del refresco sobre él.
—¡Por tu culpa! —le reproché a mi hermano, el enojo en mi voz era palpable. —Siempre haces que las cosas sean peores!–
—¡Es tu culpa por estar gritando como una cabra! —me respondió, su voz llena de rabia. "¡Siempre estás buscando problemas!"
El conflicto entre nosotros subió de tono rápidamente. Nos estábamos gritando, atrayendo las miradas curiosas de las personas a nuestro alrededor. Sin darnos cuenta, nuestras maletas se chocaban y el refresco que mi hermano tenía se derramaba, ensuciando el suelo y nuestras ropas. La pelea nos había absorbido tanto que no notamos el tiempo pasar.
—Mamá se ha ido, y tú ni siquiera te das cuenta—seguía gritando mientras miraba a mi alrededor desesperada. La estación estaba llena de gente, y no veía a mamá por ninguna parte. Me sentía perdida y furiosa.
—¡Deja de hacer todo tan dramático! —respondió mi hermano, mientras miraba su maleta y recogía el refresco derramado. —¡Si no te hubieras puesto así, no estaríamos en esta situación!—
En medio del caos, no nos dimos cuenta de que la estación había comenzado a anunciar la salida de los trenes. "El tren a la vía 14 está a punto de partir," escuché borrosamente. La voz del altavoz se mezclaba con el ruido de la multitud y la confusión que nos rodeaba.
Sin pensarlo, vi que uno de los trenes estaba a punto de salir. —Mamá seguro esta allí — le grité a mi hermano, sin esperar una respuesta. En mi desesperación, corrí hacia el tren, tratando de encontrar un lugar donde sentarme él iba a detenerme, sin embargo la puerta se cerró detrás de mí con un golpe seco, sin dejar que pasase mi hermano .
—¡No puedes irte así! — me dijo gritando.—Oye habré la puerta subnormal— Reclamó con confusión y estrés, el tren ya estaba en movimiento, llevándome lejos de la estación y de él.
A veces cuando te enojas se te nubla un poco la cabeza.
"Oye... uh..."
Un poco bastante.
Mientras el tren comenzaba a alejarse, me di cuenta de lo que había pasado. Mi hermano y yo nos habíamos separado, y mamá seguía desaparecida. Me senté en mi asiento, y me di cuenta de lo que acababa de hacer.
"¿Acabo de ir a un tren al que no tengo ni idea donde acaba? Sí, eres idiota." pensé.
Miré por la ventana mientras la estación se desvanecía en la distancia. No podía creer que, hubiéramos perdido a mamá y nos hubiéramos separado de esa manera tan absurda,
"Supongo que así me haré más responsable."
"Bueno no, olvidar lo que acabo de decir"
—Soy idiota.
-.-.-.-.-.-.-.-
Fin del primer capítulo
Jajaj qhe emosion,
No se olviden de votar y comentar
hice 2211 palabras.