Toxos Baixo O Luar (Lawlu/Zosan + 18) by Mara at Inkitt
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TOXOS BAIXO O LUAR (LAWLU/ZOSAN + 18)

Summary

80s/90s AU Tras perder su trabajo por la crisis Zoro acepta la tentadora oferta de Luffy, su gran amigo de la infancia. Ambos comienzan a hacerse un nombre como contrabandistas hasta que un día deciden dar un salto y comenzar a mover una nueva mercancía mucho más lucrativa por el continente. *Aviso de que en esta historia no se busca romantizar el narcotráfico, todo lo contrario. Si buscas una historia en la que se justifiquen o legitimen las atrocidades cometidas por los narcos y todos aquellos que apoyaron y apoyan el negocio de la droga en cualquier parte del mundo esta no es tu historia

Status
Complete
Chapters
21
Rating
n/a
Age Rating
18+

PRIMERA DESCARGA. 1973

Las sirenas de los coches de policía retumbaban por las calles de madrugada. Un hombre moreno corría por las calles a toda velocidad tratando de darles esquinazo. En un par de ocasiones tropezó hasta casi caer al suelo pero logró levantarse y seguir huyendo sin dirección fija. Unas calles más adelante se vio acorralado por dos coches patrulla que le cortaron el paso en una de las avenidas principales de la villa. Trató de retroceder pero otro coche mas le cerró la huida por la retaguardia. Pronto se sintió encañonado por las armas de todos los policías que le habían seguido por las calles. Uno de los agentes le obligó a ponerse de rodillas en el suelo y a colocar ambas manos tras la cabeza. De uno de los coches salió un hombre muy alto, de pelo cano y una gran cicatriz que atravesaba parte de su frente. Encendió un puro y se agachó frente a él, echando el humo del tabaco sobre su rostro pero sin lograr que hiciese mueca alguna. Mantenía el ceño fruncido y los labios apretados con fuerza mientras miraba desafiante al inspector de policía.


- Monkey D. Luffy. Quedas arrestado por blanqueo de capitales y narcotráfico - dijo serio pero con un aire victorioso que a Luffy le dieron ganas de aplacar a golpes


Trató de revolverse pero fue esposado por dos agentes que tenía tras él. Lo tiraron al suelo y en cuanto lo tuvieron sujeto le levantaron y metieron a la fuerza en el coche patrulla. En cuanto cerraron la puerta del coche y la sirena se puso nuevamente en marcha pegó su frente sudorosa al frío cristal y respiró tratando de recuperar el aliento mientras observaba las calles de su hogar en la madrugada de esa cálida tarde de verano de 1998


25 años antes, 1973


La mañana amaneció gris. Una densa niebla cubría por completo la villa y pocos barcos se habían aventurado a salir esa mañana. Había algo de movimiento en la lonja del puerto. La gente iba y venía en busca de pescado fresco mientras los vendedores gritaban tratando de atraer clientes a sus puestos. El olor a mar era penetrante y la niebla era tan tupida que mojaba. La humedad en el ambiente esa mañana de otoño lo volvía todo más frío y Zoro se refugiaba en el bar del puerto. Llevaba un par de meses con el mismo ritual. Llegaba a primera hora de la mañana, se sentaba a la barra y pedía cerveza tras cerveza hasta que se le acababa el dinero o Brook dejaba de servirle cansado de fiarle. Esa mañana no era distinta a cualquier otra de los últimos dos meses así que allí estaba, sentado en su taburete habitual jugueteando con la etiqueta del botellín de cerveza semi arrancada, acompañado por los ruidos del local. Solo había unos cuantos marineros ociosos por no haber podido embarcar, la repetición del partido de fútbol de la noche anterior, unas mujeres que charlaban animadamente tras haber conseguido buenas piezas en la lonja y unos ancianos echando la partida de dominó en una de las mesas del fondo. Rodeado de tanta vida y movimiento dejaba vagar la mente en blanco hasta que una mano sobre su hombro le trajo de vuelta a la realidad. Giró su cabeza y pudo ver a su amigo Luffy muy sonriente con la intención de sentarse a su lado para hacerle compañía. Llevaban juntos toda la vida. Se habían conocido en la escuela y enseguida hicieron migas. A diferencia de Nami, la prometida de Luffy, ellos dejaron pronto los estudios. No era algo que les interesase en lo más mínimo. Preferían hacer el cafre antes que atender a las clases así que en cuanto cumplieron los catorce años abandonaron la escuela y se enrolaron en el primer barco que los aceptó para ganarse la vida como marineros. La mayor parte del pueblo vivía de la pesca y sabían que no les faltaría de nada si se dedicaban a ello. Por desgracia en los últimos años la situación había cambiado abruptamente. Casi no había trabajo. La mayoría de los pescadores habían sido despedidos de las tripulaciones y su caso no fue distinto. Luffy sobrevivía gracias al sueldo de Nami que era la nueva maestra de la villa. Se sentó a su lado y pidió un refresco y otra cerveza para él, diciéndole a Brook que corría de su cuenta esa ronda.


- Gracias Luffy


- ¿Nada bueno hoy tampoco?


- Ni bueno ni malo, directamente nada. Este bar cada día está más lleno de marineros sin barco


- Mejorarán las cosas. Ya lo verás


- Necesito encontrar trabajo y pronto. Estoy planeándome empezar a trabajar con Johnny y Yosaku


- Pero si no tienes ni idea de lo suyo. Tú no eres electricista


- Me han dicho que me enseñarían


- Déjalo estar, te veo pegado a un enchufe. Eres demasiado burro - dijo Brook, el tabernero, uniéndose a la conversación. Como respuesta lo único que obtuvo fue un gruñido de Zoro


- Yo creo que nos saldrá algo bueno. Mejor que cualquier otro trabajo que hayamos hecho. Quien sabe. Quizás pronto vengan a pedir gente para embarcarse a un atunero o algo así. Esos barcos dan dinero


- Esos barcos pasan más de cuatro meses en mar abierto, yo no puedo irme tanto tiempo Luffy


- Se nos ocurrirá algo. Ya lo verás. Yo soy positivo y al mal tiempo se le escupe en la cara


- Anormal es al mal tiempo buena cara


- Me gusta más mi versión - dijo despreocupado sobre su taburete mientras contento recibía su refresco y comenzaba a dar buena cuenta de él


Estuvieron un par de horas en el bar. Charlando. Bueno, para ser exactos Luffy charlaba y Zoro asentía de vez en cuando. En el momento en que se arrancó a cantar con Brook unas cuantas canciones a capella supo que era la hora de irse. No es que Brook cantase mal pero Luffy... él no cantaba, graznaba. Era algo muy desagradable para su gusto y prefería evitarse el espectáculo por lo que decidió regresar a casa. Caminó sin prisa alguna por las calles, subiendo las cuestas hasta que llegó. Era una pequeña casa marinera. Estaba dividida por la mitad, él ocupaba el piso de arriba y su casera el de abajo. Las paredes de la fachada estaban decoradas con varias conchas, adornando las blancas paredes mientras que las barandillas y contras de madera habían sido pintadas de azul. La pintura estaba algo levantada y desconchada debido al salitre y la falta de mantenimiento. Sacó las llaves y subió rápidamente las escaleras para llegar a su apartamento. En cuanto atravesó la pequeña puerta de entrada se quitó los zapatos y el chubasquero para ir directo a la cocina en busca de más cervezas, por desgracia la encontró vacía. Con el ánimo hundido se dejó caer en el sofá con la esperanza de echarse una siesta que lo dejase fuera de juego un buen rato pero sus planes se vieron truncados en cuanto escuchó pasos subiendo las escaleras. La puerta se abrió y Hiyori se dejó ver. Llegaba cargada con un par de bolsas de la compra y su pequeña hija Toko colgada en el porta bebés completamente dormida. Se levantó para echarle una mano y colocar él las cosas en la cocina. Ella aprovechó para en silencio dejar a la niña en su cuna y regresar al poco tiempo a la cocina a su lado.


- ¿Algo hoy?


- Nada


- Vaya...


- No te agobies. Luffy me ha dicho esta mañana que han empezado a contratar gente. Pronto saldrá algo. Es posible que esta semana - mintió descaradamente mientras continuaba guardando la compra que había hecho su mujer


- Eso espero por que tenemos un problema Zoro - dijo acercándose a él y dándole una carta que sacó de su bolsillo - me lo dieron ayer pero no me atreví a contártelo


Los ojos de Zoro se abrieron como platos de la impresión al leer la carta en la que se comunicaba el despido de Hiyori de la conservera en la que trabajaba limpiando pescado y adjuntaban su mísero finiquito tras un año de servicio en la empresa.


- ¿Te echan? ¿Así sin más?


- Han recortado la plantilla a la mitad. Al parecer sobra gente. Las cosas no van bien y nos han echado a las que llevamos menos allí. Solo he trabajado un año allí así que a la calle - comentó decaída - la compra la he hecho con lo que me han pagado. Todo cosas que aguanten bien el tiempo, así no tendremos que preocuparnos por la comida en bastante


- ¡Joder! - dijo pateando el mueble de la cocina furioso


Con el estruendo despertó al bebé que comenzó a llorar, ganándose una mala cara de Hiyori que cansada se arrastró a la habitación para acallarla. Zoro la siguió y permaneció cerca, en silencio hasta que la niña comenzó a calmarse y su llanto se convirtió en un leve sollozo que pronto se apagó por completo al caer dormida en brazos de su madre.


- Lo siento. Te prometo que mañana mismo encontraré algo


- He pensado que podría aceptar el puesto que me ofreció el señor Crocodile en su club. Ganaría un poco más que en la conservera y no llegaría oliendo a pescado. Así estaríamos más desahogados


- No. Ni hablar


- Zoro...


- He dicho que no. Ese sitio es un antro, además por mucho que diga que vas a ser camarera la realidad es que te va a emplear de puta Hiyori. Te prometí que os mantendría a las dos. Además, la niña te necesita. No tiene ni un mes


- Lo que necesitamos es dinero. Es la tercera vez que Alvida me pide el alquiler. Yo ya no se qué excusa ponerle


- Eso déjamelo a mi. Yo me hago cargo. Tengo que irme pero regresaré pronto. Tú no le abras la puerta a nadie y quédate en casa descansando - dijo saliendo del cuarto


Hiyori trató de detenerle para seguir hablando con él pero lo único que logró fue ver como Zoro salía cerrando la puerta tras él. Salió del apartamento a toda prisa y atravesó las calles bajo la lluvia sin rumbo fijo. Solo necesitaba salir de su casa. No tenía ni idea de como mantener a su familia y conseguir dinero. Le debían ya tres meses del alquiler a la casera y ahora que Hiyori acababa de tener a la niña se habían gastado lo poco que quedaba de sus ahorros en cosas para ella. Acabó resguardándose de la torrencial lluvia que caía en esos momentos bajo un *hórreo. Aprovechó la soledad para tratar de poner sus pensamientos en orden y encontrar una solución a sus problemas pero tras un par de minutos escuchó la voz de Usopp que le llamaba a gritos. Se dio la vuelta y pudo ver en el marco de la puerta de la casa que se encontraba tras él a su amigo diciéndole que entrase. Hizo caso y pasó corriendo al interior de su pequeña vivienda que no era más que un *galpón destartalado en el que guardaba su lancha planeadora. Lo demás era una pequeña cama individual pegada a la pared contraria de donde se encontraba la lancha, la cocina de gas, una mesa de comedor y un baño cuya única separación del resto del espacio era una cortina de ducha. Se sentó en una de las sillas de plástico que había junto a la mesa y esperó a que su amigo se le uniese.


- ¿Qué hacías fuera con esta lluvia?


- Dar una vuelta, necesitaba salir de casa. No me di cuenta que estaba ya a la altura de la tuya


- ¿Problemas en el paraíso? Yo con una tía así estaría todo el día a sus pies, así me pisara Zoro ¿cómo está la niña? Menos mal que no se parece una mierda a ti, si no tendría cara de haber chupado un limón todo el día. En cambio es muy risueña


- Bueno... llora mucho


- Es lo que tienen los críos ¿Tienes hambre? He salido esta mañana y me he hecho con unos cuantos mejillones


- ¿Los has robado de una *batea?


- Un pago justo por mis servicios. No quisieron pagarme el arreglo de la batea ya que le pareció al dueño que no había quedado bien. Tuve que cobrar de otra forma


Usopp había heredado de su madre una vieja lancha planeadora con la que se dedicaba a rodear las costas cercanas y ofrecer sus servicios como manitas. Arreglaba de una forma un tanto chapucera cualquier embarcación que cayese en sus manos pero no le faltaban clientes ya que sus servicios eran mucho más baratos que los de los astilleros cercanos por lo que los pequeños pescadores de la zona preferían contratarle a él para los pequeños apaños que necesitasen sus barcos.

Colocó los mejillones ya lavados en una olla con agua y los puso a hervir en su pequeña cocina de gas para luego sacar de la despensa un vino casero que preparaba Luffy y siempre regalaba a todas sus amistades. Era extremadamente agrio, prácticamente era vinagre. Hiyori aseguraba que no valía ni para cocinar pero ellos siempre lo habían bebido muy alegremente sin problema ninguno.


- Entonces has hecho bien en robarlos. Total a un *bateeiro unos pocos mejillones menos en su batea no le va a afectar en nada


- Eso pienso yo. Por cierto le he hecho a vuestra niña un juguete maravilloso. Espera, ya verás que cosa tan genial le he fabricado - Con una falsa sonrisa espero a que le trajese su presente. No era la primera vez que le regalaba algo a Toko pero normalmente eran cosas horribles, puntiagudas o de piezas pequeñas que no le podían dar a su hija si no querían que acabase ahogada o tuerta. Lo recibió con falsa alegría y aceptó un trago del vino que Usopp le ofrecía


- Gracias


- No hay de que ¿Sigue todo igual no?


- Sí


- Si te hubieses puesto goma...


- Usopp


- No te ofendas pero chico ¡que te costaba! A ver que la niña es muy mona pero... que aún no cumpliste los diecinueve y ya estás casado y con churumbel


- Luffy se casará en breves


- Si pero él lleva con Nami toda la vida. No es lo mismo


- Cosas que pasan Usopp, no le des más vueltas


- Está bien, está bien ¿Irás a casa o te quedas y vamos juntos a la cena?


- ¿Cena?


- Sí, la despedida de soltero de Luffy. Ya sabes. Por la boda y eso


- Mierda... se me había olvidado por completo


- Tranquilo, aún tienes tiempo. Puedes ir a casa a cambiarte


- Prefiero no pisar mi casa. Si te soy sincero se me cae la cara de la vergüenza cada vez que veo a Hiyori ¿Qué clase de hombre soy que no puedo mantener a mi mujer y a mi hija?


- Uno en paro - dijo Usopp bromeando pero el horno no estaba para bollos así que solo obtuvo una mirada inexpresiva de su amigo - ánimo que saldremos todos adelante. Ya lo verás - le dio una palmadita en la espalda buscando reconfortarlo y se levantó para sacar los mejillones de la olla


Se quedó con él hasta la hora de la cena. No tenía ganas de volver y prefirió ir directo con Usopp antes que regresar a cambiarse a su casa. El evento habían quedado en que sería algo sencillo. Irían a un *furancho cercano que era muy barato. Cenarían copiosamente y luego cada uno a su casa. Al menos ese era el plan inicial, por desgracia con Luffy nunca se sabía como podía acabar la noche. Finalmente tras la cena insistió en dar unas vueltas por el pueblo y terminaron colándose en la iglesia y robando el vino que el párroco guardaba celosamente para las misas. Decidieron fundirse el botín en el alto del monte, donde se encontraba el faro y el *Castro donde solían quedar tras la escuela para beber a escondidas de sus padres o hacer alguna que otra cosa indebida sin ser vistos. Luffy ya estaba borracho como una cuba y hacía equilibrismos sobre uno de los antiguos muros de piedra de la construcción. Usopp aplaudía al ritmo que este debía cambiar la pierna de apoyo y Nami y él observaban la escena. Apostaban a ver cuanto tardaba en caer y que se rompería en caso de hacerlo.


- Yo te digo que este se queda sin dientes. Te casarás con él y le alimentarás sin sólidos el resto de tu vida


- Yo espero que sea cualquier cosa menos la cadera. Quiero una luna de miel que haga temblar los cimientos de la casa. Ya que no podremos irnos de viaje por falta de dinero que me de un buen viaje sin salir de la cama


- Asquerosa


- Gracias ¿Qué tal la niña?


- Come, llora, duerme y caga. Por lo demás es un saquito de piel que no pesa nada al que tengo pánico de desnucar en cualquier momento si se me cae de entre los brazos


- Te veo muy capaz de eso. Eres un animal muy incivilizado. Me sorprende que Hiyori deje que la toques


- Solo de vez en cuando - dijo sonriente


- ¿Ya te lo ha dicho?


- El que


- Lo de la conservera. Me dijo que te lo diría pronto


- Sí, esta mañana. La habrías cagado si no me lo hubiese contado todavía


- Ya pero siempre puedo echarle la culpa al alcohol - dijo sonriente alzando su botella de vino para darle un buen trago - jamás pensé que serías el primero en casarte y tener hijos la verdad. No te pega


- Bruja de poca fe


- En ti ninguna - Su conversación se vio interrumpida por el ruido sordo de Luffy al desequilibrarse y acabar en el suelo. Se levantó como pudo tras la aparatosa caída, mientras Usopp reía a su lado. Se acercó cojeando pero muy sonriente hacia donde estaban ellos - Creo que yo gano. Paga


- Bruja...


- ¡CHICOS! ¡He tenido una idea! ¡Una idea genial!


- ¿Cómo de genial? - preguntó Usopp genuinamente interesado, dando saltitos tras él totalmente interesado


- Esto - dijo sacando del bolsillo de la camisa de Usopp una cajetilla de tabaco - Nos hará ricos


- Luffy No - dijo Nami lanzándole una mirada fría de aviso


- ¡Es una idea genial! ¿Por qué no quieres? En el instituto no se te caían los anillos para unirte a nuestras juergas y robarle a los profesores cuando se despistaban unos cigarrillos o lo que lograses sisarles


- Luffy cállate. Es arriesgado y tú y Zoro lleváis demasiado tiempo sin trabajar como para pensar con claridad


- ¿Qué has pensado Luffy? - preguntó serio para que hablara de una vez


- Tabaco de contrabando. Ace y Sabo lo hicieron un par de veranos cuando tenían nuestra edad y ganaron lo suficiente como para que Sabo se pagase la carrera de periodismo en Madrid y Ace el coche que quería


- No. Si te pillan vas a prisión por contrabandista


- Nami aquí todo el mundo hace la vista gorda con el tabaco


- Es cierto - añadió Usopp sentándose frente a ella y Zoro mientras Luffy permanecía de pie a su lado


- Vamos Nami


- No. No tenéis nada planeado. Por favor si no tenéis ni contactos


- Le pediré a Ace que me diga con quien hablar


- Tampoco vehículo


- La planeadora de Usopp


- ¿Y cómo vas a distribuirlo por el interior con la lancha? ¿Eh Zoro? - dijo Nami tratando de hacerles entrar en razón ya que veía que todos se estaban uniendo a las fantasías de su prometido


- El camión de reparto de tu madre Nami. Sería solo una noche, una descarga. No lo echará en falta


- Si os pillan la matrícula está acabada ella y su negocio


- Si sale bien podríamos tener el sueldo de tres meses deslomándonos en el mar ¿No estáis hartos de mataros a trabajar durante horas para cobrar una miseria? Zoro, cuando ese cabo se soltó y te arrastró por la cubierta logrando casi partirte en dos al aprisionarte contra el puente de mando ¿El patrón te dio un extra por casi matarte haciendo tu trabajo? ¿Acaso te recompensó de algún modo?


- Me echó antes de que acabase el mes. Estaba sin contrato y no quiso problemas - respondió recordando lo sucedido, cuando tenía dieciséis años, mientras acariciaba la cicatriz que surcaba de forma diagonal su torso sobre la ropa


- Eso es. No le importamos a nadie. No vale de nada levantarse a las cuatro de la mañana. Trabajar hasta que nos sangren las manos y jugarnos la vida por tres perras.


- Estoy de acuerdo. Entiendo que vuestro trabajo es duro pero...


- Luffy tiene razón - dijo Zoro cortando a Nami - una descarga... me apunto. Necesito la pasta. No puedo permitir que mi familia pase hambre y a este ritmo acabaré en la calle con ellas. Cuenta conmigo


- ¡Y conmigo! - dijo Usopp borracho - yo estoy harto de malvivir en ese galpón y cobrar una mierda. Con el dinero me pienso comprar unas sillas que no sean de plástico y una cortina nueva para el baño - dijo levantándose del suelo con energía para abrazar a Luffy


- A eso se le llama soñar - dijo Zoro risueño al escuchar las ideas de Usopp - ¿Qué dices Nami?


- Vale... supervisaré la descarga pero solo se hará si yo lo digo. Debe ser todo analizado meticulosamente. No quiero quedarme sin boda. Ya he enviado las invitaciones y no me casaré en la cárcel


Luffy agarró su brazo y la levantó del suelo muy contento para unirla al abrazo que Usopp continuaba ejerciendo sobre Luffy. Pronto Zoro se unió a ellos tras la insistencia de Luffy y continuaron bebiendo y hablando de su brillante futuro como contrabandistas.


Se despertó a la mañana siguiente con una resaca horrorosa. Definitivamente el cura era de la cofradía de la Virgen del Puño y servía un vino de garrafón que era comparable al aguarrás. No recordaba haber llegado a casa, mucho menos sabía como había abierto la puerta y se había metido en la cama. Con un dolor de cabeza horrible se fue a la cocina en busca de agua. Cuando Hiyori le vio le sonrió amable pero pronto cambió su expresión a una seria y tiró las dos ollas que parecía haber terminado de fregar en ese instante al suelo, provocando un estruendo que a Zoro casi le hace estallar la cabeza.


- ¡Mujer más cuidado! ¿Quieres dejarme sordo? - dijo llevándose las manos a la cabeza tratando de amortiguar su migraña pero solo se incrementó en cuanto Toko comenzó a llorar por el escándalo - Ala, ya está llorando


Hiyori se acercó furiosa hacia él y no le quedó otra más que retroceder de espaldas hasta que tropezó con el sofá y cayó de culo sobre él.


- ¿Dónde diablos estabas? ¡He pasado una noche espantosa! Te largaste a medio día y dijiste que llegarías pronto para luego aparecer a las cuatro y media de la mañana semi inconsciente en el rellano ¿Te has vuelto loco?


- Perdona por haberte hecho pasar un mal rato. Solo salí con los chicos. Me había olvidado de que era la despedida de soltero de Luffy y... bueno... nos vinimos un poco arriba con la celebración. Nada más


- Llamaste a Alvida vieja frígida y le recomendaste que se sacase el palo de la escoba del culo


- Ay va...


- Seguro que nos desahucia. Entre el retraso en el pago y esto nos va a largar Zoro


- Tranquila


- ¡No, nada de tranquila! - Dijo al borde del llanto sentándose en el sofá a su lado - no fue una buena idea casarnos. Eres demasiado joven


- Ya... y qué ibas a hacer si no ¿Tener a la cría tú sola? Tus padres te habrían matado


- Yo te agradezco todo pero...


- Déjalo estar. Somos una familia y saldremos de esta. Ya he encontrado trabajo Hiyori. Uno bueno. Me van a pagar bien y estaremos un poco más desahogados. Al menos por un tiempo


- ¿Hablas enserio? - dijo acercándose aún más a él en el sofá visiblemente contenta


- Totalmente - le sonrió y Hiyori se echó sobre él. Le abrazó rodeando sus hombros muy contenta y agarró su cabeza para besarle. Pronto se separó ya que no fue correspondida. Aún sonriente se alejó un poco de él y empezó a preguntarle por su nuevo trabajo


Tuvo que inventarse que le habían contratado en un buen barco y que no trabajaría lejos de la villa. Hiyori parecía tan contenta que no se molestó en buscarle tres pies al gato y aceptó sus mentiras de buen grado. Muy contenta se fue a preparar algo de desayuno mientras él iba a ver si lograba volver a dormir a la niña.


Estuvieron preparando la descarga unas cuantas semanas. Ace les facilitó a su contacto, el hombre que traía el tabaco de contrabando desde América. Lo único que debían hacer era acercarse de noche en la lancha y sin luces al punto que les indicasen. Cargarlo todo y luego. Descargar en una playa cercana hasta llenar el camión en tierra que llevaría el tabaco al lugar donde el contacto especificara. Sería coser y cantar. Al menos eso fue lo que pensaron. La noche de la descarga fue una fría noche de invierno en la que el mar estaba especialmente revuelto. Usopp y Luffy fueron los que se encargaron de de ir hasta el barco que les daría la mercancía mientras que Zoro y Nami se encargarían del el reparto por tierra. Tuvieron que esconder el tabaco en una batea ya que no fueron capaces de llegar a la costa debido a la terrible resaca que tenía el mar. Luffy y Usopp pasaron una noche terrorífica en alta mar y Nami se encargó de descargar su miedo por ambos contra Zoro que sinceramente tenía ganas de meter el furgón en el mar y hundirse con él. Por suerte les vieron aparecer casi al romper el alba. Descargaron todo en la costa en tiempo récord, llenaron el vehículo y realizaron la entrega sin más inconvenientes. El susto que se llevaron fue inmenso pero decidieron que merecía la pena en cuanto cobraron el trabajo.Start writing here…

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