Dementia [ChanBaek]

Summary

Baekhyun Byun salió de la Tierra y termina en un mundo extraño y misterioso poblado por una raza de hombres lobo. Hordas de hombres lobo que mantienen a los humanos cautivos como esclavos sexuales. Más aterrador aún, es que el Macho Alfa del grupo se siente sexualmente atraído por él. Y este cazador Alfa lo persigue desde que él llego.

Status
Complete
Chapters
6
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

1

Montañas altas del planeta Dementia. Un sistema solar de la tercera dimensión.



Sus amigos lo llamaban Astuto o Asti, más corto, pues era bien conocido por su habilidad para salir de situaciones complicadas. Pero mientras atravesaba la selva de Dementia jadeante y sin aire, los latidos de su corazón golpeando como locos contra su pecho, Baekhyun Byun tenía miedo de que, por primera vez en sus veintinueve años de vida, se hubiera metido en una situación de la cual no tenía escapatoria.

Su padre siempre le decía que era demasiado parecido a su madre para su propio bien.

Quizás tenía razón.

Baekhyun avanzaba a través de la tupida selva tan rápido como le permitían sus pies. Ignoró los mechones de pelo negro que le caían sobre los ojos molestándolo, y en cambio concentró su energía en escapar del que estaba cazándolo y cuyas habilidades para la caza estaban resultando alarmantemente desarrolladas.

—Está alcanzándome,— pensó histéricamente echando una rápida ojeada sobre el hombro.

—¡Buen Dios del cielo, no permitas que esta bestia me esclavice!—


Todavía no sabía cómo había ocurrido, todavía no tenía ninguna pista de cómo había sido catapultado a este... este lugar. Pero hacía ya un año que estaba en Dementia, y por lo menos hasta esta noche había podido frustrar los manejos de los comerciantes de esclavos que querían capturarlo.

Había sobrevivido comiendo bayas y extraños peces azules para sustentarse, durmiendo en cuevas de piedra para protegerse de los elementos; todo ese tiempo buscando, en vano, el raro icono de piedra, con forma de cabeza de lobo, que había estado sosteniendo cuando había sido transportado místicamente a este oscuro y aterrador mundo tan parecido al de Riddick .

Baekhyun ciertamente creía que si podía encontrar ese talismán, o lo que demonios fuera, podría regresar a la Tierra, de vuelta a casa.

Escapaba en la noche, corriendo a través del terreno montañoso de la impenetrable selva, expulsando el aliento en cortos jadeos. Sabía que el cazador lo estaba alcanzando, lo atraparía en cualquier momento si no encontraba alguna manera de escapar. Podía sentir sobre él sus ojos rojos, podía oír el gruñido de su garganta de depredador…

— Por favor, pidió silenciosamente a los cielos. ¡No quiero ser un esclavo! ¡Oh Dios, por favor Dios ayúdame!—

Baekhyun corrió increíblemente más rápido, mientras ignoraba el sonido zumbante de los insectos rapaces que pululaban a lo largo del denso terreno.

Sabía lo que esos locos le habían hecho a ese muchacho humano, al que había intentado ayudar a escapar de Dementia, hacía cosa de seis meses. También sabía que los machos de Dementia codiciaban a los humanoides como esclavos sexuales y para que los sirvieran.

El que estaba rastreándolo ahora se llamaba Chänyëøl, general Chänyëøl, si había entendido correctamente lo que había oído por casualidad a los lugareños de la reserva Exodo. 

Chänyëøl había sido una vez un humilde lugarteniente, pero había tomado la Reserva Exodus

por la fuerza, cuando el antiguo líder fue asesinado por los miembros de una tribu cercana. Ahora el nuevo general gobernaba con puño de hierro, y en sólo un año había logrado que Exodus fuera la más respetada de las reservas y sus ejecutores los más temidos del planeta.

Chänyëøl. 

Ésta no era la primera vez que él iba a la caza de Baekhyun; no era la primera vez que intentaba esclavizarlo. 

Pero, pensaba él mientras corría más y más rápido todavía, bien podría ser la última vez que intentara cazarlo, si no se le ocurría alguna manera de escapar. 

Dos veces antes se le había acercado furtivamente, las dos veces lo había frustrado. 

La tercera vez sería definitiva, pero quién sabía si para él... o para el rastreador...



Chänyëøl. Él se mantenía en pie, derecho como un humano, poseía la sagacidad mental de un humano e incluso olía como un humano, pero este macho no era humano en absoluto.

Un lobo. Si no conseguía salir de esta situación, pensaba angustiosamente mientras se esforzaba por respirar, se convertiría en el esclavo sexual de un lobo.


No.


El viento gemía espeluznantemente abatiéndose sobre él, mientras retumbaba en el áspero y extraño terreno. Podía sentirlo cerca, cada vez más cerca; podía sentir sus agudos ojos mirándol posesivamente.


—¡Corre, Baekhyun! ¡Corre!—


Baekhyun sollozaba suavemente mientras el sordo gruñido se acercaba alarmantemente. Los latidos de su corazón golpeaban como una piedra contra su pecho. Sus ojos marrones se abrieron enormes y su respiración se hizo forzada.

Giró rápidamente hacia la izquierda, internándose en la parte más espesa de la selva; sabía que no era el lugar más seguro, pero comprendía que era la única manera de poder frustrar a Chänyëøl durante este tercer encuentro.

— ¡Ayúdame!— suplicaba mentalmente. — ¡Dios del cielo, ayúdame por favor!—

Baekhyun gritó cuando la afilada púa de una enredadera depredadora se disparó sobre él y le atravesó el muslo, lanzándolo eficazmente a tierra, mientras lentamente su alucinógeno lo narcotizaba.

Gritó nuevamente cuando los gruesos y frondosos tentáculos se entrelazaron alrededor de sus miembros; las ramas se extendieron al instante como las alas de un águila, convirtiendo en jirones las ropas que vestía y dejándolo completamente abierto y desnudo sobre el lecho de la selva.

—No. Las enredaderas, oh no, no las enredaderas.—

Baekhyun sabía que todo había terminado. También comprendía que Chänyëøl había ganado. 

Si el general no lo encontraba por su olor, entonces las enredaderas se darían un festín con él. Se alimentarían de sus secreciones sexuales hasta que muriera deshidratado y mentalmente quebrado. 


De cualquier modo, se había acabado.


Las enredaderas eran el método utilizado por los Dementianos para someter a su voluntad a los humanos esclavizados. La depredadora planta inocularía en su sistema, de forma intravenosa, un alucinógeno eufórico, provocándole orgasmo tras orgasmo que lo proveería de los jugos con los que se alimentaba, hasta que muriera literalmente de placer y deshidratación. El alucinógeno, administrado en demasiada cantidad, también lo conduciría a la locura, de modo que la única manera en que podría recuperar sus capacidades mentales para abandonar Dementia sería a través de la muerte.

Baekhyun gritó suavemente, cuando dos brotes rosados de la enredadera se sujetaron fuertemente a sus pezones y empezaron a succionarlos. Inmediatamente se pusieron duros provocando nuevos gemidos. 

—Esto se ha terminado—, pensó, cerrando los ojos mientras el alucinógeno empezaba a surtir efecto. —Se acabó…—

El sonido de un gruñido bajo, arrogante llenó su mente. 

Baekhyun parpadeó despacio, abriendo sus ojos en un gemido cuando un tercer brote de la enredadera sujetó su pene y comenzó a succionarlo. Se estremeció, sabiendo que el orgasmo sería inminente.

El general estaba de pie ante él, sus penetrantes ojos rojos miraban posesivamente su extendido cuerpo desnudo. Su mirada se fijó en su sexo, demorándose allí para recorrerlo luego lentamente hasta encontrarse con sus ojos.

Baekhyun tragó con dificultad, preguntándose, a través del eufórico aturdimiento que lo recorría rápidamente, cuánto tiempo pasaría antes de que estuviera rogándole al bastardo que lo jodiera. 

Un Alfa Supremo, un macho alfa que poseía más esclavos de los que él podría contar, seguramente sabría, y muy bien, cómo usar las enredaderas para conseguir lo que quería.

Gimió y simultáneamente arqueó sus caderas cuando el primer y poderoso orgasmo lo golpeó. Cerró herméticamente los ojos, no quería ver su expresión, porque podía sentir su arrogante placer como si fuera algo tangible. Sabía que había ganado, y también que podría hacer lo que quisiera con él.

El sonido susurrante de las ropas de cuero al desvestirse, le hizo abrir los ojos soñolientamente por un momento. Era difícil concentrarse en algo mientras el placer lo golpeaba rápidamente, pero estaba lo bastante despierto como para reconocer al desnudo y poderoso macho Dementiano que estaba de pie sobre él.

Su cuerpo medía al menos dos metros de altura, probablemente más. Su musculatura era extrema, sin ninguna duda era el cuerpo más poderoso, musculoso y pesado que él hubiera visto en toda su vida.

Dos incisivos mortales destacaban en su dentadura, que de otro modo parecía humana, un duro recordatorio de que podría rebanar su yugular como si fuera manteca fundida.

Sus ojos lanzaron una mirada hacia su pene, duro como la piedra y con un enorme nudo en la base. Nerviosamente se mojó los labios, preguntándose de nuevo, cuánto tiempo pasaría antes de que él estuviera pidiéndole al general que lo follara.

Y entonces el placer lo golpeó de nuevo y dejó de preocuparse.