SALVAME +18 L.3

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Summary

Adriano se caracterizaba por hacer que sus enemigos vivieran un infierno antes de dejar este mundo, pero vaya ironía de la vida: cuando apareció en la vida de Estela, logró sacarla de su propio infierno. Cuando Estela estaba a punto de rendirse, fue cuando él apareció. Para muchos, Adriano era un jodido monstruo que no le importaba cuán manchadas tenía las manos de sangre, pero para Estela, era su ángel, su salvación.

Status
Complete
Chapters
20
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

Prólogo

ESTELA


—¡Tú la mataste! —El grito desgarrador lastima mi garganta. Aun así, eso no me impide seguir gritando. Me muevo con rapidez y me acerco a María. La arrempujo, no logrando moverla. Después de todo, ¿cuánto daño puede hacer una niña de diez años a un adulto? —. Te vi poner la almohada en su rostro.


—Eso nunca pasó, Estela. Tu madre murió a causa del cáncer, cariño. —Mi padre, el hombre que tenía como un héroe, se interpone entre María y yo —. Nena, ¿de dónde sacas eso?


Es un maldito mentiroso, lo peor del mundo. Él estaba en la habitación cuando María puso la almohada en el rostro de mi madre. Él fue testigo de todo, mientras que yo solo me quedaba ahí viendo cómo le arrebatan la vida a mi mami.


—¡Mentira!


Mi hermana de solo cinco años entra a la habitación y observa con los ojos abiertos la conmoción, sin entender nada de lo que está pasando. Sus bonitos ojos color miel se mueven hacia el cuerpo sin vida de nuestra madre, que yace en la cama. Se acerca lentamente, presintiendo que algo va mal.


—¿Mami está dormida? —pregunta con su tierna voz, mientras una de sus manos le toca la frente.


Un sollozo abandona mis labios y la realidad me golpea: mamá está muerta. Nunca más escucharé su cantarina voz y su risa contagiosa, y todo es culpa de María.


Yo la vi.


—Le diré a la policía lo que hicieron los dos. —Tan inocente y crédula, para entonces no sabía lo que mi padre podía hacer —. Les contaré a todos lo que hicieron.


El rostro de mi padre se desencaja y deja de parecerse al hombre que tanto admiraba. La calidez en sus ojos, con la que siempre me miraba, ya no está más. Parece un completo extraño ante mis ojos.


—Llévate a Rebeca a su habitación, María. Yo hablaré con Estela. —Su tono de voz es tan frío que una corriente helada me recorre el cuerpo, haciéndome estremecer en mi lugar. Los vellos de mi cuerpo se ponen de punta y, de repente, me siento más pequeña de lo normal. ¿Quién es este hombre que está frente a mí? —. Estela, ¿ya empezamos a ver cosas donde no las hay? ¿Otra vez creándote escenarios en la cabeza? Me preocupas, cariño.


Su grande mano acaricia mi cabeza y se siente incorrecto.


Quiero alejarme de él y correr hacia mami para que me proteja, pero eso es imposible, ya no está más. Mis lágrimas se desbordan por mis mejillas y mi labio inferior comienza a temblar. —Tenemos que solucionar esto, Estela. ¿Qué haré contigo?


Ladea la cabeza con curiosidad.


Nunca imaginé que la solución llegaría al segundo día. El hombre que se suponía que debía cuidar de mí y protegerme de todo mal me arrojó a los lobos hambrientos, a mí, una niña de tan solo diez años.


Me sacó del país, separándome del cuerpo de mami y de mi hermanita menor, encerrándome en un maldito psiquiátrico, donde se convertiría en mi infierno personal.