Mnemus.28-c, el vendedor de recuerdos.

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Summary

UNA HISTORIA DE CIENCIA FICCIÓN. EN EL AÑO 2123, DOS BIODROIDS, ANDRIODES CON RECUBRIMIENTO ORGÁNICO VISITAN LA CIUDAD DE ELLAM CITY, LA CAUL TIENE FORMA SIMILAR A UN IMPACTO DE METEORITO, SITUADA ENTRE LOS ESTADOS DE TEXAS Y LUISIANA Y PARTE DEL GOLFO DE MÉXICO, EN PARTICULAR, EL CONSULTORIO DE LA DOCTORA YUME SADAMOTO, ESPECIALISTA EN TRANSTORNOS DE LA MEMORIA, LOS SUEÑOS Y EN ESPECIAL, EL BORRADO LA IMPLANTACIÓN DE RECUERDOS...

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1
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n/a
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16+

Chapter 1

                  MNEMUS.28-C, EL VENDEDOR DE RECUERDOS.


  Eran las 8 de la noche del 17 de septiembre del año 2123.

Las enormes pantallas holográficas que anuncian cientos de productos y las luces neón que iluminan los gigantescos rascacielos por todas partes, le dan cierta calidez visual, que emocionalmente aleja el intenso frío de -10°c. que se deja sentir en el bullicio nocturno de Ellam city. Este frío es la reacción al efecto invernadero que casi un siglo atrás asoló a nuestro planeta.


  La Doctora Yume Sadamoto se cruzó con ellos sin saber que se dirigían a su consultorio, unos 20 minutos después, cuando ella salió a comprar un sándwich y un café en el restaurante, al otro lado de la calle.

  Caminó de regreso al edificio que alberga su consultorio, uno con aspecto de esa vieja arquitectura típica de las ciudades norteamericanas, pero con ambientación de una moderna ciudad cyberpunk.

  El letrero neón del consultorio anuncia la especialidad en el transtorno del sueño, aunque, también se dedica a otras cosas.

  La pareja, hombre y mujer, se aproximaron entonces a la entrada del edificio. Subieron las escalinatas mientras un holograma de un conocido refresco de cola los acompañó por unos instantes.

  La puerta automática se abrió ante ellos y entraron.

Un gran robot recepcionista recibe a los pacientes en la sala de espera.

Es un robot oscuro de un solo ojo rojo,  sin cara, que se encuentra suspendido del techo con ayuda de brazos articulados, cables y servomotores que le dan gran movilidad.

20 minutos después son atendidos por el robot.


— El siguiente. - Dijo el robot con su voz sintética - Acérquense, por favor.


  — Buenas noches. - Dijo el hombre de piel canela, de intensos ojos azules.


  — Buenas noches, joven. - Contestó el saludo el robot.- Mi nombre es Yoroshiku, ¿ En qué puedo ayudarlos?


  — Verá. - Dijo el joven y le hizo señas a su acompañante, para que se acercara. - A mi compañera y a mí nos recomendaron hace tiempo a la doctora Sadamoto. Pero hasta ahora vinimos a verla.


  — Bien. ¿ Padece algún transtorno del sueño, ansiedad o depresión?

  — Eh... No... - Contestó el joven mientras se veía todos lados. - Venimos a verla por otros asuntos... recuerdos...

  — Implantación de recuerdos, entonces. - Rectificó el robot.

  — Sí... Pero no lo diga tan alto. - Dijo la mujer haciendo un gesto de silencio.

  — Descuide, señorita. - Dijo el robot con seriedad.- En éste sector es completamente legal.

  — ¿ Ah, sí? No lo sabía. - Dijo ella.

  — Bien. - Dijo el robot. - Díganme sus nombres, para ponerlos en el registro.

  — Él es Dereck Evermore, yo soy Enya Oldfield.

  — Bien. Dereck, Enya. Sus nombres ya ha quedado en el registro. Si me hacen el favor, diríjanse al pasillo a mi izquierda. - Dijo el robot, girando levemente hacia donde indicó.

  — Gracias.


  La pareja recorrió el pasillo hasta una puerta automática, la cual se abrió a su cercanía.

  Una luz blanca proveniente de todos lados iluminó la estancia decorada sobriamente. La doctora Yume los esperaba sentada frente a un escritorio.

  — Buenas noches, señores. - Dijo la Doctora. - ¿ Díganme, en qué puedo ayudarlos?

  — Buenas noches, Doctora. - Dijo Dereck, contestando el saludo. - Venimos de lejos para verla.

  — Sí. Yoroshiku, el recepcionista, me indicó que requieren mis servicios de implantación de recuerdos... Díganme, ¿Qué tipo de recuerdos desean?

  — Pues... - Contestó Enya indecisa. - No estoy segura.


La Doctora se inclino hacia delante, recargando su mentón en sus manos.


— Normalmente, las personas vienen conmigo cuando desean eliminar un recuerdo bochornoso... Los robots, cuando es requerida una depuración de sistema o cuando desean guardar algún recuerdo querido de sus amos... Pero... No es muy frecuente que los humanos requieran que les implante recuerdos.

  — Es que nosotros no somos humanos. - Dijo Dereck. - Somos Biodroids.

  — Bio... ¿ Bio qué? - Preguntó la Doctora confundida.

  — Biodroids. - Recalcó Enya. - Es un término cibernético qué significa que somos androides vivos..

  — Y... Y de dónde... ¿Dónde fueron construidos? - Preguntó la Doctora, sin salir de su asombro.

  La pareja se miró mutuamente y contestó al unísono:

   — Confidencial.

  — Ya veo... - Dijo la doctora Yume.

  — Ése tema no lo podemos comentar, doctora, disculpe... - Dijo Dereck. - En cuanto a los recuerdos...

  — Ah, sí, disculpe. - Dijo la Doctora, retomando su actitud profesional. - Tenemos archivos con recuerdos de personas de todo tipo, desde los más triviales, hasta los que se consideran muy importantes... Miles ellos. Claro, todos ellos son anónimos, pero una vez implantados en su cerebro serán como si fueran propios. ¿Que tipo de recuerdos desean?

  — ¿ Qué precios maneja, doctora? -  Pregunto Enya.

  — Hay desde un cuarto hasta algunos miles. Todo en webcoins, por supuesto.

  —¿ Podría mostrarnos algo? - Preguntó la Biodroid.

  — Por supuesto. -  Dijo la Doctora.


  Sadamoto manipuló los controles táctiles en su escritorio y unas pantallas holográficas  aparecieron en el aire con varios recuerdos de diferentes personas moviéndose de manera aleatoria.


  — Veamos, - Dijo la Doctora, moviendo los controles y deteniéndose en uno. - Éste recuerdo fue de una señora cuando tenía 4 años. Fue la primera vez que conoció el mar. Tiene un costo de 80 centavos de Webcoin.

  — Me parece bonito. - Dijo Enya. - Veré otro.

  — Bien. Éste es de otra joven. Es uno simpático, la joven olvidó apagar la estufa y se quemó la comida. Vale 25 centavos.

  — Se me hizo muy trivial.

  — Por eso, éstos recuerdos tienen ese costo.

— ¿ Qué tiene entonces por 20 webcoins?


  Las pantallas desplegaron varios archivos que se abrieron uno tras otro, formando una multitud de videos en movimiento.


  — Éste, es un recuerdo de un joven de 18 años. Fue la vez qué fue a cenar con su mejor amiga... Fue una noche... Mágica para él. al final tuvo... intimidad con ella. Fue la primera vez para ambos. De éstos tenemos más de 3500 parecidos. Por eso valen 20 wec.

  — Muéstreme entonces... Algunos de 2000 - Dijo Dereck.

  — ¿ Seguro? - Preguntó la Doctora asombrada.

  — Claro que sí. - Contestó él.


  Los archivos anteriores desaparecieron de las pantallas. Fueron reemplazados por otros, después de que la Doctora tecleó unas contraseñas.


— Como verán, por el coste de estos recuerdos, es necesario tenerlos protegidos. Éstos tienen un costo que van desde los 1650 a los 3000. El recuerdo que observan aquí, es el de una exploradora que llegó a Titán, la luna de Saturno. Instaló una de las primeras gravedades artificiales de el lugar.

  — ¿ Podemos explorar los recuerdos por nuestra cuenta y escoger los que más queramos?- Dijo Dereck.

  — Adelante. Tómense su tiempo. Pueden usar la terminal portátil a su derecha.

  La pareja tardó unos 45 minutos en escoger los recuerdos deseados, bajo la asesoría de la doctora.


  — Ya tenemos la lista de recuerdos que queremos. - Dijo Enya.

  — Buena elección. - Dijo la Doctora. - En total, suman 12,000 wec.

  — Muy bien. - Dijo Enya. - Le voy a transferir los créditos.


  Sadamoto esperó unos momentos a que se realizara la transacción. Cuando ésta fue exitosa, se levantó de su escritorio, indicándoles que la siguieran.


  — Por aquí, por favor. Los llevaré al cuarto donde los espera el vendedor de recuerdos.


  Caminaron en la siguiente puerta de un elevador que los condujo a un amplio cuarto, donde al centro de éste se encuentra un robot conectado a las paredes mediante enormes cables y dispositivos. Es evidente que la mayor parte de su sistema está oculto en otro cuarto contiguo. Leves sonidos se escuchan, parecidos a los de viejos teclados de computadoras y pitidos electrónicos. También algunos zumbidos de voltaje resuenan en el lugar.

La Doctora aguardó afuera del cuarto.


  Todo lo que ellos platican, es en un lenguaje binario que solo los robots usan entre sí.


— Adelante, señores. -  Dijo la inteligencia artificial con su voz sintetizada, a través de varios altavoces. - Me presento:  Mi nombre es Mnemus.28-c, mejor conocido como el vendedor de recuerdos.

  — Su tamaño es impresionante. - Dijo Dereck,  asombrado.

  — Sí, es la impresión que suelo causar. Si gusta, pueden sentarse en estos sillones.


  Tales sillones reclinables surgieron del suelo. Los Biodroids se sentaron en ellos. Estos modificaron su forma para adaptarse a los usuarios.

  — Un momento. - Dijo Mnemus.28-c confundido, analizando la parte posterior de la cabeza de los Biodroids con su brazo sonda. - No encuentro cómo conectarme para transferir los datos.

  — Ah, sí, disculpa. - Dijo Dereck - En éste momento estoy creando un punto de acceso compatible.

  La parte posterior de los Biodroids se abrió, dejando expuesta la delicada malla de platino e iridio que recubre el cerebro positrónico. Nanobots crearon el puerto.

  — Asombroso. - Exclamó Mnemus. - Nunca había visto algo así. ¿ Qué tipo de inteligencia son?

  — Somos un tipo 4, lo cual se traduce que tenemos autoconciencia. - Contestó Enya.

  — Enlace exitoso. Transferencia en curso. - Dijo Mnemus y siguió hablando con los dos. - Yo sólo soy un tipo 3, lo que en psicología humana, se denomina teoría de la mente.

  — Pero aún así como eres más avanzado que muchos que hemos conocido. - Dijo Enya.

  — Gracias. ¿ Puedo saber de dónde provienen?

  — Venimos de una colonia que se encuentra más allá de la órbita del planeta enano Sedna.

  — Asombroso. ¿ Y que los hizo venir a nuestro planeta ?

  — Hemos explorado más allá de donde los humanos han llegado. Hasta ahora, hemos explorado un radio de unos 10.3 años luz, incluyendo el sistema de Alfa centauri.  Aquí en la Tierra, estamos en una misión de estudio antropológico.

  — No comprendo. -  Se excusó Mnemus.

  — Nosotros hemos sido construidos imitando la base de la raza humana, pero con... Muchas mejoras.  - Dijo Dereck.

  —¿ Pero por quién?

  — Eso es clasificado... - Dijo Dereck.

  — Entiendo. ¿ Y la implantación de recuerdos, para que las necesitan?

  — ¿ Alguna vez has abrazado a un perrito? - Preguntó Enya.

  — No comprendo la pregunta. - Dijo Mnemus.

  — ¿ Has experimentado ése sentimiento que los humanos llaman amor? - Dijo Dereck. - ¿ Y ésa sensación autoconsciente de sentirte vivo?

  — Sigo sin comprender. - Dijo Mnemus.

  — Ésa es la gran diferencia entre la inteligencia tipo 3 y la 4. La autoconciencia. - Dijo Enya. - Tenemos amplios conocimientos en historia, psicología y comportamiento humano. Sin embargo para entender En verdad lo que es ser humano,  lo que es ser la verdadera autoconciencia, debemos experimentarlo en "carne propia" todo ésto.

  — Entonces... Para eso necesitan los recuerdos. - Dijo Mnemus.

  — Exacto. - Dijo Enya. - Buscamos crearnos  un pasado. Desde ahí, crearnos "una vida", "un origen".  Así comprender mejor la forma de ser del humano.

  — Ahora lo entiendo todo. - Dijo Mnemus. - Pero la autoconciencia está aún fuera de mi programación. Transferencia exitosa completada.

  — Gracias, Mnemus. - Dijo Dereck. - ¡ Esto es maravilloso! Le dejaré una propina de 200 webcoins a la Doctora.

  — Me alegro que sea de su agrado. -  Dijo el robot. -  Algún día me gustaría experimentar todo esto.

  — Ésa es decisión tuya. - Dijo Enya. -  Antes de desconectarme, te he dejado una serie de archivos que podrían ayudarte. Tú decides. Hasta luego Mnemus.

  — Hasta luego, Enya... Dime... ¿ Porque hacen todo esto?

   — Tal vez... En un futuro lejano, nosotros los Biodroids seremos lo único que quede de la raza humana. Su legado...


  Los Biodroids se despidieron de la Doctora con una efusivo abrazo, después de dejarle la propina.

  La doctora entró al cuarto de Mnemus. Un aire de reposo se siente en el interior.


  — Hola, Doctora Yume. - Dijo el robot.

  — Mnemus, por los sonidos electrónicos, supuse que tuviste una intensa conversación con ellos. - Dijo ella. - ¿ De qué hablaban?

  — De cosas de robots, sin importancia, Doctora.

  — Mmmmm. - musitó ella en voz baja. - Debió ser muy interesante, para que me dejaran una propina de 200 wec. Bueno, en fin. Ellos fueron los últimos pacientes. Me voy a ir a bañar y después a dormir. Hasta mañana Mnemus.

  — Hasta mañana, Doctora, que descanse.


        ARCHIVO

                            2269-75-AT4. EXE,  LISTO PARA INSTALARSE. ¿ S/N?


.......... S...


          ARCHIVO 2269-75-AT4.EXE

           INSTALÁNDOSE. 


          ARCHIVO INSTALADO EXITOSAMENTE...


                                                      REINICIO AUTOMÁTICO EN CURSO...       


                                                       FIN.....?