Ingobernable

All Rights Reserved ©

Summary

No soy fácil, no soy tú. No soy ella, no soy nadie y soy todas a la vez.

Genre
Drama/Erotica
Author
Irene
Status
Ongoing
Chapters
8
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1: Primeros pasos en la sombra



Dicen que nadie elige su destino, pero yo sabía que el mío lo había tallado con mis propias uñas. Mi nombre es India, aunque para algunos soy solo una sombra con perfume caro. Si alguien me hubiera dicho hace un año que terminaría aquí, riendo entre copas rotas y promesas vacías, habría soltado una carcajada amarga. Pero aquí estoy, en el mundo donde el deseo tiene precio y la libertad es solo una ilusión.


Todo comenzó una noche de verano, una de esas que asfixian hasta el alma. Llevaba semanas sin dormir bien, con deudas que me respiraban en el cuello y un trabajo de mierda que apenas me daba para subsistir. Caminaba por la avenida principal, esa donde las luces de neón prometen paraísos falsos. Era un paseo sin rumbo, un intento desesperado por encontrar algo que no sabía definir.


Y entonces apareció ella. Alta, segura, con un vestido rojo que parecía hecho de pecado. Tenía el porte de una reina y los ojos de quien ya ha visto el infierno y le ha gustado. Se acercó a mí con una sonrisa que olía a peligro.


—¿India, verdad? —dijo, como si supiera algo de mí que ni yo misma conocía.


Asentí, sin saber por qué. Había algo en su voz, en su manera de mirarme, que me desarmó.


—Te he visto rondar. Pareces perdida, pero te aseguro que aquí nadie se pierde por casualidad.


No respondí. No podía. Su presencia era abrumadora, como un huracán que arrastra todo a su paso.


—Ven conmigo. Te invito a una copa.


No sé por qué acepté. Tal vez porque no tenía nada que perder. Tal vez porque en el fondo ya sabía que mi vida estaba a punto de cambiar para siempre.


Me llevó a un bar clandestino, uno de esos donde las luces son tenues y el aire está cargado de secretos. La música era lenta, envolvente, y cada rincón parecía esconder una historia que nadie se atrevía a contar.


—Mi nombre es Lola —dijo, dejando su copa sobre la mesa—. Y creo que tienes lo que se necesita para sobrevivir aquí.


—¿Aquí? —pregunté, confundida.


—En este mundo. El mundo donde las reglas no existen y las máscaras son obligatorias.


No sabía exactamente a qué se refería, pero supe que no estaba hablando de algo legal. Y, sin embargo, su propuesta me intrigó más de lo que me asustó.


—Mira, India, la vida es una jaula para casi todas. Pero algunas aprendemos a decorarla, a hacerla nuestra. Te lo diré claro: aquí puedes ganar más en una noche que en un mes entero trabajando como una idiota. Pero no es un camino fácil. No es para cualquiera.


Su voz era hipnótica, como un veneno dulce que te consume sin que te des cuenta. Sentí que mi corazón latía más rápido, pero no era miedo. Era curiosidad.


—¿Y qué tendría que hacer?


Lola sonrió, como si hubiera estado esperando esa pregunta.


—Ser tú misma. O, mejor dicho, aprender a ser muchas tú.


Esa noche fue el principio. El primer paso hacia un abismo que aún no sabía si me iba a tragar o a darme alas. Cuando me fui del bar, con el número de Lola escrito en mi muñeca, sentí que mi vida ya no me pertenecía. Pero por primera vez en mucho tiempo, me sentí viva.


Lo que no sabía era que, para vivir en este mundo, tendría que morir muchas veces.