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El frío viento de invierno se colo por entre sus ropas causándole un ligero escalofrío. Un suspiró de aburrimiento escapó de sus labios y comenzó a caminar buscando la cafetería en la que sus dos amigos le dijeron que lo esperarían sin prestar atención a las miradas de las y los omegas que estaban en el centro comercial. Atraía demasiado la atención, pero estaba acostumbrado, era un alfa bien parecido con un aroma realmente cautivador, pero los omegas ahí no era de su interés, ningún omega que el conociera le llamaba la atención lo suficiente como para intentar algo serio. Encontró la cafetería después de unos minutos y entró, busco a sus amigos y únicos miembros de su manada con la mirada, encontrandolos rápidamente en una alejada mesa junto a una ventana, se acercó sin verdadero ánimo y se sento frente a ambos, la platica fue reemplazada por un suave chillido de alegría de la pelinegra y una cálida sonrisa del rubio, ambos omegas comenzaron a soltar sus aromas cargados de felicidad y nostalgia mientras el dejaba escapar un poco de su esencia, cargada de aburrimiento y solo un poco de felicidad.
La platica entre los tres comenzo a fluir de manera natural, como si no hubieran pasado siete años sin verse desde que el pelinegro renunció a un puesto en una preparatoria. Ignoraron el lugar por completo, las miradas descaradas que eran dirigidas a la omega pelinegra dejaron de ser importantes, los ojos lujurioso que recorrían el cuerpo del omega rubio pasaron a segundo plano y las miradas deseosas de cada omega del lugar fueron nuevamente ignoradas por el alfa pelinegro, como si ningún omega aparte de aquellos dos fuera digno de su atención.
Hasta que un aroma dulce llegó a todos los presentes, un suave olor a caramelo y naranja llamó la atención de los alfas, sacándoles ligeros gruñidos de satisfacción, Shota no fue la excepción, el aroma realmente embriagante lo rodeo como si reclamará su presencia de manera inconsciente, la puerta de la cafetería fue abierta y un montón de risas llenaron el lugar, los duenos de las risas no miraron alrededor, simplemente tomaron una mesa cercana a la del pelinegro recibiendo las atentas miradas de los presentes, cinco sillas fueron ocupadas, una blanca chica delgada de alborotado cabello rosa con un par de ojos color ámbar y mejillas coloreadas por un suave sonrojo; un pelinegro con ojos del mismo color y cabello lacio negro que sonreía mostrando una hilera de blancos dientes perfectos; un rubio con un mechón negro de ojos ámbar y sonrisa inocente dibujada en un par de labios delicadamente coloreados de rosa; un pelirrojo de ojos rojos, cuerpo esbelto, piel clara y sonrisa afilada y por último; el dueño de aquel aroma, un chico de cabello rubio cenizo alborotado con ojos brillantes cual rubíes y piel de porcelana, todos con pantalones de cuero que se ajustaban a sus cuerpos y remarcaban las curvas atrevidas pero delicadas de cada uno, camisetas de cuello alto negras que se ajustaban en las zonas indicadas haciendo que las cinturas parecieran más pequeñas de lo que eran, botas altas de cuero llenas de estoperoles y cadenas que hacían sonidos campaneantes cada que se movían y por último chaquetas de cuero, todas con el mismo dibujo de una calavera abstracta de color blanco, con los hombros llenos de estoperoles puntiagudos y redondos. Paso completamente desapercibido el collar negro con líneas azul celeste en el cuello de ambos rubios y la pelirrosa.
Una tímida mesera se acercó al pequeño grupo que ordenó sin hacer caso a nadie más.
—Rayos! — murmuró el omega rubio a su izquierda con una expresión de frustración —, si hubiera sabido que vendrían no te habría citado aqui
—¿Que tiene de malo que ellos vengan, Hisashi? — preguntó sin mucho interés a su amigo
—Son unos alborotadores de primera, Shota — le respondió la pelinegra mirando la mesa del pequeño grupo —, ellos y el otro grupo de chicos siempre terminan causando algún destrozó a donde sea que van
—¿El otro grupo? — ahora si comenzaba a sentir interés, por alguna extraña razón que prefería ignorar
—Si, el otro grupo — volvió a hablar la pelinegra—, este es el grupo de Katsuki Bakugo, un universitario demasiado escandaloso y el otro grupo es el de Izuku Midoriya, otro universitario demasiado recatado, se odian porque Katsuki es mejor que Izuku en muchas cosas, además de que es mas fuerte
—¿Más fuerte?, no veo como eso afecta a alguno de ellos, Nemuri— respondió mientras comenzaba a ver que ordenaria
—Izuku es un alfa y Katsuki un omega — respondió el rubio
Aquello lo tomó desprevenido, ¿un omega más fuerte que un alfa?, imposible.
Los omegas eran demasiado sumisos como para hacerle frente a un alfa, incluso sus amigos que bien podían retarlo a él o a algún otro alfa que conocieran.
—Eso es imposible — murmuró mientras llamaba a la mesera más cercana
—Pará ellos no, Shota — replicó Hisashi —, talvez deberíamos salir de aquí antes de que ocurra un incidente
—Ni lo sueñes, voy a ordenar y no pienso irme sin mi café — gruñó el alfa cruzandose de brazos
—Bien, nos quedaremos — respondió la pelinegra de mala gana cuando la mesera se acercó
—¿Y como es que los conocen? — preguntó después de ordenar
—Katsuki necesita nuestras materias para su carrera al igual que sus amigos — respondió el rubio
—Y también va a necesitar tu materia, así que tendrás que soportarlos cada que discutan — murmuró el de ojos verdes
—Te saldrán canas antes de que termine el año — se burló la pelinegra
—Me suicidó antes de tener canas — dijo finjiendo sentirse ofendido
La platica continuó desviandose a diversos temas, como una maestra de otra escuela que aún seguía pretendiendo al pelinegro, el maestro al que Nemuri le había hechado el ojo y el pobre maestro que trataba, inútilmente, de conquistar a Hisashi. Tan concentrados estuvieron en su platica que no notaron el momento en que otro grupo de chicos entró a la cafetería, solo lo notaron cuando una serie de aromas hostiles se hicieron notar llamando su atención por el hecho de que varios alfas y omegas decidieron que habían terminado, pagaron y salieron como si sus vidas dependerán de aquello.
A Shota le pareció extraño, por la puerta no entró un grupo donde cada integrante parecía recién salido de prisión, más bien, parecía que habían estado encerrados en una biblioteca estudiando por sus ropas. Una chica castaña de mejillas regordetas y rosadas, con un chaleco de rombos, una camisa blanca de mangas largas y una falda escolar azul marino junto a un par de zapatos de tacon corto color azul claro con un moño en la punta; un chico de cabello tan negro que parecía azul, con lentes y un chaleco blanco con una camisa de manga corta que mostraba un par de brazos ligeramente musculosos, un pantalón de vestir azul y zapatos simples de cuero; una chica de cabello verde muy oscuro que le llegaba a la cintura atado en un moño bastante grande, con un sueter tejido de color verde y un pantalón de mezclilla azul junto a unos sencillos tenis color verde militar; un chico que llamaba la atención solo con su cabello mitad blanco mitad rojo y con sus ojos, uno gris y el otro azul que resaltaba por una grande cicatriz rojiza, usaba un sueter color crema de cuello de tortuga que le quedaba algo grande, un pantalón de mezclilla negro y zapatos que claramente no iban juntos, uno rojo y el otro azul; por último un chico de cabello verde alborotado con una sudadera color menta, pantalón del mismo color y zapatos negros. Esta vez Shota si noto los collares de la castaña y del bicolor, con la diferencia de que estos tenían líneas color rojo.
Lo primero que Shota noto fue que el rubio cenizo y el chico de cabello verde se miraban como si el otro fuera el peor criminal en la historia de los criminales.
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Esta es la primera historia que publico en esta plataforma, espero les guste.
Más adelante publicare mas de mis historias que tambien pueden encontrar en