Capitulo 1
When the party’s over
“Sin esperar nada de nadie, me diste esperanza”
“Me hiciste sentir especial y luego te marchaste”
Dana
-D…n… -
El audio quedo ensordecido por la luz, que paso abruptamente a oscuridad.
-¡DANA! – Escuche a alguien gritarme directamente al oido.
-¡Mierda, que pasa! – Me sobresalte claramente asustada.
-¡¿Otra vez dormida?! – Otra vez la puta de mi jefa, me levante de mi escritorio y la confronte de pie.
-¡¿Dormida?! ¡A.G.O.T.A.D.A querrás decir! ¡Cansada! ¡Exhausta! – Repliqué obstinada de voz de imbécil.
-¡Ya me tienes hart… - La interrumpí y me sacudí ahora sí, invadida por el estrés.
-¡Harta me tienes tu a mi hija de puta! ¡Ya no te aguanto más! ¡ODIO ESTE PUTO TRABAJO DE MIERDA, ODIO TUS MALDITAS ORDENES Y A TODOS ESTOS CABRONES! – Mi cabello se desarreglo, mis manos temblaban muchísimo. Algunos pocos me veían súper asqueados.
-¡Toma tus cosas y te lar… - Volví a interrumpirla.
-¡NO ME VAS A BOTAR, SOY YO LA QUE RENUNCIA A ESTA PORQUERIA – Me arranque la camisa del uniforme y se la tire al suelo.
-¡Desde que llegaste aquí solo nos has dado problemas! –
-¡¡Mi padre me obligó a estar aquí!! ¡¡¿O tu crees que tengo la realidad tan distorsionada para trabajar para ti por mi cuenta??!! Por favor – Me reí por lo bajo, tome mi cartera de la silla y comencé a caminar a la salida.
-¡¡Dana no hemos terminado!! – De brazos cruzados se quedo estática mirando al lugar al que hace medio segundo estaba.
-¡Me largo, no es eso lo que querías!.
-¡¡Antes de que te vayas vamos a discutir un asunto!! – Hizo hincapie en esto último.
-¿Qué cosa? ¿Este es el momento en el que me humillas? – Puse una mano en mi cintura y arquee una ceja.
-Es el momento en el que te pregunto… - Saca una bolsita de marihuana de debajo de su elegante gabardina.
-¿Por qué te drogas en MI empresa? – Se acercó dos pasos a mi y acerco la bolsa a mi cara.
-¿Perdón? – Sentí un colapso en el corazón.
-¿Tienes algo que decir? –
-¿Se puede saber de donde sacaste eso? – No puede ser. ¿Cómo encontró eso? Alguien tuvo que Verne, la única que sabia el escondite era yo.
-Aquí las preguntas las hago yo, mira que no estas en posición de preguntar. ¿Quieres ir presa? ¿Desde cuando haces esto en MI trabajo? ¡¿Es que ya has perdido el respeto por todo?! ¡¿estas loca?! – Vocifero, todos quedaron callados.
En ese momento algo tan grande se apodero de mi, una fuerza desde el fondo de mis entrañas… Entrecerré los ojos y con un aura amenazante di media vuelta mirando a todos los cabrones sentados en sus escritorios.
-¿Quién fue el hijo de puta… O la gran HIJA DE PUTA QUE – La puta esta me tomo del brazo y con violencia me giro hacia ella.
-¡¡Se acabo Dana ya no eres una niña y que tengas 18 no significa que estés fuera de car – Le voltee la cara de una cachetada.
-¡No VUELVAS a ponerme una mano encima perra! – Esta me devolvió la cachetada.
-¡SOY TU TIA Y ME RESPETAS DANA! – Me volteo la cara, juraría que me dejo la mano marcada, esta me tomo del brazo y me jalo a la salida.
-Fui yo – Escuche antes de salir, me detuve en seco.
Una de las zorras de la esquina, lo sabía, todo este tiempo, fue ella.
-¿Así que fuiste tú? –
-¡Vamos fuera! – Seguía jalándome.
-Yo que tú vigilaría mis espaldas, ¡¡ZORRA DE MIERDA!! – Le lance una grapadora esta la esquivo le quedo clavada a la pared de cartón detrás de si.
Una vez fuera me puso en una esquina.
-Ya me canse de ti –
-Ya le hable a mi hermano, el sabrá que hacer contigo.
-Mi padre no tiene control sobre mi, imagínate tú – Dí un pequeño empujón, pero fue más que suficiente para zafarme de su agarre.
Esta me vio negando con la cabeza.
-Vienes vestida como te da la gana, con el cabello de colores, con resaca, no entregas lo que te piden, no me sirves y fue un gravísimo error de mi parte contratarte solo porque eres familia –
-A mi no me cuentes tu vida Stefany –
-Yo no, pero me parece que la fiesta se te termino – Esta apuntó con la mirada detrás de mí.
Joder, mi papa vino a recogerme en coche, no lucia nada feliz. Voltee de nuevo a Stefany.
-Esto no se va a quedar así – Dije y me dispuse a caminar dentro del coche pero antes de abrir la puerta Stefany me detuvo con:
-Y las cosas que rompiste te las voy a descontar que lo sepas – Apreté fuertemente los puños, lance con coraje la cartera dentro del coche y subí sin mas remedio.
Me senté en el asiento de atrás y le respondí con el dedo medio.
-Abróchate el cinturón – Fue lo único que dijo, ni más ni menos.
Hice lo que dijo, y de camino a casa ninguno de los dos abrió la boca para decir nada más, el ambiente estaba como un cuchillo pendiendo de un hilo.
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-¡Greg sácame de aquí! – Golpeaba la puerta de mi habitación con desespero. Le gritaba a mi hermano por ayuda, llevo horas encerrada.
-Joder.. Greg… Por favor necesito ir al baño – Para este punto baje la voz, me dolía la garganta, he perdido la cuenta de cuanto tiempo ha pasado, me han quitado el celular.
-Greg al menos dame algo de comer – Le pegue un último puñetazo a la puerta, y deje arrastrar la mano hasta abajo, ya sin fuerzas. Ya para este punto estaba tirada con la espalda a un costado de la pared, tenía la puerta justo a mi lado.
Ni rastro de vida. Ni la voz de papa.
Tengo muchísima hambre, no comí desde ayer, pero eso es algo que no sabe Greg, ups.
-Greg… hermanito… Por favor ábreme la puerta… - Mi voz es lamentable.
Al cabo de unos minutos escuche pasos acercarse a mi habitación, me asuste un poco pensé que era papa y que me iba a gritar o algo así.
-¿Qué paso ahora Dana? – Escuche la voz de Greg y salté por dentro de la emoción. Sin embargo la voz en el denotaba cansancio, no físico como el mío, sino mental, sé que soy insoportable.
-Greg… - Tosí un poco, esta vez no era actuado.
-Tengo sed – Dije tan patéticamente que sentí lastima hasta de mi misma.
-Hmm – Este respingo tan pesado que hasta se oyó acá del otro lado.
Lo escuche levantarse e irse, dí un bostezo de derrota asumiendo que nada serviría.
Al cabo de unos cuantos minutos volvió, abrió la puerta con llave y lo vi parado con un vaso de agua, no se porque pero me abalance sobre el y le di un abrazo.
-Disculpa si tarde, ¿Tienes mucha hambre? – Cuando pregunto eso, me eche a llorar, este me abrazo también.
-Perdón por esto… No quiero que estés encerrada pero papa ya esta agobiado de todo.
-Mírate, pareces un fantasma, prometiste que no lo harías de nuevo y lo engañaste, es normal que este enojado.
-Lo sé, y lo siento pero ya no sé que hacer, estoy cansada de todo el mundo, nadie me entiende.
-Lo sé Dana pero tienes que parar el tren, piensa un poco antes de hacer las cosas.
-Lo siento… - Deshice el abrazo y bebí el agua que me había traído.
-¿Qué quieres de comer? – Preguntó acariciando mi cabello.
-No lo sé – Conteste un poco desorientada, me lleve una mano a la cabeza.
-¿Quieres una pastilla? – Inquirió esta vez tocándome la frente.
-Tienes fiebre, deberías acostarte un rato – Sugirió con un gesto de aprobación.
-¿Ahora no tengo ganas, puedo bajar a la cocina contigo? – Cualquier cosa me vale con tal de no estar encerrada.
-Dana… Si papa se entera me va a matar – Suspiro fuerte y negó con la cabeza.
-Yaa Greg no tiene porque enterarse – Rodé los ojos terminando de abrir la puerta y dirigiéndome al baño, oí a Greg bajar a la cocina.
Me lave la cara, subí la mirada al espejo encontrando una imagen de mí que no reconozco, es como si fuera otra persona. Llevo una mano a mi rostro.
Las ojeras ya no son grises, ahora parece sombras negras, como si hubiese humo en mi rostro, uno que hace lucir mi cara más pálida de lo normal, he perdido los pocos kilos que gane la semana pasada. Un fideo tiene mas carne que yo.
Abrí la puerta detrás el espejo y busque un cepillo, cepille mi cabello, antes negro, ahora mitad rosa mitad naranja. Lo he maltratado tanto, a veces me arrepiento de no haberlo dejado como estaba… Debí conservar el último color… Antes de que él se fuese…
Ya peinada, coloque el cepillo en la mesa de cristal al lado del lavamanos y debajo de esta visualice un peso, la curiosidad me mataba, lo saque y una vez encendido, respire profundo, apreté los ojos y me subí sin ver, conté hasta diez, dirigí mi mirada al peso.
Este marcaba 45kg.
Quiere decir que he perdido unos quince en total.
Respinge sin ánimos y lo guarde en su lugar, baje a la cocina, allí estaba Greg, tarareando alegremente una linda canción del TV.
Sonreí sin caer en cuenta lo tierno que se ve cocinando, transmite tanta paz… Pero de alguna forma yo no siento esa paz. No realmente…
Este coloca una bandeja a un lado y voltea a verme.
-Estoy haciendo pizza – Dijo sereno, abrió la nevera y me dio una lata de pepsi. La tomé y solo pude dedicarle una sonrisa, sentí un nudo formándose en mi garganta, creí que correría a llorar pero me aguante para que no fuese así.
-Gracias – Dije sin más, pero por tan solido y sin afecto que sonase él sabe muy bien que agradezco todo esto.
-No hay de que hermanita – Otro pinchazo al pecho, cada vez que dice o hace cosas es como una lluvia de agujas cayendo en un globo lleno de agua, siendo yo el globo.
Ubique el asiento más elevado para sentarme en el mesón alto de la cocina, desde aquí tengo mejor perspectiva del chef.
-Con esto te vas a sentir mejor, ya veras – Joder es demasiado bueno poniéndome sentimental.
-Amo tus pizzas – Sobe mi estomago, noté las cicatrices, cosa que nadie sabe.
-No quería dejarte sola hoy, pero ya tenía planes con Lenai así que… Lo siento –
-No, esta bien, no pasa nada… - Mire el centro de la mesa, dibujando algo invisible con los dedos.
-¿Vas a estar bien? – Inquirió, mientras añadía los últimos champiñones a la pizza y luego la metía al horno.
-¿Puedo ir con ustedes? –
-Hmm – Este dio un largo respiro, no uno con denotación negativa sino más bien pensante.
-Lo siento Dana pero hoy será algo especial, es nuestro aniversario, no es que te excluya pero… - Le interrumpí.
-¡Vale!, no tienes que dar explicaciones, no me voy a enojar -
-¿Segura? –
-¡Sí!, ya esta, ¿Por qué me enojaría?.
-Bueno, gracias – Respondió acompañado de una sonrisa luminosa.
Cuando me dijo esto note con diferencia como miraba el horno estático, pensando mas allá del plano terrenal, como viajando en el tiempo.
¿Qué esta pensando?
-¿En que piensas? – Cuestione finalmente abriendo mi pepsi, olvide que la tenía.
-No… Nada… - Dijo como si estuvieses profundamente concentrado en algo y no quieres perder la cuenta o algo así.
-Perdón por como te trate la última vez que te invite a comer conmigo y Lenai, no me comporte bien – Soltó de la nada, provocando que casi me ahogue con la bebida.
-Prometo invitarte a salir con nosotros en otro momento, pero hoy no, lo siento Dana – Si, note arrepentimiento en su voz.
-Esta bien… - Respondí sin más, ni molesta sin reflejar ninguna emoción, solo estando tranquila.
Solo me limitaba a verlo checar la pizza de vez en cuando, tratando de que el flashback no viniese a mi mente.