Mi Obsesión Son tus deseos

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Summary

Sinopsis: En el mundo de Sofía, los deseos siempre parecen inalcanzables, hasta que conoce a Neidam, un enigmático joven que haría cualquier cosa por cumplir cada uno de ellos. Lo que comienza como un juego de promesas y obsesiones pronto se transforma en un peligroso vínculo que desafiará los límites del amor y la cordura. Entre secretos oscuros y emociones intensas, Sofía descubrirá que los deseos más profundos tienen un precio, y que Neidam no es solo su salvación, sino también su mayor tentación. ¿Por qué?! Bueno investigalo tú. 😌

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

Chapter 1 El final de un adiós ??

Sofía


Apenas el auto se detuvo, solté un suspiro pesado. Frente a mí se alzaba la que, al parecer, sería nuestra "nueva casa." Como si la palabra "nueva" pudiera tapar el hecho de que me habían arrancado de mi vida para traerme aquí. La ciudad de Arcadia era tranquila, con ese aire de cuento pintoresco que encantaba a cualquiera... menos a mí.


—Baja tus cosas, Sofía —dijo mi madre mientras me daba una palmadita en el hombro, como si con eso pudiera animarme.


—Claro, mamá —respondí con tono monótono.


Detrás de nosotros, el chófer, un tipo alto y con cara de pocos amigos, comenzó a sacar las cajas del maletero. Llevaba un sombrero que parecía de otra época y siempre tenía una expresión de impaciencia, como si estar ayudándonos fuera la última cosa que quisiera hacer. Y sí, yo tampoco estaba encantada de tener que soportarlo.


Con un suspiro, bajé del auto y tomé una de las cajas más livianas, aunque tampoco había mucho de dónde elegir. Mientras avanzaba hacia la entrada de la casa, escuchaba los pasos del chófer pesados y su respiración cansada. Me mordí el labio para no quejarme, pero no pude evitar lanzar una mirada de desagrado cuando él dejó caer una caja al suelo sin mucho cuidado.


—¿Puedes ser un poco más cuidadoso? —le lancé, tratando de sonar educada, aunque apenas contenía la irritación en mi voz.


—Claro, señorita —respondió él, con sarcasmo, sin ni siquiera molestarse en mirarme a los ojos.


Una vez que logré llevar mis cosas dentro, recorrí la casa con una mezcla de curiosidad y desdén. Era más grande que la que habíamos dejado atrás, pero eso no la hacía especial. Solo era… otro lugar desconocido. Me dirigí hacia el segundo piso, buscando mi habitación, y al abrir la puerta supe que había encontrado mi refugio. Solté las cajas y me dejé caer sobre la cama, observando el techo. No me sentía preparada para salir y explorar, ni para ver qué sorpresas o desafíos podía tener este sitio. Esta sería mi cueva por un rato.


Neidam


Mientras Sofía, en la casa de enfrente, se encerraba en su cuarto, Neidam estaba en el garaje de su casa ajustando los detalles de su motocicleta. La música en sus auriculares ahogaba casi cualquier ruido externo. Era el tipo de chico que no se impresionaba fácilmente; su mundo estaba lleno de distracciones pasajeras y de relaciones que no duraban más que una noche.


Pero cuando levantó la vista, algo distinto lo distrajo: vio el ir y venir de una nueva vecina. Apenas le prestó atención a la chica de cabello oscuro que cargaba cajas, pareciéndole una más entre tantos rostros comunes. Tras un momento, encogió los hombros y volvió a concentrarse en lo suyo. En su mundo, las personas iban y venían; pocas lograban quedarse más allá de un rato.