Todo vuelve ✨ Yoonmin✨ Oneshot

Summary

Las cosas vuelven a su sitio cuando es el momento adecuado. ✨Yoonmin. 🌟Oneshot. ✨Historia 100% mía. -NO SE PERMITEN NI COPIAS, NI ADAPTACIONES- ♔One-shot escrito por @algodon89.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

🌟Capítulo 1🌟

Dicen que las segundas oportunidades nunca son mejores que las primeras, y que por tanto es mejor no darlas y seguir con la vida a perder el tiempo.


Es como cuando lees un libro que tiene segunda parte. Los segundos libros nunca son mejores que los primeros, y siempre piensas que habría sido mejor no haber perdido el tiempo en leerlos. O cuando le das una segunda oportunidad a una amiga con la que hace tiempo que no te hablas y te acabas decepcionado.


Hace tres años corté con mi primer amor. Un chico de pelo negro ondulado, ojos rasgados y tez de porcelana. Por alguna razón que no recordaba, terminamos.


No lo había vuelto a ver desde entonces. No hasta ahora.


Estaba esperando a que el semáforo del largo pase de cebra se pusiese en verde para seguir andando hacia la oficina donde trabajaba y lo vio. Seguía igual que hace tres años, aunque un poco más delgado y un pelín más alto.


Bajó la mirada instintivamente esperando que no se fijase en que estaba justo enfrente suya, y cuando los demás peatones empezaron a andar, avanzó con los ojos fijos en el suelo.


"Que no se fije en mí, que no se fije en mí, que no se fije en mí...", pensó.


—¿Park Jimin?


"Mierda"


El mencionado se giró tras escuchar su nombre y se topó con una mirada llena de anhelo y confusión. Le chocó bastante que le mirase de esa manera, porque en tres años no le había contactado.


—¿Yoongi?—respondió, igual de confundido. No esperaba encontrarlo de repente en un pase de cebra. Y mucho menos mirándole así.


Cuando le contestó de vuelta sonrió y soltó un profundo suspiro, como si hubiese tenido miedo de que no lo reconociera. ¿Cómo no lo iba a hacer? Caras como esas no eran fáciles de olvidar. ¿Tenía que haber fingido demencia?


—Ha pasado mucho tiempo—comenzó a decir, y Jimin fingió una sonrisa. Lo decía como si esos tres años esperando una llamada suya hubiesen sido solo semanas.


—Tres años.


Miró el semáforo del pase de cebra y vio que el verde estaba empezando a parpadear para pasar a marcar el rojo.


—¿Tienes algo que hacer? Te invito a un café...Podemos ir a...


—No tengo tiempo, lo siento. Debería estar de camino al trabajo ahora mismo—le cortó Jimin un poco tenso. No sabía si estaba dispuesto a tomar café con él tranquilamente después de todo lo que había pasado.


—Te llamaré—Alzó una ceja y apretó los labios. ¿Llamarlo? ¿Osea que ahora sí estaba decidido a hacerlo?—. Sigues teniendo el mismo número, ¿verdad?


—No—El rubio pensó que había tenido suficiente, así que se dio media vuelta—. Me voy a trabajar.


Yoongi no respondió de vuelta y lo dejó marchar. Aunque tenía sentimientos encontrados y le hubiese gustado que corriera hacia él e insistiese, sabía que si lo hacía probablemente del enfado le habría cruzado la cara de un puñetazo.


—Esto es impresionante...—murmuró para sus adentros mientras entraba en las oficinas de Samseng—. Después de tres años ahora quiere llamarme. Este chico es ridículo—siguió mientras se metía en el ascensor—Por eso corté con él.


—¿Con quién has cortado? Que yo sepa no tenías novio—la voz de su amigo Taehyung le sorprendió a sus espaldas y pegó un respingo. —¿Me estás guardando secretos?—bromeó.


—No tengo novio—aclaró Jimin, haciéndose a un lado para que Taehyung se parase a su izquierda—. Me he encontrado con Yoongi.


—Uh...—respondió con una mueca—¿Habéis decidido quedar para hablar?


—Y un cuerno—dijo Jimin con un puchero-. Hace tres años que no hablamos. Me lo he encontrado en el paso de cebra de camino aquí. Y lo más fuerte es que me ha dicho que me llamaría para quedar otro día porque yo le había dicho que tenía que trabajar...


—¿En serio?—contestó su amigo frunciendo el ceño. —Osea que ahora de repente sí que tiene teléfono...


—Eso digo yo...—suspiró el contrario volteando los ojos.


El ascensor se paró en la trigésima planta y ambos salieron del ascensor para dirigirse a sus respectivos escritorios. Jimin suspiró al ver una montaña de papeles encima de la mesa y miró a su amigo que estaba al lado suyo, con la misma cantidad de papeles.


—Hoy va a ser un día duro...—suspiró Taehyung mientras se sentaba.


—Los Lunes siempre son los peores...—añadió Jimin con una mueca, masajeándose el cuello.


Después de varias horas de trabajo pensó que lo mejor sería llevarse los documentos que faltaban y terminarlos en casa. Se despidió de su amigo, que optaba por quedarse un poco más y bajó hasta la planta cero.


Se puso la bufanda y miró la hora en su reloj de muñeca. Las 9 y media de la noche. Quizá con suerte, si el metro llegaba en hora podía llegar a casa sobre las 11.


—Hostia...—soltó Jimin al ver una figura que conocía muy bien en la entrada del edificio. Salió corriendo y se puso delante de Yoongi con el ceño fruncido. —¿Sabes que hacen menos dos grados en la calle?


Yoongi sonrió como un cachorro al ver a su dueño cuando lo vio y se metió las manos en los bolsillos.


—¿Has estado aquí esperando todo el rato?


—No soy tan tonto—respondió el pelinegro—. Tenía que hacer unos recados primero, asi que los he hecho, he ido a tomar algo a una cafetería y...aquí estoy.


—Te dije que estaba trabajando, debías de haberte ido a casa—se quejó Jimin quitándole automáticamente la nieve de sus hombros como si fuese costumbre.


—Me daba la sensación de que si lo hacía no responderías mis llamadas-Jimin dejó de quitarle la nieve y arrugó la nariz al verse descubierto—. Te he seguido hasta aquí y me ha sorprendido mucho que trabajases en Samseng.


—¿Por qué te ha sorprendido?—preguntó con una sonrisa amarga. —¿No pensabas que lograría trabajar aquí?


—Sabía que lo conseguirías-respondió el pelinegro—. Me alegró saber que trabajas en donde soñabas cuando estábamos en la Universidad.


Jimin no pudo evitar sus recuerdos sobre su tiempo en la Universidad con Yoongi. El pelinegro era un año menor que él.


Habían estado juntos desde siempre, ya que su madre era muy amiga de la madre de Yoongi. Ambas intentaron juntarlos porque esperaban que se hiciesen grandes amigos como ellas dos, por lo que cuando les dijeron que estaban juntos al principio no se lo creían, pero terminaron por aceptarlo.


Jimin entró un año antes a la Universidad, y luego entró Yoongi. A pesar de estar en clases separadas, se juntaban siempre a la hora de comer y para volver al piso que compartían juntos.


Llegó un momento en el que discutieron y terminaron la relación. Y desde entonces no habían vuelto a verse.


—Sí...bueno...—respondió Jimin sin saber muy bien qué decir.


—¿El Sábado estarás libre? Podemos quedar a comer. O a cenar si prefieres.


—Mira Yoongi, la verdad es que yo...


—Oh—Jimin y Yoongi se giraron para ver a Taehyung, sujetando la puerta sin saber muy bien si debía salir o quedarse dentro para no molestar hasta que terminasen de hablar. Finalmente salió y observó a su amigo y su ex amigo con una sonrisa nerviosa—. Perdón por interrumpir...


—Hola, Taehyung. Mucho tiempo sin verte-respondió Yoongi. Siempre educado.


—Hola...Buen corte de pelo, por cierto. La última vez que te vi lo tenías más largo—Yoongi sonrió y no dijo nada, por lo que Taehyung suspiró y observó a su amigo—. Bueno...Os dejo.


—Espera Tae. Me voy en coche contigo-se apresuró a decir el rubio, acomodándose la bufanda para que le tapase bien la cara.


—Yo también tengo coche-se ofreció el pelinegro, pero Jimin pasó de largo como si no le hubiese escuchado. —¿No tienes ningún día libre? ¿No puedo verte el Sábado?


—¿Día libre? Sí tiene. Mañana no...—Taehyung cerró la boca ante el codazo de su amigo y se dio media vuelta—. Olvídalo.


Volvió a dejar plantado a Yoongi sin una respuesta por su parte y se dirigió hacia el aparcamiento exterior de las oficinas donde Taehyung siempre dejaba el coche.


—¿No crees que deberías hablar con él? Quiero decir...Si ha estado esperando tanto tiempo para hablar contigo tal vez es urgente...—se aventuró a decir Taehyung, recibiendo una negativa por parte de su amigo.


—Si tuviese algo urgente que decir me habría llamado—respondió el rubio con rabia.


—Tal vez tuvo algún motivo por el que no te habló...Ya sabes que Yoongi no es una mala persona.


—¿Estás de su lado o del mío? ¿Tres años sin hablarme después de cortar conmigo y aún piensas que debería darle una segunda oportunidad? Las segundas oportunidades nunca funcionan.


—Dicen que las cosas vuelven a su sitio cuando es el momento adecuado—insistió Taehyung. —¿Te acuerdas de lo que te dije cuando cortasteis? Que todo vuelve. Él ha vuelto y seguro que es algo bueno.


Jimin no respondió y Taehyung dió por finalizada la conversación.


Para Jimin, él y Yoongi estaban condenados al fracaso.


A la mañana siguiente se revolvió felizmente en la cama, sabiendo que había podido levantarse sin despertador a la hora que quisiese. Bendito día libre.


Estuvo todo el día en casa sin hacer mucho, terminando lo que quedaba de trabajo. Pensaba que sería sencillo, pero acabó dándole dolor de cabeza, por lo que volvió a acostarse en la cama sin hacer, rodeado de completa oscuridad por el reciente cambio horario invernal, y sonrió gustoso entre las sábanas.


Estuvo a punto de volverse a dormir cuando alguien llamó al timbre de casa.


Quiso ignorarlo, pero le volvieron a tocar el maldito timbre.


Se levantó sin ganas, arrastrándose hasta el borde de la cama, se puso las pantuflas y se dirigió hacia la entrada.


Tal vez venía la casera a hacerle una visita. Esa señora nunca avisaba de cuando venía.


Quitó el seguro de la puerta y la abrió, encontrándose de frente con ese maldito chico pelinegro que no parecía cansarse.


Estuvo a punto de cerrarle la puerta en la cara, pero Yoongi le mostró un ramo de tulipanes, sus flores favoritas, y fue incapaz de rechazarlas.


Dejó la puerta abierta para que entrase mientras dejaba los tulipanes en un jarrón y miraba la hora en el reloj del salón-comedor. Las nueve y media de la noche. Podía haber dormido un poco más hasta la hora de cenar...


—¿Me seguiste anoche también para saber dónde vivía?—preguntó Jimin con molestia, y se giró para encarar al pelinegro. Contuvo la risa cuando vió que se había puesto sin rechistar unas zapatillas de Hello Kitty que siempre tenía en la puerta para cuando le visitaba Taehyung.


Las de gatito que siempre se ponía Yoongi estaban guardadas en el cajón. No las había tirado desde que lo dejaron y se mudó de apartamento.


—El apartamento es bonito—respondió Yoongi con una sonrisa—. Aunque hubiese elegido otro tipo de zapatillas para los invitados.


—Son de Taehyung—Jimin se sentó en la mesa del comedor y cruzó los brazos sobre su pecho—. No me has respondido a la pregunta.


—Taehyung me dio la dirección.


Vale, ahora quería quemar esas zapatillas de Hello Kitty y mandarle las cenizas a su amigo.


—Hablé por teléfono con él anoche.


—¿Le engatusastes para que se pusiese de tu lado? Siempre has logrado hacerte con el corazón de la gente hablando tan cortésmente—se burló Jimin, y Yoongi suspiró.


—No te odio—soltó de repente el pelinegro, sorprendiendo al rubio, que lo miró confundido mientras seguía hablando—. Nunca ha habido un momento en el que te haya odiado, pero parece ser que tú si lo haces.


—¿No puedo estar enfadado contigo?—se defendió Jimin con un puchero. —Llevo tres años esperando tu llamada.


—Yo también.


—¿Y por qué no me has llamado? ¿Han pasado tres putos años, sabes lo que ha ido pasando mientras tú no estabas? ¿Las ganas que tenía de decirte que te echaba de menos o que me sentía solo después de la muerte de mi padre?


—¿Por qué no me llamaste tú tampoco?


Jimin se quedó mudo de repente. ¿Por qué no lo llamó? Eso es una buena pregunta. ¿Le odiaba? Posiblemente no, pero era más fácil olvidarse de alguien al que odiaba que olvidar a la persona que amaba.


—Después de discutir y...terminar la relación...No sabía si era correcto llamarte. Luego vi que no recibía ninguna llamada de tu parte y pensé que no querías hablar conmigo nunca más, así que me fui al servicio militar.


—¿Qué?—cortó Jimin confundido. —¿Te fuiste al servicio militar?


—Sí. Por eso no pude contactarme contigo. Hace poco salí y volví a la Universidad para hacer mi último año de carrera—explicó el pelinegro—. Cuando me enteré de que tu padre había muerto quise llamarte...Pero llevaba sin hacerlo demasiado tiempo así que al final no lo hice. Admito que fui un cobarde, pero pensé que lo mejor era no hacer nada para no empeorar las cosas.


—Por eso Taehyung había dicho que te habías cortado el pelo y por eso no respondiste—Yoongi asintió ante la deducción de Jimin y tomó asiento delante suya.


—¿Taehyung lo sabe?


—Sí. Se lo tuve que contar para que me dejase saber donde vivías actualmente.


Jimin se mantuvo un rato callado sin saber qué decir. Era por eso que no le había llamado todos estos años. También él podía haberlo hecho pero no se sintió capaz. Ambos querían hacerlo...pero no tuvieron el suficiente valor.


—¿Cuál fue la razón por la que discutimos en primer lugar, Yoongi?—inquirió el rubio, con un suspiro cansado.


No lo sabía. Seguramente fue por alguna tontería, y aún así ambos habían estado separados durante tres años como tontos cuando lo que querían era volverse a ver.


Yoongi estuvo a punto de responderle cuando las luces de toda la casa se apagaron y se quedaron a oscuras.


—Los putos fusibles otra vez—se quejó Jimin. Ya se le había quedado a la casera de que le pasaba eso demasiadas veces como para ser normal y que fuese a revisarlo, pero siempre le daba largas—. Espera aquí, voy a ver qué pasa.


Buscó el móvil a tientas en las encimeras de la cocina y encendió la linterna para intentar colocar los fusibles en su sitio. Cuando volvió la luz suspiró y se giró para encarar a Yoongi, pero este se había levantado y estaba detrás suya.


No sabía cómo no había sentido su respiración en su nuca mientras arreglaba la luz. Tal vez...porque ya la había sentido en más de una ocasión.


Se sonrojó un poco al recordar aquello de repente y culpó a su mente viciosa de aquello. Esperó a que el pelinegro se apartase pero no se movió ni un centímetro. Su aliento pegaba contra su frente y Jimin tenía que levantar la mirada para verle a los ojos.


No sabía en qué momento había pasado a ser más alto que él.


—Solo quería decirte que yo tampoco sé por qué discutimos, Jimin—habló Yoongi en tono bajo mientras posaba las manos en su cintura con naturalidad—. Y sé que no te gustan las segundas oportunidades, pero déjame ser tu segundo amor.


Jimin alzó una ceja. ¿Cómo sabía que solo se había enamorado de él y de nadie más? Podía haber salido con miles de chicos en estos tres solitarios años.


Pero no lo había hecho.


Dicen que las segundas oportunidades nunca son mejores que las primeras, y que por tanto es mejor no darlas y seguir con la vida a perder el tiempo.


A la mierda. Esta vez se arriesgaría de verdad.


Le rodeó el cuello con sus brazos y deslizó una mano por su nuca para bajar un poco su cabeza, al mismo tiempo que se ponía de puntillas para alcanzar su boca y unir sus labios.


Al principio fue un roce, pero luego el beso se profundizó mucho más.


Las manos que estaban en su cintura bajaron lentamente para rodear sus muslos y alzarlo. Abrazó la cintura de Yoongi con sus piernas y gimió gustoso al poder besarle sin tener que estar incómodo de puntillas.


Al principio era tierno, pero mantenerse en esa postura se volvía agotador.


Yoongi giró con Jimin en brazos y lo sentó en la encimera de la cocina, bajando sus labios desde su boca hasta su mandíbula, mordiéndola para bajar hasta su cuello.


—Mi habitación está donde la puerta corredera—susurró Jimin con la respiración agitada mientras arqueaba su espalda en busca de más contacto.


Yoongi se alejó un poco y le miró con sus finos labios hinchados y rojos. Tenía el pelo revuelto, por las inquietas manos de Jimin, y la respiración agitada.


—¿Estás seguro?—preguntó Yoongi antes de continuar.


—Hagamos que esta segunda oportunidad funcione—respondió Jimin con una sonrisa.


Se dejó alzar de nuevo y volvió a besar al pelinegro, rompiéndo únicamente el beso cuando Yoongi lo dejó en la cama.


Una risa nerviosa del rubio inundó la habitación, que hizo que Yoongi también sonriera tiernamente mientras se quitaba el jersey y la camiseta interior.


Hostia. ¿Yoongi sonriendo mientras se quitaba la camiseta para dejar ver su abdomen bien trabajado después de dos años en el servicio militar? Su nuevo imperio romano.


—Dentro de unos minutos no sonreirás tanto-le retó el pelinegro mientras se colocaba encima suyo.


—Pruébame—retó de vuelta el rubio mientras deslizaba sus labios desde su mandíbula hasta el cuello y mientras le bajaba el cierre de los pantalones.


Aquella noche unieron de nuevo sus cuerpos. A pesar de llevar tiempo separados, se sintió la misma chispa que desde hace tres años.


Yoongi aprovechó para dejar marcas en todas las partes del cuerpo del rubio, y Jimin arañó su espalda sin poder evitarlo ante semejantes oleadas de placer.


Cuando al día siguiente Jimin se levantó dolorido, con el pelinegro a su lado durmiendo plácidamente abrazando su cintura, y toda la ropa por el suelo no pudo evitar pensar en lo que dijo su mejor amigo.


Las personas vuelven a donde mejor están. Todo vuelve.


°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°

Hola, Mochis.


Es un poco temprano para subir esto como regalo de Navidad, pero como sé que por esas fechas estaré ocupada, lo publico ahora. ^-^


Me voy a animar a publicarlo en Wattpad (sigo desconfiada por la movida que hubo hace tiempo con el tema de las historias), aunque también lo he subido a mi cuenta de Inkitt.


El que haya actualizado por aquí no significa que vaya a volver, porque no me siento preparada aún. Aunque el que me hayan vuelto las ganas de escribir ya es un avance.

Lo he hecho por os echo de menos.



Espero que os guste❤️


Si alguien tiene alguna crítica, que sea constructiva sin el objetivo de hacer daño a nadie. Gracias.


Gracias por leer. Nos vemos. Pasen un buen día y cuídense mucho✨