00 | Prólogo |
El día que por fin regresé, el mundo parecía brillar con una luz especial. El cielo, un lienzo inmenso de algodón de azúcar, se extendía sobre mí, y el sol, como un cálido abrazo, acariciaba mi rostro a través de la ventanilla abierta. Era como si la naturaleza misma me diera la bienvenida a casa.
Con cada kilómetro que recorría, mi corazón latía más fuerte. Los valles familiares, los árboles que había visto crecer, todo me resultaba tan conocido y querido. Era como si estuviera regresando a un sueño que siempre había anhelado.
Volvería a ver a mi familia y regresaría a sus brazos...
Regresaría a los brazos de la persona que amaba...
Volvería a abrazarlo.
Volvería a besarlo.
Es algo con lo que he soñado todos los días desde que me fui.
Aunque no puedo quejarme por lo que he logrado en este tiempo, logré estudiar lo que deseaba e incluso pude establecer mi profesión antes de graduarme. Por eso es que cuando terminé mis estudios me di cuenta de que era hora de regresar.
Mis padres aún no sabían que regresaría, tampoco lo sabía Jungkook ni su madre.
Mi idea era sorprenderlos.
Pero creo que al final no resultó por completo de ese modo...
Cuando finalmente, llegué a la entrada de mi hogar. La casa, igual que la recordaba, me recibió con los brazos abiertos. Mis padres, al verme, soltaron un grito de alegría y corrieron hacia mí. Sus abrazos me envolvieron en una cálida sensación de seguridad. Habían envejecido un poco, pero su amor seguía siendo el mismo.
Después de charlar con ellos, por fin me animé a contarles mi plan. Quería sorprender a Jungkook, el amor de mi vida. Al mencionar su nombre sus ojos se iluminaron con un matiz indescifrable. Sabían lo mucho que lo quería y lo importante que era para mí.
Y de un momento a otro ya me encontraba en mi auto rumbo a la casa de Jungkook. Mis manos sudaban y mi corazón palpitaba con fuerza. Al llegar, toqué el timbre con un sentimiento inexplicable desbordando de mi pecho.
Era como si el tiempo se hubiera detenido...