Desgeanalogía

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Summary

En un futuro donde el tiempo ya no dicta el destino, Elizabeth se enfrenta a una humanidad al borde del abismo. Mientras las ruinas de un mundo olvidado esconden los secretos de su origen, una voz del pasado le recuerda que la verdad no muere, sino que renace en quienes se atreven a desafiarla. En su lucha por salvar a su madre, Elizabeth descubrirá que la clave para salvar el futuro yace en los fragmentos rotos de la memoria y el amor. Pero, ¿podrá reconstruir el ciclo de la vida antes de que el tiempo colapse por completo? "Desgeanalogía" es una odisea poética y visceral que entrelaza ciencia ficción, emociones humanas y los misterios del universo en una historia que desafía las leyes del tiempo y la lógica.

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El origen

En tiempos primigenios, la Tierra era un lugar de maravillas y temores, un vasto lienzo en el que los dioses pintaban la existencia. Los cielos eran de un azul profundo, adornados con constelaciones que narraban historias olvidadas. Los valles eran profusos, llenos de vida, donde criaturas majestuosas merodeaban y las plantas florecían en una sinfonía de colores. Era una época en la que el equilibrio entre el poder de la naturaleza y la fragilidad de la vida estaba a FLOR de piel, y los semidioses coexistían con fuerzas místicas que influenciaban al destino. Los dioses estaban tejiendo el inicio de los mortales con hilos del cosmos; más adelante, los seres humanos dudaban si su creación había sido motivada por el egocentrismo de ser eternales. 

En este entorno, la figura de Lilith emergió como un símbolo de dualidad: la creadora y la destructora, portadora de sueños y temores, capaz de guiar y olvidar; ella no nació de la carne ni del barro, sino de los sueños y los susurros de los dioses. Desde sus primeros días, sus dones la separaron de los demás, su lucha por encontrar su lugar en un mundo en constante transformación reflejaba la misma búsqueda de la humanidad por comprender su origen y su destino, marcada por la ambición, el amor y la traición. Así, en un espacio donde lo sagrado y lo profano se entrelazaban, las primeras historias de la humanidad comenzaron a forjarse, sembrando las semillas de un futuro incierto y lleno de promesas.

LILITH

Profeta o diabla,

inmóvil, fija,

ojos de un demonio que,

durmiendo,

las visiones ve del mal.

La luz sobre ella cayendo,

sobre el suelo arroja trunca su ancha sombra funeral,

y mi alma,

de esa sombra que allí flota fantasmal,

no se alzará...¡nunca más!.

Muy grande, tan grande como plutón;

aunque la diferencia con Plutón,

es que casi todo el color es blanco.

Aquel no era un día normal, Lilith había descubierto a su oso favorito, ella no era como todas las niñas de su comarca, siempre quería coleccionar sueños en pequeñas botellas de colores, era capaz de moldearlos en realidades tangibles, una habilidad que la hizo famosa y temida. Sin embargo, con el poder también vino la soledad, pero el olor dulce del contenido de las botellitas era como miel para los osos, siempre había uno cerca de ella, pero no todos eran amistosos.

-Circe: ¡Ay mi pequeña nieta ladrona!, bien merecido se lo tiene, nos ha dejado a todos sin ilusiones por armar sus colecciones.

-Eva: No es tan pequeña, tiene 140.000 años y sigue con sus fantasías, inspirando poetas, armando caos, pero sí, ¡Bien merecido se lo tiene!

Lilith estaba realmente cansada de escuchar todo el día a sus compañeras de círculo, pero les iba a dar un regalo, había encontrado al oso que no se comía los sueños, él prefería admirarlos, su oso Bes le ayudaría a completar el puente. Todas las mañanas se despertaban muy temprano a recolectar ramas fuertes y lianas para armar su gran tapete, debía ser muy fuerte y largo, el problema era cómo conectarlo con el otro lado del río.

-Bes: Préstame tus tarros de sueños, debemos encontrar el que nos ayude a conectar el tapete con el otro lado, así toda la comarca podrá encontrar su paraíso.

-Lilith: ¿Estás seguro?, los sueños son muy delicados, ya quedan pocos, los otros osos, en su ambición, se los han comido, ahora son unos monstruos, solo un alma muy pura puede jugar con sueños ajenos y ayudarlos a ser más grandes.

-Bes: Tú sabes que yo soy diferente, lo que me une a tu colección de sueños es el amor que siento por ti y el deseo de ayudar a la comarca.

Ese día Lilith sintió como su corazón se rompió en mil pedazos, su oso Bes la traicionó, se bebió todos los sueños, al ser su corazón malvado y ambicioso se convirtió en un monstruo muy fuerte, posteriormente, secuestró a Eva y la violó; de paso destinó a toda la tribu a morir de hambre. En su profundo dolor Lilith invocó a los dioses, estaba dispuesta a sacrificar sus dones a cambio de la venganza, Némor que era un dios de la muerte y el dolor aceptó su trato. Ese día Lilith se convirtió en un demonio y parió a la mitad de la humanidad, nunca pudo rescatar a su madre Eva, quien tuvo algunos hijos con Bes.

In-Sertidumbre

Vuelo incesantemente

He recorrido tu esencia mil veces

y, en esta pesadumbre,

solo me das un poco de sal.

Esto de ser bruja...

últimamente, no se me da tan bien.

El tiempo seguía transcurriendo, pero Lilith estaba muy agotada, sentía que ya llevaba cientos de años construyendo una comarca mucho más grande, pero ese odio que había estado dentro de ella por tanto tiempo se había refugiado en sus hijos y esto le dolía demasiado ver cómo ellos se destruían por el poder y la ambición. Así que había decidido dejar que las civilizaciones, tanto de ella como las de su madre Eva, tomaran su curso y no intervenir más en algo que podría ir contra el libre albedrío que el Dios Primero había instaurado en el mundo. La brutalidad de la Edad Media la despertó, no podía creer que Eva había permitido tanta muerte, seguramente también se había fatigado, un poco, de su creación.

Cuando Lilith emergió de su sueño milenario, su primer anhelo fue reencontrarse con sus hijos. Así, emprendió la búsqueda incansable de sus descendientes. Pero, lastimosamente, descubre un macabro hallazgo, el oso Bes había hecho un pacto con uno de los dioses del inframundo, con la finalidad de tener más poder y riquezas en este mundo terrenal. Así que él aprovechó que Lilith estaba durmiendo, y por medio de la guerra “santa” de la Inquisición, destruyó y mató a casi todos los hijos de Lilith, pero uno se logró salvar, decidió huir de España rumbo a un nuevo continente, el cual era llamado las Indias.

Fernando, el único hijo vivo de Lilith, había notado que sus hermanos estaban muriendo de manera violenta, uno a uno, así que tan pronto escuchó que un barco iba a buscar riquezas en un nuevo destino decidió ser tripulante del mismo. Era la única forma de poder salvar su existencia. Este viaje le motivaba mucho porque siempre había querido conocer un lugar distinto a todo lo que había visto. Y tuvo razón porque allí encontró a la mujer más hermosa que había visto en toda su vida: fuerte, grande, con un carácter descomunal, una mujer que conocía palmo a palmo su territorio. Con la ayuda de la riqueza que llevaba, logró proteger a la familia, que tuvo con su amada Huan, durante varias generaciones. Cabe resaltar que Lilith estuvo siempre como un ángel bajo las sombras para ellos. Pero la guerra y la venganza la dejaban cada vez más agotada, estaba sintiendo el peso del paso del tiempo sobre ella y necesitaba encontrar un nuevo camino.

Mientras contemplaba el río que dividía el territorio que antes era su tribu, Lilith decidió dejar ir el rencor que la consumía. Bes había sido un monstruo, sí, pero ella tenía la oportunidad de romper el ciclo de odio. Se comprometió a usar sus dones para guiar y proteger a los suyos, no a través del miedo y la venganza, sino del amor y la sabiduría. Ella miró al cielo y, con una profunda exhalación, dejó que su odio se desvaneciera en el viento. Sabía que la tarea no sería fácil, pero estaba dispuesta a intentarlo. Era hora de construir un nuevo legado, uno que no estuviera manchado por el dolor del pasado. Con esta nueva resolución, Lilith se dispuso a seguir a Fernando y su nueva familia, asegurándose de que estuvieran a salvo en su nuevo hogar en las Indias. La vigilancia de Lilith no se hizo sentir como una sombra opresiva, sino como una luz suave que guiaba a sus descendientes a un futuro más brillante y esperanzador.