Especial Navidad🎄(Kookmin+18)

Summary

Únete a Jungkook y Jimin en este especial de Navidad, donde la magia de la temporada se une a la intensidad de su relación. En este conjunto de relatos eróticos y románticos, exploraremos los momentos más íntimos y apasionados de la pareja, rodeados de la belleza y la emoción de la Navidad.

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Complete
Chapters
4
Rating
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18+

Juguetes Traviesos

―¡Ay! ¡Mierda!

Jimin empezó a saltar arriba y abajo en la arena, con un pie en la mano. Un pedazo de vidrio se le incrusto justo en el arco. Él se lanzó muy duro, corriendo a buscar la pelota de voleibol que Jungkook había lanzado sobre la red a una velocidad vertiginosa. Jimin perdió el equilibrio y cayó en la arena, lesionando su pie en el aire.

―¿Qué te pasa, viejo?

El mejor y más antiguo amigo de Jimin salió corriendo hacia él, doblándose graciosamente bajo la red de voleibol y hundiéndose hasta las rodillas. Incluso a través de su dolor, la respiración de Jimin quedo atrapada en su garganta cuando Jungkook se acercó más. Él estaba caliente por el juego y el calor de la temporada. Olía a sol y a sudor y al igual que Jungkook. Sexy y familiar.

Jesús. Ya basta. Jimin cerró sus ojos por un segundo, en parte porque su pie estaba realmente y jodidamente lastimado, y también porque si no lo hacía entonces Jungkook podría ver algo en sus ojos que no debería haber estado allí. Nunca solía estar.

Jimin no sabía muy bien cuándo sucedió.

Parece que un día él estaba sentado en el suelo jugando a Star Wars con Jungkook, haciendo ruidos de ‘¡Pow! ¡Pow!’ con los pequeños juguetes de plástico y riendo como una hiena ante las imitaciones de Jungkook, y la siguiente vez —bien solo digamos que en algún lugar entre esas imitaciones e inglés en la escuela local, Jungkook dejó de ser Jungkook y se convirtió en algo completamente... más.

―Hombre, eso debe doler como una perra. El vidrio se ha quedado atascado muy profundo. ― El rostro de Jungkook se arrugó con preocupación.

Jimin gimió. ― Gracias por señalarlo. Voy a tratar de sacarlo….

―No, espera. Vamos a hacerlo en el departamento donde hay jabón y esas cosas antibacteriales. Eso podría infectarse seriamente si algo se te mete.

Jimin rodó sus ojos. ―Está bien señor Graduado de Fisioterapia.

¿Cómo voy a llegar hasta el coche? ―El camino desde la playa hasta el estacionamiento tiene por lo menos unos cien pies.

―Te tengo. Ven, ― Jungkook se inclinó. ― Sube a mi espalda.

— ¿En serio?

―Sí, por supuesto. Sólo considéralo como el pago atrasado de cuando tú me arrastraste a mi bicicleta y a mí a casa después del accidente con el carrito de helados.

Jimin se rió ante el recuerdo, era capaz de reír, porque Jungkook no se había hecho mucho daño y ya habían pasado casi diez años.

―Muy bien. Vamos, ― Jimin lucho en ponerse de pie con la rodilla, plantó el pie no lesionado en la arena. ― Acércate un poco. ―Después enrollo sus brazos alrededor del cuello de Jungkook y se sorprendió por la fuerza utilizada para alzarlo.

Jimin se sintió incómodo al montar la espalda de Jungkook por la playa de camino hacia el coche. Tuvo que enganchar sus piernas un par de veces en las delgadas caderas, pero la cálida piel de Jungkook debajo de sus brazos y el sutil cambio de los fuertes músculos abdominales entre sus muslos hicieron que la incomodidad valiera la pena. Oh Dios.

―¿Estás bien ahí atrás, hermano? ― Hermano. Mantén esa palabra en mente.

―Sí. ¿No estoy sangrando sobre tu pierna o algo así, ¿verdad? ― Esta bien. Enfócate en el pie y no el hecho de que puedes sentir su culo golpear arriba y abajo por debajo de tu entrepierna.

— No te preocupe. Hey, ¿puedes sostener mi cámara? La correa se está hundiendo en mi dedo.

Jimin se agachó y agarro la correa de la cámara para liberarla de donde se había atascado en su muslo. Él Quería apretar los dedos de Jungkook, inclinarse hacia delante y mordisquear la parte de atrás de su cuello y recorrer con su lengua la musculosa columna vertebral...

―Chicos ustedes son adorables, ¿quieren que nosotras les tomemos una foto? ― Jimin levantó la cabeza. Dos chicas, probablemente en la escuela secundaria, ambas en traje de baño y con pantalones de diseñador les sonreían a él y a Jungkook.

¿Cuándo llegaron allí?

―Oh, nosotros no—

―Claro―Jungkook lo interrumpió. ― Jiminie, dale mi cámara.

El Estiró el brazo que sostenía la cámara en silencio, sin saber qué decir.

―Sonrian ―La chica canturreo brillantemente cuando tuvo el disparo listo.

Jimin ciño sus brazos alrededor de los hombros de Jungkook, con esa excusa pudo sentir toda esa sexy piel contra su pecho. Él sonrió, aunque entre el dolor en el pie y el hecho de que apenas podía respirar, era un poco difícil llevarlo a cabo.

―Perfecto ―Ella les dijo, después de revisar la foto y entregar la cámara de nuevo. ― Que tengan ustedes un gran día. ―La chica le dio a su amiga una sonrisa que podría ser fácilmente considerada obscena.

Jungkook se rió entre dientes tan pronto como las dos chicas habían caminado fuera de su vista. ― Hey Jimin, ¿qué crees que ella se estaba imaginando? ― Él se rió sarcásticamente y le apretó el muslo a Jimin.

Jimin gimió. Lo mismo que yo. ―Lo Juro las chicas son las más grandes pervertidas.

―Por favor, ellas nunca nos van a robar ese premio a nosotros.

Cuando llegaron al coche, Jungkook puso en el asiento trasero a Jimin antes de que él se subiera y encendiera el auto, listo para conducir de regreso a su departamento. Jimin miró hacia abajo a sus pies e inmediatamente su estómago se contrajo. El vidrio se encontraba todavía muy profundo y su pie estaba goteando por todo el lugar, el sangrado no mostraba signos de desaceleración.

―Uh, ¿Jungkook?

— ¿Sí?

―Creo que me voy a desmayar.

****

Era oficialmente la primera noche de las vacaciones de invierno. Jimin estaba acostado, con el pie envuelto y apoyado en el sofá. Había sido un dolor en el culo. Bueno en el pie en realidad.

Hizo sus últimos exámenes finales con cada latido del corazón palpitante en su arco. Jungkook había sido de gran ayuda. No sólo había llevado a su inconsciente amigo a la sala de emergencias ese día y se sentó con él durante horas, hasta que su pie estaba libre del vidrio, cosido y envuelto en una gasa, desde entonces él se comportó más simpático. Había hecho de todo, desde llevar libros de Jimin para que no se entorpeciera con la muleta que había conseguido en el hospital, hasta llevarle la cena al sofá.

Los otros chicos que jugaban polo acuático con ellos habían estado molestando a Jungkook constantemente acerca de que Jimin era su pequeña novia, pero él sólo se río y les dijo que mejor esperaran que nunca se lesionaran. Jimin había pasado mucho tiempo recordándose que Jungkook estaba siendo un buen amigo. Eso no se sentía así.

Había una intensa tormenta fuera, el viento y la lluvia golpeando la costa y volviendo todo mojado y oscuro. Jimin era de la clase de los que les gustaba la lluvia. Él nunca se había acostumbrado a los inviernos de Florida tras pasar sus primeros ocho años en New Hampshire. Siempre se sentía como que eran de mentiras—al menos cuando las cosas de Navidad comenzaron a aparecer. Era difícil entusiasmarse con una bola de nieve, si aún había clima seco.

Oyó llaves tintineando en la puerta principal. Jungkook. El Corazón de Jimin dio un gran salto en su pecho antes de que palpitara a toda prisa. Se dijo así mismo que debía calmarse probablemente por millonésima vez. Era solo Jungkook... Era solo —mierda, era inútil para él. No había tal cosa como “sólo Jungkook” nunca más. Jimin siguió intentando calmar su pulso cuando Jungkook entró y se dejó caer en el sofá, con cuidado para evitar el vendado pie de Jimin.

―Dios, mi examen final fue brutal.―Ciencias políticas no fue muy divertida tampoco. Creo que la pasé bien.

Jungkook se sentó allí por un minuto o dos, se veía agotado. Luego tomo el pie lesionado de Jimin en su regazo y comenzó a frotarlo con sus gentiles y bien entrenadas manos. ―¿Cómo te sientes hoy?

Jimin no sabía si iba a ser capaz de hablar sin sonar chillón. El dolor y el placer fluyendo a través de su cuerpo desde ese punto de presión haciendo que su piel hormigueara en todo el cuerpo. Quería arquear la espalda y gemir.

―M-mejor, ― él respondió, tratando de ocultar su tartamudez con un bostezo no muy convincente. Se sentía como un culo.

―¿Quieres pedir una pizza?― Esperaba que hablar de comida haría que su rápida erección desapareciera. Por si acaso, él inclinó la otra rodilla para que la manta pudiera esconder cualquier cosa que pudiera aparecer.

―Por supuesto. Pizza suena perfecto. ¿Pepperoni, cebolla y piña?

Jimin asintió con un suspiro de felicidad. ―Creo que nuestra amistad estaba destinada a ser. Nadie más apreciaría los ingredientes de la pizza perfecta.

Jungkook se río y sacó su teléfono del bolsillo.

Se comieron la pizza y vieron algunas tontas películas de acción en Netflix. La tormenta había empeorado, pero había adormecido a Jimin. El viento y el constante golpeteo de la lluvia sobre la ventana de la bahía estaban prácticamente induciéndolo a dormir, por no hablar de la presión suave y continúa de la mano de Jungkook en su pie y tobillo. Cerró los ojos por un segundo e inclinó su cabeza hacia atrás.

―Hey, ¿Jiminie? ― La voz de Jungkook estaba tranquila. Jimin se preguntó si en realidad se había quedado dormido. ―Necesitas ir a la cama. Estabas totalmente desmayado. ―Supongo que eso es un sí. Levantó las piernas de su cómodo pedestal en los muslos de Jungkook y se fue cojeando hacia el baño para lavarse los dientes y tomar la última de sus pastillas para el dolor.

―Buenas noches, amigo, ―le murmuró a Jungkook entre bostezos.

―Buenas noches, Jiminie.

Jimin hizo una mueca. ―¿Por qué me sigues llamando así? Nadie más lo hace como desde sexto grado.

Jungkook sonrió. ―Porque puedo. Vete a la cama... Jiminie. ―Él sonrió y Jimin sacó la lengua antes de encerrarse en el baño.

Jimin se acostó en su cama y se quedó mirando a la oscuridad, al igual que lo hacía casi todas las noches. No importaba lo cansado que estuviera, tan pronto como él estuviera en el silencio de su habitación, su mente se despertaba y se negaba a dejar a su cuerpo dormir. Podía oír el débil zumbido de la televisión o la radio procedente de la habitación de Jungkook.

Jungkook siempre había tenido dificultades para dormir en el puro silencio. Jimin recordó eso a partir de sus múltiples quedadas a dormir fuera de casa. Pensó en Jungkook, acostado en la cama al otro lado de la pared, tal vez usando boxers, o nada en absoluto. Su estómago se apretó, respirando agitadamente y como de costumbre, estaba bien despierto.

Jungkook...

Los ojos de Jimin se desviaron hacia el cajón de su mesita de noche.

No debería. No con Jungkook despierto en la habitación de al lado. Él realmente quería.

Él había ido a una pequeña excursión con su hermana vergonzosamente abierta de mente unas semanas antes a una gran cadena de tiendas eróticas. Ella quería conseguir algunas cosas para ella y su novio, y ella le había hablado a Jimin del tapón y de un conjunto de bolas anales y de ese vibrador de color rojo brillante con corazones por todos lados que era casi demasiado lindo para ser caliente. Sin embargo Él había estado muriéndose por probarlo en sí mismo, o tal vez en Jungkook. O las dos cosas.

Sin duda ambas.

La idea de empujar dentro de Jungkook el vibrador, o sus dedos, mejor aún, de golpe, su polla, hizo a Jimin estremecerse. Tomada la decisión. Estiro el brazo y saco el brillante y nuevo vibrador y una botella de lubricante de su mesita de noche.

―Jiminie, ¿duermes?

Jimin levantó su cabeza de la almohada y se quedó mirando en la oscuridad, tratando de enfocar su cerebro somnoliento en el ruido que venía de la puerta de su habitación. Estaba aturdido y un poco perturbado por los medicamentos para el dolor. Era muy difícil mantener los ojos abiertos.

―¿Jungkook? ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Qué hora es?

―No lo sé, tarde. Yo estaba en mi ordenador y se fue la luz. La tormenta está empeorando. ―Como si él la hubiera programado un trueno sacudió el apartamento.

―Sólo tienes que ir a dormir, Jungkook. Se terminará en la mañana.

Jimin sintió que su cama se movía. Jungkook debe haberse sentado a los pies. ―No puedo dormir. A mí no... no me gustan las tormentas.

Si eso no era la cosa más adorable que hubiera escuchado. ―Siéntate aquí durante unos minutos. Se calmará.

―¿Puedo dormir aquí? Yo sé que sueno como el mayor perdedor que exista, pero la verdad es que no quiero estar en mi habitación solo.

―Jungkook se acercó y levantó el borde de la colcha.

―Hey, ¡estoy desnudo! ―Jimin dijo entre dientes, no es que le importara. En su neblina inducida por el Vicodin acurrucarse desnudo con Jungkook no sólo sonaba bien, también era posible. Hey que podría suceder...

―No es gran cosa, amigo. Nos vemos desnudos todos los días en las duchas.

Regularmente Jimin gastaba ese tiempo de la ducha después de la práctica tratando muy duro de no mirar a Jungkook. Por lo general tenía éxito.

Jungkook se deslizó bajo las sábanas y se acurrucó más cerca de Jimin.

―Está bien. Cierra los ojos y duérmete.

―Lo haré. Oye lo siento por adelantado. Me gusta acurrucarme. Las palabras de Jungkook fueron acompañadas por un brazo colgando en el abdomen de Jimin.

Respira, Jimin, respira.

Se quedó en silencio durante unos minutos excepto por el inquieto contoneo de Jungkook. Finalmente, su voz quebró la oscura quietud.

―Qué demonios es esa cosa que empuja mi... ―Jungkook metió la mano bajo las mantas.

¡Oh, mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! Jimin no podía recordar si él guardo el vibrador. Al parecer, la respuesta era no, él no lo hizo. Oh, Dios, desnudo en la cama con su mejor amigo que acababa de encontrar su... Jimin quería meterse en el rincón más oscuro de su habitación y morir de vergüenza.

―¿Es esto lo que creo que es Jimin Park? ―Jimin podía oír la sonrisa en la voz de Jungkook.

―Simplemente, ¡regrésamelo! ―Se abalanzó hacia Jungkook, tratando de agarrar el censurable juguete. Terminó tendido sobre el pecho de Jungkook y con Jungkook sosteniendo el juguete fuera de la cama y fuera del alcance de Jimin.

―¿Desde cuándo estás en esto?

Jimin se dio por vencido y se dejó caer hacia abajo, hundiendo su rostro en la almohada. ―Desde esta noche―murmuró miserablemente. Era oficial. Él iba a morir.

―¿Se siente bien?

Jimin levantó la cabeza y miró a Jungkook, cuyo rostro estaba lo suficientemente cerca como para ser casi transparente en la oscuridad absoluta. ―¿Te estás burlando de mí o realmente quieres saber?

―Realmente quiero saber.

Jimin podía sentir el calor en su cara. Se alegró de que Jungkook no fuera capaz de verlo. ―Sí, se sentía bien. Muy bien en realidad.

―Y tú querías probar, porque...

Jimin suspiró. Doce años de experiencia le habían enseñado que Jungkook no iba a dejarlo ir hasta que él tuviera todas las respuestas que buscaba. ―Quería ver lo que se siente, porque... así que... Jesús, ¡es porque soy gay Jungkook! ―Él cerró los ojos y esperó por algún tipo de estallido.

―Lo sé―Jungkook respondió serenamente. Eso sin duda no era lo que esperaba.

―¿En serio?

―Por supuesto. Soy tu mejor amigo, idiota. Lo he sabido hace años.

―¿Por qué no dijiste nada?

Jungkook farfulló. ―¿Por qué tu no lo hiciste?

―No lo sé. Tal vez tenía miedo.

―¿De qué? ¿De esto?

Antes de que Jimin tuviera la oportunidad de reaccionar, sus labios estaban cubiertos en un beso, dulce e insistente y todo lo que apenas se había permitido soñar. Su cuerpo reaccionó en olas de placer, piel de gallina barriendo sobre su piel. Era un sueño. Tenía que ser. Jungkook, mordió suavemente el labio inferior de Jimin y se alejó.

―¿Jungkook? ―Jimin susurró cuando sus labios se separaron. Tenía miedo de hacer la pregunta, pero necesitaba saber.

―¿Sí?―Jimin estaba siendo besado de nuevo, con mordiscos y lameduras y una cálida lengua lamió la parte trasera de su nuca.

―¿Qué estas, uff, haciendo? ―Oh Dios, Oh Dios, Oh Dios...

―Besando a mi mejor amigo.

―¿P-por qué? ―Jimin tenía dificultad para concentrarse con Jungkook mordiendo y lamiendo su cuello así. Cuando Jungkook lamió un camino por el borde de su oreja no pudo dejar de gemir en voz alta.

―Porque quiero. ―Jungkook le susurró al oído, el calor de su aliento hizo a Jimin estremecerse.

―¿Desde cuándo?

―No lo sé, desde hace tiempo, pero nunca me di cuenta de que lo querías también, hasta más temprano, cuando estábamos viendo la TV.

Jimin se encogió. ―¿Qué hice?

―Te lo diré más tarde. Sólo dame un beso.

Jimin no podía imaginar nada más que quisiera hacer que besar a Jungkook... así que lo hizo, besó los suaves labios de Jungkook, sus pezones, la línea de su mandíbula, y el lugar en el cuello, donde su pulso latía fuerte y rápido. Entonces Jimin giro a Jungkook y besó y lamió su camino por la espalda de Jungkook. Estaba temblando y encendido, y tenía miedo de todo lo que podría estar sucediendo. La lluvia golpeaba afuera, por lo que su habitación se sentía como un paraíso oscuro y cálido del que nunca quisiera irse. Jungkook se estremeció y se arqueó por el contacto de Jimin.

―Se siente increíble.

Jimin sonrió, pero no dijo nada, sólo siguió su camino, explorando la extensión musculosa y bronceada de la espalda de Jungkook, con su inquieta y sedienta boca. Cuando llegó hasta el borde del pantalón del pijama de Jungkook se detuvo, pero Jungkook se volteó sobre su espalda y quito con impaciencia los pantalones. Luego cogió a Jimin, envolviéndolo en lo que parecía millas de piel sedosa y caliente, depilada con cera para la piscina.

Jimin se estremeció y llevó las manos a la cara de Jungkook, todavía casi sin poder creer lo que estaba sucediendo realmente.

―He querido hacer esto durante tanto tiempo.

―¿Por qué no lo hiciste?

―Porque tú eras hetero, al menos yo siempre pensé que lo eras.

Jungkook consideró eso. ―Probablemente soy bi. Me he dado cuenta de otros chicos, pero tú eres el primero al que siempre he querido de verdad. Realmente no importa lo que soy, aunque “estoy aquí porque quiero estar aquí. Contigo.”

Jimin no dijo nada, simplemente se estiro por otro beso, tambaleándose por el hecho de que Jungkook lo deseaba. El beso fue tan emocional y exploratorio como el primero excepto que el contacto de todo el cuerpo lo animo como ningún otro. El no esperaba la aterciopelada lengua de Jungkook, o las manos que empezaron a explorarlo, los hombros, la espalda, la agitada piel justo debajo del pliegue de sus muslos. Jimin rodeo con su pierna las caderas de Jungkook y lo atrajo hacia sí más cerca. La mano de Jungkook se deslizó entre ellos, poniendo a prueba los pezones de Jimin, la piel de su estómago... más abajo.

Jimin tragó saliva, luego suspiró cuando la palma de Jungkook rodeó de repente su palpitante polla.

―Ungh... Jungkook.

―Te sientes muy bien. Tan duro.

Jimin no pudo evitar el gemido que se le escapó. ―Es por tu culpa.

―Me alegro de poder estar a tu servicio.

Jungkook le dio una sonrisa socarrona a Jimin y empujó sus caderas juntas para poder sostener sus dos pollas en su agarre. Jimin se dejó ir en las deliciosas sensaciones durante unos momentos antes de tener que detenerlo. No había manera en el infierno que se corriera tan rápido y se perdiera lo que podría venir. Lo que no esperaba era que Jungkook saltara de la cama con una sonrisa.

―Ya regreso, ―dijo y se inclinó hasta el suelo. Lo siguiente que Jimin supo era que estaba mirando la puerta vacía.

Cuando Jungkook volvió llevaba el vibrador de Jimin, brillante y recién lavado y un puñado de condones.

―Yo no sabía si tenías alguno de estos.

―¿Nosotros vamos?

Jungkook se inclinó más cerca, dejando caer el juguete y los condones en la mesita de noche de Jimin. ―Realmente espero que sí, ―le susurró al oído de Jimin. ―Pero antes de entrar dentro de ti, quiero probarlo.

―¿Probarlo?

―El vibrador. Tú dijiste que se siente bien. Quiero probarlo.

El aliento de Jimin sonó excitado en su garganta. Sonrió en la oscuridad antes de inclinarse para recoger el vibrador de su mesa y pescar en el piso su lubricante.

―En un minuto. Quiero tocarte primero.

Jungkook se echó hacia atrás con satisfacción. ―Tocar me anima.

Jimin comenzó lentamente, revisando los pezones de Jungkook, su cuello, los planos músculos de sus perfectos abdominales planos. Luego se desvió más abajo, lamiendo la polla de Jungkook antes de tragarla entera. Él vio los nudillos blancos de Jungkook agarrando las sábanas y tuvo que sonreír.

―Jiminie, oh Dios mío.

Jimin siguió chupando, lamiendo, canalizando años, meses de fantasías en este único acto íntimo. Sólo se detuvo para lamer un dedo, que trabajó suavemente en el culo de Jungkook. Pronto, sin embargo, él se apartó y cubrió dos dedos con lubricante y los empujo para entrar un poco a la vez.

Cuando pensó que Jungkook estaba listo, el cubrió el vibrador con lubricante y poco a poco trabajó en el interior, observando el rostro de Jungkook.

―Esa cosa es enorme, ―gruñó Jungkook.

Jimin doblo el juguete en ángulo para toparse con la próstata de Jungkook y lo encendió en modo bajo. Jungkook empezó a mover sus caderas, tratando de aumentar la presión del juguete. Jimin se inclinó hacia delante y tomó la polla de Jungkook con su boca, chupando incrementando la presión y empujando suavemente con el juguete a la vez. Él continuo, bebiendo de los suaves gritos de placer de Jungkook. No pasó mucho tiempo para que Jungkook agarre el hombro de Jimin.

―Espera, espera. Yo no quiero correrme todavía. Quiero estar dentro de ti.

Jimin se quedó inmóvil, jadeando y caliente, luego se deslizó por el sudoroso cuerpo de Jungkook. Cuando llegó a la cima Jungkook le dio un beso largo y profundo.

―Creo que me gusta ese plan.

Jimin saco suavemente el vibrador de Jungkook y lo arrojó a un lado antes de alcanzar un condón de la mesita de noche. Él lo rodó en la polla de Jungkook, y luego se volcó sobre su estómago, dándole una mirada traviesa a Jungkook por encima del hombro.

―No, No así. Quiero mirarte.

Jungkook tiró hasta que Jimin se volteó sobre su espalda. Separó los muslos de Jimin y se metió entre ellos, mojando su polla generosamente con lubricante. Él engancho su codo bajo la rodilla de Jimin y se inclinó hacia arriba, apuntando a la apretada entrada que Jimin se moría por que fuera reclamada por él. Para Jimin parecía que podía sentir cada molécula de Jungkook empujar dentro, llenándolo, estirándolo, empalándolo. El sentía como que apenas tenía espacio para respirar. Era perfecto, sin embargo. A él no le importaría perder su aliento si él podía tener a Jungkook en su cama todas las noches.

―¿Estás bien? ―Jungkook parecía preocupado. Jimin se dio cuenta que había estado apretando los ojos cerrados, pero él no estaba lastimado, simplemente estaba abrumado por las sensaciones que bailan a través de su cuerpo.

―Sí, estoy bien. ―Levantó sus caderas. ―Jódeme Jungkook. Yo lo quiero.

Cuando Jungkook comenzó a moverse, Jimin casi sollozó en voz alta. Su piel sudorosa, los profundos besos quitando su aliento, la forma en que Jungkook se clavaba en el lugar correcto cada maldita vez—todo era demasiado para soportar.

Jimin llegó sin aviso, apretando abajo el cuerpo de Jungkook y gritando en estado de shock.

―Jiminie―jadeó Jungkook. ―Dios, cariño, córrete para mí.

No pasó mucho tiempo tampoco para Jungkook. Unos pocos golpes rápidos y se quedó paralizado, los dedos clavándose en las caderas de Jimin. Jungkook se dejó caer encima de él, y roció su rostro con pequeños besos babosos y felices.

―Te sientes increíble― susurró finalmente.

Jimin levantó la mano para acariciar la parte posterior de la cabeza de Jungkook. ―Tú también. Apenas puedo...

―Yo sé lo que quieres decir.

Jungkook se movió y se salió lentamente de Jimin. Cogió un pañuelo de papel de la caja que estaba perpetuamente en la mesita de noche y envolvió el condón antes de que él lo dejara caer al suelo.

Jimin se acurrucó en Jungkook, esperando que su anterior desvergonzado estado de acurrucamiento aún se aplicara después de haber tenido sexo con su mejor amigo. No fue decepcionado. Jungkook lo envolvió en cálidos brazos y Jimin floto feliz allí durante unos minutos, pero no pudo conciliar el sueño.

―¿Jungkook?

―¿Mmmhmm? ―La voz de Jungkook era un rumor de satisfacción en su cuello.

―¿Esto fue? ―Una cálida mano se acercó a cubrir la boca de Jimin. Jungkook le mordió la parte posterior de su cuello con suavidad, besó el mismo punto y luego envolvió a Jimin en el abrazo más cálido y apretado que haya sentido.

―Sí, lo fue. Y lo será la próxima vez y la próxima después de eso.

¿Responde eso a tu pregunta?

Jimin se giró para mirar a su viejo amigo y nuevo amante.

―¿Estás seguro?

Jungkook le dio una sonrisa soñolienta a Jimin. ―Te preocupas demasiado. Ven aquí. Son como las cuatro de la mañana. Tenemos que ir a dormir.

―¡Tú me despertaste!

―Sí, y lo odiaste, ¿verdad?

―Por supuesto.

―¿Jungkook?

Jungkook se rió suavemente. ―Eso no suena como ir a dormir.

―¿Qué hice—más temprano en el sofá, me refiero?

―Dijiste mi nombre cuando dormías, y luego arqueaste la espalda y gemiste. Esa fue la forma en que me lo dijiste, como yo te estaba dando placer. Yo quería estar en ese sueño contigo tan desesperadamente.

―¿De verdad te dan miedo las tormentas? ―Ahora que pensaba en ello, no recordaba a Jungkook entrar en pánico mucho antes.

―No. ―La sonrisa de Jungkook era pura magia.

―No lo creí.

Jungkook empujo lo más cerca que podía a Jimin, con las piernas entrelazaban cuidadosamente para no golpear el pie dolorido de Jimin, sus caras ubicadas cerca, juntas en una almohada. Jimin no pudo evitar hacer una pequeña y silenciosa danza feliz en su cabeza.

Feliz Navidad para mí, pensó. Feliz Navidad para mí.


FIN.