♡ U N I C O ♡
Felix era un omega que amaba dormir con su hermano mayor Hyunjin, le gustaba tanto estar entre los musculosos brazos de el mientras el aroma natural a madera y menta llenaban sus fosas nasales cada noche.
A sus 17 años podría ser considerado un ignorante en cuanto al sexo se refiere, el precioso chico de pecas y cabello largo de color negro no ponía atención a eso, por supuesto recibió clases de educación sexual necesarias para entender que era, que necesitaba y que es lo que sucedería con el. Su único inconveniente es que esto no le interesaba usar esos conocimientos con alguien mas, solo quería estar metido entre los brazos de su hermano siempre que pudiera, frotándose cual animal con su dueño.
Lo único que no sabía era lo que causaba en aquel que tanto lo adoraba, a los ojos de Hyunjin, no era ya un pequeño omega, era ya un joven atractivo, de suaves curvas y mirada ambar que dejaba sin habla a cualquiera, como en aquella mañana de domingo se levantó un poco antes, con su cabello levemente revuelto y el aroma a naranja y miel escapando de si cual afrodisíaco se removió como un pequeño gato molesto por despertar antes, en un movimiento torpe termino colocando su propia mano sobre la ereccion matutina de Hyunjin y fue ahí cuando todo se fue al carajo.
Durante más de una semana había estado masturbando a su hermano mayor cada mañana, no sabía si este sufria de un sueño tan pesado que jamás sintio su tacto ni el como sus manos o boca se adueñaron de su glande en más de una ocasión pero aquello no era por ahora relevante para el más joven.
—¿Estas despierto? —Felix movió un poco al joven buscando una reacción pero esta no se hizo presente.
Como si de un ritual se tratara, bajo una vez más los conocidos pantalones del mayor, lo suficiente para liberar su endurecido miembro y que este rápidamente quedara delante de su rostro. Felix jamás habia visto un pene pero estaba seguro que el de su hermano era el más bonito de todos, sus ojos brillando con un leve tono dorado se posaron sobre el falo, dirigiendo sus manos hasta este comenzó acariciarlo, suave, dulce e incluso maravillado.
Cualquiera que lo viera pensaría qué está admirando una obra de arte, acercando suavemente su boca comenzó a recorrer lentamente con su lengua la punta, como si de un pequeño gato se tratara, saboreo cada gota qué salia de el, repartió húmedos besos por todo su miembro, llenando este con suficiente saliva para facilitar lo que tanto quería hacer.
Felix era un omega y con ello había ciertas cosas que lo diferencian de un alfa o beta, una de ellas es que el tenia un coño junto con un pene, el precioso chico de pecas contaba con ambos genitales lo cual para el era una dicha en momentos como este pues en un solo movimiento termino arriba de el, únicamente vistiendo su ropa interior apego el glande contra sus bragas, apretando los muslos comenzó a moverse lentamente.
Usando sus carnosos muslos para que el pene se frotara contra ellos como si los penetrara, Felix no se contenía y era bastante insistente haciendo que sus caderas reboten sin control alguno, la humedad en su coño era notoria gracias a sus bragas, quizás estaba siendo algo precos pero el placer que sentía era demasiado, sus gemidos llenaban la habitación mientras encajaba los dedos en sus propio cuerpo, no duro más de dos movimientos de cadera antes de correrse y con ello el semen de Hyunjin mancho su cuerpo.
—E-Es demasiado...—Los ojos de Felix parecían cristalinos pero aun no había terminado, apenas se levantó de nuevo el mayor tenia una ereccion y para maravilla del pecoso, estaba contento de poder hacerse cargo.
Sin interesarle si estaba lleno de semen, termino recostado entre las piernas del primogénito, con su rostro admirando su endurecido miembro antes de meter el glande en su boca, ansioso no podía parar de lamerlo y chuparlo como si de un dulce se tratara, siempre con la mirada sobre su rostro se mantenía disfrutando del glande, dando caricias circulares con su lengua como si de un felino se tratara. Empujando más su cabeza termino por tener más de la mitad en su boca, succionando suavemente este, con las mejillas enrojecidas mientras se moviéndose cada vez más duro, más insistente de obtener lo que quiere y es apenas que siente la cálida semilla sobre su lengua qué suspira, satisfecho y maravillado de obtener todo eso para el.
Lee Felix amaba a su hermano, amaba hacerle una mamada cada mañana y esta seguro que así seria siempre.
Hyunjin siempre había estado consiente y despierto, siempre supo de lo que su hermano menor había comenzado hacer durante cada mañana antes de ir a clases, el primer día deseo detenerlo pero algo en el lo evito.
Ver y sentir los carnosos labios succionar su pene había sido como tocar el cielo por un corto tiempo ¿Había sido difícil fingir? Por supuesto, pero adoraba ver la iniciativa de aquel pequeño pecoso al montarlo cada mañana hasta que su dulce coño soltara sus jugos sobre el, cada mañana había anhelado arrancarle las bragas para por fin reclamarlo pero jamás lo hizo, hasta esa noche.
Endulzado por el placer y la adrenalina termino por levantar su precioso camisón, revelando las pequeñas bragas que fueron rápidamente removidas para permitirle ver su coño, sin un solo vello, suave y con el aroma a miel siendo tan fuerte le fue imposible no hundir su nariz contra este, chocando contra el pubis mientras su lengua recorría desde los labios superiores hasta la húmeda cavidad del joven azabache, lleno todo su pequeño coño con su saliva y aun insatisfecho retiro sus propios pantalones y permitió que su dureza saliera. Apegando este mismo contra sus labios comenzó a moverse, suave, con dulzura disfrutando de lo bien que se sentía contra el, es demasiado.
Hyunjin sentía que podría llorar de lo bien que se siente, sus dedos tomaron el pequeño miembro de Felix y comenzó a masturbarle suavemente, tan lento tan dulce mientras sus caderas se movían un poco más rápido, estaba extasiado de como sus carnoso labios se abrían y envolvía el glande causando que casi babeara de puro placer, dos movimientos de su cadera bastaron para llenarlo de semen. Admirando su obra de arte, le fue imposible no jadear ante lo bien que se veía así, tan bonito, tan caliente que simplemente termino por romper la poca cordura que tenía, sus dedos abren su pequeño coño y admira lo húmedo que está, relamiendo sus labios no tarda en dirigir el glande ahí, mirando a su hermano menor mientras se frota suavemente antes de entrar en el. Un pequeño sonido sale de la garganta de Felix pero este no despierta, lo que le permite avanzar una vez más siendo suave, metiendo apenas el glande y mirando sus reacciones. Cada movimiento suave y delicado hasta que termina con más de la mitad del miembro dentro de el, Hyunjin casi chilla ante lo bien que se siente su hermano, lo delicioso que es para el sentirlo más y más, que en algún punto pierde la cabeza y se adentra por completo, extasiado, drogado de sus pequeños suspiros mientras se mueve más contra el, movimientos suaves pero firmes sus caderas no tienen control en cuanto el placer lo llena.
Lentamente desliza hacia arriba lo restante de su ropa y sus carnosos senos quedan a la vista, no muy grandes pero de un tamaño perfecto que le hacen elevar las piernas de su pequeño sol mientras se acomoda sobre el, admirando sus suspiros, sus ojos apretados mientras se mueve cada vez más rápido, más duro.
Hyunjin estaba al borde del extasis, jamás pensó que algo así se sentiría bien y quizas era un fetichista pero amaba tomarlo así, sus labios se dirigen hacia los del menor y deja un suave beso antes de apoyar sus brazos por completo en la cama para moverse con mayor dureza, el sonido de esta golpeando la pared solo aumenta más su deseo primario, no bastan más de dos golpes más hasta que se derrama dentro de su coño, mordiendo sus labios hasta sentir la sangre llenar su lengua conteniendo un gemido de puro placer. Lentamente sale de el, admirando su precioso coño lleno, no tarda en alejarse y buscar algo para limpiarlo y dejarlo como estaba, no sin antes besar su frente y recostarse con la cabeza oculta en su espalda.
Sin ser consiente de un par de ojos dorados brillando en la noche, nublados por el deseo que se cierran permitiéndose descansar luego de tanto.