KRAMPUS

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Summary

Jimin nunca se imaginó que pasaría su Navidad junto al Krampus

Genre
Romance
Author
Nicole
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

KRAMPUS, Especial de Navidad

La Navidad se acercaba, y mientras el mundo a su alrededor se llenaba de luces brillantes y risas festivas, Jimin se sentía cada vez más distante. Había pasado los últimos años rodeado de amigos y familiares, pero este año decidió que quería algo diferente.

Quería una Navidad en soledad, un tiempo para reflexionar y encontrar su propio camino. Así que, tras pensarlo detenidamente, decidió pasar las festividades en un pequeño refugio en las afueras de Jeju, en medio de un bosque que albergaba leyendas antiguas.

El viaje hacia el bosque fue tranquilo. Jimin tomó un autobús que lo llevó a través de paisajes nevados, donde los árboles estaban cubiertos de una capa brillante de escarcha. A medida que se acercaba a su destino, la emoción y la ansiedad se entrelazaban en su pecho. Sabía que el lugar era conocido por sus historias sobre el Krampus, una criatura mítica que se decía que merodeaba por los bosques en busca de aquellos que se habían portado mal. Sin embargo, Jimin no creía en esas leyendas; para él, eran solo cuentos que los ancianos contaban para asustar a los niños.

Al llegar al refugio, se sintió aliviado al ver que estaba en buenas condiciones. La pequeña cabaña de madera, rodeada de altos pinos, parecía sacada de un cuento de hadas. Era acogedora, con una chimenea que prometía calidez y un pequeño ventanal que ofrecía vistas del bosque nevado. Jimin dejó su equipaje en el interior y se sentó en una silla junto a la chimenea, disfrutando del crepitar del fuego.

A medida que la noche caía, Jimin comenzó a preparar su cena. Cocinó un plato simple de fideos y verduras, mientras la nieve caía suavemente afuera.

La soledad era reconfortante, y aunque al principio se sintió un poco extraño, pronto se acostumbró a la tranquilidad del lugar. Se sentó en la mesa, comiendo y mirando por la ventana, donde la nieve iluminaba el bosque con un brillo plateado.

Después de la cena, Jimin decidió salir a explorar. Se abrigó con un abrigo grueso y un gorro, y salió a la noche fría. El aire era fresco y puro, y la nieve crujía bajo sus pies mientras caminaba. A medida que se adentraba en el bosque, las sombras de los árboles se alargaban y se retorcían, creando figuras extrañas en la oscuridad. Jimin no podía evitar sentirse un poco inquieto, pero la belleza del paisaje lo mantenía en movimiento.

Mientras caminaba, recordó las historias que había escuchado sobre el Krampus. Se decía que era una criatura de aspecto aterrador, con cuernos y una piel oscura, que venía a castigar a aquellos que no se comportaban bien. Aunque sabía que eran solo leyendas, no podía evitar sentir un escalofrío recorrer su espalda. Sin embargo, se rió de sí mismo, pensando que no había razón para temer a un mito.

De repente, un sonido rompió la calma de la noche. Un crujido detrás de él hizo que Jimin se detuviera en seco. Se giró, pero no había nada. Únicamente el silencio del bosque. Respirando hondo, decidió que era hora de regresar a la cabaña. La soledad comenzaba a pesarle, y la idea de estar rodeado de las leyendas del lugar lo inquietaba un poco más de lo que le gustaría admitir.

Esa noche, mientras dormía, tuvo un sueño extraño. Se encontraba en el bosque, rodeado de sombras. De repente, una figura oscura apareció ante él, con cuernos que se alzaban hacia el cielo. Jimin sintió un terror paralizante, pero cuando la figura se acercó, pudo ver que no era tan aterradora como había imaginado. Era solo un ser solitario, buscando compañía en la oscuridad. Al despertar, el sudor perlaba su frente, y la imagen de la criatura se quedó grabada en su mente.

La mañana de Navidad llegó con un silencio profundo. Jimin se despertó sintiéndose un poco desorientado, pero también emocionado. Era su primer día completo en el bosque, y aunque estaba solo, había algo liberador en eso. Se preparó un desayuno sencillo y se sentó junto a la ventana, observando cómo la nieve caía suavemente.

Decidió salir a recoger leña y algunas piñas para decorar la cabaña y al menos no perder el espirítu navideño, el viento helado recorre su columna y su rostro, los copos de nieve caían sobre sus castaños cabellos, es un ambiente tranquilo y silencioso.

Mientras observaba el bosque, algo se movió entre los árboles. Jimin contuvo la respiración, su corazón latiendo con fuerza. La figura era oscura y se movía con gracia, como si estuviera danzando entre las sombras. Jimin se sintió atraído, y aunque el miedo lo invadía, también había una curiosidad innegable, pero sacudío su cabeza y continúo recogiendo leña creyendo que era su imaginación.

Perspectiva del Krampus (Yoongi)

Observo desde las sombras, mi mirada fija en él. Es como si una fuerza invisible me atrajera hacia ese joven de cabellos castaños y sonrisa radiante. Sé que debería mantenerme alejado, que no puedo acercarme demasiado, pero simplemente no puedo evitarlo.

Soy el Krampus, el ser mitológico que acompaña a San Nicolás en Navidad, encargado de castigar a los niños traviesos. Mi apariencia es aterradora, con cuernos, garras y una lengua bífida que aterroriza a cualquiera que se cruce en mi camino. Sin embargo, ante él, toda mi imponencia se desvanece.

Lo observo moverse con gracia, rodeado de sus amigos, riendo y disfrutando de la celebración navideña. Su alegría parece iluminar todo a su alrededor, atrayéndome como una polilla a la llama. Deseo acercarme, hablarle, conocerlo mejor, pero sé que eso sería imposible. Él es un ser humano, puro e inocente, y yo... Yo soy todo lo contrario.

A pesar de ello, no puedo evitar sentir una extraña fascinación por él. Hay algo en su mirada, en su sonrisa, que me cautiva y me hace querer saber más.

-¿Cómo será su voz?-

-¿Cómo se sentiría su tacto?-

Sacudo la cabeza, intentando alejar esos pensamientos prohibidos. Yo no puedo tener esa clase de sentimientos, no puedo permitirme enamorarme de un humano.

Pero es inútil. Cada vez que lo veo, mi corazón late con fuerza, y siento una necesidad apremiante de acercarme a él, de estar a su lado. Incluso he llegado a imaginar cómo sería mi vida si pudiera dejar atrás mi papel de Krampus y vivir como un ser humano normal. Poder caminar a su lado, hablar con él, tal vez incluso... Tocar su mano.

Sacudo la cabeza, intentando alejar esos pensamientos. Sé que es imposible, que nunca podrá ser. Yo soy un ser oscuro, condenado a vagar por las sombras, castigando a los niños traviesos. Él es la luz, la alegría, todo lo que yo no puedo ser.

Aun así, no puedo evitar observarlo, memorizando cada uno de sus gestos, cada una de sus expresiones. Me siento como un ladrón, robando pequeños fragmentos de su vida, atesorándolos en lo más profundo de mi ser. Sé que es una obsesión enfermiza, que debo detenerme antes de que sea demasiado tarde, pero simplemente no puedo.

A veces, me sorprendo a mí mismo imaginando cómo sería si pudiera acercarme a él, si pudiera entablar una conversación.

-¿Qué le diría?-

-¿Cómo reaccionaría él al ver a un ser tan aterrador como yo?-

Probablemente, huiría aterrorizado, o tal vez incluso me atacaría, intentando protegerse. Y no puedo culparlo, pues esa es la reacción que provoco en la mayoría de los humanos.

Pero en mi mente, en mis sueños más recónditos, imagino que tal vez, solo tal vez, él podría ver más allá de mi apariencia aterradora. Que podría ver la soledad y el dolor que se esconden detrás de mis ojos, y que tal vez, solo tal vez, podría llegar a aceptarme. Incluso a... Amarme.

Sacudo la cabeza, riendo amargamente. ¿Cómo puedo siquiera pensar en algo así? Yo soy un monstruo, un ser condenado a vagar por las sombras, alejado de la luz y la felicidad que él representa. Nunca podría ser digno de su amor, ni siquiera de su amistad.

Aun de esta manera, no puedo evitar desear poder acercarme a él, aunque sea una vez. Poder verlo de cerca, escuchar su voz, tal vez incluso rozar su piel. Sé que es una locura, que es algo que jamás podría suceder, pero es un anhelo que me consume por dentro.

A veces, me sorprendo a mí mismo siguiéndolo, observándolo desde la distancia, como un depredador acechando a su presa. Sé que es una obsesión enfermiza, que debo detenerme antes de que sea demasiado tarde, pero simplemente no puedo. Él es como un imán, atrayéndome irremediablemente hacia él.

Y así, lo observo desde las sombras, deseando poder acercarme a él, pero sabiendo que jamás podré hacerlo. Soy el Krampus, el ser oscuro y aterrador que debe mantener su distancia, alejado de la luz y la felicidad que él representa.

Pero a pesar de todo, no puedo evitar sentir que, de alguna manera, él también me ha cautivado. Hay algo en su mirada, en su sonrisa, que me hace sentir que tal vez, solo tal vez, podría haber una oportunidad para mí. Que tal vez, si tuviera el valor de acercarme a él, podría encontrar la aceptación y el amor que tanto he anhelado.

Por ahora, me conformo con observarlo desde la distancia, atesorando cada uno de esos pequeños fragmentos de su vida que logro robar. Sé que es una obsesión enfermiza, que debo detenerme antes de que sea demasiado tarde, pero simplemente no puedo. Él se ha convertido en mi luz en la oscuridad, en mi razón de ser.


Día del encuentro:

Jimin se despertó con el suave murmullo del viento que se colaba por las rendijas de la cabaña. La luz del sol apenas comenzaba a filtrarse entre los árboles, creando un juego de sombras danzantes en el suelo. Después de un desayuno ligero, compuesto por un tazón de avena caliente y un par de frutas, decidió que era el momento de salir al bosque. La leña no se recogería sola, y el frío del invierno ya se hacía sentir.

Al abrir la puerta, el aire helado le golpeó el rostro, haciéndolo estremecer. Jimin se abrazó a sí mismo, intentando conservar el calor. La nieve crujía bajo sus botas mientras avanzaba entre los árboles, sus cabellos castaños ondeando ligeramente con la brisa. Cada paso que daba resonaba en el silencio del bosque, un silencio que parecía profundo y mágico.

Mientras recogía ramas caídas, su mente divagaba. Pensaba en las historias que había escuchado sobre el bosque, en los mitos y leyendas que hablaban de criaturas que habitaban en las sombras. Sin embargo, esas historias eran solo eso: cuentos para asustar a los niños. Él era un joven valiente, o al de menos eso intentaba convencerse.

De repente, un ruido rompió la calma. Un crujido detrás de él lo hizo girar rápidamente. Su corazón comenzó a latir más rápido. Jimin miró a su alrededor, pero no vio nada. Solo los árboles altos y la nieve. Se rió nerviosamente, dándose cuenta de que su imaginación estaba jugando con él. Decidió continuar con su tarea, pero el presentimiento no lo abandonaba.

Mientras seguía recogiendo leña, sintió una presencia. Una sombra se movió entre los árboles, y su instinto le dijo que debía irse. Sin pensarlo dos veces, dejó caer las ramas que había recolectado y comenzó a correr hacia la cabaña. El viento parecía susurrar su nombre, como si lo llamara de vuelta, pero él no se detuvo.

Al llegar a la cabaña, cerró la puerta de un golpe, su respiración entrecortada. Se apoyó contra la madera, tratando de calmar su corazón. La calidez del interior era un alivio, pero la sensación de que algo lo estaba observando no se disipaba. Se acercó a la ventana, asomándose con cautela. El bosque parecía tranquilo, pero la inquietud seguía en su pecho.

-¿Krampus?-susurró, su voz apenas audible.

No hubo respuesta, solo el silencio del bosque. Con un profundo suspiro, decidió abrir la puerta. Al hacerlo, una ráfaga de viento helado lo golpeó en la cara, y el aire se llenó de un extraño aroma a tierra y pino. Jimin se asomó, pero no vio nada. La oscuridad lo envolvía, y la sensación de ser observado regresó con fuerza.

De repente, un movimiento en la sombra lo hizo retroceder. Delante de él, emergió la figura del Krampus. Su figura oscura y robusta se alzaba imponente, con cuernos que se extendían hacia el cielo. Jimin sintió que su corazón se detenía. La criatura no era un monstruo, sino un ser que evocaba tanto temor como respeto. Sin embargo, el miedo lo abrumó, y en un instante, su mente se nubló.

-¡No!-gritó Jimin, dando un paso atrás. Pero antes de que pudiera reaccionar, todo se volvió negro.

Cuando Jimin despertó, se encontraba en un lugar cálido y familiar, pero no estaba en su cama. Se encontraba en el suelo de la cabaña, con una manta sobre él y el suave resplandor del fuego iluminando la habitación. Se incorporó lentamente, sintiendo un mareo que lo llevó a cerrar los ojos de nuevo. Su cabeza daba vueltas, y el recuerdo de lo que había sucedido antes de desmayarse regresó a su mente como una ola.

-¿Krampus?-murmuró, su voz rasposa. Abrió los ojos con dificultad, y allí, frente a él, estaba la criatura. Krampus lo miraba con una mezcla de preocupación y frustración.

-Despertaste, por fin-dijo Krampus, su voz profunda resonando en la cabaña.

-¿Qué demonios te pasó?-

Jimin se sentó, sintiendo el sudor en su frente.

-Yo... te vi y... me asusté. No pensé que fueras real-

Krampus rodó los ojos, cruzando los brazos.

-Esa es la reacción más común, pero no es excusa para desmayarse. Eres un humano, no un niño asustado. Necesitas aprender a enfrentar tus miedos-

Jimin sintió una mezcla de vergüenza y confusión.

-Lo siento, no quería asustarme. Es solo que... eres una leyenda, y no esperaba que estuvieras aquí-

-¿Y eso justifica perder el conocimiento?-replicó Krampus, su tono severo.

-Tienes que ser más fuerte. Debes aprender a confiar en tus instintos y no dejar que el miedo te controle-

Jimin se sintió como un niño regañado.

-Lo sé, lo sé. Solo fue un momento de pánico. No estoy acostumbrado a estar solo en un lugar así, y ver a alguien como tú... es abrumador-

Krampus suspiró, y su expresión se suavizó ligeramente.

-Está bien, pero no puedes dejar que el miedo te paralice. La vida está llena de cosas aterradoras, y si te desmayas cada vez que enfrentas una, no irás a ningún lado-

Después de aquella inolvidable Navidad en la cabaña, Jimin se sintió transformado. La experiencia de haber enfrentado sus miedos y haber compartido momentos con Krampus había dejado una huella profunda en su corazón. A medida que pasaban los días, la soledad que había sentido antes comenzó a desvanecerse, reemplazada por una extraña conexión con la criatura que había temido.

Era irónico, estaba compartiendo su estadía en la cabaña con Krampus, era de no creer, pero ahí estaba, había prometido conservarlo como secreto, no todos los días te encuentras con una leyenda viva.

Cada noche, después de la celebración, Jimin y Krampus continuaron pasando tiempo juntos. La cabaña, que una vez había sido un refugio solitario, se convirtió en un hogar lleno de risas y conversaciones profundas. Krampus le enseñó a Jimin sobre la magia del bosque, sobre las leyendas que lo rodeaban y sobre cómo cada ser, incluso los más temidos, tenía una historia que contar.

Jimin se dio cuenta de que, a pesar de la apariencia aterradora de Krampus, había una ternura en él que lo atraía. Sus ojos, que al principio parecían amenazantes, ahora reflejaban una sabiduría y una comprensión que Jimin nunca había encontrado en nadie más. Cada vez que Krampus sonreía, incluso con su aspecto formidable, Jimin sentía que su corazón se aceleraba. Era una mezcla de admiración y un sentimiento que no podía identificar del todo.

Una noche, mientras se sentaban junto al fuego, Jimin se armó de valor y decidió hablar de sus sentimientos. El resplandor de las llamas iluminaba la habitación, creando sombras danzantes en las paredes de madera. Krampus estaba contando una historia sobre su pasado, pero Jimin no podía concentrarse. Su mente estaba ocupada con pensamientos sobre lo que había crecido entre ellos.

-Krampus-dijo Jimin, interrumpiendo suavemente, su voz un poco temblorosa

-Hay algo que necesito decirte-

Krampus lo miró, su expresión curiosa.

-¿Qué es? Dímelo-

-Desde que llegaste a mi vida, he cambiado. He aprendido a enfrentar mis miedos, a encontrar la fuerza en mí mismo. Pero hay algo más...-

Jimin se detuvo, sintiendo que su corazón latía con fuerza.

-Creo que me estoy enamorando de ti-

Jimin siempre había tenido una fuerte atracción por las leyendas urbanas y los mitos sobre las cosas que lo rodean y aunque era no creyente esta era una oportunidad que no podía dejar pasar.

El silencio llenó la cabaña. Jimin sintió que el tiempo se detenía, y la incertidumbre lo invadió. ¿Cómo reaccionaría Krampus? ¿Se reiría de él? ¿Lo rechazaría?

Krampus lo observó con atención, sus ojos profundos y oscuros reflejando una mezcla de sorpresa y consideración.

-No esperaba que dijeras eso- respondió finalmente, su voz grave resonando en la habitación.

-Lo sé, es extraño. Eres una criatura que se supone que debería temer. Pero, a medida que te he conocido, he visto más allá de la leyenda. He visto la bondad en ti, la forma en que cuidas de aquellos que están perdidos. Me has mostrado un mundo que no conocía- dijo Jimin, sintiendo que las palabras fluían de su corazón.

Krampus se quedó en silencio, y Jimin sintió que su pecho se apretaba.

-No estoy acostumbrado a que me vean de esta manera. Mi existencia ha sido marcada por el miedo y la soledad. Nunca pensé que alguien pudiera sentir algo por mí-

-Pero yo lo siento- insistió Jimin, acercándose un poco más.

-No importa cómo te veas, lo que importa es quién eres por dentro. Has sido mi guía, mi amigo... y ahora, siento que hay algo más entre nosotros-

Krampus bajó la mirada, reflexionando sobre las palabras de Jimin.

-Es complicado. Mi naturaleza es ser temido, y tú eres un humano. No sé si esto puede funcionar-

-No quiero que tu apariencia o tu leyenda nos detengan-dijo Jimin, su voz firme.

-Lo que siento es real, y estoy dispuesto a explorar esto, si tú también lo estás-

Krampus levantó la vista, y en sus ojos había una chispa de algo que Jimin no había visto antes: vulnerabilidad.

-Nunca he tenido a alguien que me mire de esta manera. Es... desconcertante-

-Lo entiendo. Pero también creo que podríamos aprender el uno del otro. Puedo mostrarte que no todos los humanos temen a lo desconocido, y tú puedes enseñarme sobre la fuerza que proviene de la oscuridad- dijo Jimin, sintiéndose más seguro.

Después de un largo momento de silencio, Krampus finalmente sonrió, una sonrisa que iluminó su rostro de manera inesperada.

-Quizás valga la pena intentarlo. Nunca he tenido a alguien como tú a mi lado-

Jimin sintió que su corazón se llenaba de alegría.

-¿Entonces? ¿Podemos intentarlo?-

-Sí-respondió Krampus, su voz suave y profunda.

-Intentémoslo-

A partir de ese momento, su relación se transformó. Jimin y el Krampus comenzaron a pasar más tiempo juntos, explorando no solo el bosque, sino también los sentimientos que crecían entre ellos. Jimin aprendió a ver la belleza en la oscuridad, mientras que Krampus descubrió la luz que podía brillar incluso en los lugares más inesperados.

Durante sus paseos por el bosque, Jimin se dio cuenta de que Krampus no solo era un guardián de las leyendas, sino también un ser lleno de matices. Compartieron risas, historias y momentos de profunda conexión. Jimin se sintió cada vez más atraído por la forma en que Krampus lo hacía sentir: seguro, comprendido y, sobre todo, amado.

Una noche, mientras caminaban bajo un cielo estrellado, Jimin se detuvo. El aire era fresco y claro, y la luna iluminaba el paisaje de una manera mágica. Miró a Krampus, quien estaba a su lado, y sintió una oleada de amor en su pecho.

Durante este tiempo ya se habían conocido, hasta el momento Krampus le dijo que su nombre es Yoongi, antes de ser Krampus

-Yoongi- dijo Jimin, su voz suave.

-Quiero que sepas que cada día que paso contigo me siento más completo. Me has mostrado que la verdadera belleza reside en lo que llevamos dentro-

Krampus se detuvo también, mirándolo con intensidad.

-Y tú me has enseñado que no tengo que ser lo que los demás esperan de mí. Tu valentía me inspira-

Jimin dio un paso adelante, sintiendo el calor de la conexión que compartían.

-¿Puedo... besarte?- preguntó, su corazón latiendo con fuerza.

Yoongi se quedó en silencio por un momento, y luego asintió, su mirada suave.

-Sí, me gustaría eso-

Con el corazón en la garganta, Jimin se acercó y, con un movimiento delicado, besó a Yoongi. Fue un beso tierno y lleno de promesas. En ese instante, el mundo exterior desapareció; solo existían ellos dos, envueltos en un aura de amor y comprensión.

Cuando se separaron, ambos sonrieron, sintiendo que algo había cambiado en su relación. Jimin se dio cuenta de que había encontrado no solo un amigo, sino también un compañero, alguien que lo aceptaba tal como era y que, a su vez, necesitaba su amor y apoyo.

A medida que pasaban los días, Jimin y Yoongi continuaron explorando su relación. Compartieron momentos de vulnerabilidad, risas y dulzura. Juntos, aprendieron a enfrentar no solo los miedos de Jimin, sino también las inseguridades de Yoongi. La criatura que había sido una leyenda aterradora se convirtió en un ser lleno de amor y ternura, y Jimin se sintió afortunado de haberlo conocido.

Una tarde, mientras estaban sentados junto al fuego, Yoongi miró a Jimin con una expresión seria.

-A veces me pregunto si esto puede durar. Mi naturaleza es ser temido, y tú eres un humano. ¿Qué pasará cuando regreses a tu vida normal?-

Jimin sintió un nudo en el estómago, pero se armó de valor.

-No quiero dejarte. He encontrado en ti algo que nunca pensé que encontraría. No importa lo que digan los demás; lo que siento por ti es real-

Yoongi se acercó, tomando la mano de Jimin entre las suyas.

-Eres valiente, y eso es lo que más admiro de ti. Nunca he tenido a alguien que se preocupara por mí de esta manera. Pero también sé que el mundo exterior puede ser cruel-

-Podemos enfrentar eso juntos -dijo Jimin, sintiendo su determinación crecer.

-No tengo miedo de lo que piensen los demás. Lo que importa es lo que tenemos aquí y ahora-

Krampus sonrió, y en sus ojos había una chispa de esperanza.

-Quizás tengas razón. Quizás podamos encontrar nuestro lugar en este mundo, incluso si es complicado-

Yoongi le había dado un anillo mágico a Jimin para que pudiera ver al mundo en él que vivía, Jimin visita esporadicamente el mundo de Yoongi para poder estar juntos.

(Imagen tomada de pinterest)

La forma en que Yoongi levantaba los sacos, su concentración y la determinación en su rostro, lo hicieron sentir un cosquilleo en el estómago. Jimin se sintió emocionado al verlo; había algo en la forma en que trabajaba que lo atraía. Era el Krampus, sí, pero también era un ser lleno de fuerza y dedicación. Jimin se dio cuenta de que no solo admiraba su apariencia, sino también su espíritu.

-¿Necesitas ayuda? -preguntó Jimin, acercándose con una sonrisa.

Yoongi se volvió, y sus ojos se iluminaron al verlo.

-No, estoy bien. Solo estoy preparando todo para la próxima entrega. Pero gracias por ofrecerte -respondió, su voz profunda resonando en el aire frío.

Jimin se acercó un poco más, sintiendo el calor que emanaba de Yoongi. Era un contraste perfecto con el frío que lo rodeaba. —Puedo ayudarte a cargar algunos sacos. No parece fácil hacerlo solo.

-Es cierto, pero me gusta hacerlo así. Es parte de mi trabajo -dijo Yoongi, sonriendo de una manera que hizo que el corazón de Jimin latiera más rápido.

Jimin se sintió atraído por esa sonrisa, por la forma en que iluminaba su rostro. Había algo en la manera en que Yoongi se movía, en su confianza y en su dedicación, que lo hacía sentir emocionado. No era solo admiración; era una atracción que crecía con cada momento que pasaban juntos.

-Está bien, entonces -dijo Jimin, sintiendo una chispa de desafío en su voz.

-Pero al menos déjame quedarme contigo. Quiero aprender-

Yoongi asintió, y juntos comenzaron a trabajar. Jimin se sorprendió al darse cuenta de lo bien que se sentía estar a su lado. Cada vez que sus manos se rozaban mientras levantaban los sacos, una corriente de electricidad recorría su cuerpo. Era como si el aire estuviera cargado de una energía palpable, y Jimin no podía evitar sonreír.

Mientras trabajaban, Jimin no podía dejar de robar miradas a Yoongi. La forma en que sus músculos se tensaban al levantar los sacos, la concentración en su rostro, todo ello lo hacía sentir una mezcla de admiración y deseo. Había algo profundamente atractivo en su naturaleza fuerte y decidida.

-¿Sabes? -dijo Jimin, rompiendo el silencio.

-Nunca pensé que el Krampus podría ser tan... humano-

Yoongi lo miró con curiosidad.

-¿Qué quieres decir con eso?-

-Quiero decir que eres increíble. Haces este trabajo con tanta dedicación, es inspirador- respondió Jimin, sintiendo que sus mejillas se sonrojaban.

Yoongi se rió suavemente, y Jimin sintió que su corazón se aceleraba.

-Gracias, pero esto es solo lo que hago. No hay nada especial en ello-

-Para mí, lo hay -dijo Jimin, sintiendo que su voz se volvía más suave.

-Te admiro mucho-

La mirada de Yoongi se volvió más intensa, y Jimin sintió que la tensión entre ellos aumentaba. Era un momento cargado de significado, y Jimin no podía evitar pensar en lo que había crecido entre ellos. La conexión que habían forjado en esas semanas era más profunda de lo que había imaginado.

-A veces me pregunto qué haría sin ti -dijo Yoongi, su tono más serio.

-Has traído luz a mi vida, Jimin. No solo eres un humano, sino alguien que me entiende-

Jimin sintió que su corazón se llenaba de alegría.

-Me alegra escuchar eso. Me siento afortunado de estar aquí contigo-

Mientras continuaban trabajando, Jimin se dio cuenta de que la atracción que sentía por Yoongi se había convertido en algo más profundo. No era solo una admiración pasajera; era un amor que estaba floreciendo en su corazón. La forma en que se miraban, la conexión que compartían, lo hacía sentir vivo y emocionado.

Finalmente, después de un rato, se detuvieron para descansar. Jimin se sentó en un tronco caído, y Yoongi se unió a él, su presencia cálida y reconfortante. El aire estaba impregnado de un silencio cómodo, y Jimin se sintió agradecido por esos momentos juntos.

-¿Sabes? -dijo Jimin, mirando a Yoongi.

-Me encanta pasar tiempo contigo. Cada día aprendo algo nuevo-

Yoongi lo miró con atención, su expresión suave.

-A mí también me gusta. Nunca pensé que podría disfrutar de la compañía de un humano como tú-

Jimin sintió que su corazón se aceleraba.

-Quizás podríamos hacer esto más a menudo. Me gustaría conocer más sobre ti, sobre tu vida-

-Eso suena bien -respondió Yoongi, sonriendo de nuevo.

-Quizás deberíamos hacer una pausa más a menudo-

Jimin asintió, sintiendo que el tiempo que pasaban juntos era invaluable. Mientras se miraban, Jimin sintió una oleada de emoción. Había un deseo creciente en su interior, un anhelo de estar más cerca de Yoongi, de explorar no solo su conexión emocional, sino también la química que había entre ellos.

Sin pensarlo dos veces, Jimin se inclinó hacia adelante, acercándose a Yoongi.

-¿Puedo... besarte? -preguntó, sintiendo que su corazón latía con fuerza.

Yoongi lo miró, sorprendido pero también intrigado.

-¿Estás seguro de que quieres hacerlo?-

-Sí -respondió Jimin, sintiendo que su valentía lo impulsaba.

-Siento que hay algo especial entre nosotros-

Sin más palabras, Jimin cerró la distancia entre ellos. Sus labios se encontraron, y el mundo a su alrededor desapareció. Fue un beso suave al principio, pero rápidamente se convirtió en algo más apasionado. Jimin sintió que su cuerpo se llenaba de una energía ardiente, y la conexión entre ellos se intensificó.

Cuando finalmente se separaron, ambos estaban sin aliento. Jimin miró a Yoongi, su corazón latiendo con fuerza. —Wow... eso fue... increíble.

Yoongi sonrió, su mirada llena de sorpresa y alegría. —Sí, lo fue. Nunca pensé que esto sucedería.

-¿Por qué no? -preguntó Jimin, sintiéndose emocionado.

-Eres increíble, y siento que hay algo especial entre nosotros-

Yoongi se acercó un poco más, su expresión seria pero suave.

-Nunca he permitido que nadie se acerque tanto a mí. Pero contigo, es diferente. Hay algo en ti que me atrae-

Jimin sintió que su corazón se llenaba de esperanza.

-Entonces, ¿podemos explorar esto? Me gustaría conocer más de ti, de nosotros-

-Sí -respondió Yoongi, su voz suave.

-Me gustaría eso-

Yoongi se sentó en un tronco caído, mientras que Jimin se acomodaba en su regazo, ambos se besaban con pasión, dejando fluir sus instintos más salvajes.

Jimin abrió los ojos cuando sintió la erección de Yoongi, Jimin sonrió mirando hacia abajo.

Yoongi sonrió lascivo, sabiendo que estaban ambos poniéndose duros.

-Jimin ¿Qué estás mirando?-

-Tu pene es enorme-

-Lo sé-

Ambos rieron por el descaro de Yoongi, volvieron a besarse.

-Saca ambos miembros Jimin- Susurró Yoongi en el oído de Jimin.

-Ohh siii-

-Es muy grande Yoongi-

-Es bastante grande-

-Mmmm Yoooon, eres malditamente grande- dijo Jimin mirando el enorme miembro de Yoongi.

-Tócalo Jimin-

-¿Qué tan grande es?-

-Mmmmm creo que mide casi 28 centímetros-

-Es jodidamente grande-

-Y no lo has visto totalmente duro-

-Me encanta Yoon-

Jimin se separó de Yoongi y bajó hasta el suelo, quedándose de rodillas delante del enorme miembro de Yoongi, admirando aquel pedazo de carne, era majestuoso.

Yoongi siseaba por la sensación cálida de la boca de Jimin, que delinea con la lengua las marcadas venas, y hace círculos en la punta rosada que tiene forma de hongo.

Solo eran ellos en medio del bosque, se suponía que Yoongi debía estarse preparando para ser guardían del bosque hasta la siguiente Navidad donde será Krampus.

Jimin marca su propio ritmo, es delicado, cada movimiento está hecho con gracia, subía y bajaba la cabeza hasta la base, su gargante amoldaba al enorme miembro, Yoongi se sentía en el cielo, era la gloria.

Yoongi marcó el ritmo sosteniendo la cabeza de Jimin, acelerando los movimientos, Jimin se sostuvo de los muslos de Yoongi y agarró su cabello, Jimin ama la sensación de cosquillas en la nariz con el vello púbico de Yoongi.

Yoongi saca su miembro y Jimin gime en protesta por ser apartado del miembro, Yoongi lo golpea con su miembro y delinea su pene en los esponjosos labios de Jimin, y empezó a masturbarlo, pronto Yoongi se corrió en la cara de Jimin pintando su cara de líneas blancas pegajosas.

-Te ves como una jodida obra de arte-

-Mhh quería probarlo-

-Después lo probarás-

-Ahora date la vuelta-

Jimin obedeció sin protestar, Yoongi lo tomó de las caderas y lo empujó contra un árbol, y le metió dos dedos en la boca, Jimin solo obedeció.

-Ahh Jimin me estás volviendo loco-

-Mhggmm ahh ya estoy listo-

-Eres un desesperado-

-Solo para ti-

Yoongi llevó sus dedos a la entrada de Jimin, preparándolo para la intrusión, los dedos de Yoongi eran largos, alcanzando el punto P de Jimin.

Luego de unos minutos cuando Jimin estuvo listo Yoongi le separo las piernas y lo pego más al árbol, el miembro de Jimin se restregaba contra el árbol dándole una sensación de placer.

-Prepárate Jimin-

-Mmm te he estado esperando gatito-

Yoongi alineó su miembro en la entrada de Jimin y empezó a penetrar poco a poco a Jimin.

Jimin se sentía lleno, el miembro de Yoongi es largo, Jimin tiene la sensación de que palpita dentro suyo.

Yoongi se quedó quieto cuando entró por completo y esperó a que Jimin se acostumbrara para empezar a embestir.

-Ahh sii, puedo sentirlo profundo-

-Ahh estás muy apretado-

-Por favor máaaas-

Yoongi no lo pensó dos veces y empezó a embestir de manera ruda, los gemidos de Jimin podían oírse a kilometros a la redonda, eran incesantes y muy profundas.

Jimin se sentía en el cielo, sus caderas siendo apretadas por las enomes manos de Yoongi, sus respiraaciones alteradas, los sonidos lascivos, los gruñidos y los gemidos, era un ambiente caliente y morboso.

-mmh Yoon-

-Ahh eres tan caliente dulzura-

Yoongi está acelerando el ritmo, el placer recorriendo por sus venas, los corazones acelerados casi sincronizados tanto que pueden oírlos en sus oídos.

El agarre de Yoongi se hizo más fuerte, Jimin en cambio siente que si no es por el soporte de Yoongi ya estuviera en el suelo, sus sentidos se agudizaron, podía oír sus latidos en su pecho, cuando sintió que Yoongi aceleró las embestidas supo que se iba a correr, un grito salió de sus labios cuando la mano de Yoongi agarró su miembro y empezó a bombear más fuerte.

Jimin sentía que podía explotar el placer era intenso, su cuerpo estaba sensible y al límite, un grito salió de sus labios cuando Yoongi con su pulgar presionó sobre la entrada del pene de Jimin.

Las piernas de Jimin temblaban casi cediendo ante todo el esfuerzo, Yoongi estaba a punto de correrse y aceleró las embestidas.

-Ahhh ya casi-

Las embestidas eran profundas, en pocos minutos, Jimin se corrió y sus piernas al fin cedieron, Yoongi lo sostuvo, y siguió embistiendo.

Después de unos minutos Yoongi embistió profundo y se corrió llenando a Jimin.

Ambos jadeaban Yoongi sosteniendo sus manos en las caderas de Jimin y este sosteniéndose del árbol al que estaba aferrado, Yoongi sacó su pene flácido de la entrada de Jimin, una delgada línea de semen cayó al suelo.

Jimin dió dos pasos hacía atrás, Yoongi lo ayudó a sentarse sobre él, se sentaron en el tronco en el que se sentaron antes de iniciar.

Los dos sonrieron y chocaron sus frentes, se besaron con pasión, fueron uno solo.

Cuando se recuperaron se limpiaron y se volvieron a vestir para poder continuar con sus actividades.

-Yoongi, quiero quedarme aquí contigo-

-Jimin te apoyaré con cualquier cosa, y sobre cualquier cosa-

-JAJAJA eres tan descarado, amo eso de ti-

-Cualquier cosa que quieras te lo daré-

-Te amo Yoongi-

-Te amo Jimin-

Ambos continuaron con sus vidas, Jimin se mudó a las afueras de Jeju y así estar cerca de Yoongi que como guardián del bosque no puede salir de él, ambos son uno solo, ambos celebran estar juntos por siempre, Yoongi tomó la desición de convertir a Jimin en guardían cuando su cuerpo humano termine su tiempo en este plano terrenal, Yoongi ama cada parte de Jimin, Jimin ama cada parte de Yoongi, se aman.

La Navidad para Jimin este año fue diferente, estuvo junto al Krampus y ahora será guardían del bosque como él, si le decían esto hace meses se reiría hasta el cansancio, pero ahora pasará su vida junto a él.



ESTE ES MI REGALO PARA USTEDES, QUE PASEN FELICES FIESTAS Y UN PROSPERO AÑO NUEVO JUNTO A SUS SERES QUERIDOS, A TODOS LOS QUE ME HAN ACOMPAÑADO EN CADA HISTORIA Y LOS QUE POCO A POCO SE HAN IDO UNIENDO ✨🎄.

FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO 2025