AETHEL #1 (Reino de belleza)

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Summary

En la memoria del mundo, antes de que el tiempo existiera como lo conocemos, yace un secreto, una verdad velada por la luz dorada de la creación. Había un reino, Aethel, un lugar de oro y blanco tan brillante que la luz del Sol palidecía ante su esplendor. Se decía que fue forjado por un Dios llamado Aethelus, cuyo nombre contenía la esencia misma del reino, una entidad tan antigua como el polvo de las estrellas. Aethelus, con sus ojos de oro, que ardían como el sol, creó las montañas de oro puro, cuyas cimas rozaban el cielo, y las llanuras de mármol blanco, tan infinitas como el océano. Sus manos, llenas de poder, moldearon las ciudades, la capital Aelia, un laberinto de calles de mármol blanco que brillaban con la luz dorada de los palacios. Pero Aethelus no solo creó la belleza, también creó la intriga. En Aethel se movían dragones de ébano y jade, sus alas extendidas como cuchillas que rasgaban el cielo. Grifos de plata y oro, con sus ojos de azul profundo, vigilaban el reino desde lo alto de las montañas. Y basiliscos de rubí y ónix, cuyas miradas podían petrificar la vida misma, se deslizaban en las sombras, custodiando los secretos del reino. ¿Por qué Aethelus creó estos seres, tan bellos y tan terribles a la vez? ¿Cuál era el misterio que ocultaba Aethel?

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
16+

El principio de todo


             


En la memoria del mundo, antes de que el tiempo existiera como lo conocemos, yace un secreto, una verdad velada por la luz dorada de la creación.  Había un reino, Aethel, un lugar de oro y blanco tan brillante que la luz del Sol palidecía ante su esplendor. Se decía que fue forjado por un Dios llamado Aethelus, cuyo nombre contenía la esencia misma del reino,  una entidad tan antigua como el polvo de las estrellas.


Aethelus, con sus ojos de oro, que ardían como el sol, creó las montañas de oro puro, cuyas cimas rozaban el cielo, y las llanuras de mármol blanco, tan infinitas como el océano.  Sus manos, llenas de poder, moldearon las ciudades, la capital Aelia, un laberinto de calles de mármol blanco que brillaban con la luz dorada de los palacios.


Pero Aethelus no solo creó la belleza, también creó la intriga.  En Aethel se movían dragones de ébano y jade, sus alas extendidas como cuchillas que rasgaban el cielo.  Grifos de plata y oro, con sus ojos de azul profundo, vigilaban el reino desde lo alto de las montañas.  Y basiliscos de rubí y ónix, cuyas miradas podían petrificar la vida misma, se deslizaban en las sombras, custodiando los secretos del reino.


¿Por qué Aethelus creó estos seres, tan bellos y tan terribles a la vez?  ¿Cuál era el misterio que ocultaba Aethel?



Los habitantes de Aethel, nobles y orgullosos, guardaban celosamente los secretos de su pasado.  Se decía que Aethelus, el Dios creador, no era un ser de paz, sino un ser de poder, que había traído la vida a Aethel, pero también había traído el peligro.


Nadie sabía con certeza el verdadero motivo de Aethelus, o qué destino aguardaba a Aethel.  Solo se decía que el reino, con su belleza y su misterio, era una prueba, un juego de poder, un enigma que solo el tiempo podría revelar.


¿Te atreves a descubrir el misterio de Aethel?  ¿Te adentrarías en este reino de luz dorada y sombras oscuras?


Hola...

Espero que esta historia sea de su agrado