Ecos del pasado

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Summary

En el competitivo mundo corporativo, Alexandra Torres solo quiere mantener la cabeza en alto y hacer su trabajo. Pero todo su equilibrio se tambalea cuando descubre que su nuevo jefe no es otro que Julián García, el hombre que marcó su pasado y al que juró no volver a ver. Julián, brillante y aparentemente imperturbable, también lucha contra sus propios fantasmas. Cada mirada, cada palabra intercambiada con Alexandra lo lleva de vuelta a un lugar al que no estaba preparado para regresar. Entre reuniones tensas, comentarios sarcásticos y silencios llenos de significado, ambos deberán encontrar una manera de trabajar juntos mientras enfrentan los recuerdos, las heridas no cerradas y las emociones que creían haber dejado atrás. *Ecos del pasado es una historia de segundas oportunidades, orgullo y redención, donde el amor y el rencor caminan de la mano. ¿Podrán Alexandra y Julián superar el pasado, o terminarán perdiéndose nuevamente? Perfecta para quienes aman los romances cargados de tensión, giros emocionales y personajes tan reales como sus conflictos.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

FANTASMAS DEL PASADO

Alexandra

Me miré al espejo, ajustándome la blusa y acomodando el cabello. Mi primer día en García & Asociados había llegado, y quería causar una buena impresión. Respiré profundamente, recordándome a mí misma por qué estaba aquí: demostrar mi valía, destacar y alcanzar el éxito.

Llegué a la recepción con una mezcla de nervios y emoción. Me anuncié, y una recepcionista sonriente me acompañó hasta una sala de reuniones. Allí me esperaba la Sra. Rodríguez, quien me recibió con una sonrisa profesional y una taza de café.

—¿Café? —me ofreció con amabilidad.

—Claro, muchas gracias —respondí, tratando de ocultar el ligero temblor en mis manos.

Pero, para mi desgracia, al tomar la taza, mis dedos no cooperaron, y el café terminó derramándose sobre mi blusa impecablemente blanca.

—¡Oh no! —exclamé, horrorizada, mientras intentaba en vano limpiar la mancha con un pañuelo.

Para mi sorpresa, la Sra. Rodríguez rió suavemente, con un gesto comprensivo.

—No se preocupe, Alexandra. Estas cosas pasan. Vamos a darle un recorrido por la empresa mientras eso se seca.

Aunque todavía estaba avergonzada, agradecí su comprensión y me obligué a sonreír.

Mientras caminábamos por los amplios pasillos de la empresa, traté de recuperar mi compostura. La Sra. Rodríguez, con evidente interés, inició la conversación

—¿Cómo te sientes al comenzar este nuevo desafío? La empresa García & Asociados es un lugar emocionante para trabajar

Respiré hondo, recordando mis motivos para estar allí.

—Estoy muy emocionada —respondí sinceramente—. He investigado mucho sobre la empresa y me impresiona su enfoque innovador en el mercado. Estoy ansiosa por contribuir y, sobre todo, aprender.

Ella asintió, satisfecha con mi respuesta —Excelente actitud. Creo que encajarás perfectamente aquí.

Su aprobación fue un alivio. Pero su siguiente pregunta me tomó por sorpresa

—¿Y qué te trajo a esta ciudad? ¿Eres de aquí?

—Pasé mi infancia aquí, pero me mudé con mi familia cuando era adolescente —respondí—. Regresé para estudiar en la universidad y terminé quedándome después de graduarme.

—Es una ciudad vibrante, sin duda. Bueno, Alexandra, creo que ya hemos recorrido lo suficiente por ahora. Vamos a dirigirnos a la sala de reuniones

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Julián

La reunión con los clientes ya iba a empezar solo faltaba mi padre. Esta reunión era lo que necesitaba para demostrar mi valía dentro de la empresa de mi padre luego de estrechar algunas manos y algunas presentaciones la puerta se abrió

Mi padre por fin sabía llegado entro con esa aura y postura que solo el tenía

-Buenos días a todos. Antes de comenzar, quiero presentarles a nuestra nueva diseñadora gráfica —anunció señalando a una mmujer—

Mi mirada se cruzó con la de ella, y por un instante sentí algo... familiar. Era morena, con ojos castaños y cabello rizado.

Había algo en su expresión tímida pero desafiante que no podía ubicar

-Estará colaborando con el equipo de marketing y diseño en los próximos proyectos

Entonces, escuché el nombre y todo hizo clic.

“No puede ser... ¡Ella se fue! ¡No, no, no es ella! Pero... pero debe ser una coincidencia. Hay muchas personas con ese nombre y el apellido es muy común. Esto solo puede ser un error. No puede ser ella. ¡No puede ser!”

-Alexandra...

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ALEXANDRA

Sentí cómo todas las miradas se clavaban en mí. Tragué saliva y esbocé la mejor sonrisa profesional que pude reunir.

—Un gusto trabajar con ustedes —dije, intentando que mi voz sonara firme.

—Y, por supuesto —continuó el director, girándose hacia alguien al otro lado de la mesa—, trabajarás especialmente con director de relaciones públicas y marketing,

Julián García

El aire pareció desaparecer de la sala.

’Julián”

Mi mirada viajó lentamente hasta él. Estaba sentado con una postura relajada, vestido impecablemente con un traje oscuro, y me observaba con una expresión que mezclaba sorpresa y diversión. Sus ojos, esos malditos ojos que siempre parecían leer más de lo que yo quería mostrar, se encontraron con los míos.

—Alexandra —dijo en un tono suave, casi íntimo, como si mi nombre fuera algo que solo él tenía derecho a pronunciar.

No supe qué me golpeó más: el hecho de que no lo había reconocido al entrar o la forma en que su presencia me desestabilizó por completo.

—Julián —respondí con un esfuerzo titánico por mantenerme neutral.

El director general sonrió, sin percatarse de la tensión palpable en el aire.

—Parece que no necesitan presentación —bromeó antes de iniciar la reunión.

El resto de la junta fue un borrón. No podía concentrarme. Cada vez que intentaba prestar atención, sentía su mirada fija en mí, como si disfrutara viéndome incómoda. Cuando por fin terminó, recogí mis cosas rápidamente, deseando salir antes de que alguien pudiera detenerme.

Pero, como siempre, la suerte no estaba de mi lado.

—Alexandra.

Su voz me detuvo en seco. Cerré los ojos un segundo, intentando mantener la compostura, antes de

girarme para enfrentarlo.

Así que... tú aquí —dijo finalmente, su tono lleno de desafío.

Me mantuve firme, devolviendo su mirada con igual intensidad.Sus ojos se deslizaron hacia mi blusa manchada, y su tono sarcástico no se hizo esperar:

—Alexandra siempre tan... Ordinaria—¿Qué haces aquí? —preguntó, aunque su tono dejaba claro que no esperaba una respuesta real.

—Trabajo aquí, igual que tú.

Julián cruzó los brazos, evaluándome con esa mirada penetrante que no había cambiado ni un poco.

—¿Aquí, Alexandra? De todos los lugares… ¿por qué aquí?

—Porque soy buena en lo que hago, y esta empresa sabe reconocer el talento —respondí, dejando caer cada palabra como si fueran piedras.

—¿Eso crees? —replicó, con una leve sonrisa que me puso los nervios de punta—. Esto va a ser interesante.

No esperó una respuesta. Se dio la vuelta y se alejó con la misma calma con la que siempre lo hacía, dejándome ahí, intentando entender por qué el pasado no podía quedarse donde pertenecía:

lejos de mí.