Elementos de la Modernización (JiKookMin) [국민]

Summary

Generación frente a generación, tradicional contra contemporáneo, estos hombres están a punto de aprender una lección en arquitectura y en el amor. ¿Podrán demostrar que lo antiguo y lo nuevo pueden ser el diseño perfecto?... Un exitoso arquitecto de Nueva York, JungKook Jeon lo tiene casi todo. Declarado gay, pone fin a su matrimonio antes de cumplir cuarenta años, tenía que empezar a vivir su vida. Ahora, cuatro años después, con la relación con su hijo de vuelta al camino correcto, y después de algunos cortos romances, este dibujante tradicional pensaba que lo sabía todo acerca de la arquitectura… Y de la vida… JiMin Park, con veintidós años, está a punto de tomar el mundo de la arquitectura como una tormenta. Talentoso, profesional, impulsivo y completamente exasperante, Park es la definición de la Generación Y. Al iniciar una pasantía de trabajo con JungKook, JiMin está a punto de sacar el mundo de Kook fuera de su eje. Kook puede enseñar a Park acerca de la industria de la arquitectura, pero JiMin está a punto de enseñar a Kook lo que significa vivir. ***** La obra NO ES MÍA Y LA TRADUCCIÓN TAMPOCO sólo la “adapté tipo fanfic al JiKookMin” porque es una gran Trilogía y quiero que mucha gente la conozca… No buscó sacar ningún tipo de dinero con ella, sólo lo hice por mi amor a la Trilogía y al KookMin (JiKookMin)...

Status
Complete
Chapters
13
Rating
n/a
Age Rating
16+

CAPÍTULO UNO

Mirando por la ventana de mi oficina el oscurecer del horizonte en Nueva

York, pude ver mi reflejo en la pared de vidrio delante de mí. Más allá del traje y

los zapatos caros, había pelo gris en las sienes, el pelo una vez negro era ahora

salpimentado, tenía arrugas en las comisuras de mis ojos. Cuarenta y cuatro años de edad.


-Cuarenta y cuatro.


¿Cómo sucedió? Parecía que había perdido la mitad de mi vida. En muchos sentidos, la perdí.


La luz brilló en el intercomunicador.


-"¿Sr. Jeon?"


Mi recepcionista era quince años mayor que yo y había sido mi recepcionista

durante diez años desde el día en que comenzó en la empresa, y sin embargo nunca vaciló en su etiqueta profesional.


- "¿Sí, Jennifer?”


- "TaeHyung está en la línea dos. ¿Preferiría que tomé un mensaje?"


- "No, está bien."- dije. -"La tomaré."- Apreté el botón del altavoz. -"¿Tae?"


- "Hola, papá, sí, soy yo."


- "¿Algo no está bien?”- Era inusual que él llamara a la oficina. - "¿Todavía

vienes a cenar?"


- "Sí, sí, está todo bien. Solo, acerca de la cena." - dudó - "¿Me preguntaba si te

importaría que lleve a alguien?"


Esto me sorprendió. Desde que su madre y yo nos habíamos separado, tomo

un tiempo para que las cosas volvieran a la normalidad entre nosotros.


- "Sí, por supuesto, eso está bien. ¿Alguien especial?"


- "¡Oh, no, nada de eso!" - dijo con una risa. Podía oír voces apagadas en el

fondo. - "Sólo me encontré con un viejo amigo de la escuela. Él acaba de llegar a la ciudad, por su cuenta, y le dije que podía cenar con nosotros."


- "Está bien, está bien." - le dije.


TaeHyung era muy social, y al crecer, había tenido siempre un grupo de amigos

que vivían en nuestra casa tanto como en las suyas. Muchas veces llegaba a casa

tarde a una guarida de niños de secundaria fingiendo estar dormidos. Miré mi reloj.


- "Hasta más tarde." - Desconecté la llamada y presioné la línea de Jennifer. -

"¿Puedes por favor pedir cena para tres y que la entreguen a mi domicilio?"


- "Ciertamente."- respondió. - "¿Tailandesa? ¿Italiana? ¿Japonesa?"


- "Tú eliges."


- "Muy bien.


Hubo un suave clic en mi oído y volví a mirar al horizonte de la tarde durante

media hora antes de empacar mi portátil en mi mochila y caminar fuera por la

puerta. Jennifer me dio una cortés sonrisa.


- "Japonesa, entregada a su puerta a las siete y media."


Le sonreí cálidamente.


- "Gracias, Jennifer."


- "Que tenga un buen fin de semana, Sr. Jeon." - dijo, sabiendo que estaría

trabajando todo el fin de semana. He trabajado la mayoría de los fines de semana.


- "Me he tomado la libertad de ordenar el almuerzo para mañana. Seguridad lo subirá a su apartamento."


- "No sé lo que haría sin ti."


Ella sonrió con orgullo.


- "Tenga una buena tarde, Sr. Jeon. Dele a Tae mis saludos."


- "Lo haré."


Tomé el ascensor desde el piso superior de las oficinas ejecutivas hasta el

vestíbulo de mármol ejecutivo, camine una cuadra hasta el vestíbulo ejecutivo de mármol de mi edificio de apartamentos, entre en el ascensor hasta el nivel ejecutivo en la planta superior.

Caro. Elegante. Predecible.


Esas tres palabras casi me resumían. Me había sentido preocupado últimamente, inestable y 'falto de algo'.


Muchas veces me pillaba mirando por la ventana durante algunos períodos de tiempo, sin ser capaz de recordar un solo pensamiento. Tal vez lo que necesitaba eran unas vacaciones. Tal vez me tomaría unas después de llevar a cabo el próximo gran contrato.


Me encantaba mi trabajo como arquitecto. Lo amaba. Amaba las líneas en estructura, la confianza en lo bien construido, los edificios históricos, y amaba la superioridad y la funcionalidad del diseño moderno. Amaba mi apartamento, tenía algunos buenos amigos e incluso tenía una relación amistosa con mi ex mujer, al

fin. Mi relación con mi hijo era mejor, buena incluso. Habíamos tenido una mala racha al principio cuando su madre y yo nos separamos hace cinco años, pero ahora a los veintidós años de edad, él podía ver todos los lados de la situación y había

hecho las paces con él. Conmigo.


Me había puesto unos vaqueros y una camisa de botones, me serví mi primera

copa de vino cuando alguien llamó a la puerta. Miré el reloj, y sabiendo que el

portero habría enviado a Tae arriba, dije en voz alta:


- "Está abierto."


- "Papá."- gritó Tae desde la puerta.

Le oía susurrar algo y me acordé que traería un invitado. Mi apartamento en

el último piso era un apartamento de soltero, grande, sin divisiones y la cocina

corría a lo largo de la pared interior, fuera de la línea de visión desde la puerta

principal.


En la cocina.


" - le contesté. - "Chicos, ¿queréis un trago?"


TaeHyung entró, seguido de una cara que no reconocí al principio.


- "Papá, ¿te acuerdas de JiMin Park?"- preguntó Tae, a modo de

introducción. - "Fuimos a la secundaria juntos."


El nombre sí, pero no se veía nada como lo recordaba. Había desaparecido el

desgarbado, torpe adolescente, reemplazado por un hombre joven en plena forma. Tenía el pelo castaño corto y desordenado, una amplia sonrisa y picardía en sus ojos color avellana.


- "Sí, me acuerdo." - le dije, extendiendo mi mano para que la estrechara. -

"Sólo que creciste."


Tae puso los ojos en blanco.


- "Eso es lo que pasa papá, cuando no ves a alguien por cinco años."


JiMin sacudió firmemente mi mano.


- "Encantado de verle, señor."


- "¿Chicos puedo traeros un trago?" - Les pregunté de nuevo. - "La cena estará

aquí dentro de media hora.”


Tomé mi vino, ellos optaron por una cerveza, y Tae me dijo cómo la familia

de JiMin se había mudado a Chicago y cómo había perdido el contacto con él a

través de la universidad.


Pero JiMin había llegado a la ciudad de Nueva York para pasar el verano. Literalmente se acababa instalar en su apartamento y fue en busca de algo para

comer cuando se encontró con TaeHyung en la calle quien sacó su teléfono y me llamó para ver si podía acompañarlo a cenar.


- "Espero que no le importe."- dijo JiMin con una sonrisa. - "Yo sólo iba a

tomar algo aceptable como alimento de un 7-Eleven o algo así."


Mi nariz se arrugó ante la idea y JiMin se echó a reír, y me dijo:


- "Esa es la misma reacción que tuvo Tae."


La cena llegó y mientras comíamos, los dos muchachos hablaron de personas

que conocían. Aunque la conversación casi me excluyó, no me importaba. Fue

bueno ver a Tae reír, y sus historias de la universidad eran bastante divertidas.  Muy diferente a mí cuando yo tenía veintidós años, eso era seguro.


Tae me miró.


- "Estás muy callado esta noche, papá." - Tiró de la etiqueta de su cerveza. -

"¿Cómo van las cosas?"


Creo que quería saber cómo iban las cosas con Peter, pero no quería

preguntar abiertamente delante de compañía.


  -  "Bien." - le dije, no traté de decir que estaba solo de nuevo, después de

decirle a Peter que no estaba interesado. - "El trabajo ha estado ocupado."


Él entendió el mensaje, porque asintió y volvió a recoger la etiqueta de su

cerveza. Cambiando de tema, miré a JiMin.


- "Así que, ¿qué te trae de vuelta a Nueva York?"


- "Tengo una pasantía de verano." - dijo.


Estaba a punto de volver a hablar, pero fue interrumpido por el teléfono de Tae.


- "Hey." - dijo Ryan en voz alta en su teléfono. - "Diablos, sí, voy a estar allí.

Llevaré a un viejo amigo mío que acaba de llegar al pueblo... Está bien, nos vemos pronto." - colgó y miró a JiMin.


- "Tío, tienes que venir conmigo esta noche. Tenemos entradas para el nuevo y más caliente club."


JiMin se encogió de hombros y sonrió.


- "Um, claro."


Tae me miró, un poco en tono de disculpa.


- "Lo siento, tendremos que hacerlo corto esta noche. Espero que no te

importe. "


- "No, no me importa en absoluto." - le dije.


Y no me importaba. Demonios, a los veintidós años yo estaba casado, con un

bebé en camino y una casa en los suburbios.


No fue hasta que me golpearon los casi cuarenta que me había dado cuenta de

lo que me perdí, me había pasado veinticinco años escondiéndome…


- "Iros, a pasar un buen rato."- les dije.


- "Ten cuidado. Y si necesitas un lugar

para dormir en la ciudad, siempre hay lugar aquí."


- "Gracias." - dijo Ryan con una genuina sonrisa agradecida. Pero luego su

frente se arrugó. - "¿Seguro que no te importa?"


- "¿Importar?"- Me burlé. - "¡Estoy celoso!"


VSe echó a reír, aunque dudé que él supiera la verdad subyacente a mis

palabras. Estaba celoso. Tenía celos de que tenía una vida social, celos de que aún tenía su juventud sin el peso de los errores y la vida desgastada.


Se fueron a pasar su noche de viernes fuera haciendo Dios sabe qué mientras

yo ordené después de cenar, me senté con una copa de vino y abrí mi portátil,

pasando mi noche de viernes trabajando.


Estaba en la oficina el lunes temprano, como siempre, y me había olvidado

del ingreso de los internos, hasta que Jennifer me llamó por el intercomunicador.


Levanté la vista de las especificaciones del trabajo.


- "Sí, Jennifer."


- "Perdón por la interrupción, Sr. Jeon" - dijo. - "Si pudiera molestarle en mi

escritorio por un momento."


La única vez que Jennifer pedía que fuera a su escritorio era cuando quería

que yo tuviera una imagen visual de un cliente, o de la competencia, antes de

conocerlos.


- "Claro." - le dije.


El escritorio de Jennifer se encontraba a lo largo del lado izquierdo de mis

puertas dobles, aseguraba que nadie llegase a verme sin consultar con ella primero.


Abrí la puerta y me entregó un archivo, que abrí.


- "Pasantes." - dijo en voz baja. - "Hay tres para elegir, son ellos, por allá."


Miró fijamente hacia la sala de espera, sin mover la cabeza. Miré a dos

hombres jóvenes y una mujer, todos deseosos de impresionar e impecablemente

vestidos.


Por lo general, los cuatro socios principales ejecutivos se les daban a elegir entre los cuatro principales candidatos, así que ninguno de los tres candidatos

restantes era bueno. Leí a través de las listas de credenciales muy breves en primer lugar, ni siquiera mire los nombres o género. Sólo quería talento.


Académicamente, todos estaban relativamente parejos, pero luego un nombre destacaba. Arriesgué una mirada al hombre adecuado, que ni siquiera había reconocido como el chico que fue a cenar en mi apartamento hacía tres noches. Se veía diferente.


Había desaparecido el aspecto de mochilero, pasando del chico que bebía

cerveza y hablaba sobre las travesuras de borrachera con mi hijo. En su lugar estaba un hombre profesional, serio, vestido con un traje de buen corte.


Sin pensarlo más, sin pensar, miré a Jennifer, le entregué el archivo y le dije

dos palabras que cambiarían mi vida.


- “JiMin Park.”


*****