Tres Lunas [Próximamente]

All Rights Reserved ©

Summary

Alisson Valtieri, una estudiante italiana de 19 años, llega a Harvard buscando su lugar en el mundo. Samantha Brooks, su profesora de Anatomía, es todo lo que no esperaba encontrar: magnética, inalcanzable y peligrosamente irresistible. Entre límites difusos y emociones desbordantes, ambas descubrirán que hay deseos imposibles de ignorar. ×××××××××××××××××××××××××××××××××××

Genre
Romance/Drama
Author
Sarah
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prólogo

Emma entra en mi habitación como si estuviera huyendo de un incendio. La puerta se estrella contra la pared con un golpe seco que probablemente dejó una marca.


-¿¡Emma, qué demonios!?- exclamo, mientras me envuelvo torpemente con las sábanas.


Ella no parece inmutarse. Más bien parece emocionada, como si hubiera ganado la lotería o encontrado el Santo Grial.


-¡Ali, tenemos una gran noticia! - grita, prácticamente rebotando en su lugar.


Su expresión cambia de repente, entrecerrando los ojos al verme cubierta como si estuviera ocultando algo ilegal.


-¿Qué estabas haciendo? - pregunta con una sonrisa que me deja claro que solo quiere fastidiarme.


-Nada que te importe - le respondo, levantando una ceja, intentando sonar tranquila a pesar de mi evidente torpeza.


Emma sonríe como si hubiera ganado algún tipo de batalla.


-Bah, da igual. Sólo quería molestarte un poco. Pero baja cuando termines tus... cosas. Te va a encantar lo que tenemos para ti.


Antes de que pueda replicar, cierra la puerta tras de sí, dejándome sola. Suelto un suspiro exagerado y me dejo caer en la cama.


-¿Qué rayos le pasa? - murmuro para mí misma mientras me cambio el pijama por algo más decente. Aunque admito que mi curiosidad empieza a picarme. Emma no se emociona así por cualquier cosa, y eso me pone un poco nerviosa.


Cuando bajo a la sala, mi mamá y Emma están sentadas en el sofá, claramente esperando mi llegada. Mamá tiene esa expresión de "esto es grande, prepárate" que no puedo descifrar si es buena o aterradora.


-Ven, mi amor - dice mamá, abriendo los brazos como si estuviera a punto de anunciar que soy la nueva heredera del trono de Inglaterra.


-¿Qué hice ahora? Si es por las galletas, no fui yo... bueno, no sola - bromeo mientras me acerco y me dejo caer en el sillón frente a ellas.


Emma rueda los ojos, pero está demasiado emocionada como para responderme.


-Ali... - empieza mamá, y su tono hace que me enderece un poco.


-¿Sí? - pregunto, mirándolas a ambas.


-Entraste a Harvard - suelta finalmente, y mi cerebro tarda unos segundos en procesar esas palabras.


-¿Qué? ¿Perdón? ¿Yo? ¿Harvard? - digo como si estuviera probándome esas palabras para ver si me quedan bien.


Emma asiente frenéticamente, como si fuera ella quien va a ir.


-¡Sí, Harvard! ¡Te aceptaron! ¡Esto es increíble! - exclama, prácticamente saltando de emoción.


Mi mamá sonríe con orgullo, mientras yo sigo sentada, mirándolas como si me estuvieran jugando una broma muy elaborada.


-¡Oh, claro! ¡Harvard! Porque soy un prodigio incomprendido que claramente lo tiene todo bajo control, incluyendo mi talento para procrastinar y quedarme viendo TikToks hasta las tres de la mañana - digo sarcásticamente.


Mamá me lanza esa mirada de "no arruines el momento," y Emma me golpea ligeramente en el brazo.


-¡Ali, esto es en serio! Eres brillante cuando quieres, aunque te hagas la tonta. Esto es enorme.


Sus palabras empiezan a calar un poco. A pesar de mi sarcasmo habitual, no puedo evitar sentir una chispa de orgullo mezclada con una buena dosis de nervios.


-¿Harvard, eh? - murmuro finalmente, esbozando una sonrisa ladeada.


-¡Sí! - gritan las dos al unísono, y Emma no pierde la oportunidad de saltar sobre mí para darme un abrazo exageradamente fuerte.


-Bueno, supongo que esto significa que ahora tengo que ser una adulta funcional... o al menos intentarlo.


-No te preocupes, siempre puedes fingir que sabes lo que estás haciendo - responde Emma, riendo.


Y aunque sigo en shock, algo dentro de mí empieza a sentirse emocionado.


Mamá abre la laptop con una sonrisa tan amplia que parece que no le cabe en la cara. Mientras lo hace, Emma se sienta a mi lado, moviéndose como si estuviera cargada de cafeína.


-Mira esto, cariño - dice mamá, colocando la computadora frente a mí.


En la pantalla, un correo con el logo de Harvard y mi nombre brillan como un maldito trofeo. Pero eso no es lo que me deja en shock, no. Es la pequeña lista que muestra justo debajo.


-Quedaste cuarta... ¡cuarta! - exclama Emma, apuntando al número como si fuera un premio olímpico. - ¿Sabes cuántas personas aplicaron?


-Déjame adivinar... ¿más de las que puedo contar con los dedos de mis manos? - digo, arqueando una ceja, tratando de parecer indiferente.


-Setecientas ochenta, Alisson - dice mamá con esa voz seria que usa cuando quiere que algo se me grave en la cabeza.


Mis ojos se abren un poco más, pero trato de disimular.


-Oh, claro, porque ser cuarta entre solo setecientas ochenta personas es algo súper casual. Ya sabes, como ir al súper a comprar leche - respondo, intentando no sonar impresionada.


Emma me golpea el brazo, otra vez.


-¡Ali, deja de ser tan sarcástica por cinco minutos! Esto es increíble. Es Harvard. Cuarta. Harvard. ¿Quieres que lo deletree?


-Lo pillé, gracias - digo, aunque ahora sí siento el peso de la realidad cayendo sobre mí. Cuarta. Entre tanta gente. ¿Cuándo demonios me convertí en alguien tan... capaz?


Mamá se inclina hacia mí, poniendo una mano en mi pierna, con esa mirada de "sé que estás procesando todo esto, pero déjame añadir más emoción."


-Siempre supe que podías hacerlo, mi amor. Y lo mejor de todo es que Harvard reconoce todo tu esfuerzo, no solo tus notas. Reconocen tu carácter, tu creatividad...


-Y mi habilidad para procrastinar, claramente - interrumpo con una sonrisa.


Emma suspira dramáticamente.


-¡Por favor, no arruines esto con tus chistes malos!


-Mis chistes malos son parte de mi encanto, hermanita - le digo, guiñándole un ojo.


Pero en el fondo, mientras miro la pantalla otra vez, siento que algo dentro de mí empieza a cambiar. Esto no es cualquier cosa. Esto es enorme.


-¿Entonces? - pregunta mamá, expectante.


-¿Entonces qué?


-¿Qué opinas? ¿Cómo te sientes? - insiste.


Me quedo en silencio por un momento, procesando todo. La emoción en sus caras, las palabras en el correo, el hecho de que esto no es un sueño. Y finalmente, con una mezcla de nervios y entusiasmo, suelto:


-Supongo que... tengo que empezar a buscar ropa más intelectual. ¿Cuáles son las reglas de vestimenta en Harvard? ¿Se vale usar pantuflas en clase?


Emma se echa a reír, mientras mamá niega con la cabeza, pero ambas saben que, aunque bromeo, estoy emocionada.


Cuarta. Harvard. Supongo que eso no está nada mal para alguien que ayer se quedó viendo videos de gatos hasta las dos de la mañana.


-¿Sabes lo que va a pasar de ahora en adelante, no? -pregunta mamá, dejando la computadora a un lado y mirándome con una mezcla de orgullo y expectativa.


-Que ahora soy oficialmente el genio de la familia y todas las reuniones familiares girarán en torno a mi éxito, supongo - bromeo, pero su mirada me dice que viene algo más serio.


-Vas a tener que irte a vivir a Estados Unidos. Sola - dice, dejando caer la bomba como si fuera algo casual.


-¿Qué? ¿Sola? - repito, porque claramente no escuché bien o mi cerebro no quiere procesarlo.


-Sí, claro, sola - interviene Emma, como si fuera lo más obvio del mundo. - ¿Qué pensabas? ¿Que mamá y papá iban a mudarse contigo para llevarte el almuerzo y recordarte que saques la basura?


-Lo pensé, sí. Suena razonable - respondo, tratando de mantener mi tono ligero, aunque por dentro ya estoy empezando a sudar.


-Escucha, Ali - continúa mamá, ignorando mi comentario -, te ofrecerán una habitación en el campus. Vas a compartirla con otra estudiante.


-¿Compartir habitación? - digo, horrorizada. - ¿Con una desconocida? ¿Y qué pasa si es una loca que habla mientras duerme? ¿O peor, alguien que roba calcetines?


-Bueno, también podría ser alguien que te aguante a ti, lo cual ya es un reto considerable - dice Emma, sonriendo con malicia.


Le lanzo una almohada que tenía cerca, pero ella la esquiva fácilmente.


-Mamá, no sé si esto es buena idea - digo, ahora hablando en serio. - Es... mucho. Mudarme, vivir sola, compartir espacio con alguien que no conozco. ¿Y si no encajo? ¿Y si la extraño? - señalo la casa con un gesto amplio, incluyendo a las dos.


Mamá suspira y se acerca a mí, tomando mi mano.


-Ali, entiendo que estés nerviosa. Es normal. Pero esto es una oportunidad única. Siempre has sido fuerte, independiente... aunque no lo admitas. Y sé que vas a hacer grandes cosas allá.


-Además - agrega Emma, acomodándose en el sofá -, puedes llamarnos cuando quieras. Aunque, siendo honesta, espero que no lo hagas todo el tiempo porque necesitas un poco de drama para mantenerte interesante.


La fulmino con la mirada, pero no puedo evitar sonreír.


-Mira, Ali, lo difícil será al principio - dice mamá. - Pero estoy segura de que, en poco tiempo, harás amigos, te adaptarás, y empezarás a disfrutar esta nueva etapa.


Me quedo en silencio unos segundos, procesando todo. Por un lado, la idea de irme sola a un país nuevo, con gente nueva, me aterra. Por otro, está la emoción de empezar algo completamente diferente, de demostrarme a mí misma que puedo hacerlo.


-¿Y qué pasa si... no me gusta? - pregunto finalmente, mi voz más baja de lo normal.


Mamá me sonríe con ternura.


-Si no te gusta, siempre puedes volver. Esta es tu vida, Ali. No una obligación.


Emma interviene, rodando los ojos dramáticamente.


-Aunque si vuelves, tendrás que enfrentarte al hecho de que te voy a llamar fracasada por el resto de tu vida.


Le lanzo otra almohada, y esta vez le atino.


-Gracias, Emma. Eres un sol - digo, sarcástica.


-Lo sé - responde con una sonrisa radiante.


Aunque mi sarcasmo sigue en pie, una pequeña chispa de emoción empieza a crecer en mi pecho. Harvard.


Puede que sea aterrador, pero, por primera vez en mucho tiempo, siento que podría ser exactamente lo que necesito.


××××××××××××××××××××××××××××××××