El último piso

Summary

Es una historia basada en nada más y nada menos que en mi propia imaginación, talvez sobre alguna experiencia conocida, pero sin nombrar a los protagonistas. No busco dañar la imagen de los personajes que menciono, esto es solo hecho para su máximo o mínimo entretenimiento, cada quién puede tomarlo de manera distinta, espero que sea de su agrado! ¡AVISO! Se tocaran temas fuertes y controversiales, se hablará de traumas, trastornos, etcétera, si no te gusta la idea, puedes dejar de leer desde ya!

Genre
Drama/Romance
Author
smw
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

I

Cuando la luz del sol se escondió detras de las inmensas montañas, apenas podía sentir la fría brisa en su piel mojada y lastimada, sus ojos miraban con recelo a las nubes grises que amenazaban con llorar en un instante.

Lee Felix, quién siempre había sido víctima de todo tipo de abusos, se preguntaba como era que a sus ya 22 años seguía soportando la mierda que su madre le regalaba todos los días, vendiéndolo como fruta de mercado, como un cigarrillo que cualquier asqueroso hijo de puta compraría con tal de relajarse, así se sentía el pobre rubiecillo de ojos preciosos pero tristes.

Cuando estaba a punto de llegar a la tienda de abarrotes en la que trabajaba su madre, o en la que más bien perdía tiempo consiguiendo más clientes para su verdadero negocio, rodó los ojos sin disimular al ver quienes se encontraban afuera de ésta.

Iba a pasar de largo, pero el chico de cabello negro azabache que más detestaba le ganó y lo tomó del brazo antes de que siquiera tocara la puerta.

- Que haces? Ya no saludas? - preguntó el de piel pálida mientras lo soltaba del brazo.

- Que mierda te interesa?!, Tú y yo no tenemos nada que ver, así que lárgate de mi puta vista cabrón! - masculló el rubio sin rechistar, y el de cabello azabache sonrió de lado e incredulamente.

Pero antes de que Felix quisiera volver a entrar lo tomó con fuerza de la cintura y se restregó con necesidad en su trasero, haciendo que se quedara quieto.

- Porqué eres tan terco? Acaso no te gusto? Además tengo mucho dinero, todo lo mío sería tuyo si quisieras - decía el asqueroso mientras seguía haciendo lo que hacía.

Felix trataba de contenerse mientras reía bajito.

- Deja de reírte precioso, y mejor hazme la mamada de una vez, quiero follarte esa boquita, soy el único que no ha tenido esa maldita oport-

Y antes de que pudiera terminar, el idiota recibió un golpe fuerte en su entrepierna pero por detrás, literalmente no había sido el rubio, al que soltó de inmediato para recuperarse.

- Porqué mejor no me haces la mamada a mí cabrón? Digo si tanto te encantan estoy dispuesto a follarte la sucia boca que tienes! Que esperas? - le gritó con bastante burla el chico pelinegro que llegó a salvar la consciencia de Felix.

Mientras el rubio reía negaba con la cabeza y se acercó lentamente al mayor.

- No esperaba eso, ¿desde cuando te gusta que los hombres te la mamen? ¿Que no eras heterosexual idiota? - masculló con diversión mientras le golpeaba el hombro.

- Claramente es una broma, digo, quieres que siga molestandote? Si así lo quieres, lo dejaré! - masculló mientras ponía las manos en modo de defensa.

- Ya! Está bien, te agradezco por eso, pero no por mí, sé que sabes porque lo hiciste, así que salvaste su vida, nos vemos luego Chan! - dijo Felix mientras le decía adiós con la mano, y el pelinegro reía de quién aún estaba en shock por la patada en su parte.

- Oye, idiota! Te recomiendo dejar de molestar a Lee Felix, no sabes con quién te estás metiendo, entiendes? - le dijo al de cabello azabache mientras le palmeaba la espalda.

- Sé perfectamente quién es, esa perrita, es hijo de una puta, y voy a hacer que se retuersa hasta que llore, nadie me rechaza jamás - masculló mientras se acercaba a Chan.

El mismo soltó una carcajada, pero después de eso cambió su semblante y el otro recibió un fuerte golpe en la cara.

- Felix no es ninguna perrita, y si sigues molestando, al único que llamaran perrita después de eso, será a tí, bastardo asqueroso - dijo para después escupirle en la cara mientras se daba la vuelta para entrar a la tienda detrás de Felix.

...

- Mierda Hyunjin, es una maldita broma no? - masculló un chico delgado de cabello negro con mechones rosas mientras se agachaba a la altura del castaño que estaba literalmente drogado.

- Que dices Minnie? Ebtoy completamente biem - trataba de hablar con cordura y correctamente pero para él era demasiado tarde.

- Hyun.. habíamos quedado en una cosa, tú hermana no tarda en llegar a casa, no puedes hacerte cargo de ella si sigues con estás idioteces, ve a lavarte, irás al centro de rehabilitación una semana más.. - dijo Seungmin mientras se ponía de pie, un berrinche estaba a punto de salir a la luz.

- Seungmin no... no me hagas esto, por favor, no puedo dejar sola a Lení, prometo n-no hacer esto de nuevo, sé... sé que está mal pero.. no pude evitarlo, me sentía tan mal - masculló siendo apenas audible, mientras trataba de levantarse del suelo.

Seungmin escuchó un quejido y se dio la vuelta para acercarse al castaño que estaba a nada de caerse frente al jacuzzi.

- Basta, no comiences con esos sermones llenos de mentira, no te creo y lo sabes, déjalo así - le dijo mientras lo rodeaba de la cintura para evitar que cayera. - Irás ahora mismo a ver a la psiquiatra y punto final, esto está dañando la moral de tú hermana y no es justo para ella, y para tí que te hagas daño mucho menos.. - recalcó Seungmin con pena, odiaba tener que ser él quién se hiciera cargo de los problemas de Hyunjin, porque era al único que tenía, y en pocas palabras al único que le importaba.

Verdaderamente, la familia de Hwang Hyunjin siempre fue reservada, introvertida, sus mayores preocupaciones solo fueron sus prestigiosas empresas y todo su trabajo antes que sus propios hijos y toda la familia en general.

Hyunjin tuvo que soportar toda la mierda que sus tíos ocasionaron cuando sus padres murieron frente a sus ojos, y aún tenía esa espinita de las ganas que tenía de vengarse, sabía que en la misma familia estaban los culpables, no estaba idiota y todos creían que si, más en esos últimos días que se estaba literalmente matando con la maldita droga.

Tenía que cuidar de su hermana, gracias al cielo en el estudio le estaba yendo bien, pero si no fuera porque su bendita familia era importante, talvez estaría tan jodido que ni siquiera estaría vivo.

Seungmin estaba por arrancar el auto donde Hyunjin iba totalmente pensativo, odiaba a la supuesta psiquiatra, y decía supuesta porque, que psiquiatra se le insinuaba a sus pacientes? Que asco.

.....

- Perrita, vas a trabajar bailando, por hoy tú culo está a salvo - masculló la madre de Felix con diversión, mientras miraba al rubio limpiando la barra del bar.

Felix rodó los ojos y camino directo a ella.

- Cierra la puta boca y dedícate sólo a mirar - dijo Felix mientras le aventaba el trapo a la cara.

La mujer bufó y solamente se burló, se quedó ahí sentada y el rubio salió del bar sin más.

Felix estaba tan pensativo últimamente, pues claro, se sentía como una bacteria, sucio, asqueroso, escoria, todo lo repugnante que existía en el planeta.

Camino sin pensar en donde pisaba, su cabeza daba vueltas, quería vomitar, quería morir en ese instante, porque tenía que ser tan asqueroso? Maldita sea, quería cortarse cada parte de su cuerpo, todo estaba marcado, tocado por manos ajenas, asqueado, se odiaba tanto.

Comenzó a llorar sin tener conciencia, ni siquiera veía la luz de los faroles, estaba jodido.

Antes de cruzar la calle, por la vista nublada se aseguró de que no se escuchara ningún auto cruzando.

Así que tambaleándose caminó para pasar al otro lado de la carretera, estaba a punto de vomitar.

Cuando finalmente cruzó, se dejó caer en el piso y vomitó sin más, era en vano soportar las ganas.

Lloraba desconsoladamente, las personas que pasaban por su lado solo lo miraban con asco y con mucho desprecio, conocían a la perfección la marca de las personas que trabajaban en lo exótico y erotico para ganar dinero, y conocían a la perfección al hijo de la musa más importante de la ciudad.

Felix terminó de vomitar y se puso de pie para caminar a los baños públicos que se encontraban en el parque al que había llegado, sin mirar a nadie, cuando entró se recargo en el lavabo mientras seguía llorando sin hacer ruido.

- No es lógico? - dijo y subió su mirada al espejo para mirarse. - Que gracioso!... soy un puto asco, pero claro, solo sirvo para eso, que más da? Mi cuerpo ya está rolado hasta la médula, por favor alguien corteme el cuello, es una maldita mierda vivir sabiendo que soy como las frutas de mercado, soy una completa puta asquerosa gracias a mi bendita madre... - decía para sí mismo mirándose al espejo.

Bajó la mirada y negaba con la cabeza.

Abrió el grifo de agua y se mojo la cara y las manos hasta casi ahogarse, cuando se dio cuenta de que necesitaba agua limpia por todo su cuerpo recordó que el parque tenía fuentes de agua para mojarse, así que sin más corrió a ellas.

Cuando salió, las luces en el gran patio de agua iluminaban el reflejo de las fuentes.

Caminó despacio y se metió como los niños pequeños a que el agua limpiara su cuerpo, por lo menos por fuera, porque por dentro ya estaba echo una mierda.

Mientras el agua tibia caía en su cuerpo, cerró los ojos y decidió pensar en cosas lindas, cosas que le pasaban antes de cumplir 9 años y antes de que su padre muriera.

De eso siempre culparía a su madre por ser tan irresponsable con su familia, por ser tan mal agradecida, tan egoísta, simplemente por ser una basura.

Mientras pensaba con los ojos cerrados y el agua cayendo en su rostro de vez en cuando, sentía las inmensas ganas de estar muerto, de no sufrir más, de verdad seguía preguntándose como era que seguía ahí, como había soportado tanto daño, pero lamentablemente se estaba cansando, y eso le importaba menos.

Siempre había querido vivir en paz, encontrar un hogar lindo y con un jardín lleno de nubes, mientras cocinaba brownies para sus amigos, o salía para disfrutar su juventud sanamente, encontrar a un hombre con el cuál ser feliz y capaz de sentirse libre y no manejable.

Pero era tan iluso, para él los hombres así estaban extintos, inexistentes no había más.

Cuando abrió los ojos bajo la mirada y observó como una pequeña niña estaba llorando fuera de la fuente, así que pensándolo un poco decidió acercarse sin intimidarla.

- Pequeña, ¿Está todo bien? ¿Que sucedió? - le preguntó sin llegar a tocarla, él no sería como los malditos hombres que de una lo tocaban.

La niña seguía llorando, Felix sin saber que hacer miró a su alrededor y se puso a su altura.

- Tranquila, no estás sola, llora hasta que tus padres vuelvan por tí, cuidaré de tí mientras tanto... - dijo en voz bajita, y la pequeña ni siquiera lo miraba, Felix pensó que era realmente inteligente, pero talvez si hubiese sido cualquier otro hombre, se la hubiesen llevado ya.

Mientras esperaba agachado a su lado, miró con atención como una mujer de vestimenta elegante, ropa de marca y semblante algo preocupado, se acercaba a ellos con paso firme.

- Lení!!! Por Dios, gracias al cielo que estás bien - masculló con una preocupación fingida mientras la abrazaba y la entregaba a un hombre de traje que iba tras ella por la pequeña.

La mujer miró al rubio y lo escaneaba mientras se ponía de pié.

- Cuánto quieres? - soltó sin más la pelinegra, quién se dió la vuelta para mirar que la niña estaba lo suficientemente lejos para que no escuchara.

- ¿Disculpe? - preguntó Felix confundido.

- ¿Cuánto quieres para que la próxima vez cierres la boca y te alejes cuando mires a esa niña sola?! - preguntó con ansias, pero Felix solo la miró con desprecio y se burló.

- ¿Es una puta broma? Oiga, ¿Usted cree que es fácil dejar a una pequeña inocente a la deriva?, acaso... - pensó un poco que lo que diría, pero sería para intentar ayudar. - ¿Quiere que abusen de ella? ¿Que la destrocen y la vuelvan mierda con los años? ¿O que la vendan? ¿Que lastimen cada parte de su pequeño y delicado cuerpo para que en el futuro desee con todas sus ganas morir? Es una hija de perra si eso quiere, pero conmigo no cuente jamás - masculló el rubio con mucho coraje en su interior, pero la mujer solo sonrió de lado.

- Bien! Es simple, cambiaré de lugar y listo - dijo para darse la vuelta y caminar con esa seguridad que la caracterizaba.

- Ojalá se pudra!!!! - fue todo lo que dijo el rubio para después caminar en otra dirección.

Se quedó pensando, ¿Y si volvía por la pequeña? No era una solución favorable, ¿A dónde carajo la llevaría? Definitivamente no era una opción.

Solo siguió caminando a paso rápido y pasaba de largo a todos y a todo.

Mientras caminaba más y más, encontró un camino bastante corriente, parecido al suyo, a su colonia.

Caminó más y a lo lejos miró un edificio abandonado, bastante alto en realidad, se quedó parado un rato y después corrió sin más en dirección al mismo.

Después de correr muchos metros y subir demasiadas escaleras llegó hasta el último piso, entonces fue cuando se acercó un poco más a la orilla y su mente se tranquilizó cuando miró las luces de la inmensa ciudad brillar.

Miró desde donde se encontraba hacía abajo, era bastante alto, moriría fácilmente.

Pero solo se sentó en la orilla, la brisa comenzó a soplar con calma, y todo a su alrededor era sonoro, estaba tranquilo, y él también.

Después de unos minutos de reflexión y tranquilidad, escuchó un ruido y se alarmó, poniéndose de pié para después caminar lentamente hacía donde estaba el sonido, sentía miedo en realidad, pero quería asegurarse de que no era nada grave.

Cuando se acercó al muro de donde había provenido el sonido encontró solamente un suéter negro extrendido en el suelo.

Miró a su alrededor con curiosidad, pero no había nada más, solo entonces tomó el suéter y lo sacudió.

De nuevo regresó al lugar de antes, se sentó con el suéter envuelto en él y mientras volvía a pensar comenzó a llorar sin más.

De nuevo sintiendo esas horribles gotas de agua cayendo por sus mejillas.

Está vez lloraba con verdadero dolor y sentimiento, nadie podría escucharlo según él, pero no le importaba nada ya, le daba la misma, de todas maneras nada cambiaría en su vida, sería sucio y usado por siempre, era su destino.

Estaba tan triste, tan solo, tan abandonado, y tan desconsolado, llorando con fuerzas, que ni siquiera sintió la brisa a su lado, cuando alguien llegó a hacerle compañía sin importar si la deseaba o no, solo se sentó a su lado, sin hacer ruido, sin preguntar, solo para acompañar y escuchar, nada le dió más curiosidad que escuchar y observar a ese chico rubio desconsolado, quería hacer cosas buenas y comenzaría por acompañar a un alma triste mientras lloraba, sin importar si lo necesitaba o no...

Siguente capítulo_ Ii

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