Prólogo
Taehyung
Los Jeon se iban a sentir engañados. Se había dado un virgen en sacrificio a los monstruos en Las Vegas por una promesa de paz. Pero nunca me dieron la oportunidad de ser virgen. Esa elección me había sido arrebatada. Arrancada dolorosamente.
El miedo, agudo y crudo, arañó mi pecho cuando mi esposo me llevó a nuestra habitación para pasar la noche y cerró la puerta ante las caras sonrientes de sus hermanos. Jungkook me soltó, y creé distancia entre nosotros rápidamente, avanzando hacia la cama.
Habían pasado seis años, pero los recuerdos aún me despertaban por las noches. Tenía miedo de estar cerca de un hombre, de cualquier hombre, especialmente de este hombre… mi marido.
De pie, a pocos pasos de la cama, mis ojos recorrieron las sábanas blancas… unas sábanas que para mañana mi familia esperaba ver manchadas de sangre.
Sangre que no estaría allí.
Me abrigué aún más cerca de la cama. Había habido sangre la primera vez, la segunda vez e incluso la tercera. Mucha sangre, dolor, terror y súplicas. No había habido presentación de las sábanas en aquel entonces. Nuestra criada, que nunca había acudido en mi ayuda, simplemente las lavó.
Esta noche no rogaría. No había detenido a mi abusador hace muchos años. No detendría a mi marido.
Conocía las historias. Lo había visto en la jaula.
Mi único consuelo era que dudaba que él pudiera romperme más de lo que había estado hace tantos años atrás.