Único episodio
"¿Me besarías a pesar de mis agrietados labios?"
La cinta no es suficiente para arreglar un dañado corazón. Sin un lugar en especifico a donde pertenecer y con el interior hecho cenizas suspira desesperado.
"¿Me entenderías, o solo me juzgaras?" Debatía internamente en un colapso, sus ojos miraban a sus costados con un temor ardiente. El sentimiento de ser inhumano persiste en el condenado tiempo ¿Puedes sentir la desesperación? Un odio interno a todo lo que conforma su propio cuerpo, con los puños cerrados conteniendo el hacerse daño.
Mitsuba Sousuke, un fantasma olvidado dejado con el corazón derramado, por desear demasiado. Asfixiado en un amor unilateral que jamás pensó haber sido condenado. El único sentir que a su vez esta atado con la vida eterna; el amor, la gracia ha amar a quien nunca te lo pidió.
El cielo tintado de pigmentos azules y naranjados, dejando al disfrute la naturaleza de uno mismo. Advirtiendo aun mas el intenso pavor de lo conocido hasta lo desconocido, te persigue con las sombras de pasado, presente y futuro.
Increíble fastidio resulta el no estar permitido amar como el alma se te proclama, por el mero hecho de no ser una persona de piel y hueso. ¿Qué pasa con el primer latido? Por raro que puede ser, el primer sonido que tu corazón ha de hacer es nuestra tarjeta de presentación, quisiera así poder haberlo dicho antes, incluso en ese momento el sabia que el despreocupado exorcista seria su primer amor.
El alboroto de su sentir desvaneció tan solo en un segundo al escuchar los familiares pasos de Kou, como un interruptor cuya presencia apagó su creciente malestar.
Pero no importaba cuanto se esforzara, jamás podría volver a imitar el ruido que hizo su corazón ese día.
—¿Puedo contarte algo?—El joven misterio llamo la atención del exorcista. Kou lo miro con una legitima curiosidad.
— Claro que si —Entono calmadamente, ya que la presencia de Mitsuba en cierto modo lo tranquilizaba, no tenia que pretender mas felicidad que la contiene.
—Quiero aprender a ser humano, como tú —Tomo un largo suspiro después de admitirlo, por fin sintiendo un peso mas liviano sobre sus frágiles hombros.
—Pero, Mitsuba, tú no lo eres —Difícilmente el espectro escucho las palabras, un eco de sus miedos golpeaba su pecho con terror. Sus ojos recorrieron de inmediato a Kou, un escalofrió atravesando sus huesos, esté solo lo subestima.
Tenía razón, el no lo es y jamás lo será. Era una idea tan ridícula que el propio Mitsuba se arrepentía de haberla aceptado como suya.
—Lo sé, pero Tsukasa me prometió que me transformaría en uno —Intervino el misterio, mientras el nudo de su garganta amenazaba con ahorcarlo, el tan solo pensamiento lo marea.
—No creo que debas seguir escuchándolo —Murmuro intentando borrar las palabras prometidas. No había sido capaz de admitir que el mismo ya había buscado la forma de traerlo devuelta a la vida.
Las más largas horas había pasado detrás de múltiples libros, todos ellos de su hermano mayor: Teru Minamoto. Pero cada uno gritaban y juraban que de ningún modo volvería. Teniendo nada, sabía que lo mejor sería dejar todo como estaba.
Mitsuba contuvo la respiración, aceptado en silencio la verdad. Congelado por el tiempo, ya no hay lugar para el. Kou no sabía por qué le importaba tanto el pensamiento de todas las cosas que no volvería a vivir su acompañante.
El silencio permaneció derritiendo los sentimientos inconclusos de dos almas: Una nota del amor fallido y lo rápido que puede ser olvidado.
Minamoto mira melancólico los ojos contrarios, que tanto debió proteger. Pero, no encuentra la burla habitual en ellos. Quería explicarle tantas cosas en una lista formulada en su mente, deseando un gramo de piedad, es solo que ya está cansado de pelear.
—Te odio mucho ¿Lo sabes, Kou? —Entabló una pequeña sonrisa, con el sol golpeando sus costados casi no se nota su mirada pérdida.
—¿A que te refieres? —Kou produciendo la más intranquila voz, titubeó como un sonido suave en el viento.
Con un gran suspiro sus presencias fueron suspendidas por el tiempo, ambos se miraron por menos de un segundo antes de apartar su corazón con miedo de romperlos.
—Porque incluso tú no sabes lo que es vivir—Mitsuba doblo el filoso silencio, sus pocas palabras son suficientes para quemar su lengua.
—¿Y que significa vivir?—El exorcista con la vista en el piso, a decir verdad nunca ha sido parte de un paraíso, no, el es un parasito tratando de sobrevivir con lo básico.
—No lo sé, tal vez es momento de averiguarlo —Con los pasos más cansados de lo habitual, Mitsuba se alejó, pero una oportunidad de entender el principio surgió.
Si recuerdan bien, al inicio de esta historia narre sobre un amor unilateral y por supuesto que lo es. Un amor no aceptado por la misma línea temporal que los unía. Un amor esculpido por el propio cupido, fallecido con honor.