OCÉANO ESCARLATA

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Summary

La vida de Alonso se derrumba cuando el cadáver de su hija, Adriana, aparece debajo de un puente vehicular a las afueras de la ciudad. Todo parece apuntar a que fue un suicidio, pero su padre la conocía mejor que nadie y está seguro de que alguien más le quitó la vida. Las cosas comienzan a complicarse cuando Karolina, su exesposa, vuelve al país para el funeral de Adriana. ¿Será que Alonso conocía tan bien a su hija como él creía?

Status
Complete
Chapters
27
Rating
5.0 1 review
Age Rating
16+

PRÓLOGO


Nunca has sido el tipo de chica que se pone moños en el cabello ni que sueña con unicornios, mucho menos de las que escriben diarios. Ni siquiera te gusta escribir. Pero ambas sabemos qué si no plasmas todo lo que te dice ella o él o quizá ellos, tú sabes quién; en un lugar físico no habrá evidencias de que alguna vez exististe: de que alguna vez fuiste aquella persona que intentaba ayudar a su mejor amiga a que no vomitara todo lo que comía o la que esperaba los domingos para sentarse a ver películas de acción con su padre; ni de lo mucho que estás intentando volver a ser esa chica.

Concentrarte, cada vez se vuelve más difícil. No pellizcarte bajo las uñas, no patear bajo la mesa del comedor cuando te pones nerviosa, no jugar con tus pulseras ni con el sudor que resbala por tus muñecas… mantenerte consiente. 

Aunque, la verdad, ni siquiera sabes si es cuestión tuya o de alguien más. No sabes si solo está dentro de tu cabeza o es algo que puedes palpar. Lo único seguro es que cualquiera de las dos opciones es igual de aterradora. 

A veces es como si estuvieras atrapada dentro de tu propia tráquea y fueras tú misma quien no deja pasar el aire por tu garganta.  Es como si de pronto y sin haberte dado cuenta te hubieras mudado a un campo abierto. A un campo minado. Torpemente, te esfuerzas por brincar las minas. En ocasiones fallas y tocas el borde de alguna con la punta de tus zapatos; para que al final del día, al volver a casa, te preguntes por qué mejor no te arrojaste sobre esa maldita mina. 

Estás escribiendo más rápido de lo que piensas, así que probablemente nada de lo que has escrito hasta ahora tenga sentido. De hecho, la fricción de la madera del lápiz contra tus dedos está por arrancarte la carne de los huesos. Tal vez ni siquiera son tus propios dedos los que están escribiendo.  O quizá ni siquiera estás escribiendo. 

Creo que estás asustándote de nuevo.

¡Mierda, qué susto! Gray entró por la ventana y tumbo todo lo que había sobre el alfeizar. Debes recoger el desastre antes de que papá llegue a casa y empiece a hacer preguntas que no querrás responder. Digo que no querrás responder porque podrías hacerlo, pero no quieres. 

Si no puedes protegerte a ti misma, por lo menos debes proteger a las pocas personas que aún te aman.

Día 0 sin hacerlo