Único
—Bien, Jeon. No te molesta que te tutee, ¿verdad? De todos modos, tenemos edades cercanas.
Jeon respondió con un resoplido, la verdad era que se encontraba asqueado, toda la semana se la pasó entre entrevistas, reflectores y flashes. Su última noticia sobre la participación en un k-drama había sido todo un éxito, como de costumbre, por ello las siguientes semanas serían estresantes pues todos querían las nuevas noticias sobre su carrera y detalles de actuación.
De acuerdo a su itinerario esta sería su última sesión en el día, pensaba en qué pedir de cenar, algo ligero, debía cuidar su dieta además, el sueño le ganaba, quería dormir los siguientes tres años de ser posible, pero de tal forma no podría seguir teniendo la vida de lujo que tanto ama. Debía de admitirlo, era muy materialista, le encantaba todo lo de marca.
No se quejaba ni de su vida ni de su carrera, amaba sumergirse en cada papel que se le otorgaba. Durante su estadía en distintas academias de actuación siempre era felicitado por su facilidad de empatizar con cada personaje que se le asignaba, de poder explotar cada emoción y acción como si él mismo la viviera; probablemente no era el mejor de todos pero sabía y amaba lo que hacía. Todos en el medio lo conocían y elogiaban, no solo era una cara bonita, él tenía talento y disciplina.
Todo el mundo divulgaba lo genial que se ve en cámara, se empeñaban también en buscar y saber de su vida fuera de rodaje, o buscar su voz y demás talentos para explotarlos. Pero nadie hablaba de lo qué hay entre todo aquello, lo cansados y largos que eran las tomas de escena, las muchas entrevistas que podían surgir en un mismo día, cuando no tenían un buen día pero debía mantener buena cara.
Ese día era uno de esos, ya no quería hablar siquiera, su mente se encontraba realmente agobiada, aparte cada sesión que tuvo hoy había sido una osadía, muy aburridas para él, aunque ya se encontraba casi en los treintas sentía que gran parte de su energía permanecía con él.
—Bien, Jeon. Párate derecho, mira directo a la lente con seriedad, ¿quieres?
Se limitó a seguir órdenes, entre menos se quejara más rápido acabaría. Sus ojos vagaron por el estudio, rondaban alrededor de las nueve y treinta de la noche, y lo único “atrayente” de aquel lugar era el bello fotógrafo que no se veía mucho mayor que él, pero no recordaba que con su mirada podía decir más que en mil discursos.
—¿Sucede algo? ¿Estás bien?
—¿Uh? ¿Por qué no debería?
—Tienes una cara, Jeon. No se compara con tu personalidad enérgica y risueña. —El menor guardó silencio, no iba a aceptar que estaba viéndole el culo cuando estaba dándole la espalda. —Tómate un pequeñito descanso, ¿quieres? Necesito tus mejores sonrisas para las fotos.
Sin decir más se dirigió a la mesa donde se encontraban distintos suministros, postres, agua, café y demás. Solamente lo necesario para el tiempo estimado de la sesión. Jeon se removió en el mueble donde se encontraba sentado, necesitaba despejar su mente, y qué mejor que cansar su cuerpo. ¿Sería muy descarado si se le insinuaba? Meditaba en ello sin darse cuenta que se quedó fijo mirándole y que él mayor al percatarse de ello le llamó.
—Hooola, Jeoooon. Yuuuuhuuu
—Discúlpame. ¿Qué decías?
El otro rió con sarcasmo —. Te decía que, si tanto te gusta mi bello culo, que vengas y lo toques. Me harté de solo miradas; soy directo y me gustan las cosas para ayer—. Aquello sorprendió al azabache, quien no supo reaccionar más que verlo con sorpresa, debido a ello, el camarógrafo se acercó. —Vamos no puedes negarlo siento tu mirada sobre mí desde hace un rato. Tú quieres, yo quiero, ¿por qué no hacemos algo al respecto? ¿Quieres, guapo?
Sin saberlo ya tenía al mayor sobre su regazo y a este mismo besándole el cuello, causando estragos en su sistema nervioso.
Sus manos viajaron hacia sus caderas como si conocieran el camino de memoria. Su miembro se estaba poniendo duro y Kim al notarlo inició un vaivén con sus caderas.
—Serás mío, estrellita
Ágilmente el mayor desvistió a ambos. Tenía al menor sentado y jadeando mientras él devoraba su pene con hambre, su diestra jugueteaba con las cargas bolas rosadas, Jeon dirigió su mano al hombro contrario, este entendiendo que se encontraba cerca se separó lentamente del lugar y se subió nuevamente sobre las fuertes piernas blancas. Con un poco de saliva en sus dedos embarró el espacio entre sus nalgas y dio paso al miembro palpitante entre ellas.
Jeon movió sus caderas buscando alivio entre aquellas masas suaves, y sin tanto esfuerzo manchó de líquido caliente el culo pomposo.
—¿Eso es todo, Jeon? Y yo que empezaba a divertirme.
Le importó poco que el de cabellos negros necesitara aire, él atacó sus labios bruscamente, buscando saciar su hambre. Volvió a sentir la polla dura de JungKook en su espalda baja, sonrió entre besos.
Una de sus escurridizas manos bajó entre ambos cuerpos, haciendo que el menor temblara ante el roce, tomó la base del miembro y a tientas encontró su entrada, sin preparación alguna se dejó caer muy despacio sobre el eje.
Le encantaba ser estirado de esa manera tan brusca, sus dientes se encajaron en el hombro del chico quien gimió lastimero. Cuando el rubio llegó hasta la base, se removió un poco queriendo sentir totalmente aquello.
Descansó su frente sobre el hombro anteriormente atacado por sus dientes.
Sin embargo, esta vez, JungKook no perdió tiempo. Acomodó al mayor y a sí mismo sobre el mueble e inició un violento movimiento de caderas, donde dejaba solamente la punta dentro y luego sus bolas hacían un ruido seco al pegar con la blanda carne del culo morenito.
TaeHyung era un desastre. Apresado entre aquellos musculosos brazos no podía hacer más que dejar su boca abierta con un pequeño camino de saliva saliendo de ella y su garganta viéndose forzada a no parar de emitir gritos de placer y dolor.
—Mira quien está siendo abusado ahora, Kim—. Gruñó con picardía al dejar ir una sonora nalgada que dejó marca.
Usando su fuerza, el azabache cargó a TaeHyung, tiró los platos que se encontraban en la mesa y colocó ahí el cuerpo agotado boca abajo.
Cuando se vió fuertemente jodido; Kim, con las pocas fuerzas que podía reunir, se aferraba a los bordes de la mesa. Podía sentir hasta el estómago la larga extensión. Dentro de poco iba a regar su esperma y ni siquiera iba a hacer falta que se tocara un poco. Sentirlo completamente dentro bastaría, o eso creía en su ingenuidad.
Sus rodillas fueron impulsadas hacía arriba de la madera y luego un brazo elevó su torso, su espalda quedó pegada a la perlada piel del menor, y un caliente aliento chocó con su oreja.
—¿Ya tiemblas, Kim? Y yo que pensaba joderte un par de horas más—. Devuelve un orgulloso JungKook la jugada que hace ya ratos el mayor le había lanzado a él.
El mayor abrió un poco los ojos queriendo enfocar algo cuando percibió una luz frente de sí. Era su celular que JungKook tomó en algún momento de la movida, que yacía con la cámara frontal prendida y grabándose a ambos.
Rió y gimió cuando las embestidas llegaron hasta su punto, su mano acarició levemente su pene para qué este pudiera liberarse por fin.
—Hazlo ya, yo voy a llenarte también, lindo.
Kim gimió más alto con esas últimas embestidas que habían sido realmente rudas y se bañó con su propia corrida al mismo tiempo que recibía la del actor en su interior.
Iba a caer de frente contra la pared de no haber sido por el menor, quien le cargó a lo princesa mientras lo colocaba en un sofá e iba en busca de toallitas para limpiarle. Al regresar, el menor le besó la frente y se dedicó a limpiarle con calma y delicadeza.
—Koo~kie, que salvaje estuviste hoy—. Halagó el moreno casi ya dormido. JungKook sonrió.
—Debía darte la experiencia completa, bebé. Tú quería saciar tu fetiche y yo lo iba a cumplir con creces.
—Te amo, Koo—. Respondió luego de unos instantes mientras batallaba con el sueño.
—Duerme ya, mi amor. Llamaré a Jackson para que venga a recogernos, iremos a casa.
Luego de aquello no pudo más, estaba saciado. Amaba que su novio cumpliera sus fantasías y que en cada una era increíble siempre.
Para cerrar el año les traigo este os, lamento si está muy cortito):
No obstante, estoy muy agradecida con cada una de las personitas que leen y apoyan mi trabajo, significa mucho para mí, gracias por darme la oportunidad de entrenerlos y que mis locas ideas les gusten. Espero que este 2025 sea lleno de cosas buenas para cada uno y que si pasa algo malo que logren salir de ello y asimismo poder aprender algo de eso.
Les tengo gran aprecio <3
Saludos!
- SαυƘσσ_97 | 2O24








