Volver A Empezar by Siriusastrid22 at Inkitt
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Volver a empezar

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Summary

A veces nada da más miedo que empezar de nuevo. Ellas descubrirán que tan aterrador son los nuevos comienzos, cuando al fin te das el espacio y la oportunidad de conocer a alguien y dejarlo entrar. Daliah ve morir al amor de su vida entre sus brazos, claramente un hecho que la marca para siempre, convirtiéndola en una mujer que odia a la vida, por haberle quitado a su gran amor. Pero quizás el destino no está dispuesto a resignarse con ella y por eso le manda a una persona que literalmente su nombre significa lo que más le hacía falta, Alma. Alma es una terapeuta que no ha tenido buena suerte en el amor, de hecho a esta altura ha decido tomarse un tiempo de las citas, los encuentros casuales y las relaciones que no la llevan a ningún lado, pero en sus vacaciones del amor conocerá a una castaña de cabello largo, marcada hasta de manera física como lo de lleva con una cicatriz en el rostro, y sus vacaciones se verán interrumpidas por algo que va a ir naciendo entre ellas. ¿Qué tan profundas pueden ser las heridas? ¿Qué tan dispuesta está Alma a darle una oportunidad a Daliah, y derivar su prejuicio de ella? ¿Quién caerá primero y quién lo hará más fuerte?

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Complete
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23
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4.8 6 reviews
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18+

1 Mismo monstruo

Empezar de nuevo, de cero, era lo que venía haciendo desde hace años, era lo se suponía que debía hacer. Ser la sobreviviente y peor aún despertar en ese hospital sin ella, sabiendo que murió entre mis brazos, había dejado un inmenso hueco en mí, un agujero negro que amenazaba con consumirlo todo, mi felicidad se había evaporado, mi alegría y mi motivación para ser una buena persona también. ¿La cereza del pastel? una marca en mi rostro y cuerpo, que cada vez que me viera al espejo me recordaría que no solo era miserable, sino que había fallado en mantenerla a salvo y con vida.

Desde la perdida de Gwen, mis días se resumían entre el manejo del bar, reuniones en AA, sexo sin sentimientos, mujeres, hombres, despecho y una herida en mi pecho con un dolor que parecía que jamás se iría. Corazón roto le llamó mi psicólogo, vida de lo llamo yo, primera y quizás la única vez que me enamoraba de alguien, que quería casarme, que me hacía mejor persona y se muere entre mis brazos.

Ahora fijo mi objetivo en la castaña que acaba de entrar al bar, al acercarme noto su heterocromía, Dios esta mujer es bellísima y por extraño que parezca se me hace familiar.

—Hola, cariño ¿puedo acompañarte?

—No —me responde tajante y seca. Vaya me recordó a mi archienemiga, que asco.

—Guau que directa. Igual me quedo —le digo para ver si le molesta mi presencia. Le guiño un ojo y pido un trago—. Supongo que el motivo por el cual bebes esta noche, es por mal de amores —soy una experta en reconocer corazones rotos. Entonces finalmente voltea a verme, si me la llevo a la cama presiento que disfrutaré mucho esta vista, agitada debajo de mí— ¿El gato de comió la lengua? —le sonrío y siento mi cicatriz cerca de mis labios acentuarse y tirar, su mirada se clava aún más— Creo que no fue el gato, sino mi cicatriz. Heridas de guerra —de manera literal, estuve en una—. Lindos le ojos por cierto, la heterocromía completa, es lo menos común solo afecta al 1% de la población mundial —digo el primer dato idiota que se me viene a la mente, su mirada ya me ha puesto nerviosa.

—Lo sé. Lamento haberme quedado viéndola por demasiado tiempo —se disculpa avergonzada y me da ternura—. Yo invito lo que sea que estes tomando—saca su cartera para pagar, pero eso quiere decir que seguramente se termine su trago y se vaya y aún no me la cojo como para dejarla ir— y sí, mal de amores, por eso mismo es mejor que me vaya antes de... —ve entrar a alguien y al ver en su dirección veo a la mujer de mis pesadillas entrar también, al parecer compartimos el mismo monstruo, ahora esta belleza me intriga aún más.

—Parece que tu mal te encontró.

—Creo que debo irme.

—En realidad puedes quedarte —tomo su brazo, si puedo a Matilde tomaré esta oportunidad—, prometo que no voy a hacer preguntas personales, ni te dejaré tomar más de la cuenta, sé tratar con heridas de guerra, aunque la tuya no se ve como la mía.

Logro convencerla y llevármela arriba, lo que no esperaba era hacer de terapeuta, no soy buena consolando gente, pero si usando un consolador en la gente, así que lo intento de la manera más infructuosamente posible, porque ella se va, su interés está solo en Matilde y al parecer es mutuo porque la peli tóxica no suele venir al bar, mucho menos en horario en el que está funcionando. En cuanto la chica linda se va, Matilde sube furiosa.

—¡Aléjate de ella!

—De dónde la conoces, tú no sueles reaccionar así por nadie, de hecho no reaccionas pareces una maldita psicópata, fría y calculadora.

—No vine a que me halagues, subnormal, nido de enfermedades venéreas. No te quiero cerca de Hope. Todo lo que tocas, muere, eres destructiva —y eso dolió, un montón, también fue un golpe bajo, demasiado bajo—. Te quiero lejos de ella.

—Ella ha venido al bar, no fui a buscarla y si ella quiere venir de nuevo y casualmente estoy yo, seré la mejor anfitriona, después todo al parecer se conocen, principessa —me da una bofetada.

—Tú, asquerosa rata ¡No te atrevas a llamarme así! —aprieto tanto mi mandíbula que mis dientes duelen.

—Si tanto te molesto, firma la venta de tu parte y no vuelves a verme nunca más —se ríe sin un ápice de gracia y su mirada se torna oscura.

—Antes muerta, que dejarte lo último que me queda de Gwen a ti, asesina, alcohólica de mierda —me levanto dispuesta a partirle la cara, pero mi guardia se interpone entre nosotras y la mujer con la que vino aparece a su espalda.

—Mati, por favor, vamos —ella voltea a verla y me devuelve la mirada a mí.

—Aléjate o voy a destruirte, destruiré tu vida y te haré la existencia miserable.

Se marcha y me la quedo viendo como baja enojada las escaleras, mi guardia respira aliviado, y yo sé que nuestro juego ha comenzado, si uso a esa belleza que tanto le interesa, puedo lograr que me venda el bar a cambio de alejarme, y de ahora en más Hope, es un nombre que no voy a olvidar, ella será mi amuleto.

Dejo el jugo de manzana que siempre tomo, que simula ser whisky, el único alcohol que pruebo es el de la gente que beso cuando ellos beben, pero yo llevo sobria más de dos años, y sin drogas desde un poco antes. Es difícil mantenerse así de sobria, rodeada de mi tentación, cada día es una prueba y algunas veces cuesta un poco más que otros días.

—Charly me voy a mi reunión ¿te haces cargo?

—Sí, jefa.

—Por cierto, gracias, estaba por partirle la cara a esa idiota.

—De nada, vaya tranquila, jefa.

Tomo mi chaqueta y me subo a mi motocicleta para mi reunión de AA, llego al lugar para ayudar a preparar todo, me recibe el coordinar que es Harold, un cincuentón barbudo que lleva ya 20 años sobrio, encontró la salvación en su esposa, su hija y jesús.

—Llegas temprano —me dice con una sonrisa y le brilla su diente de metal.

—Tenía tiempo y vine —le sonrío intentando que no me lea, algo imposible ya que él es mi padrino.

—¿Qué pasa? —se cruza de brazos apoyándose en la mesa mientras termino de acomodar los vasos de café y las donas que traje. Me quedo callada— ¿Tuviste la tentación? —sabe leerme.

—Matilde apareció por el bar —me mira sorprendido—, sí, yo también me sorprendí —suspiro y dejo las cajas en medio de la mesa—. Al parecer la psicópata tiene a alguien que le importa, el problema es que me acerque demasiado a esa persona y se puso aún más loca de lo habitual. Discutimos, se fue, me dieron ganas de tomarme una botella de tequila y por eso fui a comprar las roquillas y vine temprano.

—Hiciste bien en venir —me aprieta el hombro—, llevas casi dos años sobria, has avanzado bastante —asiento regalándole una sonrisa, él se ha transformado en un gran amigo y padre prácticamente— ¿Quieres hablar de algo más?

—No, estoy bien —suspiro y veo como va llegando la gente, la charla ya llegó a su fin.

—Bueno, gracias a todos por venir, antes que nada quisiera hacerles una pregunta, una terapeuta va a acompañarnos en una semana más, ella podría ser parte de estas reuniones, sé que no todos tiene las posibilidades de pagar un psicólogo, por eso ella se ofreció a estar en estás reuniones, nos puede dar mejores herramientas, y pueden hablar con ella si lo necesitan en cualquier momento de la reunión, solo les pido que no se extiendan cuando terminemos, lo hace pro bono, y no quiero que abusemos de su amabilidad. Con esto en mente, comencemos, veo unas caras nuevas...

La reunión transcurrió normal sin imprevistos, me fui a casa, es una mala idea volver al bar con el impulso aún latiendo en mi interior, pude resistir el impulso una vez, dos veces no creo que sea posible. Me subo al auto y veo sus medallas colgadas en el espejo retrovisor, toco sus medallas y comienzo a llorar como un niño, la extraño tanto, tanto, a veces siento que este dolor va a ahogarme, han pasado algunos años y no soy capaz de avanzar y dejarla ir por completo, la puerta se abre y se sienta Harold a mi lado, él solo me abraza, sin hacer preguntas y eso me alivia porque no quiero hablar, y tampoco me hace falta hablar.

—Ve a casa, Daliah —asiento y me acomodo en mi asiento mirando hacia afuera.

—La extraño tanto, fue mi culpa.

—Sabes muy bien que no es así.

—Debí protegerla.

—Lo hiciste, la marca en tu rostro es evidencia de eso.

—Debí haber hecho más, debí haber muerto yo.

—Daliah —toma mi mano entre las suyas—, no digas eso, los planes de Dios para ti son otros, quizás si no te negaras tanto a sentir, podrías volver a enamorarte, y a hacer tu vida, eres joven.

—No quiero, no voy a enamorarme de nuevo —el suspira resignado—. Solo he amado a una persona así en toda mi vida y ella murió —No intenta razonar más conmigo.

—Llámame, no importa la hora, no tires todo tu esfuerzo por la borda.

Se baja del auto y arranco, llego al minúsculo departamento que alquilo, me meto a bañar y me acuesto, ni siquiera tengo ganas de comer. Pienso mucho en lo que se me antoja tanto un trago de vodka, pero intento no pensar en eso, pienso en Gwen y en todo lo que he progresado, saco de mi cajón la medalla que simboliza mi esfuerzo, la aprieto entre mis manos hasta poco a poco quedarme dormida.

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Good Writing

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Compelling Plot

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Great Character

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Strong Dialog

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author

Me he resurtido un poco a esta historia del multiverso porque me gustó muchísimo la relación de hope, pero el sentimiento de Dalia es muy profundo

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