Notas a traves del Silencio

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Summary

Lía, una joven de 19 años, sobrevive a un accidente automovilístico que deja a su hermana menor, Maya, en estado de coma. Aunque los médicos le aseguran que Maya no puede comunicarse, Lía comienza a recibir notas misteriosas en lugares que solo Maya conoce: entre las páginas de su diario, dentro de una caja musical que compartían, y hasta en su buzón de correo. Las notas revelan secretos sobre la vida de Maya que Lía nunca imaginó: sus miedos, su relación con un grupo clandestino en su escuela, e incluso la verdad sobre la noche del accidente. A medida que las notas se vuelven más oscuras y precisas, Lía se ve arrastrada a un mundo en el que no puede distinguir entre la realidad, su culpa, y algo más grande. Conforme profundiza, Lía descubre que algunas heridas no solo afectan al cuerpo, sino también al alma, y que los recuerdos compartidos pueden ser tanto refugio como trampa. El límite entre lo sobrenatural y lo psicológico se difumina mientras se acerca a la verdad.

Genre
Mystery
Author
Renata
Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
4.0 1 review
Age Rating
16+

Capítulo 1: Los fragmentos

El aire era pesado, lleno de humedad y olor a desinfectante. Lía no recordaba cuánto tiempo llevaba sentada en esa silla dura, con las piernas cruzadas y los ojos fijos en la figura pálida de Maya. Su hermana menor parecía tan pequeña en esa cama de hospital, rodeada de máquinas que pitaban con una regularidad casi hipnótica.


¿Cómo sucedió?, Todo fue tan rápido y sin sentido, nisiquiera tuvo tiempo de reaccionar, ¿Cómo en cuestión de segundos podría haber sucedido todo eso? No puede ser.


Era su culpa...


Las palabras habían estado tallándose en su mente desde el accidente. Lía podía cerrar los ojos y aún escuchar el sonido del metal doblándose, el grito ahogado de Maya, y el instante en que el mundo se convirtió en un borrón de luces y sombras.


Habían discutido antes de que todo sucediera, algo tan estúpido sobre prestarle o no un vestido. Cómo discutir por un vestido podría haber sido causante de eso. Algo tan Absurdo, e incluso cruel...


"Lía, necesitas descansar", dijo su madre al entrar al cuarto. Su voz estaba apagada, quebrantada, como si hubiese olvidado cómo sonar fuerte. Era una mujer despeinada, quebrada con los ojos ojerosos y hundidos de tanto llorar.


"Estoy bien", respondió Lía, aunque claramente no lo estaba.


Su madre suspiró, dejando una taza de café en la mesita al lado. Luego se fue, dejando a Lía sola con Maya. O casi sola...


Fue entonces cuando lo vio. Una pequeña nota doblada cuidadosamente, descansando sobre la almohada de Maya. Lía no recordaba haberla visto antes, pero tal vez alguien la había dejado mientras estaba distraída. Aunque era absurdo, nadie había entrado allí, solo enfermeras y doctores. Tomó la nota con dedos temblorosos y la desdobló.


Esas plabras borrosas escritas con tinta azul, eran breves pero helaron su sangre:


"No fue tu culpa."


Lía dejó caer la nota como si quemara. Su corazón latía con fuerza en sus oídos.


¿Quién la había escrito?


Nadie sabía cuánto se culpaba a sí misma, ni siquiera su madre. Miró a Maya, pero su hermana seguía inmóvil, con los ojos cerrados y el pecho subiendo y bajando al ritmo de las máquinas.

Era imposible que ella lo hubiera escrito.


Al principio pensó que podría ser una estúpida broma, pero luego intentó convencerse de que alguien más la había dejado. Una enfermera, tal vez, o su madre, intentando consolarla de alguna manera. Pero algo dentro de ella sabía que no era así, alguien más lo había hecho...


Esa noche, cuando regresó a casa, encontró otra nota en su escritorio. Esta vez, las palabras eran distintas:


"Encuentra el cristal."


Lía se quedó mirando la nota, una sensación de inquietud creciendo en su interior. ¿Cómo podría aparecer allí aquella nota?, pero recordó algo, un viejo adorno que compartían de niñas: una esfera de cristal que Maya siempre decía que podía "guardar secretos".


¿Era posible que...?


No. Era absurdo. Pero al mismo tiempo, no podía ignorar el escalofrío qua recorría su espalda.


Y así, comenzó la búsqueda..