Prólogo
Ser un Omega de clase baja es complicado, vivir en un mundo lleno de Alfas de clase alta. Sus miradas hacia él estaban llenas de lujuria, porque los Alfas solo usaban a los Omegas para acostarse. Al ser las personas que estaban por debajo de todo, los Alfas creían que podían usarlos como quisieran. Y no se equivocó.
Ser estúpido era su naturaleza. ¿Cómo un Alfa de una gran familia se enamoraría de él? Solo un tonto crería que viviría en un cuento de hadas y que su vida sería perfecta. Él era el tonto, pues creía en ello y más cuando un Alfa simplemente se enamoró de él.
Decía amarlo. Que vivirían una vida juntos y que tendrían una familia feliz. Pasaría a ser parte de su gran familia y tendría los privilegios que quería; en el fondo sabía que la familia de la que hablaba lo odiaba. No por ello, escuchaba cada nueva semana el como lo enviaban a citas a ciegas con bonitas Betas y Omega de estatus altos, y a pesar de que fingía no importarle, la realidad es que era doloroso.
El amor del Alfa era lo único que hacía soportar todo esto, porque sabía que estaba enamorado de él y que nunca lo dejaría. Siempre lo ponía en primer lugar, le cumplía sus fantasías, regalos costosos habían aunque se negaba a recibirlos, su atención era exclusivamente hacía él y ni imaginar que algún Beta u otro Alfa estuviera cerca porque lo protegería y los alejaría mostrando que sería el único Alfa dentro de la vida del Omega. Y aquello hacía su ilusión crecer más.
—Jeon Wonwoo —llamó el Alfa al Omega que estaba sentado frente a él.
El Alfa había decidido invitar a su omega a una cena, con la excusa que asistirían a una cena importante para su trabajo. Wonwoo lo creyó, y simplemente fue lo más elegante que pudo, pero solamente estaban ellos dos ahí.
Se arrodilló frente a él, y con la mano sobre su ropa, sacó una caja de terciopelo negro. Wonwoo sabía de qué se trataba, podía imaginarlo. Se quedó sin aire unos segundos hasta que finalmente escuchó su proposición.
—¿Te casarías conmigo?
Wonwoo amaba a ese Alfa, pero sentía que había muchas limitantes en su relación. Confiaba ciegamente en él y lo amaba demasiado; sabía que posiblemente sufriría en el proceso. Pero el amor lo puede todo.
—Acepto.
Los planes de la boda estaban en marcha, todo en secreto de la familia del Alfa porque Wonwoo así lo quiso. El Alfa le cumpliría cualquier capricho, así que toda la boda sería como el omega quería.
Los arreglos de flores serían tulipanes blancos, mientras que la decoración sería de un color claro que representara el amor de ambos, puro y sincero. Al Alfa no le importaba gastar el dinero que el omega quisiera con tal de verlo feliz y cumpliendo el sueño de tener una boda única.
Todo sería perfecto hasta que un pequeño accidente detendría todo para ambos.
—Una raya es negativo, dos son positivo —leyó el instructivo del pequeño artefacto que tenía entre sus manos. Lo sacó de la caja una vez utilizado y leyó lo que los resultados arrojaron—. Es positivo...
Un bebé no era el fin del mundo, pero arruinaba sus planes de vida. Su meta era que después de casarse y ser aceptado en la familia Choi pudiera tener un hijo con el Alfa. Ahora las cosas eran diferentes. ¡Por supuesto que amaba tener un hijo! Anhelaba tenerlo junto a su Alfa. ¿Pero él lo aceptaría?
—¿Seungcheol? ¿Podemos hablar?
El omega entró a la habitación del Alfa. Vivían juntos después de la propuesta de matrimonio. El Alfa le había pedido que se mudara con él, porque sería ese lugar donde vivirían a partir de ese momento.
Seungcheol se acomodó en la cama al ver la seriedad de Wonwoo en su rostro. El omega se sentó junto a él y con la mirada baja analizó la situación.
—¿Pasó algo?
—Estoy en cinta —murmuró.
Seungcheol no creyó escuchar bien. Estaba aturdido por aquella respuesta. Lo analizó y meditó en su mente hasta que las palabras se conectaron en su mente.
—¿Estás en cinta? ¿Eso quiere decir que...? —Wonwoo asintió con cierta tristeza—. ¿Tendremos un hijo? —la emoción en las palabras de Seungcheol resonó en la cabeza de Mingy, dándose cuenta que el Alfa parecía emocionado con la idea.
—¿No te molesta?
—¿Por qué lo haría? —habló con suavidad mientras peinaba los cabellos del omega—. Tener una familia contigo es lo único que deseo.
Wonwoo se alegró de inmediato con las palabras de Seungcheol. El Alfa lo abrazó y lo acunó entre su cuerpo para darle confort. El omega tenía una mezcla de sentimiento al saber que su Alfa estaba dispuesto a seguir amando y que sus planes no se cancelarían.
Por deseos de Wonwoo, creyó que era necesario detener los planes de la boda hasta que el pequeño cachorro de ambos naciera. Deseaba tenerlo entre sus brazos para que ese día fuera mucho más especial, y Seungcheol lo complació como siempre.
Y cuando todo estaba luciendo perfecto, nada podría arruinar su felicidad... o eso creía.
—¿Eres el omega de Seungcheol?
Wonwoo se sorprendió al ver a un Alfa con la misma complexión que su Alfa, sus aromas eran idénticos y el color de los ojos era el mismo. El omega se quedó plasmado en su lugar viendo lo aterrador que era recibir una visita de una persona tan temible como lo era ese Alfa.
—Hueles a pobreza...
—¿Qué es lo que quiere? —el Alfa lo apartó de la entrada de su casa e inspeccionó toda el área. Su hijo no estaba y Omega estaba solo. Para ese punto, que Wonwoo estuviera en cinta era evidente.
—Solo una cosa —mencionó—. Quiero que desaparezcas del país junto a ese niño que llevas en vientre —señaló.
Wonwoo rodeó abrazó su cuerpo para impedir que el Alfa le hiciera algo a su hijo. El hombre se acercó y se plantó frente a él.
—¿Cuánto dinero deseas por ello?
—¡No quiero nada! No quiero dinero, de verdad quiero estar con Seungcheol.
—¿No lo has entendido, Omega tonto? —Wonwoo retrocedió un poco—. No puedes estar con Seungcheol porque no perteneces a una familia digna, eres un omega estúpido.
—Seungcheol me ama.
—Por supuesto que no —dijo el hombre—. Él solo te está usando. Ya verás, que cuando ese niño nazca, no volverá a querer tenerte cerca.
—Eso es mentira —exclamó Wonwoo—. Él dijo que...
—¿De verdad le creíste? —mencionó con cierta burla—. Jamás se atrevería a desposarte. Solamente eres un estorbo —se acercó más al Omega, poniendo el dedo sobre su hombro y empujándolo con un poco de fuerza—. No vayas llorando por la vida cuando te des cuenta de la realidad —amenazó.
Antes de que Wonwoo pudiera responder a algo más, lo vio salir de la casa cerrando la puerta con fuerza. Llevó la mano a su vientre porque un fuerte dolor apareció en la zona, dejó salir un suspiro tratando de calmarse. El cachorro debía estar bien porque todavía no era tiempo, y la ansiedad no lo podía estar matando en ese momento. Solo era cuestión de mantener la calma.
Intentó mantenerse tranquilo en ese momento, debía hacer que los pensamientos intrusivos se fueran de su mente, de ese modo, el dolor cesó en ese instante.
—¿Realmente me amas?
Seungcheol levantó el rostro cuando escuchó la voz de Wonwoo, siendo tan tranquila pero a la vez muy callado. Por supuesto, la única razón por la que logró escucharla fue porque habitaba un gran silencio en la habitación.
—¿Dudas de eso?
—No... —desvió la mirada—. Solo tengo miedo —Seungcheol se acercó para abrazarlo.
—¿De qué tienes miedo?
—De que tu familia haga algo para alejarnos —respondió.
A Seungcheol le tomó por sorpresa ese comentario. Si bien, conocía perfectamente a su familia, no podía dudar en que nunca harían algo malo para lastimarlo a él, y por supuesto, tampoco le harían daño a Wonwoo o a su cachorro.
Calmó a Wonwoo como pudo hacerlo.
Tal vez lo que pensaron que sería un sueño y una meta hecha realidad para ambos, se convirtió en una pesadilla. Por supuesto, los finales felices muy pocas veces se conseguían, y a pesar de que uno pueda jurarse amor y felicidad eterna, siempre puede ocurrir algo que lo termina por matar.
“Tu bebé nació muerto”