MANIÁTICO. | In-Hun | Inho x Gi-Hun | Squid Game.

Summary

"Puede obligar a Gi-Hun a ser suyo, sólo tiene que hacerlo jugar." OMEGAVERSE | Hwan Inho, el líder, frontman... o sólo el jugador 001, está asquerosamente obsesionado con Gi-Hun. ✶ Contenido delicado y explícito. ✶ Todos los personajes son ADULTOS y/o mayores de edad. ✶ Gi-Hun! Omega. Inho! Alpha. ✶ Para ver todas las etiquetas puedes ir a AO3. ✶ BP. Gi-Hun intersexual. Linda portada por: @gojo..my0, ¡Gracias! Las copias totales o parciales están PROHIBIDAS.

Genre
Drama/Thriller
Author
Dys!
Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
4.9 26 reviews
Age Rating
18+

Introducción.

Era cuestionable. Mientras miraba a Gi-Hun dormir, sabía que incluso se tornaba enfermizo.


La primera vez que lo vio, apostó que aquel jugador, el 456, sería el primero en morir. Pero en contra de todo pronóstico, Gi-Hun comenzó a pasar juego tras juego. Fue algo sorpresivo, no podía engañar a nadie y tampoco lo fingiría, estaba convencido que aún siendo un niño bonito, 456 no podría ganar el juego. Pero lo hizo y aquel cambio de actitud llamó terriblemente su atención, tan así, que poco antes de saberse el resultado, Inho comenzó a vigilarlo. 


¿Y cómo no hacerlo? Él tenía acceso a todo, todo el tiempo. Notó cada sentimiento desbordado en su jugador, cada jugada e impulsivo pensamiento que atravesaba la tensa mente de Gi-hun en ese momento, hasta darse cuenta que, progresivamente, fue desarrollando una obsesión por él. Una obsesión porque sentía la necesidad de mantenerlo vivo, una que quizás, incluso lo llenaba de rabia y frustración cada que ese pusilánime de Cho SangWoo se acercaba a lo que, poco a poco, consideró de su pertenencia. Era patético si lo pensabas, pero realmente no importaba. 


Cuando Gi-Hun ganó el juego, le costó dejarlo ir. Lo observó por horas mientras el pobre omega estaba inconsciente y atado, fue allí que por primera vez sus fosas nasales fueron invadidas por el dulce aroma de Seong, cosa que de por sí, lo volvió loco. Era algo precioso, torpe e embriagante. Sus manos toquetearon por encima el cuello del contrario, mientras Inho pensaba lo bien que en esa zona se vería su marca. 


Sin embargo, tuvo que tragarse su capricho, aunque sería fácil raptarlo y tenerlo para él, en el fondo no quería hacerlo. ¿Por qué? Bueno, al final del día eso no sería tan divertido. E Inho sabía, lo sabía muy bien, que él era lo suficientemente cínico y Gi-Hun demasiado estúpido como para que no se volvieran a encontrar. Se despidió de él, esperando con ansias volverlo a ver.


Y así fue. 


Gi-Hun vivió casi tan obsesionado con ello, los últimos dos años. Lo retaba, no se detuvo hasta tener una llave para hablar con él. Y el frontman mentiría si dijera que no estuvo feliz de  verlo nuevamente, en su limusina, bajo su control. Pero como siempre, con 456 hizo una excepción. ¿Que volviera a jugar? Para cualquiera sería una locura, no había una sola razón real para dejar que alguien tan bobo y conflictivo como Seong volviera, también sabía eso. Pero lo dejaría, a consciencia que el omega podría comenzar un motín allí dentro y que claramente trataría de detenerlo. Pudo en ese momento haberlo dormido, pudo de nuevo, simplemente haberlo reclamado allí. Pero no lo haría, no hasta que Gi-Hun se lo rogara, no hasta verlo quebrado debajo suyo.


Si podía jugar con él, lo haría hasta ganar. Siendo capaz de entrar al juego, con tal de mantenerlo vigilado y evitar que cualquiera se le acercara o arruinara su juego. Fue una buena idea, descubrió que es más divertido vivirlo a sólo observar tras una pantalla. Quizás, finalmente podía atribuirle algo a Oh Ilman. Y de esta forma, podía tener cerca al omega. Para olerlo, para tocarlo, para asegurarse de que nunca se cruce la línea.


Gi-Hun se removió, podía estar teniendo una pesadilla. Se veía adorable así de alterado. A la mente de Inho, como un rayo, vinieron las palabras de su madrastra. Y sí, tenía razón. Era pésimo coqueteando, nunca supo acercarse a ningún omega. Pero ahora ya no lo necesitaba, no realmente. Podía obligar a Gi-Hun a ser suyo, sólo tenía que hacerlo jugar.